miércoles, febrero 28, 2007

Moisés Agosto Rosario escribe desde el desamparo

Lea la entrevista completa aquí.

“En 1995 estaba listo para morirme, ya no tenía sistema inmunológico y empezaron a hacer cenas en mi honor... si no me moría del sida, lo haría por tantas galas. Pero en 1996 llegaron las medicinas... poco a poco comencé a recuperarme hasta que el virus se volvió indetectable. Entonces descubrí no sin cierta sorpresa que había vivido muchos años pensando que no iba a tener futuro y de pronto sí tenía esa posibilidad... me abracé a mi primer amor, la literatura”.

“Las ideologías no me iban a servir para salvarme el pellejo (...) las ideologías no sirven para conectar a los seres humanos, sino para separarnos.”


Image Hosting by PictureTrail.com
Yolanda Arroyo Pizarro y Moisés Agosto Rosario

Antojos de luna

Para Joel, que como yo, es adorador de las lunas de media tarde...

Descubrí hoy que soy adoradora de la luna. Tengo un vínculo demasiado profundo con ella, sus ciclos, sus fases, mis anhelos mensuales, mis periodos emocionales. La luna me hace concesiones que otras entidades no me otorgan. La luna me regala a Jack, su voz, sus manos sobre mi cuerpo. Cierro los ojos y le pido un deseo, y Jack me llama a los pocos segundos y me invita, y me promete, y me hace juramentos que no he pedido en voz alta, tan sólo en el silencio de mis ojos sobre la observancia de océanos de tranquilidad y las emisiones de mareas. La luna me deja mirarla inconforme y me conforma. Me tranquiliza. Me dice secretos en susurros, me canta felicitaciones de aniversario venidero, me recuerda las décadas, la importancia de lo vespertino, las llamadas que enamoran y seducen.

Ayer adoré la luna y le tomé fotos. Eran las seis de la tarde y me dejó verle hasta los pliegues de sus fascinantes cráteres. Ayer adoré a Jack y en silencio juré nuestra estadía perenne en este tiempo y espacio. La lune dice que somos de otro mundo, que venimos de otra vida, que nos volveremos a encontrar más allá de este infinito.

Necesito una ofrenda para la lune, y no tengo experiencia en esos menesteres. Me ha regalado tanto, que me gustaría devolverle algo a cambio. ¿Qué sería lo más adecuado? ¿Cómo halago a esta luna que me abraza en el amor, que me arrulla en la seducción, que me permite ver a Jack tal cual es, un gnomo lúdico que añade valor a mi vida?

A la luna le pregunto mi nombre y presta me lo dice, lo pronuncia arrastrando energías de cuerpo celeste: Ennis del Mar.

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting
Fotos tomadas el 2/27/07 a las 5:58 PM con cámara digital Kodak EasyShare Z612 Zoom 12X, 6.1 megapixels, lente Schneider-Kreuznach Variogon. Focal Length: 35 - 420mm . La luna se veía exageradamente cerca y espectacular.

martes, febrero 27, 2007

Préstame tus tacos Penélope
Por Mayda Ivelisse Colón Pagán


tiltaworld

Préstame tus tacos Penélope
no te importe si me quedan grandes
hazme un asilo justo en tu cartera
lleva mi tinta en un pretexto a tus pestañas
transítame lento por la ruta del meñique
que el tiempo en mi esqueleto tatúe en tu vientre su mueca de orificios.
Yo te regalo la noche y desnudas seremos sólo espejos de un cuerpo de mujer…
enigmas de pasiones que se cuelan traviesos por la alfombra.

Mi cuerpo promete acogerte en la entrega.

Confundamos nuestros cuerpos
entra con tus dedos profanando mis pieles cubiertas de piratas
ejemplos del vértigo y su burla sutil de acuarelas.
Perdámonos,
aquellos laberintos de tus poros tejen escarcha sobre las sienes
yo te presto, si quieres, mi camisa
desabrocho mi brassier
para que tu boca hambrienta de sujetos intercale su pálida lengua de serpiente
sobre mis pezones y su elipsis mutilada.

Bailaré sobre la afrenta de tu cuerpo en pleno exorcismo de holocaustos;
he de abrazarte toda
de apegar esta boca que ha masticado miserias al entalle virgen de tu estancia.
Allí bailaremos y seremos amantes
se abandonará nuestro cabello multicolor sobre la cama
y seremos como dos grietas
dos meninas sin maquillaje
esa figura que todos temen.

Dame tu mano para pegarme a tus espaldas
echa tu aliento a desbocarse en la promesa que llevo en el ombligo
yo con mis manos prometo acunarte,
prometo llorarte y beberte y desearte
sin temer a que este baile termine.

Conviértete PENELOPE
en una dulce tentación
en mi verdad más íntima,
en la puta de mis sueños.

Anti-Antología de Mujeres:
Invita Mayda Ivelisse Colón Pagán
Poeta puertorriqueña


Mayda & Ana María
En la foto: Ana María Fuster Lavín y Mayda Ivelisse Colón Pagán


27 de febrero de 2007

Querida Poeta:

Te cuento mi proyecto: Al fin me conmuevo a publicar. Pero te necesito. Estoy pensando en escoger 30 mujeres, cada una con un poema, y éstos poemas, junto a los míos, formarán una colección titulada:


Algunas veces ella


Mi ambición es recoger diferentes espacios, temas, voces, desde los cuales una mujer puede escribir. Obviamente yo no represento todos esos espacios. Ni contengo yo todos los enfoques dentro de la literatura escrita por mujeres. Además, pienso que lo mejor que le puedes dar a quienes te leen, son los fantasmas en tu cabeza, todas las voces que has leído y que te pueblan.

Cuando el lector se encuentre con estas voces tan diversas, pero a la vez de una sola ella, la Mujer, puede indagar más en los poemas de la autora que desee.

Imagíname inclinando mi cabeza en un acto de profundo respeto, como nos enseñan las culturas orientales. Así voy a ti con mi antojo. Quiero trabajar mi Anti-Antología desde el adentro hacia el afuera. Necesito pues, un poema que tú elijas, ya sea publicado o inédito, para complementar todas las voces. En el envío, no olvides una nota autorizándome a incluirlo en mi libro.

El poema será publicado en una edición independiente a mi cuidado, y por cada poema tuyo, habrá uno mío. Envíame tu dirección postal para hacerte llegar un ejemplar.

Envía tu poema a: mayda986@hotmail.com

Desde la libertad que nos da una isla sin fronteras, les convido a hacernos palabra...


Mayda Ivelisse Colón Pagán
San Juan, Puerto Rico

lunes, febrero 26, 2007

Cielo, amalábame el noema... por favor.
Evohé, Evohé

Escrito en Glíglico. "El Glíglico es un lenguaje inventado por Cortázar en Rayuela. Un lenguaje de la intimidad. Un dialecto que sirve para expresar el mundo en el que viven los dos protagonistas, que sólo ellos conocen y viven a su manera, y por ello, recurren a un código propio para expresar ese mundo. Se trata de un lenguaje privado, un idioma del amor, que los une en una dimensión a la cual sólo ellos tienen acceso. Un idioma íntimo, sensual, cargado de erotismo." –Roberto Arancibia


Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.


Rayuela - Capítulo 68
Julio Cortázar

Photobucket - Video and Image Hosting

In The Deep




Song: In The Deep
Artist/Group: Kathleen Bird York


Thought you had
all the answers
to rest your heart upon.
But something happens,
don't see it coming, now
you can't stop yourself.
Now you're out there swimming...
In the deep.
In the deep.

Life keeps tumbling your heart in circles
till you... Let go.
Till you shed your pride, and you climb to heaven,
and you throw yourself off.
Now you're out there spinning...
In the deep.
In the deep.
In the deep.
In the deep.

And now you're out there spinning...
And now you're out there spinning...
In the deep.
In the deep.
In the deep.

In the silence,
all your secrets, well
raise their weary heads.
Well, you can't pin yourself back together,
to who you thought you were.
Now you're out there livin'...
In the deep.
In the deep.
In the deep.

In the deep...

Now you're out there spinning...
Now you're out there swimming...
Now you're out there spinning...
In the deep.
In the deep.
In the deep.
In the deep...

viernes, febrero 23, 2007

Estelle Irizarry en Tardes de Tertulia - Hoy viernes


Photobucket - Video and Image Hosting

Les invitamos a sintonizar
Tardes de Tertulia
(11Q) - 1140 AM
dentro del bloque de GENTE
todos los viernes de 5:00 a 6:00 p.m.

Con la participación de
la periodista Nieves González Abreu - Moderadora
y los escritores
Maira Landa, Awilda Cáez y José Ignacio Valenzuela "Chascas"

El viernes 23 de febrero tendremos como invitada a la doctora

Estelle Irizarry

Autora del libro "El arte de la tergiversación en Luis López Nieves"
Especialista en informática literaria / 31 libros y 150 artículos publicados
Profesora emérita de literatura hispánica de Georgetown University, en Washington D.C.

Hace veinte años pertenece al comité para la nominación de candidatos al Premio Nóbel de Literatura

¡No se lo pierdan!

Pueden enviar sus comentarios y sugerencias a
tardesdetertulia@hotmail.com

jueves, febrero 22, 2007

Non blanc


Paradise Stairs. Yolanda Arroyo Pizarro, 2005



"El color, que está controlado por leyes fijas, se puede enseñar como la música."
–Charles Blanc


Este dolor es diferente. Tiene tonalidades extrañas a mi entorno. Mis ojos no lo habían detectado hasta hoy. Late si se toca por encima y palpita si se toca por debajo.El color de la herejía, de la blasfemia, es ocre pinto y sepia. Desgastado en las esquinas y corroído en los bordes. El sacrilegio se llena de cristales gemelos, orientados simétricamente respecto al eje de mi sufrimiento. La imprecación destila rosados grises, con arcos de tintineo exangüe que maniobran en el eco de su nombre. El príncipe se desvanece, ya no quiere la negrura de mi piel. El príncipe ya no quiere lucharme. El príncipe me hace sentir sucia y demonizada. Los vitrales de la capilla explotan en deformaciones, cristalizaciones anómalas, maclas. Ya no volverá a trepar por el balcón para rescatarme. La escalera de nada sirve y se deforma en paletas de matices con podredumbre. Duele.

Texto originalmente publicado en Derivas.net
Nota al texto original: Pocas cosas han cambiado desde aquel día. Hoy, ya no duele tanto y me acostumbro...

miércoles, febrero 21, 2007

A lot like love... again.




Song: I'll be there for you (Breathe)
Jon Bon Jovi



I guess this time you're really leaving
I heard your suitcase say goodbye
Well as my broken heart lies bleeding
You say true love is suicide
You say you've cried a thousand rivers

And now you're swimming for the shore
You left me drowning in my tears
And you won't save me anymore
I'm praying to God you'll give me one more chance girl

I'll be there for you, these five words I swear to you
When you breathe, I wanna be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
I'd steal the sun from the sky for you
Words can't say what love can do
I'll be there for you

I know you know we've had some good times
Now they have their own hiding place
Well I can promise you tomorrow
But I can't buy back yesterday
And baby you know my hands are dirty
But I wanted to be your Valentine
I'll be the water when you get thirsty baby
When you get drunk, I'll be the wine

I'll be there for you, these five words I swear to you
When you breathe I wanna be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
I'd steal the sun from the sky for you
Words can't say what love can do
I'll be there for you

I wasn't there when you were happy
And I wasn't there when you were down
Didn't mean to miss your birthday, baby
I wish I'd seen you blow those candles out

I'll be there for you, these five words I swear to you
When you breathe I wanna be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
I'd steal the sun from the sky for you
Words can't say what love can do
I'll be there for you...

I'll be there for you, these five words I swear to you
When you breathe I wanna be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
I'd steal the sun from the sky for you
Words can't say what love can do
I'll be there for you ...

Erotismo de la naturaleza

A mi marido de letras, Emilio

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

domingo, febrero 18, 2007

Entrevista en 11Q- Enero 2007

Entrevista a Yolanda Arroyo Pizarro en el 1140 AM
Segmento Gente, Cadena 11Q
Moderadoras: Nieves González Abréu, Maira Barbará y Awilda Cáez


Cuento En el río por Yolanda Arroyo Pizarro
Publicado por Endi.com

Cuento En el río por Yolanda Arroyo Pizarro

Fuente: Publicación La Revista, Periódico El Nuevo Día

“... y llegó a hallar una enredadera silvestre
y se puso a recoger de ella calabazas”.
2 Reyes 4:39


Le encantaba aquella enredadera, especialmente porque era un adorno vivo para su hogar. Por eso había colocado varios travesaños en el suelo, los había enterrado con un martillo al lado de las raíces, y había permitido que la higuera trepadora se apegara a las paredes. Paredes nuevas. La enredadera le hacía creer con cada primavera, con cada retoñar de año en año, que poseía paredes nuevas.

Y así debía ser. Así debía ser para olvidar, para no mirar atrás las noches de espíritu carnavalesco que la poseían y que le traían remembranzas de su voz melodiosa acompañada de una samba exótica y de tonos insinuantes. Los ritmos le recordaban siempre a los hombres que la acechaban con el trópico impetuoso, el trópico de pájaros violáceos, de selvas impresionantes. Amelia y su contoneo que ahora debía esconder. Que ahora, hecha señora de bien, debía evitar.

Se lo debía a ella y a la familia. Se lo debía a ella y a la nena grande, y al nene menor, y a los de en medio. Se lo debía al marido que la había sacado de aquella mala vida.

Se lo debía al aire que respiraba, a la casa comprada con sacrificios al otro lado del país, exiliada del mal de bocas, alejada de los chismosos. Disfrutaba la casa, la pendiente que en ocasiones se vestía de lodos, el río más allá de tres millas pero expectante, pero siempre presente.

Cantaba en medio de las grandes extensiones al aire libre, adornadas con plantas vivas, con plantas que susurraban su nombre. Amelia, Amelia. Juan Bosch alguna vez lo dijo, y su compatriota marido se jactaba: dejar atrás la línea ecuatorial, y con ella el espíritu carnavalesco. Hasta al desierto mismo se hubiera marchado él para cumplirle promesas, pero Amelia no quiso emigrar tomando aviones. Aceptó los viajes en carro o autobús, eso fue todo. Le gustaba el poco verdor, la escasa lluvia con una llamarada de flores y plantas que a veces se prendían en fuego. Le gustaba la sequía de la Perla del Sur desde su casa campestre, pero mucho más cuando podían viajar al centro urbano a hacerse de artículos y víveres en los centros comerciales o en la plaza.

Sus encantadoras enredaderas trepadoras incluían a la hiedra inglesa, las aráceas y la propia higuera que daba el toque final. Unas plantas floridas estaban atractivamente colocadas debajo de su lámpara de mesa, donde la iluminación les proveía la luz necesaria para un buen crecimiento, pero donde la misma luz hacía resaltar un llanto de extrañar la vida anterior, que a veces llegaba sin querer.

Poseía enredaderas en torno a una madera de playa, dándole la vuelta a una rama erguida. Había intentado otra especie en una maceta, cuando se dio cuenta de pronto que la barriga le era muy grande ya para ocultarla. Le había tomado meses decidir. Le había tomado meses y no había decidido. Luego tragó mejunjes y brebajes, pero nada había sucedido.

Plantó varios gajos de orquídeas mientras le confesaba al marido. Eran dos, había dicho el médico. Dos latidos.

¿Qué pasa si no heredan lo mulato de él, como sus demás hijos? ¿Qué pasa si no requintan en el rasgo afroantillano de ella, como era el caso de la mayor? Tener dos hijos gotas de agua que no se pareciesen a nadie en la familia podría ser un extraordinario peligro en las lenguas de los vecinos. Destrozarían la dignidad del buenazo de su esposo entre su familia y amigos. ¿De dónde han salido esos rubios platinados de ojos claros? Un riesgo gratuito. El coterráneo de Juan Bosch sería el hazmerreír de todos.

Un sincero perdón a la flaqueza femenina no disuadió al marido, que a todas luces carecía de los medios económicos para terminar aquella abominación. Todo su dinero iba a la comida, a los zapatos, a la ropa, a pagar la luz y el agua, con un sueldo de obrero de la construcción que no rendía planillas. Y los préstamos de sus conocidos, que ya eran varios, estaban destinados a pagar las emergencias médicas imprevistas, al arreglo del carrito o la nevera. El río, le dijo. El río ha de sanar nuestra reputación.

El día de los dolores, Amelia enfiló jalda abajo, enlodándose de a poco, puesto que había lloviznado. Contó las palmeras verdes, dio un giro a su cabeza que le permitió disfrutar de las paredes enredadas a lo lejos. Paredes nuevas, paredes verdes.

Adorno vivo.

Pujó ya metida en la corriente, aguantada de un tronco. Pujó como quien ha pujado otras veces, apenas dolida por las contracciones, que fueron pocas como los escupitajos. Habiendo roto fuente permitió que su océano se mezclara con las aguas, los cordones umbilicales, las placentas.

Dos enredaderas le brotaron del cuerpo, se encaramaron en la superficie, la halaron, despidieron savia a gritos. Dos enredaderas que manotearon, que flotaron un rato y se hundieron después. Dos enredaderas sin tallo, con raíces anegadas a Amelia. Hay que cortar las raíces. Hay que cortarlas.

sábado, febrero 17, 2007

Actualización de Narrativa Puertorriqueña

Narrativa Puertorriqueña, en su octava actualización, continúa el diálogo sobre la escritura y la narrativa en Puerto Rico.

En Tertulias <http://www.geocities.com/narrativa_puertorriquena/Tertulias.html>
Yolanda Arroyo Pizarro comparte sus comentarios sobre los libros Nocturno y otros desamparos de Moisés Agosto y Cuentos de oficio, antología preparada por Mayra Santos Febres. Mario R. Cancel comenta la novela La inutilidad de Eduardo Lalo y Carmen Dolores Hernández habla de El corazón de Voltaire de Luis López Nieves.

En Mesa de Juego <http://www.geocities.com/narrativa_puertorriquena/Mesa_de_juego.html> Luz María López Padilla reacciona a la lectura del cuento “La bala” de Mario R. Cancel y Juan González Mendoza documenta su confrontación con El Aleph de Jorge Luis Borges

En Arte(lugios) <http://www.geocities.com/narrativa_puertorriquena/Arte-lugios_indice.html> visite el lanzamiento de Historias marginales: otros rostros de Jano nuevo libro de Mario R. Cancel publicado por el Centro de Publicaciones Académicas (CePA) del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).

Narrativa Puertorriqueña es un archivo literario y acepta colaboraciones de sus lectores. Los interesados pueden comunicarse a narrativa_puertorriquena@yahoo.com

viernes, febrero 16, 2007

La Regla que Interrumpe... por Yolanda Arroyo Pizarro
Serie 3 de 4

Texto inédito

Una vez, cuando era universitaria prepa (alguna vez lo fui), me coqueteó un compañero de clase (alguna vez me sucedió). Estábamos en Mercadeo 101 o algo así. Romy era el apodo de aquel hombre cuyo nombre y apellidos hoy no recuerdan mis pobres neuronas. No que yo fuera una “golfa”, como le dicen en Castilla la Vieja a las ligeritas de piernas, ni mucho menos un cohete, como se les llama acá, si no que él no fue muy memorable, punto. En fin, como yo andaba en las de ser “mala, mala, mala”, (en aquella época creía que ser mala resolvería todos mis problemas del corazón), me las echaba de ir a desquitarme a diestra y siniestra los desaires del ex. Purgaría entre otros aquellas infamias por él cometidas, o al menos eso me creía. ¡Que paguen todos los demás y que venga el chorro!

Así que dejé que las cosas con Romy llegaran lejos a la soltá, de la primera insinuación. El plan era seducirlo, desarmarlo y luego ignorarlo. Claro, hacerlo sufrir con mi maldad. El problema sobrevino cuando, arrancando, se me adelantó el monstruo de la laguna roja. Ajá. Justo en medio de los jadeos y pujos pélvicos ocasionados por la calentura de juventud, se me salió un chorrito sanguinolento.

Nada más apaga-fuego que una regla adelantada por toqueteos libidinosos. La renuncia hacia el acto me pasó por la mente. Cese y desista. Estaba apunto de colocar el brasier de vuelta en su sitio para decir adiós (ah, ¿no les dije que arranqué de la primera?), cuando mi compañero de clase, muy “proper” y pulcro, me dijo que no lo hiciera. Que siguiéramos el calenteo, el manoseo y el más allá. Que me olvidara de los flujos involuntarios y que me gozara aquella noche, que a él nada que ver, no le importaba y que en todo caso lo excitaba más una buena, buenísima lubricada.

Lo miré extrañada. Avergonzada no, pero asqueada sí. Muy, muy asqueada y presta a despedirme de aquella criatura aberrante que me pedía, casi suplicaba, cumplir con un acto abominable, en medio de un charquero violáceo. Un acto tan execrable que estoy segura, nunca antes a aquella ocasión, ninguna de mis congéneres se había atrevido a consumar.

Hum.

¿En serio? ¿A nadie le había ocurrido antes? ¿A nadie le había pasado que, sus instintos más primigenios le ganaran al juego “limpio” del amor, en medio de fluidos más pastosos o coagulados?

Bueno. Siempre hay una primera vez, y aquella fue la mía. Allí me decidí y al carajo albañil que se acabó la mezcla. Consumado el acto. Aunque lamento reportar que fue debut y despedida. Las molestias e incomodidades “durante” no valieron el sacrificio. Guácala. Pero al menos cumplí con la “supuesta” vendetta, y al chico lo desdeñé hasta el cansancio. ¡Muy mal por mi!

Casi dos décadas más tarde, y tantas malditas menstruaciones después, descubro el anamú. El anamú es una infusión de hierbas que te quita los dolores pre y post menstruales, y que te hace hasta caer en tu periodo sin siquiera notarlo. Así que por primera vez en muchos años, siento algo de alivio durante esos días en que me pongo “mala”. El asunto, sin embargo, no es tan sencillo. Para que el anamú haga efecto, te lo tienes que tomar TODOS los fucking días. Y hasta ahí llega una. Se jarta una. Maldice una, y vuelve a odiar a todo lo que, unlike una, no sangra cada veintiséis días.

Me pregunto si el anamú me hubiera funcionado con Romy.

jueves, febrero 15, 2007

Maya Angelou lo dijo, y yo miraba la arena...


Image Hosting by PictureTrail.com


"I've learned that no matter what happens, or how bad it seems today, life does go on, and it will be better tomorrow."

"I've learned that you can tell a lot about a person by the way he/she handles these three things: a rainy day, lost luggage, and tangled Christmas tree lights."

"I've learned that regardless of your relationship with your parents, you'll miss them when they're gone from your life."

"I've learned that making a 'living' is not the same thing as 'making a life'."

"I've learned that life sometimes gives you a second chance."

"I've learned that you shouldn't go through life with a catcher's mitt on both hands; you need to be able to throw some things back."

"I've learned that whenever I decide something with an open heart, I usually make the right decision."

"I've learned that even when I have pains, I don't have to be one."

"I've learned that every day you should reach out and touch someone. People love a warm hug, or just a friendly pat on the back."

"I've learned that I still have a lot to learn."

"I've learned that people will forget what you said, people will forget what you did, but people will never forget how you made them feel."

miércoles, febrero 14, 2007

No lo celebro


Photobucket - Video and Image Hosting

Llevo años sin celebrarlo. No sabría cómo volver a hacerlo. Lo cierto es que “my truly valentine” y yo no estamos juntos, aunque sí lo estemos. Ando rodeada de otros intentos, candidatos y aspirantes a “valentines”, que orbitan mi vida y la adornan, la hacen más fácil, la iluminan y llenan de a poco, pero hay un espacio que permanece vacío. ¿Se vale eso?

domingo, febrero 11, 2007

María de Lourdes Javier publicada en Letralia.com


Image Hosting by PictureTrail.com
En la foto: María de Lourdes Javier Rivera y Yolanda Arroyo Pizarro


La revista de literatura en línea Letralia.com acaba de publicar a la amiga María de Lourdes. Esto nos dice el editor de la revista sobre su trabajo: “La escritora puertorriqueña, mantiene inédito su libro de cuentos ‘De lo que no se puede hablar’, que gira en torno a la historia de desamor de los personajes Olivia y Tomás. Hoy presentamos a nuestros lectores una selección de esos textos.”

María de Lourdes Javier Rivera (San Juan, PR, 1981), es estudiante de doctorado en historia del arte en la Universidad de Salamanca (Usal, España). Recientemente gestiona actividades culturales en Puerto Rico y toma el curso de Editores Terranova, Narrativa en Vitrales y Espejos.

Recibe nuestras felicitaciones.

To Jack: Both Sides Now - Joni Mitchell




Both Sides Now
(Joni Mitchell)
From Love Actually



Rows and flows of angel hair
And ice cream castles in the air
And feather canyons ev'rywhere
I've looked at clouds that way

But now they only block the sun
They rain and snow on ev'ryone
So many things I would have done
But clouds got in my way
I've looked at clouds from both sides now
From up and down, and still somehow
It's cloud illusions I recall
I really don't know clouds at all

Moons and Junes and Ferris wheels
The dizzy dancing way you feel
As ev'ry fairy tale comes real
I've looked at love that way

But now it's just another show
You leave 'em laughing when you go
And if you care, don't let them know
Don't give yourself away

I've looked at love from both sides now
From give and take, and still somehow
It's love's illusions I recall
I really don't know love at all

Tears and fears and feeling proud
To say "I love you" right out loud
Dreams and schemes and circus crowds
I've looked at life that way

But now old friends they are acting strange
They shake their heads, and they tell me that I've changed
Well something's lost, but something's gained
In living ev'ry day

I've looked at life from both sides now
From win and lose and still somehow
It's life's illusions I recall
I really don't know life at all
I've looked at life from both sides now
From up and down, and still somehow
It's life's illusions I recall
I really don't know life at all

And it's life's illusions I recall
I really don't know life at all

sábado, febrero 10, 2007

Tergiversando a Luis López Nieves

El pasado jueves, 8 de febrero de 2007, se llevó a cabo la presentación del libro "El arte de la tergiversación en Luis López Nieves", en la Galería de Arte de la Universidad del Sagrado Corazón, en Santurce, Puerto Rico. La autora del libro lo es la Dra. Estelle Irizarry, prestigiosa profesora de la Universidad de Georgetown.

La presentació estuvo a cargo de la Dra. Gloria Waldman.



Image Hosting by PictureTrail.com



Image Hosting by PictureTrail.com


viernes, febrero 09, 2007

Otra vez la regla por Yolanda Arroyo Pizarro
Serie 2 de 4

Texto publicado originalmente en Derivas.net

Esta mañana estornudé y se me salió el tampón. Entonces abrí la puerta de par en par, me detuve en medio de todos los escritorios, de todos los cubículos, de todas las oficinas de mi lugar de trabajo y pregunté: “¿Qué he hecho yo para merecer que a estos machos de la especie no les duela algo extremadamente significativo una vez por mes? ¿Qué?”

Este mes no me ha dolido tanto la regla, pero me ha manchado mucho, en especial y en detrimento de mi nueva fajita –bikini style, que a presión esconde barriguitas abultadas durante estos malditos días. Y lo peor es que debo evitar la bañera y acostumbrarme a la ducha mientras me dura, si no deseo ver una sopa de especias en rojos matices (bastante grotesca) dando vueltas a mi alrededor.

Otra vez la maldita regla. Otra vez las compresas, el Anaprox, las inexplicables ganas de comer galletitas de avena con azúcar negra, los deseos de llorar viendo películas románticas (Love Actually, 50 First Dates, Sabrina), sentir las náuseas, las diarreas, aghhhh, ¿para qué seguir?

“¿Qué he hecho yo para merecer esta mierda?” — grito otra vez.

Claro, me voy en brote, pierdo el caché, el garbo y la compostura. Otro mes en que deseo SIN ANESTESIA meterme la mano muy adentro y sacarme hasta el último pedazo de matriz. Arrancarme los ovarios por la garganta. El cuestionamiento más importante es en realidad qué podría inventarme para que, en efecto, sientan estos machos algún tipo, el que sea, de incomodidad mensual, so pena de no sentirme yo tan violada, tan dolida y hastiada.

Alguien dijo que, de haber sido una mujer la inventora de la bomba atómica, habría sido un artefacto que provocaría dolores en los hombres cada 28 días, más o menos. Y estoy totalmente a favor de este enunciado.

Intentando un vano alivio a mis penas se me ocurren varias cosas, no sé. Desde el reventón regular y continuo del vaciarse un testículo, el desgarre meticuloso del escroto, un rajamiento horizontal y vertical del glande, ¿por qué no?, o un tumor gravitacional en forma de fibroma dentro del conducto deferente (por donde eyaculan, sí), o qué se yo, hasta el pronunciamiento incisivo y profundo de la abertura anal, rectal, internalgal, que se multiplique y se siga abriendo y que no cicatrice por días (digamos 28) hasta que la raja, la herida abierta, se extienda como la falla de San Francisco a lugares insospechados por arriba del tallo fálico en extensión hasta la parte baja de la espalda cerca del cóxis u otra delicada área más allá de la lumbar. ¡Lo que sea, por Dios! Cualquier cosa. ¡Lo que sea, maldita sea, que los haga pasar por un suplicio similar periódico y continuo desde los once años hasta el climaterio a los 50! Algo que se active con el ciclo lunar y que se acentúe con la alineación de los planetas y las mareas altas. Algo que los haga caer en un mal humor infundado y eterno durante los días en que les dure tal mutación, tal evolución de la carne, tal metamorfosis hormonal. ¡Cómo odio la regla!

miércoles, febrero 07, 2007

Charlas con E - febrero 2007

Amigo E, este es un ejercicio de escritura confesional, nacido del taller de la gran Mayrim. Es un escrito del alma que no llega a poema…

Es una orquídea abierta de labios salidos, protuberantes, rugosos y apetecibles. Entre las piernas. Entre las piernas es mi posesión más preciada, más valiosa, más vivida. Nunca he probado cosa igual. Dentro del pecho es vivencia intensa, es armonía y un llegar a casa. Dos montículos afuera, valles y mesetas adentro. Dos cerros, su centro, su arriba. Quiero ser su salvación, su última mirada de este mundo, su atraparle la espuma, sus puños cuando le arropo las manos. Promete verme, de nuevo, algún día, en marzo, cuando sea, y yo me mojo. Jadeo, y las ondas sonoras entran en sus profundidades. Me vengo y levanto el vientre para que choque el suyo con el mío. Soy Ennis del Mar. Espalda destrozada. Soy montaña. Montaña Rota.

Para mi Jack.

Photobucket - Video and Image Hosting
Image from Postsecret.com

martes, febrero 06, 2007

La monstruación: venganza de hombres por Yolanda Arroyo Pizarro
Serie 1 de 4

Dedicado al Aquelarre (mis Brujas bellas).
Texto publicado originalmente en Derivas.net


La menstruación. Me acordé de ella porque la había olvidado. No la esperaba y tal despiste me costó desechar una falda blanca sexy, corta, hermosa, carísima, ahora totalmente inservible. La mancha roja se vertió presurosa sin darme tiempo a reaccionar, y la vergüenza me embargó, toda vez que en el supermercado muchos la percibieron. Ni hablar de lo que le sucedió al asiento de mi auto.

La regla es algo que detesto, daría lo que no tengo por erradicarla. Es un suero innecesario que fluye por lugares que están hechos para recibir y dar placer, no para acoger sufrimientos ni incomodidades.

Padezco de dismenorrea, lo mismo que dos terceras partes de la población femenina. Eso significa que dicha disfunción cervicovaginal me produce cólicos y contracciones durante los días premenstruales, y una menstruación muy pero que muy dolorosa y profusa una vez llega. A veces me sobreviene con dolores fuertes de cabeza, otras con náuseas, vómitos, diarreas, sudoración, y ni hablar de la intensa necesidad de orinar casi mil veces por día. Todo un desastre. Dolor en la parte baja del abdomen que irradia la columna inferior, los muslos, irritabilidad, nerviosismo y en contados casos depresión. En ocasiones duelen tanto los ovarios que se pincha algún nervio y dejan de funcionar las piernas, se entumecen, y para nada me alivian las compresas frías o calientes, el té, mucho menos la aspirina o el ibuprofen. Sólo hay que resignarse y dejar que pasen, en mi caso, los malditos cinco días que me dura.

Las toallas sanitarias son otra problemática. Muy grandes son incómodas, muy chicas ocasionan accidentes como los de mi falda. Los tampones tampoco ofrecen mucha colaboración, pues para empezar hay que introducirlos en esa área creada únicamente para recibir cilindros de músculos con piel, no para recibir artífices de cartón, o de plástico, y ni pensar en los llamados tampones digitales que son de horror, pues casi nunca una está anhelante de meterse el dedo hasta tan hondo sin recibir gratificación a cambio. Encima hay que cambiarse tantas veces, y ducharse mil más, y usar desodorantes vaginales que si bien contribuyen a la buena higiene, y a despedir olores riquísimos que provocan caminatas en llanos verdes con cascadas de orquídeas, pueden ocasionarte unas reacciones alérgicas de madre, que hasta te mandan de cabeza al especialista, o a la sala de emergencia a que un grupo de nuevos practicantes te estudien la popola.

Para sentir algo, un poquito de alivio, te recomienda el sabio ginecólogo, por lo menos el mío, que coloques las piernas hacia arriba. ¡Vaya, que práctico! Sobretodo cuando se trabaja en una oficina con otros treinta empleados alrededor.

Dice también mi médico que hay que evitar los dulces, las harinas y la cafeína durante esos días. Que se debe aumentar el consumo de agua, jugos, frutas y verduras y que hay que ingerir alimentos saludables especialmente aquellos que no provoquen malestar intestinal. ¡Pero que mala broma nos juega el cuerpo! Porque es precisamente en estos días menstruales cuando tiene una los cravings o antojos de bizcochitos, dulces de leche, natilla, panes con pasas, galletas de azúcar negra con canela, y como no, chocolate belga.

“Reduce el consumo de grasas, condimentos o carnes. Ejecuta actividades físicas leves como caminar o ejercicios que favorezcan la circulación. Ello disminuirá las molestias y mejorará tu estado de ánimo”, me aconseja el galeno, como si fuera tan fácil eso de hacer aeróbicos acompañada de una ráfaga de dolores.

Al entrar en esta ocasión a la consulta de mi doctor, lo miro con cara de odio. Y se lo digo: “Doctor Vázquez, lo odio.” Él lo sabe ya, le hago lo mismo en todas mis visitas. Y es que primordialmente lo odio porque no es mujer, porque no sufre mi regla, ni mis males, ni mis dolores, ni esta maldita incomodidad.

Paternal, menciona algo de la hormona prostaglandina, que aparente y alegadamente, es la causante de mi zozobra. Sinceramente a mí no me interesa quién la causa, me interesa que me la quiten. “¿Se puede remover?”, le pregunto y me mira entre hastiado y burlón. Me hace el examen de rutina, que para variar, debido a tantos dolores, pues duele más. Añade un ultrasonido pélvico y mentalmente me acuerdo de su madre, aunque asiento de modo intelectual mientras intenta explicarme una nueva teoría para mis dolencias, aún conmigo en la burra, a mitad de sonograma, yo toda abierta de piernas.

—Una dismenorrea funcional, en la mayor parte de los casos es espástica, se presenta casi exclusivamente en los ciclos ovulatorios. —dice.

Yo sólo lo veo mover los labios y decir blah, blah, blah, blah. Cuando termina su opereta le recuerdo:

—Pero yo no estoy ovulando, mi queridísimo doctorcito sabelotodo. La ovulación ya la pasé, estoy fucking menstruando.

—A eso iba… —me dice y añade mayores grados de blah, blah, blah a su discurso. En ocasiones sube el tono de voz, como esperando un aplauso; en otras lo baja, dándole un suspenso de cierre a lo que diserta. La percusión se distorsiona por ratos y en mi cabeza lo ignoro; no lo tomo en cuenta, y como si tuviera el "remote" que lo controla, le bajo el volumen para dejarle de escuchar.

Me recetó Aleve, otra vez. Compresas frías y calientes, de nuevo; una dieta balanceada repitiendo lo mismo del anterior ciclo y una promesa de que cuando tenga hijos, ya no lo padeceré. Lo cual es mentira, sino pregúntenle a la mitad de la población mujeril. Cuando le recuerdo que ya he dado a luz se disculpa, mira el record y carraspea. —“Ah, entonces se te quitará en la menopausia”. Claro, si no es Juan es Pedro.

La última maldición de la regla es que me hace sentir como Jennifer López. Nalgúa. Sí. De alguna extraña y misteriosa manera el flujo hemofílico logra dirigirse en afluentes por el canal de la Mona (mi cuenca internalgal localizada entre glúteo y glúteo) pasando inadvertida, y evitando adrede la toalla sanitaria, que se encuentra blanquecina, límpida, con una que otra pizca roja, pero por lo demás inmaculada. Y es entonces cuando aparece mágicamente lo que se supone sea mi nalgaje descomunal, que by the way, se burla de mí. ¡Sí! Porque ahora mis panties, el pantalón y el resto de donde me halle sentada queda desahuciado. Todo se ha ido a depositar como charco de lago triste o mangle etéreo al “nié”, que dicho sea de paso ni empieza ni termina en el cóccix, pero cualquiera diría.

Durante mis periodos menstruales es cuando más detesto a los hombres, sus descendientes y los de su especie. He llegado a la conclusión de que la menstruación es una venganza de hombres. Los especialistas que dicen tratarla no lo hacen de verdad, todo lo contrario, disfrutan con nuestras dolamas y les dan continuidad, disimulando tratarlas. Los hombres médicos perpetúan nuestro padecimiento haciéndose pasar por agentes encubiertos; de ese modo falsean un dizque tratamiento, cuando en realidad no quieren que dejemos de sufrir. Nos dejan saber con su modo de actuar cuan superiores se sienten.

Un grupo pequeño de ellos conoce el misterio para erradicar la monstruación de cuajo. Son como los Iluminatti o el Opus Dei. Realizan congresos médicos, asambleas y convenciones de salud en donde explican al resto únicamente lo que les conviene, sin dejar filtrar la verdadera información para aliviarnos los dolores. ¡Juro que voy a investigarlo!

lunes, febrero 05, 2007

Alfredo Torres y su Tertulia

La magia de la Librería La Tertulia, en Puerto Rico, responde sin duda a su gama de ofrecimientos para el lector contemporáneo. Su éxito también estriba en el Alquimista librero que hace que todo este calidoscopio literario se haga posible: Alfredo Torres le ha dado mucho a este país manteniendo este rinconcito riopedrense apto para todo el publico lector de la Isla.


A Ernesto Darién

Respetado Jorge: Gracias.

La palabra es tan frecuente, como frecuente es el soplo de aire o la brisa que te despeina el cabello. Sin embargo, la frecuencia de esos eventos no los hace menos importantes. A veces, hasta parecerían sorpresivos, e incluso, momentáneamente adecuados. Hoy, mientras respiraba aire y me despeinaba el viento observando la luna desde la terraza de mi casa, llegó tu palabra. Llegó, me abrazó y me dejó ver tu solidaridad, tu don de gente, tu efervescencia.

Murió tu Cecilia, y murió mi Chino. Para mí lo incomprensible es que tú y yo sigamos aquí. Y que sigan aquí los que recorren este evento celuloide que llamamos vida; nuestras familias, cónyuges, amantes, amigos, hijos… Lo incomprensible es que pensarlos nos obliga a imaginar ya no tenerlos, nos obliga a tratar de observar el carnaval de sus decesos, fallecimientos, defunciones. Tratamos de imaginar ése momento. Nos obligamos a desvanecerlos en la imaginaria fantasía de que algún día o ellos o nosotros no seremos.

“I don’t get life”, amigo. Y ése es mi problema. A los treinta y seis años todavía no me he aprendido el libreto. ¿Hago mal? ¿Hago bien? De jovencita me decía “Justo cuando me aprendí todas las respuestas, la vida me cambió todas las preguntas”. ¿Qué te puedo decir? Únicamente con lo que inicié: Gracias.

PS: Felicidades por lo de la tesis. Habrá que celebrarlo.

domingo, febrero 04, 2007

Escritores, lectores, perfomeros...

El pasado domingo 28 de enero compartimos con un grupo maravilloso de escritores que nos leyeron sus obras en el Nuyorrican Café. La velada estuvo decorada con música de piano y una gran cantante, Maribel, hermana del amigo Emilio Soto del Carril.

Image Hosting by PictureTrail.com






Y te pienso - Franco de Vita

A Mamota (me pidieron que te dejara esta canción) y soy una Celestina muy obediente...




Sólo te llamo
para ver tú ¿que tal?
ya van muchos días
que no se nada de ti
no ha sido fácil
me lo dices a mí
que paso las noches
sin que pueda dormir.

Y te pienso.. y te pienso
a cada instante te pienso
y te extraño.. y te extraño
si tú supieras
cuánto te extraño.

Yo por mi parte
estoy convencido
mil veces mejor, sí...
cuando estaba contigo.
No, no valgo nada
si tú no estás
parece absurdo
hasta me cuesta respirar.

Y te pienso.. y te pienso
a cada instante te pienso
y te extraño.. y te extraño
como si fuera la primera vez
y con mi vida que cambia de rumbo
como si todo perdiera valor y de pronto
me encuentro apartado del mundo.

Y te pienso.. y te pienso
a cada instante te pienso
y te extraño.. y te extraño
como si fuera la primera vez
y con mi vida que cambia de rumbo
como si todo perdiera valor y de pronto
me encuentro apartado del mundo

Y te pienso.. y te pienso
a cada instante te pienso
y te extraño.. y te extraño
si tú supieras
cuánto te extraño...

sábado, febrero 03, 2007

Carlos Ambert Sketch y detalles de la gira

Aprovecho para anunciar las nuevas funciones de este talentoso compatriota. A continuación los detalles de sus próximas presentaciones. Inviten a sus amigos, familia, parejas y a sus contactos. Les recomiendo el Show Puerto Rico for Dummies.


jueves, 8 de febrero - *Punto Fijo @ 8PM
viernes, 23 de febrero - Café Berlín @ 8PM
miércoles, 18 de abril - UPR en Ponce @ 12PM


*Punto Fijo, antes Café Teatro Silvia Rexach en CBA de Santurce.


PPR - Doing what it takes!


Acerca de mí

Mi foto
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

Seguidores