lunes, octubre 30, 2006

Julio en 29 de octubre





Él me juró en mayo que Betzaida no era su novia. Mis catorce años se lo creyeron. Me pidió encontrarnos detrás de la Parroquia, para que nadie nos viera y el encuentro prohibido nos enamorara aún más. Me instruyó en el arte de inventar una excusa creíble en mi casa. Diles que tienes una reunión de jóvenes de la Pascual Juvenil, total que ya se acerca cuaresma. Mi corazón se alborotó y comenzó a entonar “Cánticos celestes”, “Una espiga dorada por el sol”, y a hacer los requintos y los coros de en el arca de Noé, caben todos, tú también…

Se enojó porque esa noche no quise darle como regalo mi V for Vendetta. Me lo pidió arrodillado, besando mi ombligo, zarandeando mis hombros que por primera vez se desnudaban frente a un hombre del clero. Me lo rogó, me lo suplicó, me lo imploró. Siempre hay una primera vez para todo, dulce Vanesa, dijo. Su amable sonrisa de ministro de la eucaristía casi me convence. Casi.

Cantar “en la arena he dejado mi barca”, no me sirvió de nada. El repudio se adhirió de inmediato a sus ojos y por todo trato, dejó de dirigirme la palabra. Yo era la culpable. Yo lo había hecho sufrir. Yo era la mala. Comenzó a pasearse de la mano con Betzaida y a besarla en la frente. A mí me había besado todo menos la frente, pero a ella, claro, había que mantenerla casta.

Luego de una homilía, y mientras Carmencita entonaba “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de dios”, él se volteó, puesto que se encontraba sentado con la casta y pura en el banquillo de enfrente, y extendió su mano llegado el momento de “la paz esté con nosotros”. La misa quedó en suspenso. Mis tías, mis primos, mis hermanos no pudieron creerlo. Los feligreses de alrededor quedaron con la boca abierta. Vanesa se rehusó a devolver el saludo de paz a un hombre de dios. Estará loca, la pobre, tiene el corazón lleno de raíces de amargura, el señor no le perdonará nunca este pecado contra el espíritu santo.

En diciembre se casaron los beatos, y luego del entristecimiento que me causó, continué mi íncuba vida en la iniquidad de los besos y las caricias fornicatorias con otros que contrario a él, no me llevaban diez años. Chicos un poco más ingenuos que al igual que yo tenían las mismas intenciones de calentamiento global, única y exclusivamente desde encendidos grajeos.

Desfloré mi V for Vendetta tres años más tarde, enamorada, sin que me obligaran, un día como hoy 29 de octubre mientras cumplía años. Hace unos meses, casualmente, llamó el excomulgado. No me llamó a mí directamente, pero sí a mi hermano. Quiere pedirme perdón por lo ocurrido hace 22 años atrás. Y de paso, como se enteró que soy algo así como una escritora, quiere asegurarse, sobretodo, que a mí no se me escurra ninguna infidencia que lo afecte, siendo que para el próximo año electoral piensa postularse como alcalde del pueblo costero en donde me crié. Y claro, no pienso decir para nada el nombre del pueblo. Aunque no puedo dejar pasar la oportunidad de confesar que tiene su propio sistema de transporte de lanchas. Ahí te va mi perdón, honorable futuro alcalde. Gracias por nada.


PD: Happy Birthday to me!

8 comentarios:

Jose Borges dijo...

Whew... qué bueno que no eres rencorosa. Jajaja. Por suerte, nadie lee los blogs, ¿verdad? ¿Qué tal si hago referencia a este cuento en el mío?

(Sonrisa malvada)

Effe dijo...

buon compleanno desde Italia (no es verdad que nadie lee los blogs)

Anónimo dijo...

Yo hago parte de los que no leen los blogs. El tuyo es la mejor excepción que pude haber hecho.

Un abrazo desde Bogotá

Goddess dijo...

Extraordinrio relato, extraordinaria imagen. Confieso que tuve que leerlo dos veces por que la primera vez las imagenes me distraian...

Un saludo

Ana María Fuster dijo...

Yolanda, además de un ser humano muy especial, eres una narradora extraordinaria.

Awilda Caez dijo...

Esto es un cuento que vale la pena terminar, sin importar quién se ofenda. Total, que no es venganza. A los escritores se nos debe eximir de esa acusación ya que es imposible no escribir de nuestras vidas.
Y me creí lo del cumpleaños así que ¡Felicidades Yolanda! Un abrazote...

Mariposa Nocturna dijo...

Wow! Que narración más impactante. Y siguen saliendo las personas enfermas de este país. No me explico porque todas esas personas asquerosas quieren ser parte de la política. Admiro tu valor en relatarlo. ¡Excelente! Primera vez que entro a tu carpeta top secret y me encantó. Seguiré visitándola a menudo. ¡Saludos!

Ana dijo...

Vaya, me perdí un poco para encontrar camino a comentarios, pero es normal en mí, jaj!
Qué bueno que encontré cómo y que aun sé teclear :D.
Grato leerte!
Aplausos y buenos deseos!

Acerca de mí

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"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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