martes, enero 29, 2013

Caribeñismo y afropuertorriqueñidad al desnudo: las guerreras de Yolanda Arroyo Pizarro


Caribeñismo y  afropuertorriqueñidad al desnudo: las guerreras de Yolanda Arroyo Pizarro
por: Marlyn Cruz-Centeno

La protesta al desnudo

Las minorías han necesitado encontrar diferentes armas en la lucha de hacer valer sus reclamos a través de la historia. De las revueltas y la lucha armada hemos visto cómo se ha evolucionado a estrategias que, aunque se alejan  de la violencia, no dejan de causar furor, conversación y controversia, logrando la visibilidad internacional de sus causas, y en ocasiones, cambios significativos en dirección a lograr una parte o la totalidad de sus reclamos. El cuerpo se ha vuelto un arma con que se llama la atención del mundo y se denuncia.

En enero del 2012, en Suiza, tres mujeres jóvenes miembros de FEMEM, un grupo de protesta ucraniano, marcharon con el torso desnudo por las calles portando  letreros que leían: “Poor because of you” (Pobre por tu culpa). Las mujeres intentaron trepar las rejas de un complejo privado enfrentando a gritos a la policía. La noticia y la imagen de las mujeres viajó el mundo. El público no pudo mirar a otra parte. El grupo se manifiesta a través de toda Europa utilizando la misma táctica; las mujeres participantes se muestran mayormente “topless” o con muy poca ropa en temperaturas heladas, con letreros relacionados a su causa. Su “look”, la desnudez, obtuvo y obtiene gran cantidad de atención al igual  que la causa de su denuncia en este caso: la esclavitud sexual, las agencias de matrimonio internacional y  el tráfico de mujeres. [2]

En diciembre del 2005, en Puerto Rico, Carla Capalli, miembro y activista del grupo Personas por la Ética en el Trato a los Animales (PETA) hizo una manifestación semidesnuda  portando cadenas para concienciar el maltrato a los osos polares en los circos. Su manifestación acaparó la prensa del país y la discusión pública y logró la posterior enmienda a la Ley de protección de animales. Actualmente se prohíbe que los circos ingresen osos polares en Puerto Rico  para su utilización en las presentaciones.

En noviembre del 2011, la egipcia Aliaa Magda Elmahdy, publicó una foto desnuda en las redes sociales (Facebook y Twitter) con una nota que manifestaba:  "gritos en contra de una sociedad de la violencia, el racismo, el sexismo, el acoso sexual y la hipocresía" ("screams against a society of violence, racism, sexism, sexual harassment and hypocrisy"),  ello como reto a la restrictiva estructura Egipcia. Su acto fue diferente al de FEMEN y al de Carla Capalli, no partía de un colectivo organizado ni representaba organización alguna sino que partía desde su individualidad, pero tenía un efecto similar, el desnudo se utilizaba como una catapulta a la visibilidad internacional dando atención a una causa, en este caso las costumbres represivas de la mujer en Egipto. [3]

La desnudez como herramienta de protesta tiene antecedentes más antiguos y se ha utilizado por grupos organizados e individuos para llamar la atención a los problemas sociales existentes: el maltrato a los animales, la guerra, la violación de los derechos humanos, entre otros. [4,5]

En estos casos hablamos de mujeres que provocan al “estatus quo” armadas de la desnudez y la vulnerabilidad, obteniendo atención a sus causas, provocando siempre la visibilidad.

En el campo de la imagen visual, el fotógrafo Spencer Tunick es muy conocido por su propuesta de fotografía a grandes masas de personas desnudas dispuestas en formaciones artísticas que se sitúan en localizaciones urbanas o reconocidas. “Sus imágenes provocan tensiones entre lo público y lo privado, lo tolerado y lo prohibido o lo individual y lo colectivo.” El trabajo de Spencer Tunick alrededor del cuerpo desnudo es también una confrontación a lo establecido y ocasiona grandes controversias en muchos de los lugares donde hace sus fotografías. Su sesión fotográfica más concurrida hasta ahora tuvo la asistencia de 19,000 personas y no hubo pago de por medio a los participantes. [6]

El desnudo, por tanto, es un vehículo que confronta a diferentes niveles y no es sorpresa que se utilice cada vez más, combinado con alguna causa importante, con la intención de lograr la atención de la comunidad y el gobierno nacional o internacional.

Literatura y el desnudo como vehículos de denuncia

En el caso de la  literatura, por otro lado, esta se ha utilizado desde tiempos inmemorables para hacer denuncias. No es por tanto sorpresa, que el desnudo y la palabra se combinen como una evolución casi inevitable en las herramientas de denuncia.

En el año 2005 el libro Los documentados, de la escritora Yolanda Arroyo Pizarro, presentaba en su portada un par de pies desnudos, pies de tez negra, mostrando los dedos, tobillos y parte del inicio de las piernas que quedan cubiertas por las patas de un pantalón raído. Estos pies desnudos se convirtieron en los representantes del tema central del libro: la tragedia de los indocumentados y otras tantas vivencias en torno a su experiencia como el machismo, la insatisfacción, la falta de dirección entre los adolescentes, el consumo de drogas, el incesto, el discrimen, la hipocresía, la corrupción, la burocracia, los abortos, y los prejuicios.

En Ojos de luna, de la misma autora, publicado en el 2007, la silueta en sombras de un cuerpo desnudo se presenta en la portada. Sentado en el marco de una ventana a la luz de la luna, aparece custodiando una colección de cuentos en que se toma conciencia de ‘voces y conciencias abigarradas de: amazonas taínas, esclavas violadas, un hermafrodita zoofílico, una esposa maltratada, un niño convertido en discípulo sexual.’ “Esta mímesis que repasa el delirio de la historia desde la perspectiva de los “vencidos”, en verdad inventa subjetividades contemporáneas resultantes de un devenir minoritario políticamente motivado y replantea el espíritu de rebeldía radical que la historia suprime.” [7]

La novela Caparazones, publicada en Puerto Rico en el 2010, viste una portada en color sepia. Muestra un solo lado de un  cuerpo de mujer al desnudo, el medio torso que se mira nos muestra un seno desnudo, del cual caen dos gotas blancas; se observa el ombligo, el vientre y la mano derecha que descansa sobre el muslo izquierdo se ahueca para sostener un huevo. Este seno desnudo y goteante es la antesala para un contenido de actualidad en que la autora desarrolla ‘una crítica a la política ambiental de los gobiernos actuales y encara al lector con un discurso que aboga por la igualdad de los seres humanos más allá de las preferencias sexuales.’ [8] Este libro fue luego publicado en España con una portada igual de sugerente en donde dos cuerpos de mujeres que no llevan ropa se abrazan.

En la portada del libro Las negras, publicado en el 2012, una mujer desnuda del torso hacia arriba, se cubre con las manos las orejas, y los brazos —de manera natural— cubren los pechos al aire, mientras ella mira de frente al lector, al futuro lector o a quien sea que sostiene el libro. La negra se viste tan solo de un collar, un sombrero tejido y tinta de tatuaje en el antebrazo izquierdo. La dedicatoria del libro parece decirlo todo: “A los historiadores, por habernos dejado fuera. Aquí estamos de nuevo... cuerpo presente, color vigente, declinándonos a ser invisibles...rehusándonos a ser borradas.” La autora denuncia la invisibilización de las negras en la historia. Las negras nos transportan al mundo de la esclavitud paridora según algunos teóricos de la modernidad. [...] Yolanda Arroyo Pizarro, su autora, nos sumerge en la violencia que los códigos de la época validaban mediante un derecho patriarcal. Su escritura, que es totalmente transgresora, se cuela por entre los intersticios más íntimos de lo sexual para presentar los cuerpos devaluados y atormentados. Aquí sexo y tortura van de la mano. Lo (in) justo está justificado en función del poder económico que explota los sujetos femeninos como fuente de nuevos ingresos y de placer. El derecho está codificado en función del poder que se ejerce sobre las otras no solo como trabajadoras, también como reproductoras.” [9]

Arroyo Pizarro funge como antóloga en los noveles libros de poesía y narrativa lesboerótica en los años 2010 y 2012 respectivamente. Sus portadas son reincidentes en la línea del desnudo femenino. El primero nos muestra un cuerpo de mujer en una pose casi acrobática, un cuerpo doblado a la mitad  que se mira de costado; vemos las nalgas iniciando la imagen y los muslos tocando los pechos, las rodillas a nivel del rostro que no se ve. La portada de la selección de 2012, por su parte, nos exhibe una mujer desnuda  y alada como si fuera un hada, sentada con las rodillas recogidas cercanas al torso. Estas antologías son las primeras de temática lesboerótica en el país natal de la bravía autora, Puerto Rico.

Su libro Lunación podría ser el que viste la portada que más impacta visualmente. Presenta un desnudo frontal  en que se mira la mujer desde la cabeza hasta casi las rodillas, mientras muestra el pubis, los senos y parte del rostro. Impresiona ver la parte superior del cuerpo con un atado que podría traer a la mente del observador el “bondage” (práctica erótica que consiste en atar a la pareja durante el sexo). Se puede presumir por la postura que se observa que la modelo tiene los brazos atados a su espalda.

En el libro de ensayos, memorias y reglas de escritura La Macacoa, publicado en  el 2012, Yolanda nos presenta a una mujer negra que parece que nos mira, y que además tiene una apariencia andrógina, sin cabello.  Su boca abierta casi nos grita mientras se cubre los senos desnudos con sus manos. A través de los ejercicios de escritura propuestos en este texto, invita al nuevo escritor a sumergirse en un proceso de confrontación creativa. Provoca al lector inevitablemente con temáticas subversivas, refrescantes,  pero siempre conscientes de los temas sociales que sintonizan la caribeñidad y la afrodescendencia de la propia autora y de sus coterráneos.

Avalancha, publicado en 2011, posee una de las portadas más escandalosas: la imagen de un torso femenino desnudo de pie y cuatro manos que lo tocan.  Dos  de las manos están sobre el pubis, el otro par justo bajo el ombligo. Este libro contiene una selección de cuentos, entre ellos: “Borealis”, “Montar las olas” y “Estallido de besos rojos”.  Según la crítica, esta colección de cuentos  “abarca el tema del vicio, la locura y el lesbianismo de una forma libre, el dolor en el cuerpo ajeno y el deseo de castigar. La violencia sexual se toca de soslayo y con una sutileza que demarca hasta donde se puede llevar el hilo narrativo sin caer en clisés”. [10]

Alinear los libros mencionados y otras publicaciones de Yolanda Arroyo Pizarro, lado a lado con las portadas mirándonos, nos haría pensar que estamos frente a una manifestación de protesta desnuda. Traería a la mente las fotografías  de las activistas de FEMEM o un ejercicio fotográfico de Spencer Tunick, sin duda.

Yolanda Arroyo Pizarro es una escritora transgresora. El contenido de sus libros aborda los temas de visibilidad de las minorías, siendo temas fundamentales en sus publicaciones el lesbianismo y la negritud. La escritora puertorriqueña imprime una poderosa carga de denuncia en sus letras y  logra, me atrevería a decir casi siempre, provocar al lector y en ocasiones hasta incomodarle. Su elección de imágenes para las portadas de sus libros es una confrontación adicional. Arroyo Pizarro ha armado sus libros, ha vestido sus letras infractoras, con un ejército de mujeres desnudas.

Las personas que compran los libros de Yolanda Arroyo Pizarro quedan infectadas con el virus de la disidencia y se vuelven partícipes en la denuncia. Quienes los adquieren, protestan junto a Yolanda.  La desnudez de las portadas en las manos del lector (incluso desde el anaquel) se vuelve un acto de revolución visual y el contenido marca y trastoca, con sus planteamientos al desnudo, las causas más lógicas y básicas desde la igualdad y equidad humanas.

Yolanda Arroyo Pizarro deviene pionera en utilizar en cada uno de sus libros esta táctica/estrategia-contenido/portada que sin lugar a dudas será emulada por otros escritores y artistas puesto que la integración de las artes de la palabra y la imagen es poderosa y efectiva.

La próxima vez que adquiera un libro de Yolanda, mírelo bien. Desde la portada se estará acercando a un texto muy lejos de ser inofensivo. Si lo hace, irá usted muy bien armado.

 

Notas:

1.Global Post.com : Analysis: The topless revolution is here http://www.globalpost.com/dispatches/globalpost-blogs/analysis-the-topless-revolution-here

2. Scoop.it: FEMEN Rightshttp://www.scoop.it/t/femen-rights


4. Nethelper.com: Nudity and protest http://www.nethelper.com/article/Nudity_and_protest

5. Nakedprotesters.com Naked Protesters & Nude Activists –Public Nudity in the public Interest http://www.nakedprotesters.com/


7.  Boreales http://narrativadeyolanda.blogspot.com/2010/03/resena-de-ojos-de-luna-e-historias-para.html -Juan Duchesne Winter, marzo 2010. (Revista Hotel Abismo # 5)




 

Datos de la autora:

Marlyn Cruz-Centeno es poeta y narradora puertorriqueña. Administra el blog de escritura creativa Marlyn Cé (www.marlynce.wordpress.com). Sus escritos son reflejos de las experiencias que se adquieren al vivir y sobrevivir en una isla del Caribe. Ha publicado sus trabajos creativos en diferentes medios, entre ellos, el semanario Claridad, la Antología de poetas y escritoras puertorriqueñas Cachaperismos 2010  y en espacios virtuales. Participó como editora de la revista virtual cultural Corpóreo. Ha cursado talleres de creación literaria con las escritoras Yolanda Arroyo Pizarro, Mairym Cruz Bernal y en la Universidad del Sagrado Corazón con Yolanda López López. Para Marlyn Cruz Centeno la escritura, dice ella, es su única ancla a la cordura. Le maravillan los medios sociales, así que pueden conseguirle en Facebook (marlyn centeno) y en twitter (@marlynpr). Es amante del vino, los chocolates y de su hijo (en diferente orden). No se imagina un mundo sin palabras. Trabaja en su primer poemario con fecha tentativa de publicación de octubre 2013.

 

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Acerca de mí

Mi foto
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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