BOREALES: Escritos de Yolanda Arroyo Pizarro

Literatura, periodismo cultural y gestión artística en Puerto Rico. Un blog de opiniones, entrevistas, prosa y poesía.

Boreales...: noviembre 2005

Boreales...

Escritos de Yolanda Arroyo Pizarro -- Literatura puertorriqueña

Alessandro Baricco
Seda (fragmento) 59. "Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estás, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego, no abras los ojos si puedes, y acaríciate, son tan bellas tus manos, las he soñado tanto que ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, sigue, te lo ruego, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate señor amado mío, acaricia tu sexo, te lo ruego despacio, es bella tu mano sobre tu sexo, no te detengas, me gusta mirarla y mirarte, señor amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte, y esta seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios, encima, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de improviso, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea sobre tu sexo, apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco, dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, porque te quiero, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tú serás mío, para siempre, y si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame, soy yo, quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos, me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote con lentitud, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mí, es dulce violencia, veo tus ojos buscar en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde tú quieras, señor amado mío, no hay fin, no finalizará, ¿lo ves?, nadie podrá cancelar este instante que pasa, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas de mis ojos, mi voz dentro de la tuya, tu violencia teniéndome apretada, ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, señor amado mío, este instante será, de ahora en adelante, será, hasta el fin."
Julio Cortázar
Rayuela Cap. 68: "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.".
J.M.Coetzee
Desgracia (fragmento) “Él disfruta con la alegría de ella, una alegría sin afectación. Le sorprende que una hora y media por semana en compañía de una mujer le baste para sentirse feliz, a él, que antes creía necesitar una esposa, un hogar, un matrimonio. En fin de cuentas, sus necesidades resultan ser muy sencillas, livianas y pasajeras, como las de una mariposa. No hay emociones, o no hay ninguna salvo las más difíciles de adivinar: un bajo continuo de satisfacción, como el runrún del tráfico que arrulla al habitante de la ciudad hasta que se adormece, o como el silencio de la noche para los habitantes del campo”.
Laura Restrepo
Delirio (fragmento) "Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación de hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera. Fue a mi regreso de un viaje corto, sólo cuatro días por cosas de trabajo, dice Aguilar, y asegura que al partir la dejó bien. Cuando me fui no le pasaba nada raro, o al menos nada fuera de lo habitual, ciertamente nada que anunciara lo que iba a sucederle durante mi ausencia, salvo sus propias premoniciones, claro está, pero cómo iba Aguilar a creerle si Agustina, su mujer, siempre anda pronosticando calamidades, él ha tratado por todos los medios de hacerla entrar en razón pero ella no da su brazo a torcer e insiste en que desde pequeña tiene lo que llama un don de los ojos, o visión de lo venidero, y sólo Dios sabe, dice Aguilar, lo que eso ha trastornado nuestras vidas. Esta vez, como todas, mi Agustina pronosticó que algo saldría mal y yo, como siempre, pasé por alto su pronóstico; me fui de la ciudad un miércoles, la dejé pintando de verde las paredes del apartamento y el domingo siguiente, a mi regreso, la encontré en un hotel, al norte de la ciudad, transformada en un ser aterrado y aterrador al que apenas reconozco. No he podido saber qué le sucedió durante mi ausencia porque si se lo pregunto me insulta, hay que ver cuán feroz puede llegar a ser cuando se exalta, me trata como si yo ya no fuera yo ni ella fuera ella, intenta explicar Aguilar y si no puede es porque él mismo no lo comprende; La mujer que amo se ha perdido dentro de su propia cabeza, hace ya catorce días que la ando buscando y me va la vida en encontrarla pero la cosa es difícil, es angustiosa a morir y jodidamente difícil; es como si Agustina habitara en un plano paralelo al real, cercano pero inabordable, es como si hablara en una lengua extranjera que Aguilar vagamente reconoce pero que no logra comprender. La trastornada razón de mi mujer es un perro que me tira tarascadas pero que al mismo tiempo me envía en sus ladridos un llamado de auxilio que no atino a responder; Agustina es un perro famélico y malherido que quisiera volver a casa y no lo logra, y al minuto siguiente es un perro vagabundo que ni siquiera recuerda que alguna vez tuvo casa."
Virginia Woolf
Las olas (fragmento) "El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido o cual si el brazo de una mujer tendida debajo del horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro. La luz golpeó sucesivamente los árboles del jardín iluminando una tras otra las hojas, que se tornaron transparentes. Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías."
Angeles Mastretta
Mujeres de ojos grandes ( fragmento) "Cuando la tía Carmen se enteró de que su marido había caído preso de otros perfumes y otro abrazo, sin más ni más lo dio por muerto. Porque no en balde había vivido con él quince años, se lo sabía al derecho y al revés, y en la larga y ociosa lista de sus cualidades y defectos nunca había salido a relucir su vocación de mujeriego. La tía estuvo siempre segura de que antes de tomarse la molestia de serlo, su marido tendría que morirse. Que volviera a medio aprender las manías, los cumpleaños, las precisas aversiones e ineludibles adicciones de otra mujer, parecía más que imposible. Su marido podía perder el tiempo y desvelarse fuera de la casa jugando cartas y recomponiendo las condiciones políticas de la política misma, pero gastarlo en entenderse con otra señora, en complacerla, en oírla, eso era tan increíble como insoportable. De todos modos, el chisme es el chisme y a ella le dolió como una maldición aquella verdad incierta. Así que tras ponerse de luto y actuar frente a él como si no lo viera, empezó a no pensar más en sus camisas, sus trajes, el brillo de sus zapatos, sus pijamas, su desayuno, y poco a poco hasta sus hijos. Lo borró del mundo con tanta precisión, que no sólo su suegra y su cuñada, sino hasta su misma madre estuvieron de acuerdo en que debían llevarla a un manicomio."
Pablo Neruda
Poema 14: Juegas todos los días con la luz del universo./ Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua./ Eres más que esta blanca cabecita que aprieto/ como un racimo entre mis manos cada día./ A nadie te pareces desde que yo te amo. / Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. / ¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? / Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. / De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. / El cielo es una red cuajada de peces sombríos. / Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. / Se desviste la lluvia. / Pasan huyendo los pájaros. / El viento. El viento. / Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. / El temporal arremolina hojas oscuras / y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. / Tú estás aquí. Ah tú no huyes. / Tú me responderás hasta el último grito. / Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. / Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. / Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, / y tienes hasta los senos perfumados. / Mientras el viento triste galopa matando mariposas / yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. / Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, / a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. / Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos / y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. / Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. / Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. / Hasta te creo dueña del universo. / Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, / avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. / Quiero hacer contigo / lo que la primavera hace con los cerezos./ (20 poemas de amor y una canción desesperada)
Milan Kundera
La insoportable levedad del ser (fragmento). "Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.....Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte). Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. (...) Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad. (...) La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes."
sábado, noviembre 26, 2005
El risco
“cuando se allanan los riscos… se deshacen las dificultades”.
De Cervantes Saavedra



Ya somos como parientes el risco y yo. Todos los días lo diviso, inamovible, imperturbable. Esperando mi fallo en el freno, para verme irme tras él, sobre él, resbalándome inconsecuente, accidentada. Todos los días lo mismo. Me perturba y me hipnotiza. Carraízo, marea desamparada, deriva. La locura de saberse una tan sola, tan de nadie. Arrecife en la marejada, peñasco en el oleaje; hay un dios pero no logro verlo. No logro entenderlo. Hay una multitud que como yo sufre. Desorbitar los pesares, despojar la vida que no lo es. El risco es un soplo de viento, como partículas de incienso, como cráter lunar en la penumbra. Perdido, pero perenne, siempre allí. Esperándome todos los días. Todo un señor barranco, todo un aborigen que me observa.

Hoy me le (h)echo encima; hoy piso el acelerador y lo encaro, valiente, de frente cual rambla hondonada. Hoy (h)echo por la borda, o por el risco, mis miedos y cobardías y me doy a la tarea de enfrentarlo de una vez.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 1:49 PM   3 australes comentan
sábado, noviembre 19, 2005
13er Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: Bloqueo en dos instancias
Por Raquel Albarrán

I


— ¿Trajiste el cuento?
— No.
— ¿Por qué?
— Porque no.
— Has de estar haciendo algo genial, ¿no?
— No.
— ¿Como que no?
— No me sale nada...
— Ay, ¡mira que modesta la nena!

II


Word. A velocidad constante, la luminosidad del cursor oscila unas 66 veces por minuto. Que es lo mismo que unas 3,960 veces por hora. Ó, 570, 240, el silencio de casi una semana.

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Raquel Albarrán (San Juan, 1983) es estudiante de Nutrición y Estudios Hispánicos en la iupi de Río Piedras, aunque cada semestre contempla un cambio de carrera. Está tan ajorada en la Universidad, que ya ni salsa baila. Colabora cuando puede en el blog literario Derivas. Sufre con asiduidad del síndrome de la página en blanco.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 12:02 AM   4 australes comentan
viernes, noviembre 18, 2005
12mo Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: Poesía toiletera
Por Pedro Rodiz

-¡Qué mierda, no me sale nada! Tres horas frente a este jodió papel blanco, tratando de que me salga alguna idea de mierda, para nada.
Se levantó de la mesa el afamado ganador del premio de poesía nacional, y se dirigió al inodoro.
-¡Me cago en nada! Perdí otras tres horas de mi vida de mierda pujando y ni la mierda me sale.
Se incorporó.
-¡Qué mierda! No hay papel de baño.
Se dirigió hacia la mesa de trabajo, buscó un papel en blanco y se limpió.
-Para esto es que sirve la mierda de papel en blanco, para limpiarme el culo.

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Pedro Rodiz (San Lorenzo, 1970) Es director teatral y dramaturgo. No ha terminado su maestría en Redacción para los medios de la Universidad del Sagrado Corazón porque no se acaba de sentar a escribir su tesis.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 11:48 PM   1 australes comentan
jueves, noviembre 17, 2005
11mo Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO

Título: El bloqueo del periodista o el placer retentivo antes de manchar la página con sangre
Por Manuel Clavell Carrasquillo

"y las gotas salpicadas por todo su cuerpo frente al espejo
un mero instante antes de mirarse."
—Guillermo Rebollo Gil

Después del qué, el dónde. Luego el cuándo y el por qué. ¿Quiénes? Tomás de Jesús Mangual, una mujer asesinada por su marido -más tarde lanzada al abismo prieto-, la emperatriz Hora de Cierre y una pantalla de ordenador con 3 rayos de luz. RGB les llaman. Los tres chorros chocan contra esa pared de fósforo perforada por puntitos pitch a medida que teclea. MATA ESPOSA Y LA LANZA A POZOMURO. No hubo pausas, culpas ni tampoco páginas en blanco: escribe por vocación profesional y contrato. Nada de escrúpulos de escritorcillo consagrado, sólo hay espacios imperceptibles por el ojo humano y su ética hipócrita entre la propulsión de electrones que al otro día forman titular de portada con letras rojo sangre.

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Manuel Clavell Carrasquillo (San Juan, 1975). Crítico literario de la revista Letras: Creación y Análisis Cultural, del periódico El Nuevo Día. Ha publicado reseñas literarias, cartas, crónicas, ensayos y disparates a través de la Internet. Tiene un libro epistolar inédito titulado Cursi, kitsch y queer: Correspondencia cibernética (1999-2005) y un poemario —también inédito— titulado Lírica postcolonial: Instrucciones para destruir panfletos. Además de postear en Derivas, es artífice de la Redacción del blog Estruendomudo.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 3:36 PM   1 australes comentan
10mo Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: Colapso
Por Angelo Negrón Falcón

— Cayó en coma desde hace dos semanas — explicaba la mujer en el teléfono — no sé, simplemente se desplomó de su silla. Estaba frente a su vieja maquinilla. Diez minutos antes comenzó a transpirar. Fue algo muy rara su actitud. Sacaba el papel de la maquina, lo observaba, arrugaba y luego lanzaba al bote de la basura sin siquiera haber escrito algo. Si, si casi llenó el zafacón de papeles en blanco. ¿Cómo? Ah: El doctor dice que es un estado muy raro. En los estudios que le realizaron la semana pasada encontraron una gigantesca actividad cerebral y sin embargo no es capaz de mover un dedo. Sólo está ahí, tendido en la cama; con todas esas mangas y maquinas que parecen, más bien, extensiones de su cuerpo. Bueno; hecho un vegetal: con los ojos abiertos y una mueca de felicidad que no acabo de entender. Nunca lo había visto tan feliz —sollozó — Ni siquiera cuando ganó el premio nacional de literatura. Si, si. Te espero. Ven y charlamos un rato, ahora no puedo porque la enfermera me esta haciendo señas de que apague el celular. Hasta entonces…

—Ahora es el momento — mencionó la editora en jefe a su asistente — Nada más oportuno — prosiguió — Llama a todos; reunión en cinco minutos…
—¿Qué sucede? — cuestionó él.
—¿No me escuchaste en esa llamada? El viejo está en coma. Este es el momento para una magna conferencia de prensa y avisar que la antología de sus cuentos está lista…haremos billetes de verdad…

Vaqueros, prostitutas, políticos, asesinos en serie, naves espaciales, hadas y monstruos. Todos juntos correteaban, convergiendo, por el cerebro despierto del viejo escritor. Cada historia lograba tener desenlace y final, pero lo que más le fascinaba es que por fin, tras meses de intentarlo, cada relato tenía un comienzo…

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Angelo Negrón Falcón (New Jersey, 1969) Cursa estudios conducentes a bachillerato en mercadeo de la Universidad de Puerto Rico. Sus cuentos han sido publicados en la revista y colectivo Taller Literario.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 7:08 AM   0 australes comentan
miércoles, noviembre 16, 2005
9no Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: Trilogía del escritorio
Por Joel Feliciano

Primera parte

Y cuando el papel en blanco se levantó y flexionó sus esquinas superiores con pose de karateca, el escritor supo que no escribiría ni siquiera una palabra hoy.

Segunda parte

Y cuando el escritor blandió su bolígrafo de tinta china como una espada de esgrima contra el papel, pero el papel se arqueó por el medio y con un zarpazo le tumbó el arma; el escritor supo que no escribiría ni una palabra más.

Tercera parte

Y cuando la cara del escritor ardía con heridas rasgadas por las sus filosas esquinas del papel, el escritor supo que las siguientes palabras de su vida estarán escritas en su epitafio.


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Joel Feliciano (Bayamón, 1981) Graduado en Comunicación, de la Universidad de Puerto Rico. Trata de filmar cortometrajes cortos junto a la organización Séptimo Arte de dicha universidad. Fue editor de la revista Tonguas, donde aparecen algunos de sus escritos publicados. Puede visitar su página: www.joelbuki.blogspot.com
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 11:50 PM   1 australes comentan
8vo Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: El Fantasma
Por Isaac Cazorla

Esteban se despidió apurado cuando comenzaron a hablar del fantasma de la página en blanco. Estos amigos suyos sufrían para escribir la primera palabra del día y hacían de ello un drama. Sonrió consigo mismo mientras se dirigía a su estudio sintiendo que por alguna razón lo habían llamado a él, justo a él y sólo a él para encargarle una columna en la nueva revista literaria. Era momento de tomar distancia del montón, que se queden hablando de sus fantasmas, yo me voy a escribir la columna ahora mismo.

Se instaló en su escritorio y escribió frenéticamente durante un rato, cuando terminó volvió a sonreír. ¿Página en blanco? ¡Ja! Había escrito todo de un tirón, como siempre, ¡las ideas son lo que me sobra! Mañana mismo entrego esto para la primera edición.

Al día siguiente se levantó temprano y antes de imprimir le dio una lectura orgullosa a su escrito ¡Ja! Se me había escapado esta frase en otro tiempo –se corrigió a sí mismo- y se puso a editar delante del monitor. Ajá, así está mejor. Espérate que esto parece en rima jajaja, volvió a revisar, todo este párrafo no va con el resto, lo arreglo en un santiamén. Listo. Ahora se ve mejor pero es muy largo, en realidad debería economizar algo el lenguaje, vamos a ver... creo que está muy académico, vamos a cambiar algunos términos, veamos... ¿cómo se puede decir “metatexto” de una manera más vulgar? Espera vamos con calma, puedo cambiar el enfoque mejor para que todos entiendan, bien, este párrafo se va, esto... estaba conectado con lo otro, bueno, también se va y ya.

Fue en ese momento que una gota de sudor resbaló desde su frente y sintió una ligera angustia, pero esto lo resuelvo en un ratito, vamos a volver a escribir todo, pero voy a usar algunas partes ya escritas, a ver, esto mejor que se quede como idea central, bien, pero más reducido, aquí hay mucho adjetivo, hay que ir al punto, bien, voy a dejar sólo las ideas básicas y luego les pongo el relleno, hoy no sonreía como ayer, esto de la bienvenida a la revista me parece muy folklórico sale también... mejor borro esto también y uso sólo el principio.

De pronto vio que sólo quedaba un párrafo escuálido y triste, y por primera vez temió al vacío. Mientras tanto el fantasma comenzaba a vestirse de blanco y a sonreír consigo mismo.


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Isaac Cazorla (Ica-Perú, 1970) es Bachiller en Humanidades con mención en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Magíster en Educación y Multimedia por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha publicado libros de Historia del Perú y artículos de historia y gestión cultural en diversas publicaciones periódicas. Vive en Puerto Rico desde el año 2000.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 11:39 PM   0 australes comentan
7mo Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: La palabra
Por Lourdes López

La hoja en blanco, todavía careciente de palabras, se retuerce de dolor mientras el lápiz de punta afilada la rasguña con frenesí.

-¡Sólo una palabra! - Implora al lápiz la hoja ya mutilada con borrones, tachones y símbolos sin significado.
-Una palabra es suficiente para escribir un cuento.-

El lápiz comprende su misión y escribe una palabra. Luego dos. Luego cien. La hoja ya no está en blanco; sobre ella yace un cuento.

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Lourdes López (San Juan, 1967) Posee una maestría en comunicaciones de la Universidad del Sagrado Corazón. Actualmente se desempeña como coordinadora de mercadeo y relaciones públicas y reside en Florida, USA. Sueña con liberar sus cuentos de la tiranía de su computadora.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:11 PM   1 australes comentan
6to Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: La enésima vez
Por Jocelyn Pimentel Rodríguez


Escribió. Pensó que entre dos palabras, si no te pierdes, te encuentras.

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Jocelyn Pimentel Rodríguez (Santurce, 1980) Posee una Maestría en Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico. Aspirante a poeta. Figuró como finalista en el Certamen de Poesía Olga Nolla 2005 del periódico El Nuevo Día. Colaboró en la elaboración de numerosas publicaciones y exhibiciones como parte de su trabajo en el Archivo de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico. En la actualidad se inicia como arquitecta en entrenamiento en el mundo real y el de las palabras. Su página personal la puede visitar en http://ojitosdemar.blogspot.com/
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:00 PM   1 australes comentan
martes, noviembre 15, 2005
5to Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: El lagartijo
Por Luis N. Saldaña

Cuando el hombre se cansó de rascarse la cabeza y abandonó el ordenador con la pantalla en blanco, el lagartijo brincó sobre el teclado y comenzó a bailar.

Aún escribe cuentos maravillosos. De vez en cuando usa la cola para poner los acentos.

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Luis N. Saldaña (España, 1967). Sueña con dejar de ser abogado para convertirse en lagartijo. Estudia en la actualidad una Maestría en creación Literaria. Participa activamente de certámenes literarios nacionales e internacionales.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:45 PM   1 australes comentan
lunes, noviembre 14, 2005
4to Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: Plegaria a la diosa de las palabras
Por Nydia E. Chéverez Rodríguez


Imploro a la diosa de las palabras. La que pare las ideas que se cuajan en creaciones sobre el papel. Al principio no escucha mis ruegos. Será que le divierte la desesperación de mis manos truncas que anhelan deslizarse con agilidad sobre el teclado y exorcizar los demonios del “no se me ocurre nada”. Dispuesta a humillarme con tal de que me bendiga con el don de la expresión; con sincera devoción y fe, oro: creadora del lenguaje, patrona de las más inefables emociones y sentimientos que a través del decir, del canto o la poesía nos hace trascender la fugacidad de la vida y vivir eternamente en aquellos que nos incorporan a sus recuerdos; aquellos que viajan por las neuronas y se almacenan en el cerebro o los de los sentidos que estimulados por algún delicioso aroma, un suave roce o caricia, una visión hermosa, o, un halago o susurro seductor que se desliza suavemente por los oídos , se traducen en un borboteo de palabras, de sonrisas... o de gemidos. Por el poder creador que me concedes, me alientas a creer en ocasiones, que estoy hecha a tu imagen y semejanza. Me creo un pequeño dios cada vez que, como si fuera barro, amasijo las palabras que me regalas y que sobre el papel en blanco, fecundan y se convierten en nuevas criaturas: cuentos, cartas, poemas, discursos, y un sinfin de hijos e hijas que con orgullo muestro a los demás. Aunque como dijo Gibrán, sé que han venido a través de mí, pero no me pertenecen. A través del internet, la grabadora, la televisión, la radio y todas las maneras de difusión posibles, se van regalando a todo el que los necesita o quiere recibir.

Diosa de las palabras: eres la madre eterna. Yo, a través del intelecto y la emoción, soy la hija: el papel en blanco es el espíritu que completa esta santísima trinidad que llamaremos literatura. A través de ella muchos se salvarán de la apatía y la incultura. Aquellos que estén dispuestos a recibirla, serán liberados del pecado de la ignorancia. Los convertidos serán un ejército poderoso. Sus infalibles armas serán las palabras. Y la palabra nos hará libres...

Diosa de las palabras; aquí estoy, dispuesta a ser una de tus fieles apóstolas. Intenta intimidarme y frustrar mis intenciones la página en blanco. Me siento tentada a rendirme, a huir y no escuchar el llamado de tu voz... Estoy enferma de inacción, me siento débil e indefensa. Sin embargo, como el mantra de un rosario, repito sin cesar: señora, tal vez no soy digna de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Y se hizo la luz en mi consciencia. La diosa se reveló y me hizo ver que mi petición ya estaba concedida.

- ¿Pero qué pides hija mía, que no tengas ya en tu poder? ¿Acaso no ves que has vencido a la página en blanco, que dejó de serlo porque, precisamente, la has llenado con tu plegaria?

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Nydia E. Chéverez Rodríguez (Morovis, 1957). Profesión: Educadora en Salud Pública. Aspirante a escritora. Publicó el libro de poemas: De soledad, desamores(¿adicciones?), y otras pasiones(1997).
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domingo, noviembre 13, 2005
3er Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: Bolitas de papel
Por Manolo Coss

La retó con su mirada amanecida por minutos, por horas, mas no respondía. La insultó y culpó por su extravío creativo y hasta le sonrió implorante mientras caminaba en desganados círculos viciosos… Pero ahí seguía, indiferente, pálida, fría.
Como tantas veces esa noche, el escritor estranguló a su más adorada enemiga. La comprimió en una mano, se despidió de ella con frustración y la lanzó al zafacón que ya desbordaba bolitas blancas de papel.

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Manolo Coss (Santurce, 1953) Periodista de vocación y profesión. Ha publicado reportajes, crónicas y ensayos en varias publicaciones del país. Se inició en el Taller de Cuentos en marzo de 2005.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 6:09 PM   1 australes comentan
sábado, noviembre 12, 2005
2do Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: Cómo nace un experimento
Por Jennifer Pagán Colón

Hubo una vez un hombre que deseaba ser escritor. Los dioses escucharon su plegaria y le dieron de regalo mil ideas. El hombre examinó las ideas, una por una, y se dijo que ninguna servía. Ofendidos, los dioses le enviaron cien mil ideas, todas a la misma vez, que halaron la mente del hombre en infinitas direcciones hasta que al fin su cabeza explotó. La detonación hizo un hueco en la realidad que creó el primer hoyo negro.

Los dioses examinaron el hoyo negro y vieron que era bueno. De vez en cuando escogen un escritor y repiten el experimento.

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Jennifer Pagán Colón (Guayama, 1983) Graduada de periodismo de la Universidad del Sagrado Corazón, donde actualmente cursa su maestría en Creación Literaria. Ha escrito artículos para Diálogo, Tecnetico.com y El Nuevo Día.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 11:48 AM   2 australes comentan
viernes, noviembre 11, 2005
1er Microrelato Certamen EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
Título: Estéril
Por Ramonita Irizarry

-Ahora sí que es verdad.- me dije, sentada frente a la pantalla... perdón, frente a la hoja de papel en blanco.
-No te asustes, es sólo un cuento. Es verdad que hace mucho que no escribes, pero ya verás como te fluye la creatividad. Además, lo tuyo son los relatos cortos. No te gusta abundar mucho. ¿Verdad?
-Ujúm.- Balbuceé, y sentí como el pecho me quiso reventar.
-¡Ajá! Ahora resulta que tienes miedo. ¿No te da vergüenza?
Me levanté de la silla y me fui a la cama, pero no pude dormir. Me resigné. Aproveché para leer algo de la novela de Vincent que había dejado en la mesita de noche.
Ya amanecía. Regresé a la biblioteca con la esperanza de producir algo. Me senté a escribir. Frida, mi perra, se acostó cerca. Siempre me acompaña.
La hoja en blanco seguía allí, esperando a que comenzara mi relato. Se burlaba de mí. Su risa me dolía como un aguijón.
-Qué frustrante. ¿A cuántos les habrá sucedido lo mismo? ¿A ninguno? ¿A todos?
Agarré la hoja de papel, la rompí y la eché al canasto. Saqué una nueva.
-Ahora sí, volveré a intentar.

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Ramonita Irizarry (Santurce, 1962) Posee un bachillerato en publicidad y acaba de completar una maestría en redacción para los medios, con especialidad en relaciones públicas, de la Universidad del Sagrado Corazón. Es madre de una joven de 18 años y esposa de un profesor universitario
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 4:42 PM   1 australes comentan
jueves, noviembre 10, 2005
1era Convocatoria Certamen Boreales: EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO
La Redacción “Boreales… Escritos de Yolanda Arroyo Pizarro” (http://narrativadeyolanda.blogspot.com/) convoca al Primer Certamen de Microrrelatos con el tema EL ESCRITOR Y LA HOJA EN BLANCO, con motivo del día Nacional del Escritor Puertorriqueño. En el mismo se garantiza la publicación de cada microrelato que cumpla con las especificaciones requeridas.

Los microrrelatos deberán ser sometidos a yolanda.arroyo@gmail.com antes del 19 de noviembre de 2005 y deben tratar sobre asuntos relacionados con lo que sucede cuando el escritor se enfrenta a esta situación de modo directo o indirecto.

Los microrelatos, inéditos y originales, o sea, creados para propósito de este certamen, serán publicados en la página de literatura “Boreales… Escritos de Yolanda Arroyo Pizarro” (http://narrativadeyolanda.blogspot.com/) a medida que vayan llegando, y desde allí podrán ser leídos y comentados por los visitantes.

Se exige que los microrrelatos no excedan la extensión de una página a doble espacio y que se atengan a la economía del lenguaje (ver reglas similares de microrelatos en el blog de Manuel Clavel Carrasquillo, talentoso propulsor de este tipo de iniciativas en blog, en http://estruendomudo.blogspot.com/2005/10/ier-certamen-de-microrrelatos.html ). Adicional, con el microrelato, el autor debe enviar una foto suya que lo identifique y una corta biografía de cuatro o cinco líneas.

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 5:24 PM   0 australes comentan
Cuento: Hormigas de azúcar por Yolanda Arroyo Pizarro
Un día de lluvia, una barata serigrafía de Dalí, sillas ocupadas por personajes enajenados con todo tipo de parafernalia de vicios: los inhalados, los inyectados, los tragados. Una madre que disfruta su viaje en caleidoscopio. En la habitación maloliente, en un rincón, se delata una cuna con tres usos anteriores al actual.


A veces se distinguen lloriqueos, movimiento, desesperación en la cuna. En ocasiones silencios. La primera llegó a la boca comandada por la interacción química de la leche y el azúcar en el biberón. La segunda siguió el rastro de feromonas en fila india. La tercera y la cuarta le hicieron cosquillas e hizo que se echara a reír. Subió y bajó manos y piecitos, giró la cabecita y allí se encontró con la decimoquinta, con la vigésimo segunda, con la centésimo primera...

Mientras los relojes blandos de Dalí siguen marcando la hora en la desgastada y fétida copia cuarta categoría de un crepúsculo, las fosas nasales se van llenando. Lo mismo ocurre con las orejitas a medida que la estampa en estarcido de la seda, se habita por una solitaria mosca y, dicho sea de paso, las hormigas que suben hacia el reloj de bolsillo. Un resbaloso óleo derretido se observa desde el catrecito que se menea defendiéndose de los insectos. Completando una tríada de relojes aparece otro a punto de deslizarse, y este acapara miradas... atrae unos ojitos asustados. Horror, sorpresa, ante la cosquillosa sensación que poco a poco se convierte en asfixia cuando el resto, que ya lo arropa casi por completo, se dirige motivado por el rastro de dulce hacia lo que queda sin cubrir de la boca.


15-9-2003

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 1:01 AM   0 australes comentan
sábado, noviembre 05, 2005
El peor crítico
Escritor Invitado: José Borges

Sale del baño. Luego, se sienta frente al computador y observa la página en blanco que ilustra la pantalla. Sabe que necesita comenzar; el resto es fácil. Escribe una oración. La lee y la borra. Piensa. Investiga diferentes páginas en la red acerca del tema, busca palabras en diccionarios y enciclopedias. Escribe un párrafo, dos. Lee lo escrito. Selecciona con el cursor los dos párrafos y hunde la tecla gris con letras negras que dice “DEL”. Va al baño. Regresa inspirado. Escribe cuatro párrafos. Espera a que el cuento se cuente. Va al baño. Regresa. Relee el texto. Borra todo. Enciende un cigarrillo, se toma un café, se pasa la mano derecha por el cabello, verifica los correos electrónicos, lee parte de un libro, se corta las uñas, se rasca el pelo… se acuesta para pensar y se duerme.

Despierta, va al baño, después a la cocina. Sirve un vaso de jugo de naranja. Se sienta frente al computador, ya caliente. Comienza a escribir. Una oración. Un párrafo, dos, tres. Una página, dos, cuatro, siete. Lee el texto. Regresa al baño. Pasan tres minutos y vuelve al computador, a las páginas, al cuento. Relee. Escucha al cuento. Borra todas las páginas y comienza a escribir otra vez. No para hasta llegar al final. Imprime el texto. Enciende otro cigarrillo mientras espera. Recoge los papeles y va al baño.

Se para frente al espejo y le enseña el cuento a su reflejo.

-Aquí está. ¿Satisfecho?

Espera con los brazos extendidos ante el espejo, aún mostrando los papeles blancos con letras, palabras, páginas…cuento. Parece enseñar un hijo.

El reflejo asiente con la cabeza, apaciguado.

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José Borges (Queens, 1972) Estudiante de Maestría de Creación Literaria en la Universidad del Sagrado Corazón. Escribe para el colectivo Derivas.net. Ha publicado en la página Narrativa Puertorriqueña del escritor Mario Cancel y es moderador del Taller Virtual de la página CiudadSeva.com
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 10:30 AM   1 australes comentan
Autora

Nombre: Yolanda Arroyo Pizarro
País: Puerto Rico
Datos: Edad: 38 años

"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Ha sido elegida como una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Ha sido merecedora de varias premiaciones literarias a nivel nacional e internacional; seis en Argentina, una en Chile, siete en Puerto Rico. Ha escrito para los periódicos El Nuevo Día, El Vocero de Puerto Rico, Claridad y La Expresión y sus ensayos y columnas se encuentran en la página de literatura ciudadseva.com, las revistas virtuales Cataliticos.com, Derivas.net, Letras Salvajes, Letralia.com y Narrativa Puertorriqueña. Algunos de sus cuentos confluyen en las revistas culturales Identidad de la UPR Aguadilla, Revista Púrpura, Preámbulos y Tonguas de la UPR Río Piedras. Es autora de los libros de cuentos, Ojos de Luna (2007) y Origami de letras (2004), además de una novela Premio PEN Club 2006, Los documentados (2005).

Todo sobre mi perfil...

Libros Publicados

Ojos de Luna, Terranova Editores (2007);Libro del Año 2007, Periódico El Nuevo Día; Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña.

Los documentados, Ediciones Situm (2005); Premio PEN Club 2006

Origami de letras, Publicaciones Puertorriqueñas (2004)
Antologías

Antología: El Futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericana. Eterna Cadencia Editora(2009)Argentina

Poesía de los poetas hispanohablantes del mundo. Un homenaje a las mujeres rotas y a Simone de Beauvoir, en el centenario de su natalicio. Literalia Editores (2008)

Los otros cuerpos: Antología de temática gay, lésbica y queer desde Puerto Rico y su diáspora, Editorial Tiempo Nuevo (2007)

Bogotá 39: Antología de cuento latinoamericano, Ediciones B (2007) Colombia

Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2007)

Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2005)

Antología en honor a Sor Juana Inés de la Cruz, Argentina, Pegaso Ediciones(2004)

Antología en honor a Alfonsina Storni, Argentina, Pegaso Ediciones(2003)
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