Escritos de Yolanda Arroyo Pizarro
-- Literatura puertorriqueña
Alessandro Baricco
Seda (fragmento)
59.
"Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estás, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego, no abras los ojos si puedes, y acaríciate, son tan bellas tus manos, las he soñado tanto que ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, sigue, te lo ruego, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate señor amado mío, acaricia tu sexo, te lo ruego despacio, es bella tu mano sobre tu sexo, no te detengas, me gusta mirarla y mirarte, señor amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte, y esta seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios, encima, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de improviso, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea sobre tu sexo, apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco, dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, porque te quiero, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tú serás mío, para siempre, y si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame, soy yo, quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos, me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote con lentitud, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mí, es dulce violencia, veo tus ojos buscar en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde tú quieras, señor amado mío, no hay fin, no finalizará, ¿lo ves?, nadie podrá cancelar este instante que pasa, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas de mis ojos, mi voz dentro de la tuya, tu violencia teniéndome apretada, ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, señor amado mío, este instante será, de ahora en adelante, será, hasta el fin."
Julio Cortázar
Rayuela Cap. 68: "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.".
J.M.Coetzee
Desgracia (fragmento) “Él disfruta con la alegría de ella, una alegría sin afectación. Le sorprende que una hora y media por semana en compañía de una mujer le baste para sentirse feliz, a él, que antes creía necesitar una esposa, un hogar, un matrimonio. En fin de cuentas, sus necesidades resultan ser muy sencillas, livianas y pasajeras, como las de una mariposa. No hay emociones, o no hay ninguna salvo las más difíciles de adivinar: un bajo continuo de satisfacción, como el runrún del tráfico que arrulla al habitante de la ciudad hasta que se adormece, o como el silencio de la noche para los habitantes del campo”.
Laura Restrepo
Delirio (fragmento) "Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación de hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera. Fue a mi regreso de un viaje corto, sólo cuatro días por cosas de trabajo, dice Aguilar, y asegura que al partir la dejó bien. Cuando me fui no le pasaba nada raro, o al menos nada fuera de lo habitual, ciertamente nada que anunciara lo que iba a sucederle durante mi ausencia, salvo sus propias premoniciones, claro está, pero cómo iba Aguilar a creerle si Agustina, su mujer, siempre anda pronosticando calamidades, él ha tratado por todos los medios de hacerla entrar en razón pero ella no da su brazo a torcer e insiste en que desde pequeña tiene lo que llama un don de los ojos, o visión de lo venidero, y sólo Dios sabe, dice Aguilar, lo que eso ha trastornado nuestras vidas. Esta vez, como todas, mi Agustina pronosticó que algo saldría mal y yo, como siempre, pasé por alto su pronóstico; me fui de la ciudad un miércoles, la dejé pintando de verde las paredes del apartamento y el domingo siguiente, a mi regreso, la encontré en un hotel, al norte de la ciudad, transformada en un ser aterrado y aterrador al que apenas reconozco. No he podido saber qué le sucedió durante mi ausencia porque si se lo pregunto me insulta, hay que ver cuán feroz puede llegar a ser cuando se exalta, me trata como si yo ya no fuera yo ni ella fuera ella, intenta explicar Aguilar y si no puede es porque él mismo no lo comprende; La mujer que amo se ha perdido dentro de su propia cabeza, hace ya catorce días que la ando buscando y me va la vida en encontrarla pero la cosa es difícil, es angustiosa a morir y jodidamente difícil; es como si Agustina habitara en un plano paralelo al real, cercano pero inabordable, es como si hablara en una lengua extranjera que Aguilar vagamente reconoce pero que no logra comprender. La trastornada razón de mi mujer es un perro que me tira tarascadas pero que al mismo tiempo me envía en sus ladridos un llamado de auxilio que no atino a responder; Agustina es un perro famélico y malherido que quisiera volver a casa y no lo logra, y al minuto siguiente es un perro vagabundo que ni siquiera recuerda que alguna vez tuvo casa."
Virginia Woolf
Las olas (fragmento) "El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido o cual si el brazo de una mujer tendida debajo del horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro. La luz golpeó sucesivamente los árboles del jardín iluminando una tras otra las hojas, que se tornaron transparentes. Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías."
Angeles Mastretta
Mujeres de ojos grandes ( fragmento) "Cuando la tía Carmen se enteró de que su marido había caído preso de otros perfumes y otro abrazo, sin más ni más lo dio por muerto. Porque no en balde había vivido con él quince años, se lo sabía al derecho y al revés, y en la larga y ociosa lista de sus cualidades y defectos nunca había salido a relucir su vocación de mujeriego. La tía estuvo siempre segura de que antes de tomarse la molestia de serlo, su marido tendría que morirse. Que volviera a medio aprender las manías, los cumpleaños, las precisas aversiones e ineludibles adicciones de otra mujer, parecía más que imposible. Su marido podía perder el tiempo y desvelarse fuera de la casa jugando cartas y recomponiendo las condiciones políticas de la política misma, pero gastarlo en entenderse con otra señora, en complacerla, en oírla, eso era tan increíble como insoportable. De todos modos, el chisme es el chisme y a ella le dolió como una maldición aquella verdad incierta. Así que tras ponerse de luto y actuar frente a él como si no lo viera, empezó a no pensar más en sus camisas, sus trajes, el brillo de sus zapatos, sus pijamas, su desayuno, y poco a poco hasta sus hijos. Lo borró del mundo con tanta precisión, que no sólo su suegra y su cuñada, sino hasta su misma madre estuvieron de acuerdo en que debían llevarla a un manicomio."
Pablo Neruda
Poema 14:
Juegas todos los días con la luz del universo./
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua./
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto/
como un racimo entre mis manos cada día./
A nadie te pareces desde que yo te amo. /
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. /
¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? /
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. /
De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. /
El cielo es una red cuajada de peces sombríos. /
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. /
Se desviste la lluvia. /
Pasan huyendo los pájaros. /
El viento. El viento. /
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. /
El temporal arremolina hojas oscuras /
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. /
Tú estás aquí. Ah tú no huyes. /
Tú me responderás hasta el último grito. /
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. /
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. /
Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, /
y tienes hasta los senos perfumados. /
Mientras el viento triste galopa matando mariposas /
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. /
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, /
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. /
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos /
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. /
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. /
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. /
Hasta te creo dueña del universo. /
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, /
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. /
Quiero hacer contigo /
lo que la primavera hace con los cerezos./ (20 poemas de amor y una canción desesperada)
Milan Kundera
La insoportable levedad del ser (fragmento). "Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.....Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte). Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
(...)
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
(...)
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes."
“I can see how you might want to turn your back on society and paint lakes and mountains” – Annie Leibovitz
Hoy conocí a Annie Leibovitz. Sabía bastante de su extraordinario trabajo fotográfico, un poco de sus galardones alrededor del mundo y algo de su conmovedora historia al lado de Susan Sontag, singular escritora norteamericana. Hoy la conocí en el High Museum of Arts de Atlanta, en una exclusiva exhibición creada en colaboración con el Musée du Louvre, Paris.
Déjenme contarles lo impresionante que fue encontrarme no sólo con las fotos que la hicieron famosa perpetuando los rostros y las poses de las celebridades, sino darme con la sorpresa de ver su álbum personal. Hallar las paredes decoradas con estampas de su familia ha sido como abrazarla en un convenio silencioso; su madre en actitud de enojada sorpresa rodeada de manzanos, sus hermanos en un picnic cerca de un lago o en la playa, su primera hija dada a luz cuando Annie recién cumplía los 52 años, luego el nacimiento de sus gemelos, la muerte de su padre ampliamente documentada por ella. Lo más fuerte fue encontrar a su compañera de vida en retratos en los cuales sonríe, llena de savia e ilusión, aún luego de haber tomado quimioterapia o acabada de salir de su cirugía de transplante de médula ósea.
Estas fueron algunas de las fotos que más me impactaron:
-Susan sin su seno izquierdo, bañándose en el apartamento del London Terrace West 23rd Street en Nueva York.
-Susan de pie en la terraza del mismo apartamento desde donde podía ver de frente el apartamento de su compañera (nunca vivieron juntas, pero sus residencias daban una frente a la otra). Annie cuenta que siempre observaba las luces encendidas del hogar de Susan, aún si discutían o decidían distanciarse un poco. Desde que ella muriera en 2004 ya no ve las luces.
-Foto de Susan y Karla Eoff en la biblioteca de su residencia.
-Susan en el hotel Gritti Palace en Venecia, en 1989.
-Vista de Susan en el auto, luego de un viaje a México, cansada y sudorosa.
-Annie y Susan en Sarajevo, en el Kosevo Hospital.
-Una pared ensangrentada en una escuela de niños en Rwanda, luego de la masacre de los Tutsis en 1994.
-Una maravillosa puesta de sol frente al río Nilo en Egipto, celebrando el cumpleaños numero sesenta de Susan en enero de 1993.
-Susan recibiendo quimioterapia en la consulta del Dr. Dottino, en 1998, cuando fue diagnosticada por segunda vez.
-Susan mostrando la planicie de sus dos pechos extirpados.
-Susan con suero y foli, siendo inyectada por una enfermera en el Mt. Sinai Hospital, Nueva York en julio de 1998.
-Susan tomando en sus brazos a Sarah Cameron Leibovitz recién nacida en el 2001, hija de Annie y nacida cuando ésta recién cumplía 52 años.
-Susan fallecida, después de un transplante de medula ósea fallido, vestida con las ropas que Annie escogió para ella y unas bufandas que las dos habían decidido para ese evento.
-Una foto del agujero excavado en el cementerio Montparnasse de Paris, donde finalmente descansarían los restos de Susan.
-El padre de Annie, sobre su cama, fallecido mientras dormía abrazado por su mujer, sólo semanas más tarde del fallecimiento de Susan.
Annie con su eterna cámara
Annie embarazada de Sarah
Susan en el apartamento
Foto de Annie tomada por Susan
Melissa Etheridge y su familia
Susan luego de haber perdido el cabello por el tratamiento
Los padres de Annie Leibovitz's con sus hermanas Paula y Barbara y los hijos de Paula, en Peter's Pond Beach, Wainscott, Long Island, 1992
Susan Sontag en Petra, Jordania, 1994
En Sarajevo 1994, mientras iba en un auto, Annie fue testigo de un fatal ataque a un joven que iba en bicicleta.
Me encantó el booth de Robotics, Yahoo Teachers, y el de Google. Me regalaron bultos, bolígrafos e ideas para la implementación de estrategias en mi área de trabajo. Me dio gusto deambular por todo el Georgia World Congress Center, porque por un ratito, olvidé los sinsabores de la cotidianidad. Regresar el viernes se ve cada vez más cerca. Me da gusto por mi hija… Que cosas, es por lo único que me da gusto volver, debo tener algo mal en la cabeza.
Atlanta trae un calidoscopio de color pez mi cielo me muestra tu rostro borroso las branquias de un anfibio lacerado y que lacera unas papilas gustativas devoradas aletas de bruma la sangre fría dentro de un torrente que nada contracorriente
Atlanta sigue dividiéndome dividiéndonos perforando un abismo de mares pintando una distancia que se hace posible en lo imposible atenuando los gemidos y gritando los bostezos en el infinito de una vida moribunda en el epicentro cíclico del otra vez del tedio, del dolor la desesperanza huele a mar podrido
Cualquiera diría que lo hice adrede, pero no fue así. Ando en Atlanta por razones de trabajo, y de paso poniéndome al día con algunas lecturas. Me fui con mi compañera de equipo de trabajo al High Arts Museum pero no llegamos. No pudimos. Las calles estaban cerradas por alguna razón que hasta el momento desconocíamos. Pronto nos enteramos.
Toda la gente que hallamos en el camino nos gritaba “Happy Pride” , como si ese fuera el saludo oficial. Padres, madres, hermanos, hermanas, cuñados, tíos, sobrinos, hijos, pastores. Tenían carteles, pancartas, banderas y banderines. Yo también lo grité: “Happy Pride” y aunque el evento fue uno de total felicidad, no paré de llorar. Claro, a ratos, me reía muchísimo, pero la nostalgia de pensar en que el mundo pudiera vivir así de feliz, a pesar de todas las diferencias, me daba melancolía. Ojalá. Ojalá algún día…
Del por qué me he enamorado de una negra hechicera
Toni Morrison es una hechicera y me ha enamorado. De esos amores que uno sabe que perdurarán. Su novela Sula me ha hecho levantar a un niño en vilo, darle vueltas cerca de un río y lanzarlo a las aguas. Verlo desaparecer por el hueco creado en los aros minerales, viscosos.
Ambientada en Estado Unidos a partir de los años veinte, durante la entreguerra, durante las luchas por sobrevivir la crisis, esta novela explora el poder de lo femenino en una comunidad pobre y rural de negros, donde las mujeres gobiernan regentes ante los papeles maternales y bélicos, como guerreras, brujas y herederas de una misteriosa tradición. En la novela, Sula Peace se hace amiga de Nel Wright y crean ambas un contraste de conductas que sólo hasta el final serán descifradas.
En 1993, Morrison obtuvo el Premio Nobel de Literatura por esta y otras obras. Su trabajo habla de la vida de los negros, especialmente de las mujeres. Su gran habilidad para la percepción de sinsabores, de incomodidades, de inconformismos, se combina con un carácter compasivo, añejado en el tiempo, estrujado en los sentimientos de los personajes que crea. Lo hace con un lenguaje poético, esotérico, místico.
“A Morrison le interesa que los negros tengan autoestima, que acepten su identidad, su físico y luchen por sus derechos” […] “la obra de Toni Morrison básicamente tiene que ver con las mujeres, los personajes masculinos siempre están en el trasfondo de la historia” declaró María Rosa Fiscal.
Aunque se ha dicho que la historia central de Sula aborda la vida de dos amigas, Sula y Nel, que son como las dos caras de la moneda, y que Sula es la maldad y Nel la bondad, tengo que diferir. Si bien de buenas a primeras esto es lo que se permea en el primer plano de la historia, un estudio más reflexivo y elocuente desentrañará que el elemento maniqueísta es tan solo un adorno a un gran universo estampado por la Morrison. Sula y Nel no son tan disímiles, tampoco son tan iguales, pero entre ellas se da una simbiosis que únicamente en determinados binomios se da, que tan sólo en determinados proyectos de dos se sucede. La una es conspiradora con la otra, es confidente con la otra, pero son conflictivas, cada una es fiel sin tener que recurrir a lo leal. Ese es el caso de cuando Nel descubre que Sula se acuesta con su marido. Años más tarde, luego de la desaparición de Sula en el plano terrestre, Nel se dará cuenta que durante ese entuerto de tres, que rompió la amistad de ambas, a quien verdaderamente extraña, por quién verdaderamente llora es por Sula, y no por el traidor esposo. Sula jamás fue traidora, siempre actuó de acuerdo a la fidelidad de su compromiso con ella misma y lo que quería de la vida, que es a su vez, el compromiso juramentado ante Nel.
En su lecho de muerte, la rebelde Sula le pregunta a su amiga: ¿Cómo sabes? Nel le contesta: “¿Cómo sé qué?” Y Sula responde: “Que tú fuiste la buena y yo la mala…” Palabras que desmoronan la psiquis de cualquier inventor de fábulas.
Ese diálogo es toda una reflexión supraexistencial de lo que se esperaba de una negra en el hábitat de los años 1930, allá en el Fondo, en Medallion. Sula fue a la universidad cuando nunca debió haberlo hecho. Sula nunca dependió de hombres, como debió haberlo hecho. Los tomaba y descartaba a su antojo. Esto trajo consigo que la miraran diferente, que le dejaran el paso libre cuando caminaba, que la llamaran bruja por los sortilegios que se sucedían en su natal pueblo y de los cuales a ella responsabilizaban.
Al final, luego que a lo largo de toda la novela desertara a su mejor amiga, que viera quemar a su madre con inusitado regocijo, que encerrara a su abuela en un asilo con toda la premeditación y alevosía del mundo, y que desconcertara a casi todos los que la tocaban, Sula muere, veinte páginas antes de que acabe la novela. Es aquí cuando Nel, finalmente, acepta que la extraña.
¿Acaso no se trata de la deshumanización lógica hecha esperanza? Yo tengo a mi Sula, la tengo en mi vida. Contrario a todo presagio de rompimientos y conflictos de faldas, y odios desatados, rencores asignados, ahí se ha quedado y las veces que no ha estado, la he extrañado. ¿Albergamos todos a una Sula en nuestras vidas, o sólo soy yo?
Cuando se vuela como he volado yo, no se puede evitar llorar en el intento. Atlanta, primer día, y las nubes parecen cirrosis blanca, y la manera en que el capitán lleva la nave, con tremores cada cierto tiempo, me hace cuestionar tu existencia. Duele el vomito de sangre, se me sale el hígado rojo azufre por las narices. ¿Volveré a verte? Tengo que llorar, porque quiero, quiero regresar a tus brazos y temo que no. Juro que había lava sobre el horizonte de nubes que se cernía en torno a nuestras alas. Siento una actividad magmática que me marea. Quiero besar todos los labios de tu cuerpo. No estás y me da rabia. Muero por volver a tenerte aquí, conmigo.
Toni Morrison tampoco me lo ha hecho fácil. Sula se me ha rebelado, como toda una profecía apocalíptica y se me ha regado por los marasmos de mi adentro; ha tomado vida propia. Me ha dado de bofetadas, me ha hecho abrir la boca y dejarla así, abierta, ante la perplejidad de cada frase descubierta. La página 186 es la hijaeputada más grande que jamás esperé encontrar. Justo cuando pensé que lo había leído todo, aparece este resquicio de miedo por dejar de respirar, esta sensación de sentir el corazón detenido antes de abandonar la conciencia. He sentido los terremotos de esta mujer que ahora se me ha adherido a la piel como un tatuaje. No creo posible peor tortura, y sin embargo me dice esta negra con la marca de rostro más fatídica de toda la literatura, que no le ha dolido. Hay una rosa con tallo que le flanquea frente, mejilla y sien, y a ella no le duele estarse muriendo. ¿Qué hago ahora con las 20 páginas que me faltan si la protagonista se me ha muerto?
Dina maldice y da con los puños sobre el volante, sobre el dash. Gira un poco el torso a la izquierda y golpea también el cristal de la ventana que queda de su lado.
Echo la cabeza hacia atrás y trato de mover los hombros intentando no hallar ninguna lesión fatídica. Me duele el cuello y a través del parabrisas veo aún los vehículos transitando alrededor nuestro, la gente corriendo, la lluvia escampando. Me duele y casi empiezo a sentir el entumecimiento de los brazos. Ha sido por la presión que hice con las muñecas queriendo evitar el choque. La mandíbula también me duele por lo mismo. Dina sangra en la frente y un cachete. Se ha mordido un labio sin querer.
La radio nunca dejó de escucharse, ni siquiera con el impacto. Ahora se oye detrás de los gritos de Dina. Comienza el anuncio del boletín que da cuenta del tráfico. El locutor informa su noticia de última hora: ojo al inesperado y pesado flujo vehicular en la intersección. Dice que la policía ya se acerca al lugar de los hechos. Aconseja que quienes puedan, tomen rutas alternas para evitar congestionar más la vía de rodaje. Motiva a la ciudadanía a que tenga paciencia, ya que el accidente ha sido de carácter fatal. Exhorta a no hacer uso indebido del paseo.
El cuello me molesta y los brazos me pesan. Dina ya no habla y se abraza al guía. Trato de asomar la mirada hacia afuera, hacia el cuerpo tirado en el pavimento, hacia los tenis blancos y el ipod hecho trizas, hacia los curiosos que se acercan y no hacen nada, hacia el firmamento nublado que bailotea y que parece querer despejarse, hacia los pedazos de metal del auto en el suelo, hacia el poste. Dina ya no se mueve.
“esta oreja da nueve campanadas a la hora” César Vallejo
Ya lo dijo Octavio Paz “oreja que escucha a una boca que dice lo que no dijo la exclamación”. Eres mi oreja, la hermosa oreja que acaricio, que lamo en el lóbulo y a la que hoy pido que sea valiente, que haga pecho y se deje curar las heridas que la imperfección de la carne le ha dibujado. Tu oreja me habla, ¿te lo he dicho? Me invita. Tu oreja me guiña el ojo, me llama seductora, se muerde los labios. Le pido que imagine la planicie en calma de algún lago. Le pido que fantasee que está conmigo en el Mar de Tranquilidad de la Luna. “Hasta la luna era una oreja” ha dicho Huidobro. Oreja-satélite, Oreja-mujer, deleite al paladar terso que paseo por tus pieles desbordadas. Oreja mía, oreja de mí. Te pido que respires hondo, que imagines mi tacto, mis contornos. Espero mi niña oreja roja, que hoy, nada más porque estoy yo cerca, no te duela tanto.
Nunca hables con la otra Por Yolanda Arroyo Pizarro
Imagen por Stone
Nunca hables con la otra Por Yolanda Arroyo Pizarro
Vanesa nunca habla con la otra. Es un privilegio que se permite luego de haberlo adquirido por sus años de experiencia. Es también una bichería, lo sabe, pero se la pasa por donde no le da el sol. Debe ser que lo aprendió muy joven. Tenía dieciséis y el novio de compromiso ya le hacía el cunnilingus a la muchacha que vivía en la casa de esquina, cerca a la cancha de baloncesto. Él decía que iba a jugar basket, pero aunque el ejercicio al que se dirigía incluía bolas, poco tenía que ver con el deporte. Entonces Vanesa se enteró un buen día de que el hombre que le había puesto sortija, la besaba en la boca con una lengua que venía de pasarle a otra en la entrepierna. Y la rabia le hizo ir a reclamarlo, enfrentar a la otra, exigirle que dejara de ofrecerle la chochita a su futuro esposito. Y claro, Vanesa no era tonta, así que de inmediato y sin que nadie se lo dijera supo que con aquel reclamo, había hecho el ridículo. Su tantrum nada intervendría en el desánimo o no de los ilícitos encuentros. Ella solita lo supo, nadie tuvo que hacerle un mapa.
Desde entonces cuando tiene pareja (nunca se casó con el joven lamedor de cricas ajenas), y presiente que esa pareja tiene a otra, lo descarta o arregla con él. Con él, sin que medien terceros. Porque en definitiva de eso se trata una relación, ¿no?, de un arreglo entre dos. El que llega tercero está de más, y nada hay que aclarar o dilucidar con ese que se asoma. Total, que ese que se asoma, que llega para interrumpir, usualmente llega con permiso del otro. Llega, como dicen por ahí, no a terminar la relación de esos dos, sino a iniciar una que nada tiene que ver con la del otro lado, que ya, a estas alturas, está agonizando.
Vanesa sabe que hay que tener tolerancia para estas cosas. La gente no es dueña de gente. Así como llega el amor, se va. No nos gusta creerlo, pero así es. Ella sabe que duele enterarse cuando ya existe un tercero, pero los seres humanos somos criaturas complejas, amatorias y táctiles que usualmente gustan de la compañía de otras criaturas complejas amatorias y táctiles. Y tal complejidad en la mayoría de los casos permite que se siga en una relación muerta hasta tanto no encontrar la resurrección en otra. Vanesa no es idiota, lo sabe, ¿para qué negarlo cuando le sucede entonces?
Además, seamos sinceros. A ella también le ha tocado ser la otra. Le ha tocado recientemente meterse con una pareja casada. En dicho caso, tampoco se humilla hablando con la esposa o la “legal”. Ha sabido evitar esas vejaciones. La mujercita se enteró y quiso aclarar el asunto con ella. Vanesa sabe lo que tiene que hacer, sigue un estándar operating procedure. Si la llama al teléfono es fácil, simplemente no le contesta llamadas. Si le envía emails con la frasecita de “deja a mi marido en paz”, como si el pobre no pudiera defenderse o hubiera caído victima de un sortilegio inexplicable, lo borra y lo ignora. No contesta esas nimiedades. Si el acoso persiste y llega hasta el punto físico, quizás de una visita inesperada o un aparecerse de la esposa en donde menos ella se lo imagina (su salón de belleza, el supermercado, su lugar de trabajo), la trata de vieja loca, mujer irresoluta y poca cosa. No se de qué me habla y váyase a ver un siquiatra que conmigo si que no.
Ahora sí, tales acciones le dan curiosidad, porque entiende que eso le pueda pasar a una muchachita joven, pero ¿a toda una señora con neuronas maduras, depilaciones, tetas hechas y abdominoplastía pagada por el marido? ¿Qué hace que alguien se permita esa autohumillación? ¿En qué piensa una mujer cuando se permite ese evento tan primitivo de ir a pelearle a otra lo que cree es suyo? ¿En serio piensa que así, de ese modo hace desistir a cualquiera de los “culpables” de su romance? ¿Desalienta esto la actitud fornicadora de los implicados? ¿En serio se salvan los matrimonios moribundos de esta manera?
Bueno, Vanesa sabe que no, pero no le toca a ella decírselo a la frustrada esposa. A Vanesa le toca, esta vez, no ser besada después del cunnilingus.
¿Hacia dónde va la literatura latinoamericana actual? ¿Quiénes son los nuevos narradores? ¿Qué noticias nos traen del mundo?
Es hora de que nuestra literatura, disuelta hace décadas en glorias nacionales dispersas, recupere el brillo continental que tuvo en las décadas de 1960 y 1970 y suene con la fuerza de muchos talentos aunados. Por eso, Bogotá Capital Mundial del Libro 2007, se ha unido con el Hay Festival con el propósito de hacer un encuentro de los 39 narradores latinoamericanos menores de 39 años, más importantes del momento.
El encuentro es el resultado de una amplia convocatoria a nivel latinoamericano en la que los lectores, las editoriales, los agentes literarios y los escritores mismos han propuesto a sus escritores candidatos menores de 39 años y, por supuesto, una ocasión para leer y dialogar con la narrativa latinomericana actual.
Los "39 escritores menores de 39" han sido escogidos por un jurado de tres importantes novelistas colombianos: Piedad Bonnett, Héctor Abad Faciolince y Óscar Collazos.
Los autores seleccionados: -Tienen al menos una obra publicada y potencial de desarrollo -Son menores de 40 años -Son nacionales de un país latinoamericano
Los 39 escritores se reunirán en Bogotá del 23 al 26 de agosto de 2007 en el evento Bogotá39. Bogotá39 es uno de los proyectos principales de Bogotá Capital Mundial del Libro 2007. Se organiza junto a la Secretaria Distrital de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá. Hay Festival of Literature es una fundación sin ánimo de lucro que lleva veinte años organizando un encuentro literario en Hay-on-Wye, Gales. Este encuentro, que dura diez días, convoca a 350 escritores y artistas y a 100.000 personas, convirtiéndolo en uno de los festivales literarios más importantes del mundo www.hayfestival.com. En el año 2006 El HAY FESTIVAL realizó por primera vez este evento en las ciudades de Cartagena de Indias y Segovia.
El espíritu del Hay Festival es llevar a cabo conversaciones informales entre escritores y pensadores sobre temas referidos a la cultura en general y a literatura de manera especial. No es un simposio académico sino una reunión informal de amigos y público asistente en torno a la literatura y los libros.
Esta cafetería necesita remodelación, Sor Ada escuchó al empleado decir mientras decidió tomarse el café en una de las pequeñas mesas de la cafetería. Para ella estaba de lo más bien, no necesitaba ningún tipo de arreglo. Después que pudiese sentarse en la silla más cercana y con vista a la puerta de entrada, no tenía ningún problema con el sitio. Siempre escogía el mismo espacio donde situarse. Para Sor Ada este era el tiempo más emocionante. Podía ver las personas entrar y salir de la cafetería. Así el espacio le permitía alucinar sobre sus vidas, sobre los errores que habían cometido y quizás, los pecados que le aguardaban al salir por la puerta. Nadie comete pecados en una cafetería, siempre pensó Sor Ada. Por esta razón le fascinaba levantarse cada mañana para simplemente sentarse y sorber lentamente su café.
El café estaba sumamente caliente. Sor Ada recostó el vaso en la mesa en lo que se enfriaba un poco. Ni siquiera quiso hacer la mueca de soplar su aire contra la superficie del líquido. Es que si lo hubiera hecho, en ese momento, hubiera sido pecado, pensó Sor Ada. Un hombre había pasado por la entrada y se había despedido de ella en el preciso instante que presionó sus labios para el soplo. Recurrieron contacto visual para la despedida, lo que hubiera convertido el acto catalítico más severo. Sor Ada se aseguraba en todo momento de no provocar falsos pensamientos en los corazones de otros. Después de todo, esto era parte de la misión que Dios le había encomendado.
Le faltaba poco para terminar el café; así que, comenzó a disminuir los intervalos entre los sorbos. Todavía le quedaban algunos quince minutos para el servicio. Sor Ada no seas tan avarienta, pensó. Decidió contrarrestar su pensamiento con una oración. Justamente en el comienzo del rezo, mientras rebuscaba el rosario en su bolsillo, su oración fue detenida por un saludo infantil. A la niña le había parecido interesante la vestimenta de Sor Ada; incolora, maniquea y asfixiante. ¿No te da calor en eso?, le preguntó. Mira, mis chancletas son rositas y tienen rojo por los lados; ¿te gustan?. Ángela, ven acá; no la molestes, la madre le gritó. Perdona. No te preocupes, si sólo es una niña. ¿Ángela es como te llamas?, es un lindo nombre; pues sí Ángela, me gusta mucho tus chancletas rosadas. ¿Y por qué las tuyas son negras?, Ángela preguntó ¿Quieres que te preste las mías? Ángela, ya; vente. La madre la cogió por su brazo y se dirigieron a la fila de la cafetería.
Sor Ada se quedó mirando a la niña. Ángela logró soltarse del agarre de su madre y corrió hacia las neveras. Siempre había disfrutado presionar su rostro contra el cristal de la puerta; además de hacerle sentir un cosquilleo frío en sus labios, le permitía jugar con su reflejo. Ángela, ay Dios mío; deja de hacer eso. Es más, coge, coge esta peseta y móntate en el caballito. Ángela, rápidamente, buscó el menudo escaso en la mano de su madre. Fue e insertó la moneda en la pesetera del caballo y hundió el botón para darle comienzo a la máquina. Por toda la cafetería resonó una música de circo. A penas Ángela tuvo las fuerzas para montarse encima, pero así lo hizo y comenzó su fantasioso cabalgar. Sor Ada mantuvo su atención en el movimiento forzoso del caballo que le provocaba a Ángela deslizar su cuerpo contra el asiento de plástico. El cabello de la pequeña también estaba sincronizado con la danza repetitiva. Le chocaba contra el rostro, y alguno que otro pedazo de cabello se le metía dentro de la boca. Ángela lo escupía y seguía en su viaje con los ojos cerrados y una sonrisa nueva que minuciosamente se le escapaba de su interior.
La máquina paró la música y gradualmente detuvo el movimiento. Aún Ángela no se había percatado del cesar del caballo; por lo que su cuerpo seguía rozando el asiento. Sor Ada le asombró ver que las piernas opulentas de Ángela le temblaban y su boca permanecía, media-abierta, como si estuviese tratando de hablar en un idioma foráneo. Ángela, nos vamos. La madre la bajo del caballo de juguete y prosiguieron a sus respectivos destinos. Sor Ada sintió el vaso del café; ya estaba frío. Se paró de la silla y antes de salir por la única puerta de la cafetería le comentó al empleado encargado sería buena idea que sacaran el caballito de machina. Dios la llamó para jamás volver.
Editorial Pasadizo se estrena con importante publicación
La Editorial Pasadizo anuncia la publicación de Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos del escritor puertorriqueño Mario R. Cancel. El libro es un comentario de lectura en torno a las continuidades y discontinuidades entre la escritura del 1970 y la de los últimos decenios. Este trabajo de investigación incluye además conferencias polémicas acerca de la identidad y la literatura, análisis de las obras publicadas por más de ciento veinte escritores del país a partir de 1980 y una serie de documentos sueltos, inéditos en su mayoría, sobre la escritura de hoy.
El autor es poeta, crítico y escritor. Se desempeña como Catedrático Asociado de Historia del Recinto Universitario de Mayagüez, donde también ha ofrecido talleres de narrativa. Ha dictado cursos en la escuela graduada de Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Entre los libros que ha publicado se encuentran: Esos raros orígenes (1991), Las ruinas que se dicen mi casa (1992), Fronteras generacionales: rumbos postmodernos (1994), Antifiguraciones: bocetos puertorriqueños (2003), Intento dibujar una sonrisa (2005) e Historias Marginales: otros rostros de Jano (2006).
El libro está disponible en La Tertulia, Universitas y Librería Mágica. Próximamente en Borders y Amazon.com.
En las letras, desde Puerto Rico (2da entrega 2007)
En las letras, desde Puerto Rico (2da entrega 2007) Por Carlos Esteban Cana
Saludos desde la ciudad de Río Piedras, corazón universitario del área metropolitana de Puerto Rico. A continuación, y sin demoras, presentamos parte de lo ocurrido en nuestro ambiente literario, muy dinámico por cierto, durante los meses de marzo y abril del 2007. Eso sí, sugerimos que esta crónica se paladee a sorbos, entre pausas. Quizás los asteriscos que anteceden los párrafos puedan indicar señales adecuadas para su lectura.
Ante una audiencia de estudiantes y profesores la revista Faden entró con pie derecho en la Universidad de Puerto Rico. El 6 de marzo tuvo su presentación oficial de la mano del profesor de literatura, escritor y director de Terranova Editores, Elidio La Torre Lagares, en el Seminario Federico de Onís. La Torre Lagares señaló: “Todo proyecto de publicación literaria en Puerto Rico es, de por sí, un acto de manifestación política dada las condiciones de producción y consumo de nuestra literatura. No cabe duda que desde la publicación de un libro o una revista hasta la constitución de un cuerpo editorial constituye una propuesta de cambio en una sociedad que aún sufre altos niveles de analfabetismo, literal y funcional, como de una desabrida apatía hacia los libros y la literatura. Pero, de algún modo, como un hilo de luz invisible -o la metáfora del hilo de voz que acuñara Noel Luna-, nos repetimos en el tiempo en gestas quijotescas, atrevidas, dinámicas, para solventar, de algún modo, como decía Bataille, nuestra discontinuidad en el tiempo. Hoy, como en su momento le tocó a El Sótano 00931, Tongüas y Pastiche, el turno de entrar en esa sincronía es de Faden, dirigida por Gabriela Sifre y Ricardo Ramos-Soto, y que hoy presenta su edición príncipe al público lector universitario y general”.
La velada nos dio la oportunidad de conversar con varios de los jóvenes que colaboraron en la edición. Gustavo Quintero que se indentifica con la creación de cuentos cortos nos habló de Cortázar, Borges y Nabokov como sus influencias, Mariola Rosario Padró, lectora voraz de Franz Kafka, Clarice Lispector y Hoffman, combina su gusto por la imagen y la economía de palabras en breves poemas y Juan Serrano Santiago, quien estuvo asociado a la revista Puñal de epifanía, expresó: “Mi poesía se alimenta de la experiencia de estar aquí. En cada esquina pueden existir mil versos. La vida misma es lo que a la larga acrecienta esa sensibilidad”.
Anteriormente, y para ser preciso, 24 horas antes habíamos escuchado al editor de la publicación Ricardo Ramos Soto en el programa Piedra, papel y tijera, que transmite Radio Universidad, explicar lo que significaba el emblemático título y los propósitos de la revista: “Faden es un vocablo del esperanto que significa hilo. El esperanto es un idioma, un intento de hacer un idioma universal, y de la misma manera en la revista intentamos hilvanar nacionalidades, edades y manifestaciones. El enfoque es que la literatura y el arte no está restringido a sólo un grupo. Nuestra convocatoria es una abierta. Eso es lo que nos mueve abrir el espacio”.
* Y si de cobertura mediática a nuestros literatos se trata, no podemos dejar pasar por alto dos acontecimientos televisivos que ocurrieron esa misma semana, y ambos a través del canal 6 de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública. El primero trata de la visita de la escritora Rosario Ferré al programa Cultura Viva, por motivo del lanzamiento de su más reciente libro titulado Fisuras bajo el sello de la editorial Callejón. En la entrevista que sostuvo con la actriz Johana Rosaly, Ferré habló sobre la poesía que le ha ocupado los últimos cuatro años: “Es una poesía coloquial; de conversación íntima. Me gusta ese tipo de poesía. Hablar de lo que sucede todos los días, (por ejemplo) en la playa, viendo a los muchachos coger las olas; cualquier cosita que le pase a uno. Todo puede ser tema de un poema. Es como una conversación, es poesía coloquial”. Y sobre el proceso de creación en Fisuras añadió: “Para escribir un poema realizo como 50 versiones, déjame decirte que para sacar estas pequeñas fisuras, que son como el huesito del pescado después que se le ha comido la carne, toma versiones y versiones, resmas de papel que hay que botar”.
El segundo acontecimiento televisivo al que hacemos alusión es al documental Un hombre consciente de su identidad transmitido el 10 de marzo y producido por Ulises Rodríguez y dirigido por Papo Nazario. El mismo recoge la vida y obra del novelista más prolífico del siglo XX en Puerto Rico, nos referimos al siempre vigente Enrique Laguerre. Y como a través de la magia televisiva fue posible escuchar nuevamente la parsimoniosa voz de don Enrique es importante destacar algunas de sus reflexiones: “Me ha preocupado salir de la interinidad porque no se puede hacer una vida de significación válida, si se quiere vivir interinamente; eso siempre me ha preocupado, porque quien vive interinamente no hace obra permanente, y a nosotros en Puerto Rico nos hace falta que exista obra permanente, aunque sea sencilla, hacer el trabajo bien hecho”. Y en medio de un ambiente donde, a veces, no todo lo que brilla es oro siempre es bueno escuchar la voz de un verdadero maestro, que en palabras del propio Laguerre es aquel que nunca deja de serlo: “Se habla mucho de la gloria de este escritor, de lo grande que es este autor y se le ve desde un punto de vista egocéntrico, sin embargo creo que el autor debe estar ahí para servir a su País”. *
Por otro lado El Pen Club de Puerto Rico rindió merecido homenaje a una de las voces de más respetadas en el panorama literario insular, la poeta Kattia Chico. En un evento que se caracterizó por ser una verdadera reunión de amigos en el Chateau Rouge el sábado 7 de abril, la poeta Mairym Cruz Bernal tuvo las siguientes palabras para su colega: “No conozco otra persona que sea más íntima que Kattia. No conozco otra persona que sea más secretiva que Kattia. Mi máquina de escribir me acaba de marcar que secretiva no existe porque para inventar a Kattia hay que decir palabras nuevas. Cuando Kattia se pone de pie y nos conversa, ella es en sí el planeta tierra. Su cuerpo tiene un leve movimiento sin parar que va girando y girando, muy lentamente, como una danza disimulada que hace con el mundo”. Y más adelante Cruz Benal añadió: “Porque Kattia no tiene nada que inventar, la vida en sí le dio la metáfora, los perfiles, las montañas, los profundos dolores, la perplejidad, una hija a su vez, le dio los gatos y dos manos suficientes para la caricia, la de nuestra piel, la de sus poemas”.
El evento continúo con la lectura de Chico de nuevos poemas y algunas de sus piezas más emblemáticas como Efectos secundarios del olvido, El palacio de la luz, Sábato en las matemáticas e Inventario de excusas. También fueron parte del homenaje los escritores John Torres, Ana María Fuster, Michelle Rodríguez y Samuel Medina. Vale la pena destacar la excelente conducción del evento por parte del también poeta Miguel Ayala.
Y si del Chateau Rouge hablamos no podemos olvidar la presentación del Libro de las sombras, primer poemario de la también editora de Borinquen literario y Bocetos de una ciudad silente Ana María Fuster Lavín. Una noche intensa a casa llena que dio paso a la efervescencia del poder de la metáfora. Y de ese acontecimiento editorial ocurrido el pasado 10 de marzo, no queremos que caiga en el olvido algunas de las palabras que Iva Yates, autora del espacio cibernético Pinacoteca, compartió con los presentes: “El poemario de Ana María Fuster lleva el título que le corresponde porque nos muestra, a través de una pequeña rendija, la historia de una bruja cualquiera y la relación de esta con su entorno físico y espiritual. La bruja poeta se mueve entre juegos temporales de Cronos, las olas espumosas de Yemayá, la oscuridad del Hades y las calles de la ciudad, entre lo visceral y lo sublime, lo físico y lo sensual. Encontramos aquí pedazos de las sombras, desde lo cotidiano hasta los deseos más íntimos y clandestinos”.
Tenemos que añadir que aprovechamos la gira promocional del Libro de las sombras al recinto de Aguadilla de la Universidad de Puerto Rico, el jueves 15 de marzo para entrevistar a la Dra. Herminia Alemañy, especialista en la narrativa de la mexicana Rosario Castellanos y directora del Departamento de Español de dicha institución. Alemañy, con un plan docente de vanguardia ha colocado a su departamento en un lugar de relieve, en lo que a la enseñanza de la literatura puertorriqueña e hispanoamericana contemporánea se refiere. Con la amabilidad que la caracteriza, la nos indicó: “Lo que tenemos es un proyecto especial con los estudiantes para que conozcan a los escritores puertorriqueños jóvenes. Y no es que nosotros no estudiemos a Luis Rafael Sánchez o a Enrique Laguerre, siempre lo hacemos, pero deseamos además que nuestros alumnos también entren en contacto con lo que se está escribiendo ahora. Mi intención es que ellos se acerquen a las nuevas tendencias y técnicas creativas. Se trata de que conozcan lo que se está escribiendo actualmente, tanto en Puerto Rico como en hispanoamérica”. * Y si de surcos nuevos y necesarios en las letras boricuas se trata es imperativo nombrar el trabajo creativo que han estado realizando autores como Carlos Vázquez Cruz, Emilio del Carril, Ángel Lozada y Benito Paztoriza, para mencionar sólo algunos de los nombres de escritores que han tomado el batón que dejara la inmensa obra de Manuel Ramos Otero. En este caso nos ocuparemos, sin embargo, de Moisés Agosto. Nocturno y otros desamparos fue presentado el 15 de marzo y aún está en boca de todos. Para el bautizo o presentación del libro, publicado por Terranova Editores, contamos con la presencia de Rubén Ríos Ávila, autor de Desembocadura y La raza cómica. Nos dice el crítico: “La literatura y el arte en general tienen otra manera de ser políticos, esa manera la describe elocuentemente el mismo Moisés con el epígrafe de Paul Auster con que comienza su libro, dice así: ‘Al ver tantas vidas al descubierto en tan poco espacio de tiempo, el viajero adquiere una nueva comprensión de sí mismo y de su lugar en el mundo, se ve como un elemento de vasto conjunto, y se ve como un individuo diferenciado, un ser sin precedentes, con un futuro personal insustituible, y se entiende, por último, que sobre él recae la exclusiva responsabilidad de ser quien es. Continúa Ríos Ávila después de hacer la referencia anterior: “Y de eso se trata también la ética de la escritura y la del arte, de un compromiso ineludible que enfrenta al artista con el imperativo de ser, nada más y nada menos, quién es. Es un imperativo categórico que acepta sin miramientos y sin ambages la responsabilidad de asumir nuestro destino, esa condición de lo insustituible en cada cual que nos exige que nos atrevamos a presentarle al mundo nuestra diferencia”. Y concluye: “La literatura puertorriqueña por mucho tiempo pensó que esa diferencia sólo podía articularse por medio de la fórmula nacional, pero eso ha cambiado, por las páginas de nuestra literatura reciente empiezan a desfilar otros cuerpos, otros deseos, otras luchas y otros márgenes. Los cuerpos dolidos y danzantes de Nocturno y otros desamparos de Moisés Agosto, ahora forman parte de esa galería”.
*
Y de visita en nuestras costas tuvimos al más reciente premio Alfaguara de Novela, el peruano Santiago Rocangliolo. En una divertida e interesante conversación que sostuvo con la narradora y poeta Mayra Santos Febres, el lunes 20 de marzo en la librería La Tertulia, el autor de Abril rojo compartió impresiones generales sobre el arte de escribir:
“Creo que uno escribe para uno, aunque a veces escriba sobre política y sobre sociedad, es decir, para reproducir un conflicto, para comunicar algo. Por lo general parto de cosas que me preocupan y que me involucran personalmente; aquello que de alguna manera me produce rabia o temor o emociones fuertes. Lo que pasa luego es que invento unos personajes a los cuales echarles la culpa de todas esas cosas; a los cuales atribuirles todas estas emociones y actitudes. Casi todo el trabajo es ir re elaborando, ir materializando estas emociones en personajes”.
También Rocangliolo habló sobre el género que le hizo merecedor del premio Alfaguara: “La novela negra, que era despreciada por la alta cultura, resulta muy adecuada para un mundo sin referentes morales muy claros. En el género ni el asesino era tan malo ni el policía era tan bueno en el mejor de los casos. Y eso ha hecho que la novela negra se vuelva un retrato muy adecuado acerca de la ambigüedad moral de estos tiempos, que también son tiempos en los que no hay buenos y malos tan fáciles de distinguir”.
Como si de una poética personal nos hablara, concluye: “Me interesa poner el dedo precisamente en esas llagas, en lo que no mostramos de nosotros mismos. De eso me interesa escribir. La literatura es como un espejo deformante de la gente que te muestra los lados oscuros, lo que quieres ocultar de ti mismo”.
*
Ya que hemos hecho referencia en esta crónica a sombras, a lados ambigüos, oscuros, y no precisamente de aquel que se menciona en la saga “La guerra de las galaxias” -que en estos días cumple su trigésimo aniversario- continuamos con la presentación del poemario La habitación oscura de Sofía Irene Cardona, el 17 de marzo y, nuevamente, en La Tertulia.
Dos rigurosos lectores como el poeta Servando Echeandía y el Dr. Juan Gelpí fueron los invitados a presentar el poemario. El primero de ellos, Echeandía, apuntó lo siguiente: “La habitación oscura demuestra maestría en todos los registros de la gradación poética. Dije que no quería sonar académico pero es preciso consignar que los niveles léxico, de composición formática y estructura general del poemario son impecables. Hay que decirlo pues no es común encontrarse con una obra que satisfaga todas las expectativas de una lectura exigente. Hay que distinguir el lenguaje preciso, el verso bien medido, el ritmo perfectamente adecuado, la extensión exacta del poema, el lirismo trascendente, no superfluo, y no sigo pues lo que intento indicar, en resumidas cuentas, es que el aspecto técnico del ejercicio poético no es el logro más significativo de este poemario, pero una vez más, sin éste, es difícil que se entienda la impresionante red de sus múltiples connotaciones. Para decirlo de una buena vez, La habitación oscura es un libro que mientras vamos disfrutando sus aciertos técnicos nos hace pensar, pensar profundamente, y que tras de su lectura me siento menos tonto, que creo que ahora contemplo algunas de las incógnitas de esta vida con la ayuda de la mirada inteligente de Sofía Irene Cardona”.
Por su parte, el autor de Lliteratura y paternalismo en Puerto Rico, Juan Gelpí puntualizó desde el comienzo: “Inicio estos comentarios sobre el excelente libro de poemas que Sofía Irene Cardona tituló La habitación oscura recordando unas observaciones de la poeta y ensayista Tamara Camelstain sobre las mujeres que escriben, y cito:
“Si la escritura y el silencio se reconocen uno al otro en ese camino que los separa del habla, la mujer, silenciosa por tradición, esta cerca de la escritura. Silenciosa porque su acceso al habla nació en el cuchicheo y el susurro para desandar el microfónico mundo de las verdades altisonantes”.
Salvando las distancias necesarias, La habitación oscura elabora, en cierto modo, un desandar que es microfónico, o un apartarse de ese mundo de las verdades altisonantes, de ese microfónico mundo de las verdades altisonantes, de esa especie de logos masculino que históricamente han saturado buena parte de la cultura y la literatura. Los versos con los cuales cierra el libro, bien podrían aludir a esto, que dicen:
Déjenme soñar con el origen.
Que me perdonen por decirlo en voz muy baja.
Los señores, que mandan sobre el día, disculparán que asombre la esperanza.
Imposible para nuestros propósitos reproducir en su totalidad la reflexión del Dr. Gelpí, pero no queremos tampoco que el público lector se pierda de su conclusión: “Por último quiero plantear que La habitación oscura, podría también leerse como un homenaje “en voz muy baja”, para citar un verso del libro, a aquella habitación propia sobre la cual reflexionó Viginia Woolf con profunda ironía y lucidez. En la primera década del siglo XXI la habitación propia de Sofía Irene Cardona en su muy acertado trabajo a partir de los espacios de la poesía, puede plantearse el dilema de Woolf de otro modo: la mujer que escribe rescata desde su espacio, ya apropiado, el valor incalculable de la imaginación”.
*
Y si de homenajes se trata, debemos reconocer que los profesores Eugenio García Cuevas y Rubén Soto, votaron la casa por la ventana con el “Colegtilogo”, un simposio sobre la literatura del poeta y prosista Joserramón Melendes celebrado los días 28 y 29 de marzo en la Universidad de Puerto Rico. Nuestra entrevista-conversación con los gestores del evento se dio entre los espacios del pasillo y una atestada librería. También el espacio cibernético sirvió de puente. Hasta logramos, tremenda suerte la nuestra, unas palabras del propio poeta homenajeado.
Abordamos en primer lugar a Cuevas, que recientemente presentó Lengua en tiempo, un libro que es tarea obligatoria para los que aman la excelencia en el periodismo cultural. Sobre los resultados del simposio nos comentó: “Ha sido extraordinario desde cualquier ángulo que tu lo mires. Primero porque se recupera una figura como Che Melendes que ha sido determinante en la poesía, en la creación, en la difusión, en la formación, y en la compilación de lo que es la poesía puertorriqueña de los años 70 en adelante. Se hizo este simposio para hacer una primera valoración; hubo 14 ponencias, divididas entre trabajos gráficos y exposiciones leídas, pero curiosamente el evento ha sido tan emotivo. El testimonio de Rafa (Acevedo), por ejemplo, fue acerca de la deuda que tiene esa generación con el trabajo de Che Melendes, un testimonio; Liliana Ramos, por su parte, dio un testimonio del trabajo en la generación del 70. De Estados Unidos vinieron dos estudiosos de la décima, y reflexionaron sobre cómo fue leído Desimos désima, cuál fue la recepción que tuvo ese poemario que luego que fue musicalizado por Andrés Jiménez, e ilustraron su ponencia con películas y fotos. Yo creo que todo esto emociona, aquí se ve cómo la poesía se convierte en historia hoy en día”.
Debemos, en este punto de la crónica, destacer unos comentarios de Cuevas sobre la difusión mediática de este evento: “Lo que funcionó para la asistencia al simposio fue la lista de correos electrónicos. Aquí se demostró que si la prensa de papel no quiere auspiciar, no se necesita. La prensa se perdió este evento. Lo que demuestra que las cosas se pueden hacer aunque no estén disponibles grandes recursos. Lo que hay es que tener voluntad, voluntad, y voluntad. Y creer en el trabajo de todos, porque esto es un trabajo colectivo”.
Por su parte, el Dr. Rubén Soto, autor de Ocasión y fortuna, hizo el siguente llamado: “Solicitamos de las máximas Autoridades Universitarias del Recinto de Río Piedras que le otorguen el título y cargo con todos los privilegios que entraña, el cual otrora ostentara tan dignamente nuestro poeta Francisco Matos Paoli, de "Poeta Residente" y sin condiciones administrativas o docentes que Che Melendes considere que atenten contra la continuación y gestación de su obra poético-crítico-filosófica, y de su libertad creativa”.
Tuvimos la fortuna de conversar luego de la clausura del “Colegtílogo” con el propio Che Melendes, y nos dijo:
“Lo que yo entendí que pasó aquí, por debajo, por encima, o en el medio, como tú lo quieras poner, fue un saneamiento. Algo higiénico. Puramente medicinal. Yo sentí que el texto, lo que se decía, la temática, era meramente un punto de apoyo, para un irse sanando de toda la invasión que hay de sin sentido. De toda esa invasión de no tener una meta, de no tener fondo, de no tener una percepción de la realidad como algo orgánico.
“Ya a la provecta edad de 54 años, uno podría retirarse a una casa en el campo, en una hamaca y criar gatos. Y a mí me han entrado ganas infinitas, no solamente de seguir escribiendo, que tengo que hacerlo, pero también de organizar mi obra que es mucha. Hice un trabajo como editor muchos años y tuve que dejar a un lado mi trabajo personal y se acumuló material; mi trabajo de autoedición, lo que llamo la sobre-escritura. Ahora hay que sobre-escribirlo, primero escribirlo y luego sobre-escribirlo, y no sólo me ha dado las ganas de escribir, que es una cosa infinitamente higiénica, sino que me dan ganas de hacer la otra labor que es organizar lo otro, lo viejo, que es más difícil. Y me dieron ganas hasta de eso porque, de alguna manera, lo pidieron. Aprovechamos la oportunidad para que nos comentara acerca de su poética: “Básicamente dos palabras resumen mi poética: severidad y entrega. Hay que estar entregao y ser severo con la técnica”. Y acerca de su obra puntualizó: “Cada libro tiene su centro de gravedad distinto. Por ejemplo, yo no puedo decir que Desimos désimas es más que La casa de la forma o que La casa de la forma es más que Desimos désimas, porque son dos núcleos, uno como en lo más cultural, La casa de la forma, y Desimos désimas que me ha dado tantas satisfacciones, de comunicación más directa con la gente. Pero entonces están mis libros de ensayos como Para delfín y la crítica que he tenido la oportunidad de trabajar con la obra de otros, la lectura que yo he hecho de Matos Paoli, de Corretjer, de Ángela (maría Dávila), de (José María) Lima. No podría hablar de mi obra si menciono sólo un libro. Lo que sé es que mi trabajo se organiza en tres núcleos: la poesía, la prosa y la crítica. Y entre esos núcleos no puedo escoger. *
Y si de escoger se trata nosotros nos vimos en ese mismo dilema durante El Pulpo, evento convocado por Papo Colo el 29 de marzo y que tenía como finalidad unir el trabajo creativo de 25 poetas y 25 artistas. El auspiciador del evento lo fue el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Para describir el evento tomo prestado del blog La no-aptitud para la humanidad la siguiente reflexión: ‘La obra, en parte performance, en parte Artist Book, en parte objeto artístico, presentó un junte de tanto talento. Para mí, el aspecto más interesante de esta iniciativa fue el encuentro de dos formas de expresión artística distintas. Los escritores se vieron en la obligación de pensar en el aspecto visual de sus letras y los artistas tuvieron que explorar lo literario de la plástica. Dos formas de creatividad distintas que convergen para crear una obra’.
Cursamos las entrevistas de rigor en El Convento de los Dominicos en el Viejo San Juan, con la grata sorpresa de habernos encontrado con personas que siempre nos serán muy queridas, y esto fue lo que encontramos.
Al primero que abordamos fue al autor de Sobretodo tus silencios, el poeta y sotanero Juanmanuel González y nos comentó: “Mi la participación en un principio se limitaba a trabajar solamente con el texto escrito. Pero ciertas circunstancias me llevaron a hacer un poco más. Así que me vi en la tarea de consultar a un amigo artista y le hablé de un concepto que incluyera tapa e inodoro, con un espacio que funcionara como pared. Después me di a la tarea de plasmar diferentes textos que suelen aparecer en los baños, dibujos y textos sexuales y los mezclé con algunos textos poéticos; esa fue básicamente la idea que se me ocurrió.
La poeta Magaly Quiñones, por su parte, trabajó con Rafi Trelles unos de los poemas de su libro Sueños de papel. Sobre la experiencia nos dice: “Fue excelente. Rafi Trelles y yo trabajamos hombro con hombro. Yo le di a él la oportunidad de que el seleccionara el texto, porque dije: ‘Mira Rafi, selecciona tú. Sé que así te vas a sentir cómodo’. Y me dice: ‘¡Ay, yo te lo agradezco tanto!’ Y él estuvo como tres días lee y lee hasta que encontró ese que se titula Imágenes del agua.
Ana María Fuster trabajó su pieza con el artista Ricardo Avalo, y ambos se expresaron muy entusiasmados con la experiencia. Avalo nos indicó: “Hicimos dos presentaciones, en una nos fuimos bien abstracto, en la otra bien graffiti, como en los 70’s. Ella sacó unas notas que tenía de escritos y las armamos. Yo había identificado unas palabras que me llamaron la atención, que las relacioné con mi obra plástica, y entonces desarrollé lo de los vacíos, el infinito”.
Ana María intervino de inmediato: “Lo que elegimos fueron frases sueltas de un poema, del que cierra el Libro de las sombras para la parte setentosa y en la abstracta escogí la primera de las Palabras embotelladas (texto poético aún inédito)”. Y añadió: “Yo hice algo de trampa porque entré en Internet, y me colé así, algo voyerista, a su web y vi su obra. Por eso elegí una de las botellas, porque me di cuenta que las botellas cuadraban bien con su trabajo”.
Aprovechamos el alto momentáneo que Gallego (José Raúl González) realizó en la promoción de su primera producción discográfica, Teatro del barrio, para participar de la actividad y dialogamos brevemente con él: “Me tocó trabajar con Raquel Quijano, y ella hizo un trabajo bien fiel al poema, al texto. Yo le envíe un poema que no cupo completo pero quedó la carne, lo más fuerte. El poema se llama Lost, esa pieza viene en mi próximo libro, el tercero, que se llama El mapa. Ese libro es como un mapa poético-geográfico de situaciones que han pasado en mi vida, ubicándolas geográficamente en ciudades como Nueva York, París, Santo Domingo, San Juan. Son imágenes de situaciones, no sólo mías sino colectivas, que las ha vivido el pueblo. Y de espacios desaparecidos como el Safari Park. Algunos de esos lugares se han perdido: varios son comerciales, otros son espacios de diversión del País, o de instalaciones deportivas como la piscina del Escambron. Es un juego con la nostalgia de esos espacios que ya no están”.
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Y si del Instituto de Cultura Puertorriqueña se trata tenemos que destacar que ya su editorial publicó la Convocatoria a los Premios de literatura 2007. En esta edición el premio internacional corresponde al género del cuento, pero ojo, también tienen premios nacionales en los géneros de poesía, literatura para niños y jóvenes, ensayo y dramaturgia. Para obtener mayor información puede accesar su página cibernética en www.icp.gobierno.pr
Y para no alejarnos mucho del ICP reproducimos parte de una entrevista que la Asociación de Periodistas de Puerto Rico cursara al Director Ejecutivo de dicha agencia gubernamental, el Dr. José Luis Vega, en su programa Frente al Pueblo el pasado 15 de abril. En esa edición, el espacio televisivo conducido por Oscar Serrano, Presidente de la ASPPRO, contó con la presencia de Manuel Clavell, gestor del blog Estruendomudo, como periodista invitado. A continuación una pequeña muestra de la conversación que allí se dio:
MC: “Pero hay a veces que hay un gusto por lo folclórico en lo municipal. Quizás las iniciativas que vengan desde lo urbano, y que vengan a promover esa convivencia social que usted hablaba en el distrito (cultural) se podrán dar en municipios pequeños. ¿Usted cree que la gente podría reaccionar a eso? Al arte experimental, a artes plásticas… Les choque… Performance… Teatro…”
JLV: “Yo creo que es bien importante entender que en un País tan compacto como Puerto Rico, conviven diversas estéticas y conviven diversos gustos, y diversas valoraciones de lo que es o debe ser la actividad cultural. Es importante respetarlas todas. No se trata de imponer criterios o formas culturales más novedosas frente a las tradicionales. Y de modo sí, hay lugares donde lo que a un universitario le pudiera parecer una expresión folclórica, demasiado teñida de tradición, en esos lugares esas son formas vivas y la gente vibra y las respeta y se sienten identificadas, y eso no significa que estén cerradas a otras posibilidades. De modo que yo pienso que la política cultural tiene que moverse dentro de amplios criterios de tolerancia y de multiplicidad de valores y apreciaciones estéticas”.
Les ruego indulgencia a los que se tomaron esta crónica cultural y literaria en un sólo trago, es decir, de cantazo. Y aclaro que fueron muchos los eventos acontecidos que no se incluyeron en esta edición. Eso sí, tenemos la esperanza de que usted, en la próxima entrega, nos siga acompañando. Es todo, por ahora. Para finalizar los dejamos con las reflexiones que el poeta Néstor Barreto, autor de Sí, compartió con nosotros durante El Pulpo. Se despide Carlos Esteban Cana.
Néstor Barreto:
“Produje un poema-obra plástica. Yo venía con unas ideas que he estado trabajando. Son reflexiones sobre varios conceptos. El primero es la espesura, estructura conceptual que he trabajado en Sí, experiencia estética de la lectura de mi poesía, que es una bien densa y bien tupida. Son capas encima de capas, donde el sentido se pierde. Y entonces hice una analogía entre esa experiencia de leer y la experiencia visual que más me atrae, que es la experiencia del matorral, de la maleza, el matorral, la espesura. ¿Por qué? Porque la espesura es asimétrica, es simultánea, es plural, es bien diversa; es irracional, y, a la vez, tiene orden porque está ahí y no tenía alternativa. Las cosas van, caprichosamente cogen para un lado, y se mueren y viven. Esa misma simultaneidad es la metáfora constructiva que quiero comunicar; es como una percepción de la pluralidad y lo diverso. Esa es la espesura”.
“Entonces tengo la invisibilidad, que está dentro de la espesura. Las cosas son invisibles aunque están ahí, pero como hay tantas cosas hay que buscarlas. Hay que tener un ojo. Hay que distinguir, discriminar, y sacar. Eliminar cosas para poder ver algo dentro de ellas o, sino, estarías viendo el todo. Estás viendo todas las formas, y se invisivilizan algunas para ver la visibilidad de la espesura”.
“Otro tema sobre el que reflexiono es lo familiar. Eso de que lo familiar da asco, y lo vemos cuando aquí celebramos más a los muertos porque mientras están vivos son insoportables. Además “lo familiar” tiene otros sentidos: ¿qué es mi familia?; ¿qué es un mundo? ¿Es el círculo dónde me manifiesto? ¿El lugar dónde he recibido mayores gratificaciones? Poco a poco me di cuenta también que con éste concepto estaba reflexionando además sobre la propia exhibición, porque aquí todos eran familiares, y a todos se le aplicaba eso de “lo familiar da asco”. Que nosotros mismos no lo veíamos y Papo (Colo), que viene de afuera nos pudo convocar, unir aleatoriamente como en una espesura, como en matorral, como en la maleza, y lo logró. Lo que yo estaba trabajando en el proceso reflejó los propios aspectos generales del pulpo”.
Entrevista en el programa Piedra, Papel y Tijera de Cadena Radio Universidad
En el programa de radio Piedra, Papel y Tijera de Cadena Radio Universidad, llevado a cabo el pasado 30 de mayo de 2007, participaron con una lectura de trabajos literarios y opiniones sobre el arte de escribir, los compañeros Carlos Esteban Cana, Emilio del Carril, Stefan Antonmattei, y Neysa “Beba” Segarra Jordan, junto a esta servidora Yolanda Arroyo Pizarro.
Anoche la estación de Río Piedras del Tren Urbano se vistió de talento en abundancia. Poetas de talla sin igual se apostaron en las vías y frente a un concurrido público vomitaron lenguas de fuego. Dragones y dragonas, magos y hechiceras de las palabras todos. Las palmas de las manos vitorearon las tonadas, los discursos, las declamaciones de todo tipo y color. Actividad sin precedente fue esa, que aún, a estas alturas, me tiene erizada la piel.
Gracias al amigo Alberto Martínez-Márquez, por las fotos que se muestran a continuación.
Felicitamos al amigo escritor Emilio del Carril, graduado ayer de la Maestría de Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón, Santurce Puerto Rico. Del Carril es el primer estudiante en graduarse de este importante programa, único en su clase por este lado del orbe. Enhorabuena.
"Conocí el rostro de mi muerte y descubrí el rostro del placer. Aprendí que no hay verdadera distinción entre el deseo y la muerte, que la palabra que surge del cuerpo: 'Beauty is momentarily in the mind/ the fitful tracing of a mortal/ but in the flesh, it is immortal.' Y en todas partes fui intensamente feliz... De ese placer que va desde las curvas de la espalda y la dureza de los muslos a la página, para que quien sepa descubrirlo lo encuentre y lo replique en sí, y en otro(a)s, sin confesiones ni justificaciones... De la fe del niño, la calentura del adolescente, la sabiduría somática del macho juguetón. De una voz de mujer que sirve de compás y astrolabio..." de un prólogo sobre mí mismo Entre la inocencia y la manzana La Editorial, Unviersidad de Puerto Rico
LUNES 11 DE JUNIO DE 2007 7 PM
Chateau Rouge 994 Muñoz Rivera, Río Piedras Puerto Rico 787.649.9426
El ex te llama y te lo dice. No importa cuanto tiempo ha pasado, aquel hijo del ex, que criabas como tuyo, que fue el primer presagio de vientre parido, hoy ha perdido la virginidad. Ya es un señorito que juega a ser adulto y que guarda en su teléfono móvil fotos de una novia sonriente que muestra sus pechos. Una novia que al igual que él, experimenta. Son primicias ambos de un sistema sensorial erótico. Vorágine de las pieles juveniles, de las que aún no se arrugan, de los cabellos que aún no se pueblan de canas.
Te sonríes en un inicio. Nerviosa. ¿Alegre? Luego te cobija la terrible sombra de la distancia. No puedes verle el rostro al ex hijo, está en otro país. No puedes abrazarlo y darle la malvenida a este juego de pasiones carnal que a veces se acompaña de las sentimentales. Preguntas qué ha dicho la madre suplente, la que ahora toma tu lugar y te arrepientes de inmediato. No quieres saberlo. No importa ella, ella no es importante. Ella no existe para ti.
Lo importante es el nene, y sus diecisiete. El magma de su cuerpo ahora arropado por profilácticos para evitar las venéreas y los embarazos. Nuestro hijo ya es grande, me dices y a mí se me aguan los ojos. Es mentira. Eso no significa ser grande. Ser grande es otra cosa. Ni siquiera yo me considero aún que soy grande. Si lo fuera, no me desmoronaría de esta manera sintiendo tantas nostalgias juntas.
Salir volando. ¿Cuándo se sabe? Yo creo que es justo cuando sientes esa espinita en el pecho, ese calorcito en el rostro que indudablemente te grita: Estás celosa. Te suda la nariz, te tiemblan las manos. Yo creo que es ahí. Intuyes que ese otro te pertenece sin ser pertenencia, sospechas que lo quieres cerca para abrazarlo siempre, para tenerlo, para no dejarlo. Supones que va a convertirse en un amor grande, grande y del que ya no hay vuelta atrás. A la vez, es horrorizante. A la vez, hay que salir corriendo.
Mi niña morena… me ha dicho. Y yo vuelvo a desempolvar a Dave Matthews Band y su The Space Between. “You cannot quit me so quickly, There's no hope in you for me, No corner you could squeeze me, But I got all the time for you, love…”
The Space Between The tears we cry Is the laughter keeps us coming back for more…
¿Es esto cierto? No lo se. No importa mucho cuando se ha resucitado.
La amiga escritora Cristina Rivera Garza visita la Isla. Está ofreciendo un curso en la UPR Rio Piedras titulado “El dolor en la ciudad”. Tuvimos un compartir maravilloso con ella y los escritores Chiara Merino, Mario Santana e Isaac Cazorla en la casa de Mayra Santos Febres.
Nombre: Yolanda Arroyo Pizarro País: Puerto Rico Datos: Edad: 38 años
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días."
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Ha sido elegida como una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Ha sido merecedora de varias premiaciones literarias a nivel nacional e internacional; seis en Argentina, una en Chile, siete en Puerto Rico. Ha escrito para los periódicos El Nuevo Día, El Vocero de Puerto Rico, Claridad y La Expresión y sus ensayos y columnas se encuentran en la página de literatura ciudadseva.com, las revistas virtuales Cataliticos.com, Derivas.net, Letras Salvajes, Letralia.com y Narrativa Puertorriqueña. Algunos de sus cuentos confluyen en las revistas culturales Identidad de la UPR Aguadilla, Revista Púrpura, Preámbulos y Tonguas de la UPR Río Piedras. Es autora de los libros de cuentos, Ojos de Luna (2007) y Origami de letras (2004), además de una novela Premio PEN Club 2006, Los documentados (2005).
Ojos de Luna, Terranova Editores (2007);Libro del Año 2007, Periódico El Nuevo Día; Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña.
Los documentados, Ediciones Situm (2005); Premio PEN Club 2006
Origami de letras, Publicaciones Puertorriqueñas (2004)
Antologías
Antología: El Futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericana. Eterna Cadencia Editora(2009)Argentina
Poesía de los poetas hispanohablantes del mundo. Un homenaje a las mujeres rotas y a Simone de Beauvoir, en el centenario de su natalicio. Literalia Editores (2008)
Los otros cuerpos: Antología de temática gay, lésbica y queer desde Puerto Rico y su diáspora, Editorial Tiempo Nuevo (2007)
Bogotá 39: Antología de cuento latinoamericano, Ediciones B (2007) Colombia
Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2007)
Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2005)
Antología en honor a Sor Juana Inés de la Cruz, Argentina, Pegaso Ediciones(2004)
Antología en honor a Alfonsina Storni, Argentina, Pegaso Ediciones(2003)