| Alessandro Baricco |
| Seda (fragmento)
59.
"Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estás, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego, no abras los ojos si puedes, y acaríciate, son tan bellas tus manos, las he soñado tanto que ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, sigue, te lo ruego, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate señor amado mío, acaricia tu sexo, te lo ruego despacio, es bella tu mano sobre tu sexo, no te detengas, me gusta mirarla y mirarte, señor amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte, y esta seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios, encima, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de improviso, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea sobre tu sexo, apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco, dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, porque te quiero, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tú serás mío, para siempre, y si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame, soy yo, quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos, me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote con lentitud, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mí, es dulce violencia, veo tus ojos buscar en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde tú quieras, señor amado mío, no hay fin, no finalizará, ¿lo ves?, nadie podrá cancelar este instante que pasa, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas de mis ojos, mi voz dentro de la tuya, tu violencia teniéndome apretada, ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, señor amado mío, este instante será, de ahora en adelante, será, hasta el fin." |
| Julio Cortázar |
| Rayuela Cap. 68: "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.". |
| J.M.Coetzee |
| Desgracia (fragmento) “Él disfruta con la alegría de ella, una alegría sin afectación. Le sorprende que una hora y media por semana en compañía de una mujer le baste para sentirse feliz, a él, que antes creía necesitar una esposa, un hogar, un matrimonio. En fin de cuentas, sus necesidades resultan ser muy sencillas, livianas y pasajeras, como las de una mariposa. No hay emociones, o no hay ninguna salvo las más difíciles de adivinar: un bajo continuo de satisfacción, como el runrún del tráfico que arrulla al habitante de la ciudad hasta que se adormece, o como el silencio de la noche para los habitantes del campo”. |
| Laura Restrepo |
| Delirio (fragmento) "Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación de hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera. Fue a mi regreso de un viaje corto, sólo cuatro días por cosas de trabajo, dice Aguilar, y asegura que al partir la dejó bien. Cuando me fui no le pasaba nada raro, o al menos nada fuera de lo habitual, ciertamente nada que anunciara lo que iba a sucederle durante mi ausencia, salvo sus propias premoniciones, claro está, pero cómo iba Aguilar a creerle si Agustina, su mujer, siempre anda pronosticando calamidades, él ha tratado por todos los medios de hacerla entrar en razón pero ella no da su brazo a torcer e insiste en que desde pequeña tiene lo que llama un don de los ojos, o visión de lo venidero, y sólo Dios sabe, dice Aguilar, lo que eso ha trastornado nuestras vidas. Esta vez, como todas, mi Agustina pronosticó que algo saldría mal y yo, como siempre, pasé por alto su pronóstico; me fui de la ciudad un miércoles, la dejé pintando de verde las paredes del apartamento y el domingo siguiente, a mi regreso, la encontré en un hotel, al norte de la ciudad, transformada en un ser aterrado y aterrador al que apenas reconozco. No he podido saber qué le sucedió durante mi ausencia porque si se lo pregunto me insulta, hay que ver cuán feroz puede llegar a ser cuando se exalta, me trata como si yo ya no fuera yo ni ella fuera ella, intenta explicar Aguilar y si no puede es porque él mismo no lo comprende; La mujer que amo se ha perdido dentro de su propia cabeza, hace ya catorce días que la ando buscando y me va la vida en encontrarla pero la cosa es difícil, es angustiosa a morir y jodidamente difícil; es como si Agustina habitara en un plano paralelo al real, cercano pero inabordable, es como si hablara en una lengua extranjera que Aguilar vagamente reconoce pero que no logra comprender. La trastornada razón de mi mujer es un perro que me tira tarascadas pero que al mismo tiempo me envía en sus ladridos un llamado de auxilio que no atino a responder; Agustina es un perro famélico y malherido que quisiera volver a casa y no lo logra, y al minuto siguiente es un perro vagabundo que ni siquiera recuerda que alguna vez tuvo casa." |
| Virginia Woolf |
| Las olas (fragmento) "El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido o cual si el brazo de una mujer tendida debajo del horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro. La luz golpeó sucesivamente los árboles del jardín iluminando una tras otra las hojas, que se tornaron transparentes. Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías." |
| Angeles Mastretta |
| Mujeres de ojos grandes ( fragmento) "Cuando la tía Carmen se enteró de que su marido había caído preso de otros perfumes y otro abrazo, sin más ni más lo dio por muerto. Porque no en balde había vivido con él quince años, se lo sabía al derecho y al revés, y en la larga y ociosa lista de sus cualidades y defectos nunca había salido a relucir su vocación de mujeriego. La tía estuvo siempre segura de que antes de tomarse la molestia de serlo, su marido tendría que morirse. Que volviera a medio aprender las manías, los cumpleaños, las precisas aversiones e ineludibles adicciones de otra mujer, parecía más que imposible. Su marido podía perder el tiempo y desvelarse fuera de la casa jugando cartas y recomponiendo las condiciones políticas de la política misma, pero gastarlo en entenderse con otra señora, en complacerla, en oírla, eso era tan increíble como insoportable. De todos modos, el chisme es el chisme y a ella le dolió como una maldición aquella verdad incierta. Así que tras ponerse de luto y actuar frente a él como si no lo viera, empezó a no pensar más en sus camisas, sus trajes, el brillo de sus zapatos, sus pijamas, su desayuno, y poco a poco hasta sus hijos. Lo borró del mundo con tanta precisión, que no sólo su suegra y su cuñada, sino hasta su misma madre estuvieron de acuerdo en que debían llevarla a un manicomio."
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| Pablo Neruda |
| Poema 14:
Juegas todos los días con la luz del universo./
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua./
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto/
como un racimo entre mis manos cada día./
A nadie te pareces desde que yo te amo. /
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. /
¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? /
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. /
De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. /
El cielo es una red cuajada de peces sombríos. /
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. /
Se desviste la lluvia. /
Pasan huyendo los pájaros. /
El viento. El viento. /
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. /
El temporal arremolina hojas oscuras /
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. /
Tú estás aquí. Ah tú no huyes. /
Tú me responderás hasta el último grito. /
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. /
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. /
Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, /
y tienes hasta los senos perfumados. /
Mientras el viento triste galopa matando mariposas /
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. /
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, /
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. /
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos /
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. /
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. /
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. /
Hasta te creo dueña del universo. /
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, /
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. /
Quiero hacer contigo /
lo que la primavera hace con los cerezos./ (20 poemas de amor y una canción desesperada)
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| Milan Kundera |
| La insoportable levedad del ser (fragmento). "Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.....Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte). Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
(...)
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
(...)
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes."
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| domingo, septiembre 30, 2007 |
| Reseña por Carmen Dolores Hernández sobre el libro "Ojos de luna" |
De relatos y de promesas
Sugerentes, provocadores, los cuentos de estas dos colecciones nos revelan aspectos inéditos de nuestra sociedad actual o del pasado.
Por Carmen Dolores Hernández / cdh@caribe.net Periódico El Nuevo Día Fuente: http://www.endi.com Fecha: 30 de septiembre de 2007
Nada más satisfactorio para un lector que encontrar un libro que le impacta y le descubre una promesa. Eso proyectan, sin duda, los dos que reseñamos hoy: una gran promesa. En ambos casos, sus autoras van mucho más allá de la mera expresión efectista de una situación. En ambos casos, la narración descubre visiones nuevas de nuestra sociedad -en el presente o en el pasado- que se encarnan en los personajes o en las tramas. Ambos libros, también, tienen la virtud de convertir rápidamente la sorpresa en reconocimiento. En otras palabras, el curso de la narración no se resuelve por medio de soluciones fáciles o gratuitas de las situaciones que conforman los ejes de las tramas, sino que éstas llevan a desarrollos que representan una evolución coherente -aunque sorpresiva- de lo planteado. Y, por último, ambas autoras manejan muy bien -aunque de maneras diferentes- los recursos de la escritura.
Varios de los cuentos de la colección ‘Ojos de luna’, de Yolanda Arroyo Pizarro, crean un clima de expectativa tan bien elaborado que no es sino hasta que están bien adentrados en el texto que los lectores se dan cuenta de hacia dónde los está llevando éste. Los cuentos que nos parecen los mejores de esta colección se desarrollan en un contexto referencial que supone una variación o ampliación del pasado histórico. Tales visiones alternas enlazan ese pasado con preocupaciones y enfoques muy contemporáneos.
El que le da título al libro, por ejemplo, subtitulado ‘Hipaniola, 1493’, va revelando el verdadero objeto de una acción de guerra concertada y va revelando también quiénes serán sus protagonistas. El descubrimiento -doble- que hacen los lectores es tanto más eficaz cuanto que, históricamente, se trata de un evento del cual no quedaron testimonios: la destrucción del fuerte de la Navidad, construido por Cristóbal Colón en La Española y en el cual dejó un número de sus hombres cuando regresó a España tras su primer viaje. Las motivaciones personales y colectivas, los antecedentes de la acción bélica y sus métodos, todo va cayendo en su sitio, sorpresivamente, según avanza la narración. Ésta, además, adquiere fuerza al identificar de manera coherente los ritos de guerra con los ritos de parto: dar vida y quitarla se convierten entonces en dos caras de una moneda que manejan, con aplomo, las mujeres.
Fuerza similar tiene el cuento titulado ‘Saeta’, que trata de otra venganza, igualmente enraizada en injusticias históricas: la de una esclava africana contra sus amos. Se personaliza aquí la humillación -sexual, racial- de los negros traídos a América para explotar su potencial laboral. El cuento no sólo ofrece atisbos interesantes de la sicología de la persona esclavizada sin entender porqué, sino que resulta poético en la fuga final hacia una realidad que puede ser material o evocada pero que conlleva la fuerza de una historia ancestral: “…No fallezcas, odalisca. No perezcas, gladiadora. El tiempo de las edades pasadas te reclama. El agua transportando pinos a esa tierra árida y enterrándolos en el lodo durante el transcurso de los siglos demanda tu existencia. Millares de cebras, antílopes y ñúes, miríadas de elefantes, leones y jirafas marcan el carnaval de las heridas, lamiendo la carne descompuesta luego de la batalla”.
‘Alborotadores’ y ‘Especias del medioevo’ son igualmente sugerentes. El primero narra, con gran delicadeza, la relación entre un centurión romano y una muchacha hebrea rebelde y osada. El segundo -aunque su referencia temporal, 1682, no parece ajustarse a una trama en que figura prominentemente el celo inquisitorial- recuerda, en su intensidad, algunos de los cuentos góticos de Edgar Allan Poe. Sugiere eficazmente -más que cuenta- una historia de celos, de frustraciones, de intolerancia y de injusticia.
A pesar de algunas inconsistencias semánticas, la lengua literaria de Yolanda Arroyo es rica y dramática. Y aunque algunos cuentos no tienen la misma intensidad que los mencionados (uno, ‘Claro’ resultó, para esta reseñadora, oscuro y excesivamente complicado), se trata de un conjunto sólido, sugerente y provocador.
El libro de Dinah Kortright fue otra sorpresa agradable. Consiste de cuentos muy cortos -ilustrados por Juan Álvarez O’Neill- cuyo título se ajusta a su talante. La mirada narrativa es, efectivamente, insomne en el sentido de que, escrutadora, no se desvía ni un momento de su objetivo: la claustrofóbica existencia de mundos convencionales que actúan como cárceles para el espíritu.
También en estos cuentos -como en los de Yolanda Arroyo- surgen, inesperados, desarrollos que, lejos de ser casualidades, expresan preocupaciones disimuladas, a veces inconscientes. La mayor parte de los personajes son mujeres que, al tratar de llenar un vacío en sus vidas, chocan contra la convención o la norma. El titulado ‘El balcón’, aunque gira en torno a dos hombres, ofrece -en la imagen misma de ese elemento arquitectónico- una concreción del movimiento temático del libro: los conflictos inherentes a asomarse a realidades diferentes de la propia.
‘Se busca a Freud’, por ejemplo, es un relato de gran complejidad disimulada tras la voz de una mujer chismosa que critica a su vecina. A medida que avanza su diatriba viperina, ella va revelando, inconscientemente, sus propias insatisfacciones. En ‘De poetas y de locos…’, la obsesión de una mujer de clase media con un deambulante demente no sólo yuxtapone dos modos de vida, sino que también subraya el peso aplastante de lo convencional y el precio emocional de la aceptación social. Hay detalles en este cuento que abren la acción hacia un escenario más amplio, como el interés de una vecina en las reacciones de la protagonista ante lo que todos construyen como una agresión.
Otros cuentos son enternecedores, como ‘Nada queda’, que explora esa condición tan elusiva de la larga felicidad matrimonial. Igualmente lo son varias de las ‘Instantáneas’ -minicuentos- del final, algunos de los cuales alcanzan una armonía interna que los acerca a la poesía, mientras que otros constituyen reflexiones complejas aunque breves sobre situaciones como la amistad, el erotismo o la muerte.
Uno de los aciertos del libro es el estilo diáfano y sencillo, que funciona como un cristal claro a través del cual se deja sentir el impacto innegable de las narraciones.
No todos los cuentos en estos libros tienen el mismo nivel de calidad. En ambos casos hay excepciones que, sin embargo, podrían confirmar la expectativa de que estas nuevas plumas nos ofrecerán muchas sorpresas agradables en el futuro.
Fuente: Periódico El Nuevo Día, La Revista, Domingo 30 de septiembre de 2007
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 8:42 AM  |
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| jueves, septiembre 27, 2007 |
| Giros |
"El vehículo azul perdió el control y dio contra una empalizada de hierro a un extremo de la autopista, desafiando las estaciones del año. Entonces, hacia uno de los lados del pavimento se disparó su carrocería lateral, averiada por el colapso, lo que provocó un giro vertiginoso y el comienzo de un movimiento esférico que no parecía tener fin. El ángulo meridiano que formaba el círculo vertical del mundo, de mi mundo, acimut del globo terráqueo y de fantasías sobre una nueva vida, detuvo su rutinario tránsito por el punto accidentado (...)" Cuento: Los Giros del Acimut, del libro Origami de letras, 2004
Imagen por E. Chaidil |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 5:02 PM  |
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| lunes, septiembre 24, 2007 |
No existe Por Yolanda Arroyo Pizarro |
No existe Por Yolanda Arroyo Pizarro
Feliz no existe si escribo si necesito las diosas de los vientos para inspirarme si hubo alguien traidora que no me amamantó
si murió mi madre bruja criadora y cuatro días más tarde mi padre bojike
si el nuevo planeta Sedna anda sin lunas que lo orbiten
si la quincallera de azucenas ya no me regala pétalos de azúcar que deletrean tus signos
feliz no existe si tu abrazo no me rodea lo suficiente si tu dedo corazón no me penetra si las aristas de tu pecho no me empachan la boca
feliz no existe si no tengo con quien compartir este parto este pujo de palabras nacidas si te defiendes y te marchas
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:59 PM  |
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| 5 minutos para este viernes |
Editorial Pasadizo les invita a las presentaciones del libro 5 minutos para ser infiel y otras divagaciones testiculares De Emilio del Carril Viernes 28 de septiembre de 2007 Borders Plaza Las Américas 7:30 p.m. Conversatorio con las escritoras Yolanda Arroyo Pizarro y Mayrím Cruz Bernal
Sábado 29 de septiembre de 2007 Borders Mayagüez Conversatorio con el escritor Mario R. Cancel 5:00 p.m.
Viernes 5 de octubre de 2007 Borders Plaza Escorial Conversatorio con la escritora Angela López Borrero 7:00 p.m “Si existe una etiqueta para la “literatura femenina”, ¿por qué no una para la masculina? Ese sello podría bien describir la colección de cuentos 5 minutos para ser infiel... y otras divagaciones testiculares de Emilio del Carril. Bajo el sello de Editorial Pasadizo, los 11 relatos destacan la sensibilidad masculina, contrapuesta con los estereotipos que definen el “ser hombre” en la sociedad latinoamericana contemporánea.” Héctor Aponte Alequín- Periódico Primera Hora
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:46 PM  |
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| Leonardo Valencia y los preámbulos de seducción |
Leonardo Valencia es admirable. Encontrarlo, conocerlo, leerlo ha sido de los mejores regalos que me ha dado la vida. Colombia se convirtió en nuestro giro de acimut, en nuestro punto de brújula tropezado. Allí hemos coincidido en el hemisferio de las letras.
El periódico El País ha dicho de este escritor: “El autor ecuatoriano Leonardo Valencia, afincado en Barcelona desde hace unos años, nos recuerda en su nueva novela, El libro flotante de Caytran Dölphin, una tendencia literaria europea de primera mitad del siglo veinte que entronca con Rainer Maria Rilke, Valéry Larbaud, Blaise Cendrars, entre otros. Una literatura de énfasis cosmopolita, de metaforización de la crisis de conciencia de las primeras décadas del siglo, de sutil itinerario de búsquedas estéticas.”
Lo que he leído de Leonardo me ha gustado muchísimo. Su propuesta narrativa es encantadora y envolvente. Tiene un dominio del vocabulario, las metáforas y los símiles extraordinario. Aprovecho para felicitarlo por la reciente defensa de su tesis doctoral en Kazuo Ishiguro. Y aprovecho para extenderle mi abrazo de gratitud por permitirme coleccionar sus palabras.
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Leonardo, ¿qué sorpresa, si alguna, te dio el encuentro Bogotá 39?
Hay una parte personal, como el reencuentro con amigos a los que no veía hacía poco o mucho tiempo, como Jorge Volpi, Zlavko Zupcic, Andrés Neuman o Iván Thays, y luego el descubrimiento de nuevos amigos como tú misma o Claudia Hernández y Karla Suárez. Tenía curiosidad por conocer al chileno Alejandro Zambra luego de leer su estupenda novela, Bonsái, y me encontré con un escritor de primera línea. Pero más allá de esta faceta personal del encuentro, me sorprendió la dinámica del Hay Festival para organizar un evento en el que todos los autores estábamos en función de una fiesta para el lector. No se descuidó ningún ámbito de lectores: de universidades a bibliotecas, centros culturales y cafés. E incluso en barrios remotos de Bogotá, lo que descentralizó bastante el evento. Respecto al sentido para la literatura latinoamericana, habrá que ver qué desarrollo tendrá esta mezcla de generaciones, porque el rango de edad tiene una escala entre 25 y 39 años.
¿Qué vas a escribir después del encuentro?
Más bien corregir. Dos días antes de viajar a Bogotá había terminado el primer borrador de una novela corta en la que llevaba trabajando los últimos meses. Ahora la dejó reposar, y en unas semanas la retomaré.
¿Cuáles son tus referentes primordiales a la hora de escribir?
No sé si tengo referentes en el momento de ponerme a escribir. Recuerdo algo muy sencillo que decía Marguerite Duras de que es importante tener un poco de orden en casa antes de ponerse a escribir. Y trato de hacerlo. Poner orden en casa. Pero quizá tu pregunta va dirigida a si hay un modelo en el momento de escribir. ¿Es así?...... Probablemente me gustaría imaginar el silencio y la atmósfera que tendrían en sus estudios escritores que admiro como Edmond Jabès o Pascal Quignard, o la misma Marguerite Duras o Julien Gracq. Ni bien lo digo me doy cuenta que todos son franceses. Añadamos entonces a Juan Carlos Onetti, Felisberto Hernández, y mi querida y admirada Cristina Peri Rossi, tres de mis autores imprescindibles, que no son franceses, sino uruguayos. Pero si nos detenemos un poco en Uruguay, volvemos de nuevo a Francia. ¿Recuerdas la anécdota sobre Uruguay? Limita con Francia por sus principales puntos cardinales: Lautréamont, Laforgue y Supervielle.
¿Qué consejo brindarías a quienes se lanzan a escribir por primera vez?
Probablemente quien se ha dispuesto a escribir ya tiene suficiente necesidad de hacerlo que un consejo sería redundante. Quizá el consejo lo necesita alguien que ya se lanzó hace un tiempo a escribir y todavía no alcanza a expresarse como quisiera, o no tiene el reconocimiento que se merece, o está marginado por escribir como escribe. Entonces el consejo sería que no hay consejo, que nadie va a venir a salvarte en el momento que tú lo quieres, que lo único que te sostendrá será tu propia convicción y perseverancia, y que cuando se escribe, como en cualquiera otra actividad creativa, siempre vamos contra el mundo.
¿Evitas algún tema cuando ejerces tu oficio?
Probablemente porque estamos saturados de imágenes de sexo por el cine, he evitado estas escenas. No así las eróticas, los preámbulos de seducción, que me parecen de una intensidad mayor y de una riqueza estilística. En realidad son pocas las escenas de sexo realmente memorables que he leído, quizá una escena de El arrebato de Lol V. Stein, de Marguerite Duras, o el cuento “Innocence”, de Harold Brodkey, probablemente el orgasmo más largo descrito en la literatura, o las anécdotas más rotundas de Henry Miller y García Márquez. Más allá del erotismo, creo que escribo precisamente a partir de los temas que me resultan más difíciles porque tienen una implicación personal para mí. El reto es enfrentar ese tema difícil. Quizá no hay otra manera de escribir.
Descríbenos tus hábitos, manías, amuletos o recurrencias cuando comienzas un nuevo libro.
No tengo muchas manías. Son más bien sencillas. Mis primeros apuntes los hago con estilográfica, con una Skynn, de marca Rötring. Siempre pongo un repuesto de tinta nuevo, azul, cuando empiezo un proyecto. Luego abro dos libretas de apuntes paralelas, una con ideas y frases para la historia que estoy contando, y luego otra libreta con reflexiones sobre el proceso de escritura, como si explorara el mismo proyecto que escribo. Esto lo hago a partir de El libro flotante de Caytran Dölphin. Y la experiencia es interesante, porque lo que queda es una especie de bitácora donde no se desvanecen los días, los años en realidad, dedicados a escribir ese libro. Me arrepiento de no haberlo hecho con La luna nómada o El desterrado, porque a veces tengo la impresión de que esos libros se escribieron solos, o los escribió otro que me suplantó y del que no tengo ninguna evidencia.
¿A quién amas cuando escribes?
Quizá al ausente o desaparecido sobre quien escribo. No sé si es exactamente amor, probablemente sea una forma de deseo, como decía Char, que permanece deseo. Lo que sí es seguro es que siempre hay una persona especial a mi lado cuando estoy terminando un libro, y por esa persona el libro puede cerrarse y quedar atrás. De lo contrario, quizá yo mismo me quedaría encerrado en ese libro y no podría salir nunca. Debe haber alguien a tu lado que te tienda la mano para volver al mundo real. |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:15 PM  |
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| viernes, septiembre 21, 2007 |
| Desahucio |
“La escogí por el desahucio de su rostro y el tic nervioso de la desesperanza que se le salía a flor de piel.”
Cuento "Moridero de Olas" del libro Ojos de Luna, 2007
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:38 PM  |
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| martes, septiembre 18, 2007 |
| “He decidido matar a todos los tecatos” |
“He decidido matar a todos los tecatos”- frase que se hará célebre con la presentación de la primera novela puertorriqueña tipo serial killer. Editorial Callejón y la Librería La Tertulia invitan a la presentación del libro El Killer de Josué Montijo a celebrarse este próximo jueves, 20 de septiembre a las 7:00 de la noche en la Librería La Tertulia ubicada en la Avenida Ponce de León en Río Piedras. La presentación estará a cargo de Eddie Ortíz y del profesor y escritor Rafael Acevedo.
“Este personaje y el relato salen de todo mi “jangueo” en la calle y de lo que he escuchado de mucha gente. Es una novela de la calle, los ruidos, la bachatería y la complejidad de la ciudad.”, expresó Montijo. Además, describe su novela como chata, sencilla ya que renuncia a las complejidades del lenguaje para plasmar un relato muy accesible a la experiencia de todos los que vivimos en las ciudades. Su narración es certera y el lector se identificará con muchos de los pensamientos y lenguajes que presenta el personaje.
Librería la Tertulia Ediciones Callejón Te invitan a la presentación de la novela El Killer de Josué Montijo Presentación a cargo de Eddie Ortiz y Rafael Acevedo Jueves 20 de septiembre de 2007 7:30 Pm Avenida Ponce de León 1002 Río Piedras , Puerto Rico |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 5:02 PM  |
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| Invitación |
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 4:58 PM  |
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| Estoicos y lunáticos |


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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 4:51 PM  |
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| Literatura y narrativa puertorriqueña el 21 de septiembre a las 7:00 p.m. |
Editorial Pasadizo les invita a la presentación del libro Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos del profesor y escritor Mario R. Cancel. La misma se realizará el próximo viernes, 21 de septiembre a las 7:00 p.m. en la Sala de la Facultad de la Universidad del Sagrado Corazón. La actividad será un conversatorio entre el autor y los escritores Alberto Martínez Márquez y Francisco Font Acevedo acerca de la narrativa puertorriqueña desde 1980 hasta principios del 2000.
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 4:47 PM  |
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| sábado, septiembre 15, 2007 |
| Anoche: La celebración de otro hijo |
Anoche, en la sede de la Editorial Terranova, en Ballajá Viejo San Juan, se llevó a cabo la presentación del libro “Ojos de luna” de esta servidora. El encuentro estuvo dirigido por Ana Ivelisse Feliciano, como maestra de ceremonias, y la Dra. Melanie Pérez Ortiz, catedrática de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.
Asistieron colegas, compañeros, amigos y grandes escritores del patio.
A continuación las palabras de bautismo del texto por la Doctora Pérez Ortiz:
La mordida de la luna Por Melanie Pérez Ortiz
Tengo un grupo muy bueno de estudiantes de Literatura Latinoamericana Contemporánea. Leen, preguntan y piensan con alegría. Cuando supieron que su profesora presentaría el nuevo libro de Yolanda Arroyo Pizarro, Ojos de luna, me hablaron de que habían leído otros trabajos de Yolanda Arroyo y que seguían su trabajo con interés, como el de cualquier escritor joven “del patio” (aquí hablo con palabras de ellos). Pensé, ¡qué bueno que en las artes se es joven hasta los cincuenta años, porque la escritora a quien dedicamos este homenaje hoy (presentar un libro es siempre una fiesta y un homenaje) es una escritora madura, según lo demuestran sus cuentos. Como la protagonista de este evento debe ser ella, no yo, la invito a leer segmentos del libro conmigo. También supongo que ustedes prefieren escuchar sus timbres, sus cadencias, sus tonos, para luego poder escucharla contándonos los cuentos que leeremos, imaginándonos que ella es la sacerdotiza oficiante del rito de contar historias que dan sentido, codifican, nuestras vidas y las de las distintas comunidades, mayores y menores a las que pertenecemos. La cualidad mítica de estos cuentos, (porque la literatura es mito) es lo que más me capturó cuando hice mi primera lectura del libro.
Los estupendos estudiantes de los que hablaba se sorprendieron al leer, sin embargo, de que el primero de los cuentos fuera sobre taínos… ¿Qué es, indigenismo tardío? ¿Taíno revival? Otros me han comentado que no entienden de qué van estos cuentos, que en definitiva cuentan historias en lugar de citar y hablar de la escritura o su imposibilidad. Acá nos enfrentamos al hecho de que en este momento histórico las letras hispanas están produciendo dos tipos de libros. Por una parte, historias con una textura que reta al lector a seguir leyendo por las veredas de un lenguaje fragmentado, fracturado, que no construye ni cuenta sino que diserta desde una fantasía desmesurada, también mítica. Esto no lo digo en tono negativo. Este tipo de escritura tiene también sus valores y produce sobresaltos. Sin embargo, ante el tono sorprendido de mi estudiante, mi interés hoy es el de reflexionar con ustedes, de forma expedita, para que podamos acceder al vino con mayor prontitud, sobre esta otra escritura que insiste en contar un cuento. Iba a decir “simplemente”, pero me detuve. Contar un cuento en este momento histórico no es cosa fácil. Creo que la incomodidad de los lectores con que se nos cuente algunos tipos de historia es que ya no creemos, ni en papas, ni gobernadores, ni democracias, ni en el pueblo, ni en los medios. Esto dificulta que nos sentemos en círculo a dejarnos seducir. ¿Con qué palabras? ¿De qué valores? ¿A qué realidad se referirán estas palabras si todo es mentira? Sin palabras, ni valores, ni fe, mucha de la escritura se ha tornado una reflexión sobre este problema mismo. Trata de hablar con palabras que se inventan su forma, su ritmo, su gramática, sus referentes, o decir desde las fracturas de las que hablaba, tal vez sobre cómo se sobrevive en un mundo roto. Mi propuesta es que, sea desde la reflexión sobre la forma o la fractura, o desde el cuento que cuenta cosas imaginables y entendibles, estas dos vertientes de escritura contemporánea se refieren al mito. En un gesto que se acerca al de los escritores de la vanguardia histórica, la mayor parte de los escritores contemporáneos se han dado a la tarea de escribir textos míticos. Sólo que esta vez los cuentos contarán lo que los mitos de orígenes que estamos abandonando no contaron, sin referirse tampoco a los relatos de historias nacionales que heredamos; esto distinto al boom.
Así, a mis estudiantes respondí yo, que también soy estudiante y lo seré toda la vida, citando a una de las maestras que me ha enseñado a pensar mejor la literatura latinoamericana, Doris Sommer, en la apertura de su libro, titulado en inglés “Proceed with Caution, When Engaged by Minority Writing in the Americas.” El título de Sommer es una advertencia. Atención, cuidado, los libros escritos por minorías muerden, por un lado, y no lo sabrás hasta que te haya mordido, por el otro. Le acercarás las manos habiendo deducido, con erróneas pretensiones universalistas, que tienes las herramientas para leer. Tus lecturas te deberían servir, como siempre te han servido, para decodificar y en ese proceso entiendes que lo que lees es inofensivo. Te morderá el inofensivo texto. Dejo que hable Doris Sommer. Dice ella:
Cuídese de ciertos libros, pues muerden a los lectores que se sienten autorizados a saberlo todo y se acercan a un texto, al que sea, con el guiño del co-conspirador o del amante potencial. La cachetada que propician los textos particularistas es una figura retórica propia de las relaciones asimétricas de nuestro mundo actual, fracturado por diferencias de cultura y poder. Si pudiéramos anticiparla seríamos más cautelosos, lo que significa, mejores lectoroes. El rechazo tendría entonces el efecto de reducir el paso veloz de la lectura prepotente, de detenernos en la frontera entre el contacto y la conquista, en vez de forzar a la escritura particularista para que ceda su diferencia cultural en aras de un sentido universal. La familiaridad misma del universalismo como medida de valor literario es indicio de nuestra tradición interpretativa unilateral, aun cuando leemos textos de “las minorías.” (12)
Sommer escribe la palabra “minorías” entre comillas. Prefiere el término particularistas porque es un término co-dependiente. Se refiere a los abrazos y rechazos que propician estos textos, como atestigua la traducción al español de la advertencia del título en inglés. Un abrazo es un rito y como todos los ritos pertenece a lo sagrado. Pero para abrazar hacen falta dos que se leen y coinciden en el gesto de acercarse al otro. Si se lee mal, uno puede acercar el cuerpo y los brazos, mientras el otro se trinca o empuja. Por otra parte, estos cuentos hay que leerlos en conjunto, ya que los buenos libros de cuentos trabajan musicalmente o poéticamente un motivo y no se dejan abrazar hasta que leamos bien lo no dicho, o lo dicho en los intersticios, que es igual. Mi propuesta es que nos fijemos en como estos cuentos reescriben lo sagrado, el mito, desde una perspectiva de mujer. El mito está en título, Ojos de luna. Sabemos que la luna es mujer en la mayoría de los mitos y está relacionada con el agua, la lluvia y las mareas, además de, evidentemente, con las cosechas. A la mujer se la relaciona con la luna porque ella menstrua. La palabra Mensis proviene del griego mene (luna). La menstruación se produce aproximadamente cada 28 días, coincidiendo este período con el mes lunar. También sabemos que las mujeres tienden a ser lunáticas, lo digo con ironía, claro está, pero podemos acusar a la mayoría de las protagonistas de estos cuentos de serlo, lunáticas, quiero decir, ya que hacen cosas raras de las que leeremos varios ejemplos.
Ellas, en lugar de apartarse cuando sangran, mezclan en tono festivo su sangre con los instrumentos de guerra:
“En cada nueva emisión de sangre, parada frente a la luna durante el rito de las niñas, Amina le pide a la diosa brillante que la haga como ella, como Anacaona, la Gran Cacica.
LAS YAGUAS CRECEN FUERTES, impermeables y hebrosas. Cada mes lunar se produce una en lo alto de los palos. Nueve Yaguas más tarde, cuando comienzas las noches calurosas y los vientos del dios Hurakán, Inoa da a luz. Las viejas la asisten mientras Amina y las guerreras pujan los cuágulos y la sangre que va a depositarse en los utensilios de piedras y madera, y que luego se usarán como ungüento para sellar las armas. El Bojike llega a tiempo para hacerse cargo de ella y las viejas regresan a las protadoras de otros pujos lunares a recolectar sus líquidos morados. Los baten, los suavizan con las mezclas de simpre y le dan vueltas hasta verificar que formen los dos bultos. Los dos bultos son los coágulos sin deshacer que quedan después de que se ha mezclado todo. Si permanecen visibles, por encima de la superficie, se forman los ojos de la luna dentro del envase. Cuando éstos aparecen, se hace llamar a la Cacica. Ella entonces, con la ayuda del Bojike y de los dioses, decide qué acción tomar. Si el grito que sale de su garganta luego de verle las cuencas y los irises a la luna es de “Guasábara”, significa que irán a la guerra antes incluso de que se les termine la sangre a las militantes. (Del cuento “Los ojos de la luna”, p22)
Decía, Yolanda Arroyo Pizarro se inventa mitos en los que, por ejemplo, las mujeres hacen la guerra aprovechando lo que ha sido su marca, la marca que había provocado que se les prohibiera la entrada en el templo, lugar donde se formula la ley, porque, según Julia Kristeva, lo sagrado femenino reside en el lugar donde la “sustancia femenina se transmuta en sustancia autónoma”. La cito:
Preocupado por esta prohibición del incesto, el texto bíblico parece muy severo en relación con las mujeres. De aquí que nadie renuncie a apuntar su misoginia. Esta violencia, que justifican la historia y el contexto del paganismo, no debe hacer olvidar que por ella, a pesar de ella, y gracias a ella asistimos a un “llegar a ser sujeto” de la sustancia femenina, a una verdadera alquimia de esta sustancia (“sangre o “leche”) que se transmuta en una subjetividad autónoma, vigorosa, responsable, cariñosa. Para mí, lo sagrado reside en esta transición, en ese paso. (129)
Lo que dice aquí la psicoanalista es que es dentro de la cultura nuestra y no fuera de ella es que se pueden mutar los códigos que nos ordenan, la ley. Esa ley la han históricamente dictado los hombres, porque la mujer estuvo y está expulsada del templo en muchas religiones y en la judeo cristiana, que es la que nos concierne. La Ley del Padre, se llama desde el psicoanálisis. Recuerda Walter Ong que la academia era en sus orígenes completamente masculina y que el latín culto en el que se escribía y se producía conocimiento era hablado y escrito sólo por hombres, fuera del hogar, en situaciones que llama tribales y que acceder a ellas se constituía en un rito de paso para los niños en su pubertad. También nos recuerda que el hebreo rabínico, el árabe clásico, el sánscrito, el chino clásico, el bizantino y el griego, todos han sido lenguajes quirográficamente controlados y ligados al sexo masculino, lejanos de las lenguas maternas que hablaban los pueblos. Así, el lenguaje sagrado y el literario han tenido sexo históricamente y publicar historias lunáticas, en las que se reescribe el mito, es permitirnos lenguajes y provocar leyes que buscan alejarse del orden patriarcal.
Este libro no trata de historias taínas. A ese primer cuento lo suceden cuentos con historias que suceden en distintas partes del mundo en distintas épocas cuyo nexo es el mito, insisto. “Alborotadores,” por ejemplo, es otro cuento en el que hay una referencia a la menstruación. El título se refiere a Jesucristo, quien estaba alborotando la ciudad de Jerusalén en una fecha próxima a cuando lanzó a los mercaderes del templo, lo cual provocó su posterior crucifixión. Los hechos del templo, sin embargo, serán el telón de fondo de otra historia. La del enamoramiento de una niña gentil y un soldado romano. Ella, dice el cuento, [cito] “en vez de desperdiciar el tiempo en él (Jesucristo)”… “Dibujaba uniformes de soldados romanos que circulaban la ciudad” (49). La escena en la que aparece la menstruación es la siguiente:
“La menstruación le llegó el día en que ofreció a Neris su trenza. Ella le pidió que la afeitara y que guardara para él la pizca de cabello. Neris se había sentido muy contento. Le enseñó la palabra griega émporos que significaba comerciante viajero o mercader. Mercaderes como quiénes vendieron a José en manos de Egipto y como quienes ahora casi se acercaban al Santísimo a vender y revender todo tipo de mercancías. La explicación surgía para hacerle entender cuanto apreciaba el regalo y lo caro que se cotizaba a los ojos de su cultura aquella trenza.
Fue una vergüenza estar pronunciando “emporos, émporos, émporos” muerta de risa, y de pronto darse cuenta que chorreaba piernas abajo. Ante la ley de su casta era una inmunda. Por ello las mujeres del judaísmo no podían tener responsabilidades en la Sinagoga, debido a su períodico estado de impureza. Ante Neris, por el contrario, era una muchachita en delicada situación que necesitaba atención. Muy grácil de actitud, él la llevó a escondidas, le colocó una toalla entre las piernas, como las que usaban las griegas de su comarca, y le preguntó “¿Te ha pasado antes?” Lea le contestó que no, que era su primera vez. (Del cuento “Alborotadores””, p59)
La menstruación es el rito de paso que simboliza que la niña se convierte en mujer y coincide en el cuento con el gesto de la protagonista, Lea, de entregarle su cabello, que representa su vanidad, su feminidad, su sexualidad, al soldado. Más allá de la revuelta de Jesús, que vino a reescribir la Ley del Padre, acá Lea se escapa con un soldado que se interesa por sus preguntas y su interés por acceder al conocimiento que le está prohibido, el que se produce en el templo. Que se escapen le permitirá acceder al conocimiento más allá de las sectas. “Pero se entrega a otro padre al escapar con el soldado romano, dirán ustedes”. Recuerdo, sin embargo, que la vida se ha organizado en términos femenino y masculino, y las personas dialogan con esos símbolos más allá de su sexo físico. Eso lo digo antes de que los hombres que están en la audiencia se levanten y se vayan por toda esta plática sobre menstruaciones y ciclos lunares. Lo sagrado, según Kristeva y Clément, también reside en lo femenino de los hombres, en cuanto lo femenino se identifica con los límites, lo sucio, los excrementos. Les propongo que Neris se escapa con ella, buscando escapar también él de la Ley del Padre. Ambos optan por el arte y el pensamiento libre porque, cito a Catherine Clément:
Sublimar es pasar de la sexualidad al ideal haciendo cortocircuito en la neurosis… mientras que la represión no sublimada no produce más que perturbación enfermiza, la sublimación produce arte. A diferencia de la perturbación neurótica que hace la vida insostenible, la perturbación artística provocada por la sublimación socializa al artista…” (160).
Pareciera que el libro opta, en la división naturaleza vs. cultura, por mujeres que producen cultura, más allá de la naturaleza. Así, la niña indígena embarazada ofrece el hijo a los sacerdotes porque éste es hijo de un blanco y por medio de él investigan sobre la mortandad de los “dioses” blancos recién llegados. La sangre de la menstruación colabora con la guerra y cuando el cuerpo no tiene esta opción y es sólo objeto de las manipulaciones de la ley, es preferible fundirlo con lo sagrado en la muerte, en aquel cuento. En el segundo que citamos, ambos escapan buscando otra Ley. Así, para dar el último ejemplo, leamos una sección en la que Sofía, mujer inglesa, contemporánea a Virginia Woolf, es sometida a escrutinios vaginales por parte de su marido, quien reclama descendencia, en el cuento titulado “Sin olas”. Acá no hay luna, porque si hubiera luna habría marea y el título anuncia que el cuento no tiene olas. Pero donde no hay luna el único fin posible es la muerte. La vida no merece la pena si se reduce a que nos intervengan:
“En demasiadas ocasiones el cuerpo de Sofía había tenido que ser sometido a un escrutinio eximido de pudores que exigía su presencia allí, quieta, mostrando a voluntad lo que su esposo pedía. Al principio, él preguntaba obsesionadamente. Inquría con un hastío devorado y expectante. La mantenía a ella acostada en una base horzontal comparando relieves o crecimientos de algún tipo. Buscando bultos, marcas, estrías, unformidades ya fuera que tuviera los ojos sobrios o ebrios. Más adelante incluyó en el escrutinio algo más que los ojos. Indagaba cada centímetro del vientre con los dedos, apretando desde el pubis, desde las caderas, solicitando una turgencia. Luego se dio cuenta que necesitaba más que tocar; necesitaba abrir, entrar, observar, oler, retirar. Palpando los pechos con violencia innecesaria mientras deseaba un abultamiento que no llegaba nunca, esa vez la hizo llorar. Los apretó hasta que se morataron y hasta que le dolieron, pero nunca exprimieron una sola gota de calostro. Luego vino el manoteo en el rostro por las protestas femeninas, la presión de los puños de él sobre la base de su cuello o los golpes en las orejas, a cada lado de la cabeza con cada descubrimiento vacío. Cuando el descubrimiento no se daba al vacío, cuando ella quedaba embarazada, pero luego perdía las criaturas, entonces aparecían las muñecas cernidas contra su garganta, que en más de una ocasión se apretaron interrumpiendo el paso de oxígeno. Ellas también entraron a escena la primera vez que Stephen metió la mano completa y con la punta del dedo corazón, del índice, del anular, sin lograr palpar nada. Ni feto, ni placenta, ni matriz revestida de lo que él entedía debía estar revestida. Nada. Ni siquiera algún tipo de tejido o cuerpo extraño que le hablara como en la cábala y que descifrara el enigma de lo inhóspito del vientre de su mujer. ¿Por qué no sucedía aquello? ¿Qué había hecho para que se le castigara de ese modo? ¿Dónde estaba la supuesta descendencia que la gitana alguna vez había vaticinado? La maldición de Sofía echaba sus planes por la borda. (Del cuento “Sin olas”, p88)
El marido, a pesar de sus intentos es incapaz de leer el cuerpo de ella y recuerdo la advertencia con la que comencé. Ese texto no se deja leer, al menos no como él quisiera. “La maldición de Sofía” alude a que ella, su cuerpo, está maldito o es ella la maldiciente, como el Calibán en La tempestad de Shakespeare. Así, quiero terminar esta reflexión citando nuevamente a Julia Kristeva, quien propone la muerte como un acto simbólico positivo en caso en que no haya “nada qué hacer.” [cito]
“Esos dos momentos chocaron ese día: la ausencia de miedo a la muerte, bajo mi edredón, ante el icono de santa Juliana, y la convicción de que no había nada que hacer en el campo de los pioneros… Pero no es hasta hoy cuando formulo los contornos: humildad y perduración del pensamiento, fuera de lo cual no hay nada – hasta el punto de que la misma muerte recula de forma natural a lo impensable y la nada. Esto no es todo. Estoy convencida de que esta conjunción del pensamiento y la nada puede celebrarse como algo “sagrado”, debería celebrarse como algo “sagrado”. (66)
Según esta versión de Arroyo Pizarro, ambas mujeres, Sofía y Virgina Woolf se suicidan ahogándose juntas en el río. El cuerpo de la escritora aparece y tenemos la historia y sus escritos para documentar su producción de cultura desde los límites que definen Kristeva y Clément como lo sagrado. El cuerpo de Sofía no apareció. Ella tuvo que producir cultura al escribir con las acciones. Su acción fue quitarse la vida, junto con la escritora, las dos cómplices y en solidaridad. Sofía tuvo que esperar hasta que Yolanda Arroyo Pizarro escribiera su historia ¿inventándosela? mediante la cual documenta la situación límite que representó el acto sagrado de su muerte.
Sólo he comentado tres cuentos, el libro ofrece mucho más que sangres periódicas y la exploración de entrañas femeninas. El lenguaje es poético y musical y nos cuenta de una nave de locos, lunáticos, condenados a muerte que se salen de la ley de las instituciones, la historia de un hermafrodita que copula con pollitos de colores, hasta que le aparece su pollo, de una mujer enjaulada que se divierte practicando ritos inicíaticos con estudiantes de secundaria… Para los amantes de los bordes, el libro es un banquete. Buen provecho.
FOTOS DEL EVENTO











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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 7:36 AM  |
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| viernes, septiembre 14, 2007 |
| Carlos Wynter Melo nos dice: "Soy un poco mis personajes" |
 Carlos Wynter Melo:
"Leí Tres Tristes Tigres de Guillermo Cabrera Infante durante varias tardes de excelente paz; reí con la Estrella y me maravillé con el acento cubano que, en verdad, se parece enormidades al panameño. Conocí la vida de Piñeiro, algunos versos suyos y su estilo, y me di cuenta que se hablaba en Puerto Rico con la misma lengua de mar que en mi país. Coincidió que, tanto el acercamiento a Cabrera Infante como a Piñeiro, ocurrieron cuando estaba lejos de mi patria. Pero con la sensación que me inyectaron, creí que había vuelto al terruño."
Mis compañeros del Bogotá 39 ya descubrieron mi vena curiosa con respecto a la vida de los demás. Ya saben que soy una enfermiza que camina insomne y ansiosa por descubrir sus pulsaciones, qué les late adentro, qué les transforma, los llena, los desbarranca. Ya saben que soy una obsesa de saber cuáles son sus pasiones, abducciones, en qué derrochan los respirares.
Al menos Carlos Wynter Melo, hermoso mulato del Panamá vecino, ya se hartó de que le ande cuestionando todos sus pasos. Es por eso que para deshacerse de mí, decidió contestar estas preguntas. _____________________________________________________________
¿Qué sorpresa, si alguna, te dio el encuentro Bogotá 39?
Esperaba que las relaciones fueran más impersonales, frías. La organización fue extraordinaria. Y algo que no olvidaré es la recepción de los preescolares de la escuela Gonzalo Arango.
¿Qué vas a escribir después del encuentro?
Tengo fragmentos e ideas que deseo ordenar. No sé qué camino tomen: novela, cuento, relato o el cesto de la basura.
¿Cuáles son tus referentes primordiales a la hora de escribir?
De vez en cuando redacto una serie de principios sobre cómo quiero que sea mi literatura. Me gusta rescatar las voces de la calle, el lenguaje oral; procuro usar símbolos y metáforas, ritmos poéticos; creo en las frases cortas y precisas; y considero que, para ser memorable, todo texto debe contener verdades esenciales y humanas. El único modo que conozco para lograr esto último, es ser un poco mis personajes.
¿Qué consejo brindarías a quienes se lanzan a escribir por primera vez?
Que piensen en la literatura como un universo aparte; en otras palabras, que no se acerquen a ella por el lado vano - Premios, viajes y reconocimientos que no son lo más usual en esta senda pero sí lo más vistoso - y se enamoren de la literatura en sí misma.
¿Evitas algún tema cuando ejerces tu oficio?
No evito temas pero si tratamientos que lleven a algo panfletario u obvio.
Descríbenos tus hábitos, manías, amuletos o recurrencias cuando comienzas un nuevo libro.
Me gusta mucho darme un espacio para estar solo y pensar. Después, me doy permiso de ser libre, es decir, escribo lo que se me ocurra y no juzgo nada. Y, por último, me pongo a limpiar el texto, a trabajar; puedo reescribirlo varias veces.
¿A quién amas cuando escribes?
¿A quién? Creo que amo la vida; cuando escribo, se hace más bella y la reconozco en el rostro de mi hija. |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 11:52 AM  |
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| jueves, septiembre 13, 2007 |
La nieve sin sangre… Por María de Lourdes Javier Rivera |
La nieve sin sangre… Comentario sobre el cuento El rastro de tu sangre en la nieve de Gabriel García Márquez Por María de Lourdes Javier Rivera
Todo iba bien. Dos jóvenes recién casados en la euforia de un amor que todavía les quedaba grande, dos latinoamericanos en luna de miel por Europa, rodeados de regalos, comodidad, lujo, el mundo entero abriéndose delante de ellos. Todo parecía perfecto.
Nada podría detener el curso de estos jóvenes con tanta vida y tanto amor a sus pies. Nada, excepto la diminuta espina de una rosa, una minúscula cortadura y todos los sueños, toda la pasión, todo el amor, toda la vida se cuelan con la sangre que se derrama por esa aparentemente inocua herida. Tras leer El rastro de tu sangre en la nieve de Gabriel García Márquez uno se queda con la sensación de que no hay nada realmente inocuo en la vida, que una pequeña cortadura puede ser mortal, que llegar demasiado tarde o demasiado temprano a un sitio podría cambiar el rumbo de nuestra desolación, que la vida entera puede abandonarnos sin que nos demos cuenta. No hay consuelos que nos salven de la fragilidad de la vida, del horror de la muerte. Nada es inocuo.
Nena Daconte y Billy Sánchez pertenecían a la alta sociedad. Ambos provenían de familias influyentes, poderosas y adineradas de su país. No obstante, existen diferencias entre ambos. Mientras Nena Daconte es una joven refinada y educada, que ha viajado mucho para su corta edad, Billy Sánchez es un bandolero que a pesar del prestigio de sus apellidos se dedica a aterrorizar con su pandilla. Nunca ha viajado, no conoce ningún otro idioma y ninguna otra realidad que la de su pueblo. En gran medida Billy Sánchez es un ignorante privilegiado.
Quizás el sentimiento que los unió fue genuino, pero el texto sugiere que era muy inmaduro. Eran adolescentes, Nena tenía 18 años mientras que Billy tenía apenas 17. No tenían mucha experiencia en el amor ni el sexo. La misma Nena era virgen antes de entrar en relación con Billy. Juntos descubren la pasión y el deseo por primera vez. Las descripciones que se nos ofrece del proceso en el que se desarrollaba esa relación son muy sexuales, casi todo lo que se nos cuenta son encuentros furtivos y apasionados. Lo que más nos deja entender que la relación fue precipitada hacia el matrimonio es el poco tiempo que transcurre: “Había empezado tres meses antes de la boda…” La juventud, mezclada con el poco tiempo que estuvieron juntos demuestran claramente la inmadurez de esta relación. Allí estaban estos niños recién casados, emprendiendo una luna de miel por Europa mientras Nena Daconte llevaba un embarazo de dos meses, casi como si a una situación se le precipitara otra: no sólo se enfrentaban a un matrimonio a tan temprana edad, sino que se enfrentaban a una familia, como niños jugando a casa.
Otro detalle desconcertante es el hecho de que la relación entre estos dos jóvenes surgió de la violencia. Nena Daconte estaba desnuda, poniéndose el traje de baño para disfrutar de la playa, cuando entra Billy, cadena en mano, inmerso en su hazaña de vandalismo. Él la amenaza de violarla bajándose los pantalones. Ella le devuelve la amenaza, dejándole saber la supuesta experiencia sexual que ella tenía. Este es el comienzo de la relación entre ambos, apenas tres meses antes de la boda.
Llegan a Madrid todavía embriagados de ese amor pasional y joven que se permeaba entre ambos. Hasta que la rosa hiere justamente el dedo donde Nena Daconte llevaba el aro de bodas. No accidentalmente, este pinchazo tiene su resonancia con cuentos de hadas como La bella durmiente. Pero aquí no hay hechizos que se puedan revertir. El príncipe no aparece, la princesa nunca se despierta.
Al momento Nena no le da importancia a la herida. Nadie le da importancia. Billy se obsesiona con el carro. Como buen caribeño se asombra con la nieve y juega como un niño con ella. Es significativo que en muchas de las descripciones de este viaje en carro desde Madrid a París se describe a Nena Daconte como una “criatura”, palabra que crea distancia entre ambos y que nos permite entender cierta frialdad en el trato de Billy hacia Nena. El hecho de que la herida fue precisamente en el dedo donde llevaba el anillo no es mera coincidencia. En la narración de estos pasajes se puede entrever cómo Nena Daconte asume una actitud pasiva y dócil frente a su esposo. Se olvida de sí misma. Se preocupaba por Billy, quien todavía no parecía registrar el sueño, ni el cansancio, ni el hambre en vez de atender su dedo. Cuando expresa que lamentaba haber pasado una noche sin amor, él sugiere que podían tener relaciones sexuales sobre la nieve. Lo sorprendente es que ella lo considera y cuando decide que sería mejor esperar, él le reclama que era la primera vez que ella le fallaba. Una herida imperceptible, casi invisible, y Nena Daconte siente que el alma se le escapa por ella. Todo perfecto en la superficie, los dos aparentemente felices, pero algo parece estar perforado en esa relación. Pero son precisamente esas pequeñas cosas que no le concedemos importancia las que en ocasiones pueden ser mortales. Lo cual es precisamente lo que sucede en este cuento. Nena es ingresada en un hospital donde eventualmente fallece desangrada sin que Billy se entere.
La interpretación más simplista sería de que la herida es metáfora meramente de la relación entre ambos, que la indiferencia de Billy hacia Nena le causó la muerte. Podría ser y en cierta medida lo es. Pero no es tan sencillo. ¿Por qué muere Nena Daconte? Parcialmente por la fijación de Billy con el carro. En parte también porque Nena misma no quería concederle demasiada importancia a la herida. Pero no es tan sencillo. El frío de la nieve que los rodea se extiende a la indiferencia de los otros. A través de todo el cuento aparecen personajes que de alguna manera resisten a ayudar a los jóvenes. En un inicio los guardianes de la frontera francesa se negaban dirigirlos a la farmacia más cercana: “El guardia contestó por costumbre con la boca llena de pan que eso no era asunto suyo. Y mucho menos con semejante borrasca, y cerró la ventanilla.” Sólo tras ver a Nena chupándose la herida cambió su actitud y les dio indicaciones. En el hospital, Billy se encuentra con la indiferencia de algunos empleados que le recuerdan que sólo se permitían visitas a las salas de urgencia los martes. Cuando Billy se desespera y acude al consulado lo atiende un funcionario que no le presta mayor importancia. Le recuerda “que estaban en un país civilizado cuyas normas estrictas se fundamentaban en criterios muy antiguos y sabios, al contrario de las Américas bárbaras (…) No había más remedio que someterse al imperio de la razón, y esperar hasta el martes.” Y seguimos a este caribeño que se enfrenta a sus miedos, a la soledad, a las barreras culturales y lingüísticas. Este joven se encuentra completamente aislado y vulnerable sin nadie a quién acudir, nada en que acogerse. Sale a relucir luego que lo estaban buscando, que por culpa del hospital no permitirle la entrada hasta el martes no se enteró que su esposa ya había muerto. Luego nos enteramos que el mismo funcionario que ignoró a Billy Sánchez cuando buscó ayuda allá recibió noticias sobre la muerte de Nena Daconte. El funcionario sólo asume la responsabilidad de su trato al descubrir la procedencia de Billy, pero si se tratase de una persona común y corriente jamás se hubiese preocupado por su desgracia. El frío, la nieve y la indiferencia imperan.
Aquel hombre-niño de 17 años que llegó por primera vez a París como turista de repente se convierte en un necesitado y esa París romántica que los caribeños sueñan con pisar se convierte en un escarnio de su sufrimiento. Billy se encuentra desolado en esa ciudad esperando noticias de su esposa, tan cerca y tan lejos de ella, con la muerte no anunciada entre ambos, mientras París brilla en su esplendor. En medio de toda esa agonía el único consuelo que le ofrece el funcionario de la embajada es que pasara el tiempo en el Louvre. Se pretende que este joven sea turista y aproveche su tiempo en París a pesar del dolor. El extranjero ya no se siente bienvenido- mientras sea turista todo está bien, pero en el momento en que reclama necesidades/derechos comienza a cruzar límites. Es casi como si el extranjero sólo debe cumplir su misión contemplativa, sin interrumpir el orden natural de las cosas. La sensación que da al leer la cotidianidad ajena que se enfrenta Billy es de que su presencia en esa ciudad era de alguna manera disruptiva, casi como una inconveniencia irritante.
Es genial cómo Gabriel García Márquez logra describir el asombro e ingenuidad de un latinoamericano que por primera vez se encuentra en París. Desde los pequeños detalles como los enchufes de luz, las normas de los estacionamientos y la comida hasta cómo Billy vive el jet-lag sin realmente entender lo que le sucede. Es precisamente en medio de ese caos normal que vive toda persona que viaja desde América Latina hasta Europa que Billy experimenta la indiferencia de esa ciudad.
Nena Daconte muere, Billy se entera demasiado tarde. El cuento termina de la siguiente forma: “Cuando salió del hospital, ni siquiera se dio cuenta de que estaba cayendo del cielo una nieve sin rastros de sangre, cuyos copos tiernos y nítidos parecían plumitas de palomas, y que en las calles de París había un aire de fiesta, porque era la primera nevada grande en diez años.” París se llena de nieve, nieve blanca, inmaculada. Aquel rastro de sangre en la nieve desapareció. París se lava las manos. Nadie tiene la culpa de la muerte de esa extranjera. La ciudad festeja la nieve, cubierta de esa blacura, de ese frío que atestiguó el paulatino desangramiento de Nena y que luego acompañaría la soledad de Billy. La historia de amor comienza tan pronto como termina. Es entonces cuando el joven se llena de rabia y siente el impulso de regresar a la violencia que la misma Nena Daconte había conseguido distraer. Se nos sugiere que Billy vuelve a ser aquel salvaje. Pero por otra parte ¿qué puede hacer este joven de 17 años que se encuentra en su luna de miel con una esposa difunta, recién enterrada en su país de origen? A tantos mundos de distancia del cadáver de su esposa fallecida y con ella el hijo que nunca nació, lo único que le queda es la nieve, esa nieve sin rastros de Nena Daconte. |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 2:13 PM  |
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| martes, septiembre 11, 2007 |
| Después de un viaje |
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 4:19 PM  |
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| Bogota 39 aftertaste! |
Foto de Daniel Mordzinski, el fotógrafo de los escritores.

Fotografía que, junto a varias otras, formará parte de un libro que va a salir con las entrevistas que nos hiciera el amigo periodista Gastón García. |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 8:48 AM  |
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Todos cordialmente invitados a Presentación Ojos de luna 14 de septiembre de 2007 |
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 8:35 AM  |
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| domingo, septiembre 09, 2007 |
Lleno las páginas de Norte a Sur: Entrevista a Mairym Cruz-Bernall |

Hoy nos habla la diva de los versos, Mairym Cruz-Bernall. Gracias, mujer cielo pájaro, por regalarnos tu savia:
¿POR QUÉ ESCRIBES? Que por qué vivo? Porque respiro. Que por qué escribo? Porque estoy viva. Qué por qué estoy viva? Porque pienso. Escribir es un diálogo conmigo misma. Mi plegaria. Siempre he escrito. De muy joven, en la escuela, tenía una obsesión: llenar las páginas de norte a sur, este a oeste. Me aturdían los salones de clase, entonces escribía, en prosa. Un día, en mi primer año de universidad en E.U., mi compañera de cuarto, una muchacha también puertorriqueña (de apellido de la Luz), hija de una profesora universitaria maestra de español, leyó las cosas que yo escribía en mis libretas, y me dijo: Mairym, tú eres poeta... Esas palabras me nombraron poeta por primera vez, me sentenciaron poeta... y no fue necesariamente una buena noticia. Comenzó entonces mi proceso de auto descubrimiento, y me encontré perdida en el poema. ¿QUÉ PAPEL JUEGA LA IMAGINACIÓN? La poesía responde a un "mood" interno, a un espacio dentro del silencio, no viene de afuera, viene de adentro. Los estímulos, los escoge el poeta. Las sensaciones y las experiencias, las escoge el poeta, el/ella decide vivirlas y que sean o no importantes. Los significantes, los decide el poeta. Desde su mundo interno, está observando, vigilando, y hasta provocando. Con su oído abierto, el poeta es el propio inventor de su vida y sus sucederes. Es de adentro hacia afuera. Lo que está afuera lo dejo entrar, si lo permito, escribo, y regresa. ¿SE LE PUEDEN AGOTAR LOS TEMAS A UN ESCRITOR? Habría que pensar en la muerte como un final. En el comienzo, al nacer, como un principio. Todo lo que está en el centro es la vida. No escribimos de temas. Los temas no nos interesan. Escribimos de la vida. Creo en la destrucción de la especie humana, y desde mi profundo pesimismo, creo en la creación de un mejor mundo con seres más libres. Aprender a identificar las trampas en las que todo nos seduce para nuestra aniquilación. Re definir "libertad" cada día, y la tolerancia absoluta en la desigualdad, en lo que no es igual a mí, en lo que no piensa como yo. Escribir la inmensidad de la vida, con todas sus derrotas. Te puedo decir que mis comienzos de lectora, de niña, fue la Biblia, no como un libro religioso, sino como un libro de un lenguaje maravilloso que me seducía hasta largas horas de la noche. Aún hoy he pensado en volver a esos comienzos. Los Salmos, los Proverbios, el libro de Ecleciastés, el Cantar de los Cantares... hasta las letanías de las Crónicas, todo me era fascinante. ¿Se podría decir entonces que fue Dios mi primer poeta fundamental, mi "primer tema"? No lo sé, porque después dejé de creer, anhelando siempre la paz que me daba el creer y como Santa Teresa poder decir: "Quien a Dios tiene/ Nada le falta/ Sólo Dios basta." Imposible terminar antes del fin. Que baje el telón el día de la muerte. |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 7:17 PM  |
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| Comunicado Ojos de luna |

ana ivelisse feliciano terranova editores cuartel de ballajá local v calle norzagaray final san juan, pr 00929 t. 787.725.7711 c. 787.668.8071 e. anaivelisse@terranovaeditores.com www.terranovaeditores.com
Visite http://eventosdeterranova.blogspot.com |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 7:06 PM  |
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| miércoles, septiembre 05, 2007 |
Tres blogs celebran a Luis López Nieves Por Carlos Esteban Cana |
Con Luis López Nieves en la Universidad del Sagrado Corazón
“El corazón de Voltaire”, circula estos momentos las librerías europeas. La más reciente entrega de Luis López Nieves ha rebasado todas las expectativas. Para celebrar tal acontecimiento en las letras puertorriqueñas publicamos fragmentos de una entrevista que le cursamos al autor de La verdadera muerte de Juan Ponce de León.
Hace unos años conversamos con López Nieves acerca de su formación como escritor y su obra. Ahora tres escritores de la nueva generación se han unido para publicar, de manera simultánea, diferentes fragmentos de la misma en sus respectivos espacios en la blogósfera: Yolanda Arroyo Pizarro en Boreales, Angelo Negrón en Confesiones y Ana María Fuster Lavín en Bocetos de una ciudad silente. La entrevista será publicada en su totalidad próximamente en Ciudad Seva.
En la serie “En sus propias palabras” es la voz del escritor la que se instala en primer plano. Anteriormente rendimos homenaje a Ana María Fuster y a Julio César López. Próximamente circularán las ediciones dedicadas a los poetas Luis Antonio de Villena, Francisco Brines, Magaly Quiñones, y Manuel de la Puebla.
Por ahora, gracias por acompañarnos y disfruten de este adelanto,
Carlos Esteban Cana
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LUIS LOPEZ NIEVES: EN SUS PROPIAS PALABRAS
I.
Se me hace difícil establecer cuando empecé a leer cuentos porque crecí en una casa con biblioteca, una casa con una madre que me leía cuentos desde pequeño, y eso me convirtió en un gran lector, leía mucho. Recuerdo que mami venía a la una de la mañana, yo seguía leyendo, y apagaba la luz. En casa había una enciclopedia como de 30 volúmenes, y todas las noches me llevaba uno para la cama. Me gustaba mucho todo lo que estaba relacionado con la historia y la geografía. Del almanaque mundial me aprendía los países, sus capitales, los tamaños, cuáles eran los más pequeños, cuáles los más grandes, y leía hasta las sinopsis históricas que tenían; aquello me encantaba. Leía mucha historia y mucha literatura. Realmente nunca hice mucha diferencia entre ambas. La historia supuestamente escribe lo que ocurrió, y la literatura la historia que pudo haber ocurrido. Sin embargo, resulta que más tarde me doy cuenta que la historia también es ficción. Cada país se inventa su historia, realmente no hay historia objetiva, es un invento.
En la enciclopedia también había cuentos, pero no puedo detectar un inicio de cuando me empezó a gustar el cuento. Ahora, en términos de escribir todo comenzó con un taller de cuentos que tomé con René Marqués en la Universidad de Puerto Rico en 1971, creo que en mi segundo año de universidad. En esa época fue cuando comencé a profundizar en el género y a visualizarme como un posible escritor de cuentos.
Leer más en: http://bocetosdeselene.blogspot.com/ http://confesiones1.blogspot.com/ |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 8:34 AM  |
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| martes, septiembre 04, 2007 |
| Frutos Subterráneos de Alberto Martínez-Márquez |

La Editorial Isla Negra
y la librería La Tertulia del Viejo San Juan,
invitan a la inauguración del nuevo local y la presentación del
poemario Frutos Subterráneos
de Alberto Martínez-Márquez.
Esta actividad se llevará a cabo el sábado 8 de septiembre de 2007,
a partir de las 6:00PM.
La presentación del libro estará a cargo del narrador y poeta
Carlos Vázquez.
La librería La Tertulia del Viejo San Juan
está localizada en la Calle Recinto Sur,
frente al estacionamiento de Doña Fela.
Para más información, llamar al (787) 724-8200.
La entrada es gratis.
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 12:49 PM  |
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| Terranova Editores inicia nueva sesión de talleres |
Terranova Editores inicia nueva sesión de talleres de creación literaria en el Cuartel de Ballajá La editorial ofrecerá un taller de cuento y otro de novela
La editorial Terranova Editores retoma su serie de talleres de creación literaria en el Cuartel de Ballajá a partir del sábado, 8 de septiembre con el ofrecimiento de un taller de cuento y otro de novela dirigidos a jóvenes y adultos con inquietudes artísticas.
El taller de cuento “Narrativa en vitrales y espejos” será dirigido por la escritora y profesora Yolanda Arroyo, autora de Ojos de luna y seleccionada como delegada de PR en el Bogotá 39, iniciativa que reconoció el talento de 39 escritores latinoamericanos menores de 39 años. La narradora ha recibido múltiples premios por sus cuentos en Argentina, Chile y Puerto Rico y es una destacada tallerista en temas de creación y tecnología. En su taller, Yolanda Arroyo “fomentará la creación en el género de narrativa, usando el cuento y el relato como ejercicios que impulsen la autonomía de pensamiento y permitan la aplicación de varios estilos literarios en prosa. El taller de cuentos comienza el sábado, 8 de septiembre y se reunirá de 1:30 PM a 4:30 PM. El costo es de $225.00.
El taller de novela será dirigido por el escritor y editor Elidio La Torre Lagares, autor de las novelas Gracia (Premio del Pen Club) e Historia de un dios pequeño. En este taller los participantes bosquejarán una novela (capítulos, delineación de personajes, contexto y conflictos principales y subyacentes) y escribirán los primeros tres capítulos. El costo del taller es de $250.00 y se reunirá a partir del sábado, 15 de septiembre de 10:00 AM a 1:00 PM.
Los talleres, de ocho semanas de duración, se reunirán una vez a la semana en el local de la editorial ubicado en el Cuartel de Ballajá. Los mismos tienen como propósito el fomentar talentos literarios emergentes. Terranova Editores compilará los trabajos desarrollados por los participantes en una antología.
Para matrícula e información adicional, las personas interesadas pueden comunicarse con Ana Ivelisse Feliciano, Coordinadora del Taller al 787.725.7711 ó 787.668.8071. También pueden obtener detalles de los talleres en la siguiente dirección de Internet: http://talleresdecreacion.blogspot.com o a través del correo electrónico anaivelisse@terranovaeditores.com. Puede matricularse de forma segura utilizando el sistema de procesamiento de tarjetas en linea PayPal.
ana ivelisse feliciano terranova editores cuartel de ballajá local v calle norzagaray final san juan, pr 00929
t. 787.725.7711 c. 787.668.8071 e. anaivelisse@terranovaeditores.com
Para conocer sobre nuestras actividades, visite http://eventosdeterranova.blogspot.com |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 8:48 AM  |
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| domingo, septiembre 02, 2007 |
| Terranova Editores lanza novela del escritor cubano Amir Valle |

Para más información:
Cuartel de Ballajá Local V Calle Norzagaray final San Juan PR 00902 787-725-7711 anaivelisse@terranovaeditores.com
Ir a Eventos Terranova |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 9:34 AM  |
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| Guerreras: Nueva Serie por TUTV |
HACER CLICK PARA QUE VEAN EL TRAILER DE YOUTUBE

Estrena en TUTV serie Las Guerreras De Mayra Santos -Febres COMUNICADO
Tu Universo Televisión anuncia la transmisión de la próxima miniserie producida por el Programa Dramático Lucy Boscana, Las Guerreras. Esta impactante serie de tres horas de duración, escrita por Mayra Santos - Febres y bajo la dirección de Gilo Rivera, será transmitida desde el martes 11 al jueves 13 de septiembre a las 8:00 p.m.
"Las Guerreras" nos golpea con los conflictos que crea la guerra y afectan no sólo a los militares sino a las mujeres que quedan atrás y a toda su familia. A través de la vida de nuestras protagonistas vemos como "Las Guerreras" enfrentan sus destinos.
Un experimentado grupo técnico revive complicadas secuencias visuales a través de cinco épocas para llevar a la pantalla la historia de estas heroínas de nuestros tiempos.
La música del maestro Pedro Rivera Toledo matiza el drama que presenta esta serie protagonizada por las actores Sara Jarque, Carola García, Dolores Pedro, Elia Enid Cadilla, Luz María Rondón, Junior Álvarez, Lily García, Tita Guerrero y un elenco de primeras figuras que dan vida a los personajes de esta historia.
"El precio de la guerra…es lo que sufrimos, lo que perdemos, las angustias, la ansiedad, la separación, la impotencia, la indignación, entre tantas cosas que de diversas formas vivimos todos en mayor o menor grado", expresó Santos-Febres, guionista de la serie.
"Para este estreno se escogió una fecha que ha dejado una huella profunda en nuestro continente. Esto es una forma de expresar esa realidad de tantos seres humanos que están librando batallas emocionales y físicas con las que les ha marcado la guerra", señaló Víctor Montilla , presidente de la CPRDP. |
posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 9:03 AM  |
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| Autora |
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Nombre: Yolanda Arroyo Pizarro
País: Puerto Rico
Datos: Edad: 38 años "Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días."
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Ha sido elegida como una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Ha sido merecedora de varias premiaciones literarias a nivel nacional e internacional; seis en Argentina, una en Chile, siete en Puerto Rico. Ha escrito para los periódicos El Nuevo Día, El Vocero de Puerto Rico, Claridad y La Expresión y sus ensayos y columnas se encuentran en la página de literatura ciudadseva.com, las revistas virtuales Cataliticos.com, Derivas.net, Letras Salvajes, Letralia.com y Narrativa Puertorriqueña. Algunos de sus cuentos confluyen en las revistas culturales Identidad de la UPR Aguadilla, Revista Púrpura, Preámbulos y Tonguas de la UPR Río Piedras. Es autora de los libros de cuentos, Ojos de Luna (2007) y Origami de letras (2004), además de una novela Premio PEN Club 2006, Los documentados (2005).
Todo sobre mi perfil...
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Libros Publicados |
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 Ojos de Luna, Terranova Editores (2007);Libro del Año 2007, Periódico El Nuevo Día; Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña.
 Los documentados, Ediciones Situm (2005); Premio PEN Club 2006
 Origami de letras, Publicaciones Puertorriqueñas (2004)
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| Antologías |
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 Antología: El Futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericana. Eterna Cadencia Editora(2009)Argentina
 Poesía de los poetas hispanohablantes del mundo. Un homenaje a las mujeres rotas y a Simone de Beauvoir, en el centenario de su natalicio. Literalia Editores (2008)
 Los otros cuerpos: Antología de temática gay, lésbica y queer desde Puerto Rico y su diáspora, Editorial Tiempo Nuevo (2007)
 Bogotá 39: Antología de cuento latinoamericano, Ediciones B (2007) Colombia
 Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2007)
 Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2005)
 Antología en honor a Sor Juana Inés de la Cruz, Argentina, Pegaso Ediciones(2004)
 Antología en honor a Alfonsina Storni, Argentina, Pegaso Ediciones(2003)
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