BOREALES: Escritos de Yolanda Arroyo Pizarro

Literatura, periodismo cultural y gestión artística en Puerto Rico. Un blog de opiniones, entrevistas, prosa y poesía.

Boreales...: septiembre 2006

Boreales...

Escritos de Yolanda Arroyo Pizarro -- Literatura puertorriqueña

Alessandro Baricco
Seda (fragmento) 59. "Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estás, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego, no abras los ojos si puedes, y acaríciate, son tan bellas tus manos, las he soñado tanto que ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, sigue, te lo ruego, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate señor amado mío, acaricia tu sexo, te lo ruego despacio, es bella tu mano sobre tu sexo, no te detengas, me gusta mirarla y mirarte, señor amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte, y esta seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios, encima, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de improviso, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea sobre tu sexo, apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco, dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, porque te quiero, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tú serás mío, para siempre, y si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame, soy yo, quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos, me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote con lentitud, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mí, es dulce violencia, veo tus ojos buscar en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde tú quieras, señor amado mío, no hay fin, no finalizará, ¿lo ves?, nadie podrá cancelar este instante que pasa, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas de mis ojos, mi voz dentro de la tuya, tu violencia teniéndome apretada, ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, señor amado mío, este instante será, de ahora en adelante, será, hasta el fin."
Julio Cortázar
Rayuela Cap. 68: "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.".
J.M.Coetzee
Desgracia (fragmento) “Él disfruta con la alegría de ella, una alegría sin afectación. Le sorprende que una hora y media por semana en compañía de una mujer le baste para sentirse feliz, a él, que antes creía necesitar una esposa, un hogar, un matrimonio. En fin de cuentas, sus necesidades resultan ser muy sencillas, livianas y pasajeras, como las de una mariposa. No hay emociones, o no hay ninguna salvo las más difíciles de adivinar: un bajo continuo de satisfacción, como el runrún del tráfico que arrulla al habitante de la ciudad hasta que se adormece, o como el silencio de la noche para los habitantes del campo”.
Laura Restrepo
Delirio (fragmento) "Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación de hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera. Fue a mi regreso de un viaje corto, sólo cuatro días por cosas de trabajo, dice Aguilar, y asegura que al partir la dejó bien. Cuando me fui no le pasaba nada raro, o al menos nada fuera de lo habitual, ciertamente nada que anunciara lo que iba a sucederle durante mi ausencia, salvo sus propias premoniciones, claro está, pero cómo iba Aguilar a creerle si Agustina, su mujer, siempre anda pronosticando calamidades, él ha tratado por todos los medios de hacerla entrar en razón pero ella no da su brazo a torcer e insiste en que desde pequeña tiene lo que llama un don de los ojos, o visión de lo venidero, y sólo Dios sabe, dice Aguilar, lo que eso ha trastornado nuestras vidas. Esta vez, como todas, mi Agustina pronosticó que algo saldría mal y yo, como siempre, pasé por alto su pronóstico; me fui de la ciudad un miércoles, la dejé pintando de verde las paredes del apartamento y el domingo siguiente, a mi regreso, la encontré en un hotel, al norte de la ciudad, transformada en un ser aterrado y aterrador al que apenas reconozco. No he podido saber qué le sucedió durante mi ausencia porque si se lo pregunto me insulta, hay que ver cuán feroz puede llegar a ser cuando se exalta, me trata como si yo ya no fuera yo ni ella fuera ella, intenta explicar Aguilar y si no puede es porque él mismo no lo comprende; La mujer que amo se ha perdido dentro de su propia cabeza, hace ya catorce días que la ando buscando y me va la vida en encontrarla pero la cosa es difícil, es angustiosa a morir y jodidamente difícil; es como si Agustina habitara en un plano paralelo al real, cercano pero inabordable, es como si hablara en una lengua extranjera que Aguilar vagamente reconoce pero que no logra comprender. La trastornada razón de mi mujer es un perro que me tira tarascadas pero que al mismo tiempo me envía en sus ladridos un llamado de auxilio que no atino a responder; Agustina es un perro famélico y malherido que quisiera volver a casa y no lo logra, y al minuto siguiente es un perro vagabundo que ni siquiera recuerda que alguna vez tuvo casa."
Virginia Woolf
Las olas (fragmento) "El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido o cual si el brazo de una mujer tendida debajo del horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro. La luz golpeó sucesivamente los árboles del jardín iluminando una tras otra las hojas, que se tornaron transparentes. Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías."
Angeles Mastretta
Mujeres de ojos grandes ( fragmento) "Cuando la tía Carmen se enteró de que su marido había caído preso de otros perfumes y otro abrazo, sin más ni más lo dio por muerto. Porque no en balde había vivido con él quince años, se lo sabía al derecho y al revés, y en la larga y ociosa lista de sus cualidades y defectos nunca había salido a relucir su vocación de mujeriego. La tía estuvo siempre segura de que antes de tomarse la molestia de serlo, su marido tendría que morirse. Que volviera a medio aprender las manías, los cumpleaños, las precisas aversiones e ineludibles adicciones de otra mujer, parecía más que imposible. Su marido podía perder el tiempo y desvelarse fuera de la casa jugando cartas y recomponiendo las condiciones políticas de la política misma, pero gastarlo en entenderse con otra señora, en complacerla, en oírla, eso era tan increíble como insoportable. De todos modos, el chisme es el chisme y a ella le dolió como una maldición aquella verdad incierta. Así que tras ponerse de luto y actuar frente a él como si no lo viera, empezó a no pensar más en sus camisas, sus trajes, el brillo de sus zapatos, sus pijamas, su desayuno, y poco a poco hasta sus hijos. Lo borró del mundo con tanta precisión, que no sólo su suegra y su cuñada, sino hasta su misma madre estuvieron de acuerdo en que debían llevarla a un manicomio."
Pablo Neruda
Poema 14: Juegas todos los días con la luz del universo./ Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua./ Eres más que esta blanca cabecita que aprieto/ como un racimo entre mis manos cada día./ A nadie te pareces desde que yo te amo. / Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. / ¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? / Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. / De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. / El cielo es una red cuajada de peces sombríos. / Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. / Se desviste la lluvia. / Pasan huyendo los pájaros. / El viento. El viento. / Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. / El temporal arremolina hojas oscuras / y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. / Tú estás aquí. Ah tú no huyes. / Tú me responderás hasta el último grito. / Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. / Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. / Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, / y tienes hasta los senos perfumados. / Mientras el viento triste galopa matando mariposas / yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. / Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, / a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. / Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos / y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. / Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. / Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. / Hasta te creo dueña del universo. / Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, / avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. / Quiero hacer contigo / lo que la primavera hace con los cerezos./ (20 poemas de amor y una canción desesperada)
Milan Kundera
La insoportable levedad del ser (fragmento). "Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.....Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte). Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. (...) Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad. (...) La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes."
sábado, septiembre 30, 2006
Conversando con Seymour Menton
Anoche, viernes 29 de septiembre de 2006, se llevó a cabo el Conversatorio con el gran crítico literario y escritor Seymour Menton. Fue una noche espectacular durante la cual disfrutamos enormemente de la moderación del evento a cargo del colega escritor Emilio Del Carril. El Dr. Menton comenzó amenamente indicándonos que éramos los únicos hispanohablantes que utilizábamos el término “conversatorio”. Nos embrujó con un surtido de anécdotas e historias propias y ajenas, algunas de las cuales cuenta en su libro de memorias “Tercer gringo viejo y otros relatos”.

El Dr. Menton firmó ejemplares de su obra y luego nos permitió agasajarlo con una sesión de fotos improvisada. Le deseamos que regrese bien a California y ya sabe que acá en Puerto Rico siempre le esperamos con los abrazos abiertos.

A continuación disfruten de algún pietaje y fotografías de la actividad:


Vídeo “García Márquez y yo somos Gemelos”

Vídeo “Un experimento que hice mientras era maestro de ciencias”


Vídeo “Evolución de la novela”


Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 6:09 PM   2 australes comentan
viernes, septiembre 29, 2006
La presentación de El Corazón de Voltaire en USC

Photobucket - Video and Image Hosting
Seymour Menton y Yolanda Arroyo Pizarro.

Photobucket - Video and Image Hosting
Yolanda Arroyo Pizarro, José Borges, Betty Rivera y Awilda Cáez.

Photobucket - Video and Image Hosting
Yva Yates y Jorge Valentine.

Photobucket - Video and Image Hosting
Emilio del Carril y Martiña Reyes.

Photobucket - Video and Image Hosting
Pedro Zervigón, Yolanda Arroyo Pizarro, Mario Alegre Barrios y esposa.

Photobucket - Video and Image Hosting


Photobucket - Video and Image Hosting
Yolanda Arroyo Pizarro y Ángel M. Agosto.

Photobucket - Video and Image Hosting
Luis López Nieves durante su emotivo e ingenioso discurso.

Photobucket - Video and Image Hosting
Isabel de La Garza, Yolanda Arroyo Pizarro, Awilda Cáez e Yva Yates.

Photobucket - Video and Image Hosting
Luis López Nieves y Seymour Menton.

Photobucket - Video and Image Hosting
Awilda Cáez, Bárbara Forestier y Jorge Valentine.

Photobucket - Video and Image Hosting


Video que incluye comentarios y opiniones del afamado crítico literario Seymour Menton sobre El corazón de Voltaire.


posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:24 AM   2 australes comentan
miércoles, septiembre 27, 2006
El Mar Deja de Moverse (el asesinato de Lorca)
El Mar Deja de Moverse es el trailer de la última película - documental del escritor y director Emilio Ruiz Barrachina, que se estrena el próximo 29 de septiembre de 2006.

La película que se podrá ver en una gran cantidad de salas de cine, trata de ahondar en los oscuros aspectos de la muerte del genial Lorca y de quien lo mató realmente.

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:02 PM   0 australes comentan
martes, septiembre 26, 2006
Seymour Menton conversará sobre su carrera literaria en USC
De visita en Puerto Rico para presentar la última novela de Luis López Nieves, el crítico estadounidense Seymour Menton, también participará en un conversatorio sobre "La fuente de la juventud y la narrativa hispanoamericana", en la Universidad del Sagrado Corazón.

Menton conversará sobre sus obras y su carrera como especialista en la literatura hispanoamericana, y estará disponible para contestar las preguntas del público.

El evento se celebrará el viernes, 29 de septiembre, a las 6:30 de la tarde, en la Sala de la Facultad del edificio Barat de la USC.

En esta ocasión, Menton será entrevistado por el reconocido periodista cultural de El Nuevo Día, Mario Alegre Barrios. La entrada es gratis.

Oriundo de Nueva York, el especialista en la narrativa hispanoamericana desde hace más de 50 años, fue uno de los críticos que más dio a conocer el movimiento literario del boom en los Estados Unidos. Esto le logró el reconocimiento y prestigio dentro del círculo literario hispano que comparte junto a amigos y colegas como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes. Recientemente fue parte del jurado en la ceremonia del premio literario Juan Rulfo.

Su libro más célebre es El cuento hispanoamericano, una antología canónica publicada en 1964 y actualizada periódicamente que ha vendido sobre 330,000 ejemplares.

También ha publicado libros sobre la narrativa guatemalteca, costarricense, cubana, colombiana y mexicana, entre estos: La nueva novela histórica de la América Latina, Historia verdadera del realismo mágico, Caminata por la narrativa latinoamericana y Un tercer gringo viejo.

Menton también ha sido profesor en el Dartmouth College, la Universidad de Kansas, la Universidad de California en Irvine, la Universidad de San Carlos en Guatemala, la Universidad de Costa Rica, y el Instituto Caro y Cuervo en Bogotá.

Los gobiernos de Guatemala y de Venezuela han reconocido las contribuciones del doctor Menton al estudio y la divulgación de la narrativa latinoamericana al otorgarle la Orden Miguel Ángel Asturias (1997), la de Andrés Bello (1991) y la de Francisco Miranda (1996).

La tienda Borders tendrá disponibles los ejemplares de las diversas obras de Menton, muchas de estas publicadas por el Fondo de Cultura Económica.

Para más información sobre el conversatorio, puede llamar a la Universidad del Sagrado Corazón al 787.728.1515.

Fuente: Universia.pr
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 10:30 AM   0 australes comentan
lunes, septiembre 25, 2006
Coldplay - The Scientist
Maravillosa canción, toda una tentación a los sentidos, de la película Wicker Park (2004)...




Coldplay - The Scientist
04:24

Come up to meet you, tell her I'm sorry
You don't know how lovely you are

I had to find you
Tell you I need you
Tell you I set you apart

Tell me your secrets
And, Ask me your questions
Oh, let's go back to the start

Running in circles
Come up to meet you, tell her I'm sorry
You don't know how lovely you are

I had to find you
Tell you I need you
Tell you I set you apart

Tell me your secrets
And, Ask me your questions
Oh, let's go back to the start

Running in circles
Coming up tails
Heads on a science apart

Nobody said it was easy
Oh, It's such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be this hard

Oh, take me back to the start

I was just guessing
At numbers and figures
Pulling the puzzles apart

Questions of science
Science and progress
Do not speak as loud as my heart

So Tell me you love me
Come back and haunt me
Oh, and I rush to the start

Running in circles
Chasing our tails
Coming back as we are

Nobody said it was easy
Oh, it's such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be so hard

I'm going back to the start...



La misma música de Wicker Park-Final
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 7:10 PM   0 australes comentan
Letritas en mi refrigerador
Para que juguemos un rato...

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 9:55 AM   2 australes comentan
domingo, septiembre 24, 2006
Charlas con E (I) – Muertos que no enterramos
Hoy hablamos de su novela, de las obsesiones y mis insomnios. Hablamos de cómo la gente se aferra a lo fragmentario y suspendido de la muerte al no enterrar a sus propios muertos, al no cerrar el capítulo, dejarlo abierto, no sanar. Le damos el oficio a otro, ni siquiera dormimos ya en la funeraria con nuestros cadáveres. Me hizo sentido. Yo tengo un asunto trascendente e incompleto con mis muertos, mis pérdidas. Las cargo sobre mí, en la espalda, pudriéndose conmigo, sobre mi piel, justo como se hacía en la antigüedad, según él me dijo. Me hacen sentido sus argumentos. Gracias, E.



The Dead Christ de Hans Baldung Grien
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 7:29 PM   6 australes comentan
Love Actually - All I want for Christmas is You
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 1:06 AM   0 australes comentan
sábado, septiembre 23, 2006
Kelly Clarkson - The Trouble With Love Is (From Love Actually)
Feliz, feliz, feliz, feliz, feliz. Los meses pasan volando, mi cielo.

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 12:42 AM   2 australes comentan
jueves, septiembre 21, 2006
Historia al alcance de tu bolsillo


A partir del lunes 25 de septiembre y hasta el domingo 1 de octubre, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. La Editorial, Universidad de Puerto Rico vuelve a ofrecer su "Gran venta histórica", poniendo a disposición del público 60 años de historia en libros de su fondo a precios bajísimos, desde 25¢ hasta $10, como parte de la campaña "Yo apoyo la lectura".

Hay títulos recién publicados -desde colecciones infantiles a libros de cocina, literatura y de referencia-, que podrán ser adquiridos a un 55% de descuento todos los días promocionados de 12:00 a 2:00 p.m.

La Editorial, Universidad de Puerto Rico está en el Jardín Botánico Norte, km 12.0, carretera número 1, de Río Piedras a Caguas (entrada por la urbanización Villa Nevárez).


Para información, llama al 787-250-0435 o 787-607- 0887 o visita www.laeditorialupr.com .

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 12:37 PM   1 australes comentan
miércoles, septiembre 20, 2006
Puerto Rico se vive "El corazón de Voltaire"

Recibimos por estos días la maravillosa noticia de que la aclamada novela de Luis López Nieves, "El corazón de Voltaire" será presentada por el reconocido autor Seymour Menton.

Este evento se llevará a cabo el jueves, 28 de septiembre, a las 7PM, en la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce, Puerto Rico.

Al día siguiente, viernes 29, también a las 7PM, habrá un conversatorio con Seymour Mentón sobre la literatura latinoamericana. Este caballero es amigo de García Márquez, Carlos Fuentes, Vargas Llosa y de todos los grandes. Fue uno de los críticos cruciales para dar a conocer el boom en Estados Unidos. Su antología de cuentos ha vendido sobre 330,000 ejemplares. Acaba de ser jurado del premio Juan Rulfo, en México. Y ha dejado constancia de su gran sabiduría al afirmar que "El corazón de Voltaire" es la mejor novela que ha leído desde el 1999.

No podemos perdernos esta experiencia.



Lo que se ha dicho sobre El corazón de Voltaire:

"La mejor novela... desde...."
Seymour Menton, Universidad de California

"Un clásico de nuestro tiempo".
Luis Beiro, Listín Diario, República Dominicana

"Buena hasta la última página".
Diana Kirby, Críticas Magazine, Nueva York

"Una novela ingeniosa".
Estelle Irizarry, Georgetown University

Leer más en CiudadSeva.com
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 9:05 AM   0 australes comentan
Celebrando las 7,000 Visitas a este blog con Jorge Luis Borges

Yolanda Arroyo Pizarro


Gracias por la audiencia que diariamente nos visita de todas partes del mundo. Para ustedes, este obsequio...



A 20 años del fallecimiento del escritor Jorge Luis Borges, he encontrado éstas joyas que imagino agradarán a nuestros visitantes. Espero que las disfruten.











posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:01 AM   2 australes comentan
lunes, septiembre 18, 2006
Noche para Poetas
Gente, regresamos con la segunda noche de poesía de este semestre, en el mismo lugar que la otra, pero con nuevas y grandes energías. Aquí les acompaño el flyer con la información de la noche. Será el próximo viernes, 22 de septiembre de 2006, En la Fundación Nacional para la Cultura Popular (Calle Fortaleza #51, Viejo San Juan, en la misma cuadra de la entrada principal de La Fortaleza, en donde vive el Gobe), desde las 8:00 PM.

Ah, el que quiera llevar una botellita de vino, no estaría nada mal. Ya yo compré la que llevaré.

Un abrazo y espero que nos veamos allá. Gracias a lo que ya han confirmado y espero que otros sigan reportándose y confirmado su presencia.



Angel



Noche de poesía sept
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 11:39 AM   0 australes comentan
sábado, septiembre 16, 2006
Oriana Fallaci (29 de junio de 1929 – 14 de septiembre de 2006)

Vanessa me acaba de contar que murió la mujer de los cojones grandes, Oriana Fallaci. Supe de ella por una amiga escritora. Seguí su carrera de reportera, entrevistadora y corresponsal de guerra. Sé que le dolía Vietnam. Sé que le dolía Desert Storm. De algún modo el dolor y la crueldad se le metieron por los pechos y le crearon unos tristísimos grumos de material insobrevivible. Su voz, la voz de Oriana se ha apagado… pero intuyo que no se ha extinguido.

En una semana de terribles pérdidas, a ti también voy a extrañarte, Oriana.

Noticia completa: Fallece la escritora y periodista italiana Oriana Fallaci ...

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 11:00 PM   1 australes comentan
jueves, septiembre 14, 2006
Me duele tu partida

a la memoria de Andrés Castro Ríos

(1942-2006)

Hoy ha muerto un hombre al que nunca conocí, pero de quien sé algo. Conozco su legado en las letras del país, su amor por la poesía, su contribución a nuestra cultura. Si tuviera sombrero me lo quitaba. Como no tengo, sólo diré que he llorado. Saber su partida me entristece. Me hace pensar que algún día llegará la mía, y a la mía le huyo tanto, le coqueteo tanto, me le escondo tanto, la desafío tanto…

Se me hace imposible creer con mi voz de lógica cuasiracional que hay algo después de esta carne. ¿Cómo he de creerlo, si de noche no siempre tengo sueños? ¿Es esa falta de consciencia en la inconciencia, la que anula la posibilidad de actividad mental más allá de los cerrados ojos? ¿Cómo he de creer que voy a sentir, a ver, a percibir cosas cuando mis ojos se cierren para siempre, si cuando los he cerrado para la anestesia de las amígdalas, de la extracción de los senos paranasales, de la intervención uterina, no he sentido, ni visto, ni percibido nada de nada? ¿Qué ignorante arrogancia podría hacerme creer que cuando cesen mis signos vitales sí voy a sentir cosas que ahora no me parecen posibles?

Recurrí a la magia y a la fantasía alguna vez en tantas religiones, pero ya no me trago esos cuentos. Quisiera creérmelos. Todos ellos. Cualquiera de ellos. Volver a sentir esa magia de anhelar un levantamiento de cuerpos, un revivir de lo incorpóreo con mis mismos rasgos, aquí o en otro mundo, en el paraíso o el cielo a pesar de que hayan pasado milenios, o de que sólo existan de mí cenizas, o gusanos, o tierra de abono. Creerme el cuento chino, o el de hadas pero conforme, sin que por ello se traicione mi inteligencia o razonamiento, eso quisiera. No me es posible. No se me da. Quiero creer y la mente que me ha regalado el universo no me lo permite. Desearía poner la fe en ese algún truco mágico que me asegure que regresarán a mí los recuerdos de esta vida, de aquellos a quienes perdí en ella, de aquellos a quienes cargué en el vientre, o abracé, o hice el amor.

Me duele tu partida, gran poeta. Me duele porque me recuerda lo inminente de la mía.

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 6:09 PM   3 australes comentan
Conversatorio con Mayra



DSC04107

Anoche la deliciosa escritora Mayra Santos Febres sedujo a toda su audiencia en un conversatorio para la historia sobre la novela Finalista del Premio Espasa Calpe “Nuestra Señora de la Noche”. La actividad se llevó a cabo en La Tertulia, en Río Piedras.

DSC04075

DSC04103

DSC04101

DSC04100

DSC04099
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 4:21 PM   3 australes comentan
martes, septiembre 12, 2006
Clases de baile...
tango




Gracias por regalarme cosas nuevas todos los días. Gracias por presentarme a Gotan Project y a esta maravillosa música. Gracias por la promesa…
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 1:32 PM   2 australes comentan
lunes, septiembre 11, 2006
La pelicula Seva Vive
Me encanta saber que este proyecto ya viene de camino... Felicidades, Luis.

posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 11:51 AM   1 australes comentan
sábado, septiembre 09, 2006
Fascinante teoría
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 10:58 PM   3 australes comentan
Buitre
Por Alma Rivera

El miedo era un buitre. Yo lo veía, como de lejos. Hechizada, atada a aquellos ojos vidriosos, unida a la bestia que cargaba mis entrañas, recién cortadas, quirúrgicamente cortadas, colgadas de su pico. Aguanté la respiración. Si respiraba, me tragaría. Y, aún así, extendí los brazos y cubrí aquel torso que una vez sentí, lloré, llamé como mi casa. Sus brazos me cubrieron, sus manos jugaron con mi cabello, como antes. Sentí su beso sobre mi cabeza que se escondía en ese espacio que queda guardado entre su barbilla y su pecho y que tan bien me acomodaba.

No quise abrir los ojos; vería al buitre. Quise convencerme. No necesitaba mis entrañas, podría vivir sin ellas. Al menos así me pareció al sentirme escondida entre sus brazos, acunada en un pecho que siempre había sido mío. Con el último buche de aire, quise separarme de aquella piel sobre la cual se derretía la mía. La cocina parecía un infierno. Sus brazos recorrían mi espalda, levantando la camisa, sus manos me acariciaban. Sus labios tragaban mi cuello; con cada beso me arrancaba la piel. Una piel dura que se comenzó a formar desde el día que creí que no lo vería más.

Me dolían los ojos, no quería abrirlos, pero si no lo hacía me ahogaría. Mis poros se habían cerrado, todos. Era la ausencia de vísceras, la ausencia de lo que me formaba, todo lo que había escondido de él y de todos. En ese momento, supe que tenía que irme, pero mis brazos no respondían. Subían y bajaban por su pecho, bailaban un exótico y desconocido baile, contorsionándose hasta llegar a su espalda, recorriendo su cuello, escondiéndose entre sus tímidos cabellos.

Fue entonces cuando supe que tendría que mirarlo, la falta de oxígeno me mataba. Podía vivir sin entrañas, pero no sin oxígeno. Mis manos se detuvieron autómatas en su cara. Arranqué sus labios de entre mis pechos, levanté su cara, alta, muy alta sobre mí. Cuando logré separar mis párpados, sus ojos chiquitos me miraban derretidos. En ellos pude leer todo lo que él nunca me diría. Siempre hemos sido muy claros, demasiado claros, más ahora que nunca. Mi mirada atravesó la suya y se postró sobre el buitre. Pude ver como su pico se abría lento, parecía disfrutar cada pedazo de mi carne que tragaba. No sabía, hasta ese momento, que un pico podía sonreír. Su sombra se postró sobre mi rostro, que dibujó una mímica de aquella cuasi-sonrisa. Mis labios se acercaron lentamente a los suyos, el calor hacía que corrieran como un río de lava que yo sabía más temprano que tarde se convertiría en piedra.

De la cocina, dando tumbos, volteretas, siguiendo aquella danza demente que causa haber perdido lo que se escondía, llegamos a la cama. Ahora me arropaba el frío, pero nuestra piel se había quedado unida. Yo sabía que llegaría el momento de despegarla y sabía que se rompería. Pedazos de él se quedarían conmigo, ¿cómo podría él despegarse los míos? Todos los no, que mi mente creaba, se atoraron en mi garganta mientras sus manos deshacían botones y mi ropa se derramaba de mi cuerpo, empapando el suelo del frío cuarto. Fue entonces que me deshice, por dentro. Él quiso llenarme, y yo sabía que no sería suficiente. Todo lo mío se había ido con el buitre. Las olas tomaron control de dos cuerpos que volvían a ser uno. Mi boca se abrió queriendo tragar sus labios.

De repente, el silencio. De repente, la calma. Las frases, los besos sobre los ojos, las manos cansadas. Mientras caminaba hacia el baño, sentí su piel sobre la mía y quise que no se secara, que no se cayera. Tal vez podría despegarla, poco a poco, guardarla, crearme nuevas entrañas. Mientras salía, volví a mirarlo a los ojos, quise creer su sonrisa. Bese de nuevo sus labios. El me pidió que me quedara, no tenía porque irme. Yo sabía que no me podría quedar, era parte del trato, del acuerdo. El buitre volaba sobre la casa, sobre mi carro. ¿Y mis pedazos sobre su piel?

Yo riego los suyos, día a día, para evitar que se sequen y me abandonen. O, tal vez, esperando recuperar el aire suficiente para despegarlos y, así, calmar al buitre que todavía me ronda.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 9:00 PM   1 australes comentan
viernes, septiembre 01, 2006
Naguib Mahfuz
(diciembre de 1911 - agosto de 2006)



Llegué de un viaje a Panamá y de otro a Republica Dominicana cargando con El Sendero, un libro maravilloso de este Premio Nóbel. Nunca pensé que iba a perderlo tan pronto. Acababa de descubrirlo apenas día atrás, inmersa en sus novelas de arenas, desiertos, mezquitas y callejones sobrenaturales. Leí su cuento Jardín de infancia de la Biblioteca Digital Ciudad Seva hace unos años atrás y heme aquí otra vez tendida entre las páginas de sus mundos maravillosos.

Hoy me duele. Siempre me duele un poquito cuando pierdo grandes musas, inspiraciones que caminan en dos piernas y personas que te llegan hasta la médula ósea con sus palabras escritas. Siempre duele un poco dejar ir a un Grande como Mahfuz.

Voy a extrañarte, maestro.
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 12:02 PM   0 australes comentan
Galardonado el amigo Luis Saldaña Román
El amigo escritor Luis Saldaña Román acaba de ser galardonado con el Primer Premio en el Certamen de Cuento del Colegio de Abogados de Puerto Rico, celebrado este pasado mes de agosto.

Saldaña Román se hizo del galardón con un cuento titulado La lengua, el cual muy amablemente ha cedido para que publiquemos en este espacio. El autor ha participado de varios talleres de creación literaria a lo largo de los años y ahora es estudiante asiduo de la Maestría de Creación Literaria que auspicia la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce, Puerto Rico. La prosa de Saldaña Román siempre se ha caracterizado por una lucidez sorprendente y una inventiva que vas más allá del elocuente ensamblaje de sus palabras. Este escritor es todo un hallazgo y sabemos que continuaremos escuchando de él en las letras del país.

Felicidades, Luis Saldaña Román.



La lengua

A nadie sorprendió entonces que fuera la propia lengua de Juan Pablo Carvajal quien despidiera el duelo la mañana de su entierro. La consternación que causó la repentina muerte, impidió que los deudos repararan en lo insólito del fenómeno. Tampoco los ciudadanos de H se sorprendieron de que la lengua de Juan Pablo lo hubiera sobrevivido ni de que, poco a poco, lo hubiera suplantado en todos sus cargos, derechos y privilegios.

Querido y respetado en Ciudad H, además de un exitoso industrial, Juan Pablo Carvajal era mecenas, filántropo, dueño de un periódico, director de varias corporaciones, esposo y padre ejemplar. Si se cruzaba con una dama, se quitaba el sombrero y hacía una reverencia afable. Si alguien necesitaba un consejo, tenía disponible el más práctico. En fin, era el paradigma del ciudadano honorable. Por eso en Ciudad H disculpaban su exagerada afición al chisme y su inclinación a revelar confidencias y secretos de toda índole.

Una tarde de mayo, justo antes de comenzar una conferencia de prensa en la que anunciaría el ganador de un certamen de cuento, Juan Pablo sintió una punzada aguda en la base de la lengua. El dolor se hizo insoportable y comenzó a extenderse, garganta abajo, hacia el estómago. Tuvo la certeza de que iba a morir cuando sintió un ladrillo aprisionado entre los dientes. Los periodistas reunidos para la conferencia transmitieron lo que sucedió en directo y a través de todos los medios. Así se enteraron en Ciudad H de que Juan Pablo Carvajal había muerto.

Horas más tarde, se difundió que la muerte de Carvajal había sido el primer caso de una rara enfermedad, consistente en la transmigración del cerebro hacia la lengua y el subsiguiente desmembramiento de ésta. Un compungido director del Instituto Nacional de Patología informaba a Ciudad H los pocos detalles que se conocían sobre el padecimiento, cuando fue interrumpido por una lengua inmensa, rojísima, babosa. El apéndice escarlata reclamó ser Juan Pablo Carvajal y exigió todos sus derechos, en especial, el de organizar su propio entierro. Durante el reportaje, el patólogo informó que todas las pruebas de ADN practicadas hasta ese momento confirmaban que la lengua era, en efecto, el famoso empresario.

Nadie tuvo objeción a que fuera la lengua quien organizara todos los trámites funerarios.

-¿Dónde vas a dormir? –preguntó Carmen a su lenguaesposo, cuando regresaban del sepelio.
-En nuestra cama, sigo siendo tu esposo. Lo que enterramos hoy era una extensión inoportuna que diluía mi esencia –contestó la lengua en un tono arrogante.

Carmen no se había planteado hasta entonces los inconvenientes de cumplir con sus deberes de esposa, pero no se atrevió a contradecir a la lengua. Le espantaba la idea de dormir con aquel molusco que, en menos de veinticuatro horas, se desprendió de su marido, lo enterró y estaba ejerciendo un poder sobre Ciudad H que él nunca había ostentado. Aunque la lengua caminaba dando saltitos, seguidos de un sonoro boing, boing, esa noche Carmen la vio reptar desde el baño hasta la cama dejando tras de sí un rastro brilloso. Sintió que la gran lapa se coló entre las sabanas, resbaló muy lenta entre sus piernas y se le metió en el infierno. Tuvo que ahogar los quejidos placenteros con la almohada para no despertar a los niños.

La lengua, su esposa y los dos hijos desayunaron en perfecta armonía la mañana siguiente. No hubo luto, no hubo duelo. Desde entonces se les veía juntos en los parques de la ciudad, en los museos, en el cine. Eran la familia emblemática de H. Las mujeres comenzaron a prender velas a los santos, a hacer promesas y a preparar conjuros para que sus maridos contrajeran la lengüitis. El caso más asombroso fue el de una adolescente que, después de una sesión amorosa en un hotel de paso, cortó la lengua a su novio, esperanzada en formar la familia funcional que nunca tuvo.

Si Juan Pablo Carvajal había sido un prohombre, la fama de la lengua alcanzó dimensiones míticas. Era miembro honorario de todos los clubes de Ciudad H. Lograba acuerdos sin precedente entre sindicatos y corporaciones, mediaba conflictos, persuadía a diestra y siniestra y todo a punta de lengua, lengua, lengua.

Aprovechando que hablaba varios idiomas, el Presidente de la República de C nombró canciller a la lengua. Gracias a su gestión se logró la firma de importantes tratados, se resolvieron conflictos bélicos y los pobres del mundo se sintieron dignos escuchando sus discursos.

La lengua visitaba con cierta frecuencia las escuelas de Ciudad H y del resto de la República de C, con el propósito de propagar el mensaje esperanzador. Durante una de esas visitas una niña se le acercó con la intención de recitarle unos versos.

-Lulú, por favor no molestes a la honorable lengua –la reprendió una maestra e hizo un gesto que imploraba excusas por el atrevimiento.
-No se preocupe, los niños son nuestro futuro –la tranquilizó la lengua con la afectación que había adquirido en los últimos tiempos.
La maestra se sonrojó y permitió que la niña comenzara el poema.
-La libertad… la libertad… -el silencio incómodo que siguió fue una cruel confirmación de que la niña no recordaba el poema.
-La libertad… -insistió la niña, pero la memoria la siguió traicionando.

“Adiós poemita.” Eso pensó la niña y comenzó a entonar unas líneas menos pretenciosas.

-Pancha plancha con cuatro planchas, con cuántas planchas Pancha plancha –concluyó la niña desbordándose de satisfacción.

Mientras la niña recitaba, la lengua comenzó a transpirar, más bien a babear. Se apoderaron de ella unas convulsiones incontrolables y comenzó a dar unos alaridos espeluznantes. La principal de la escuela llamó una ambulancia que no tardó en recoger a la lengua. Los eficientes periodistas que cubrían la visita siguieron todo el trayecto de la ambulancia y sólo dejaron de reportar cuando el lenguólogo les cerró la puerta de la sala de operaciones en las narices.

El mundo entero se mantuvo a la expectativa las seis horas que duraron los esfuerzos por salvar a la lengua. Al concluir la intervención quirúrgica, el galeno informó a la prensa que la lengua había fallecido, víctima de una inusitada exposición a un trabalenguas. Así se enteraron en Ciudad H de la segunda muerte de Juan Pablo Carvajal.

FIN
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 9:35 AM   0 australes comentan
López Nieves en Barnes & Noble, Florida


Luis López Nieves conversará sobre su novela El corazón de Voltaire en la librería Barnes & Noble de Plantation, en el estado de Florida, Estados Unidos, el jueves 14 de septiembre de 2006, a las 7:30 PM. Invitado por la Broward County Library y por el Círculo de Lectura de Barnes & Noble, el Conversatorio estará moderado por la escritora colombiana Freda Mosquera, coordinadora del Círculo de Lectura. Luego, el autor firmará ejemplares de sus libros.

Más información en Novedades - Ciudad Seva
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 9:30 AM   0 australes comentan
Autora

Nombre: Yolanda Arroyo Pizarro
País: Puerto Rico
Datos: Edad: 38 años

"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Ha sido elegida como una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Ha sido merecedora de varias premiaciones literarias a nivel nacional e internacional; seis en Argentina, una en Chile, siete en Puerto Rico. Ha escrito para los periódicos El Nuevo Día, El Vocero de Puerto Rico, Claridad y La Expresión y sus ensayos y columnas se encuentran en la página de literatura ciudadseva.com, las revistas virtuales Cataliticos.com, Derivas.net, Letras Salvajes, Letralia.com y Narrativa Puertorriqueña. Algunos de sus cuentos confluyen en las revistas culturales Identidad de la UPR Aguadilla, Revista Púrpura, Preámbulos y Tonguas de la UPR Río Piedras. Es autora de los libros de cuentos, Ojos de Luna (2007) y Origami de letras (2004), además de una novela Premio PEN Club 2006, Los documentados (2005).

Todo sobre mi perfil...

Libros Publicados

Ojos de Luna, Terranova Editores (2007);Libro del Año 2007, Periódico El Nuevo Día; Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña.

Los documentados, Ediciones Situm (2005); Premio PEN Club 2006

Origami de letras, Publicaciones Puertorriqueñas (2004)
Antologías

Antología: El Futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericana. Eterna Cadencia Editora(2009)Argentina

Poesía de los poetas hispanohablantes del mundo. Un homenaje a las mujeres rotas y a Simone de Beauvoir, en el centenario de su natalicio. Literalia Editores (2008)

Los otros cuerpos: Antología de temática gay, lésbica y queer desde Puerto Rico y su diáspora, Editorial Tiempo Nuevo (2007)

Bogotá 39: Antología de cuento latinoamericano, Ediciones B (2007) Colombia

Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2007)

Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2005)

Antología en honor a Sor Juana Inés de la Cruz, Argentina, Pegaso Ediciones(2004)

Antología en honor a Alfonsina Storni, Argentina, Pegaso Ediciones(2003)
Ante-Boreales
Boreales en Archivos
Enlaces Solidarios
Entrevistas, Premiaciones y Publicaciones Online