lunes, julio 28, 2014

El taller "Travesía-Herencia-Legado de Africanas Esclavizadas" se celebró en República Dominicana

El taller "Travesía-Herencia-Legado de Africanas Esclavizadas", celebrado en República Dominicana como parte de los festejos por el “Día de la Mujer Afro-Caribeña y Afro-Latinoamericana” sirvió para que las jóvenes y mujeres participantes del taller se imaginaran la situación donde se germinó la trasformación social de lo que hoy tienen en sus manos como cultura, y analizaron la memoria denegada de las mujeres negras ancestrales.





Las Kalalusas se sumergieron en una danza que alegoriza el cuento de la escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro, que narra como una africana llamada Wanwe es raptada mientras vivía su vida repleta de cotidianidades.  Luego de ser injustamente secuestrada, es montada en un barco negrero para ser esclavizada, traída a una de las isla del Caribe que bien pudo ser Puerto Rico, República Dominicana o Cuba... Su vida fue dolorosa, pero sobre todo rebelde; una vida de cimarrona.





Esta conmemoración se dio en el marco de la celebración del día de la Mujer Afro Caribeña y Afro Latinoamericana en la Escuela Kalalu Danza Artes Escenicas que dirige Marily Gallardo, Los Mercedes Hacienda Estrella. La visionaria indicó: Hablábamos de "Travesía-herencia-legado de Africanas esclavizadas"... llegamos a la conclusión de que la esclavitud de las mujeres negra mutó y ahora tiene nuevas manifestaciones..."Es necesario recuperar las memorias pendientes que nos permitan ahora a nosotras identificar que podemos nosotras, mujeres negras, hacer por nuestras vidas".

Las fotografías y la colaboración de la difusión del libro 'Las negras' de Arroyo Pizarro se ha dado gracias a la gestora cultural Maribel Nuñez y el grupo Acción Afrodominicana quienes hacen un extraordinario trabajo visibilizando el racismo y sus secuelas.

lunes, julio 21, 2014

Lesbofilias en la sección 'Letras que invitan'

Lesbofilias (libro de cuentos de Yolanda Arroyo Pizarro, 2014) fue incluido ayer domingo en 'Letras que invitan' (página 69!!!!!) en el periódico El nuevo día. Estoy sumamente agradecida a mi nueva casa editorial por el voto de confianza, Editora Educación Emergente. Se puede adquirir en Librería Mágica y Libros AcTambién puede comprarse a través de http://editoraemergente.com/ y Amazon.

En este post incluyo el relato lésbico de la página 14.



La obra roja
por Yolanda Arroyo Pizarro

En el Sternennacht de la sala principal cada círculo concéntrico imitando las estrellas-novas-soles que originalmente pintara Vincent van Gogh, son esferas escarlatas con un núcleo carmín obscuro en el centro. Incluso la luna es un pedazo elíptico bermejo en esta nueva versión del famoso cuadro. Quién diría que este öl auf leinwand ubicado originalmente en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, tendría su contraparte enrojecida en el Museo del Barrio de Loiza en la isla de Puerto Rico.

            A pesar de tener este conocimiento, y salvadas las distancias, me confundí de inmediato tan pronto entré. Vicenta me había citado para encontrarnos, según había dicho ella “en la sala de los cuadros rojos”, pero a medida que me movía entre cada uno de los atrios me daba perfecta cuenta que el óleo sobre canvas del afamado pintor de oreja cercenada, no era el único escarlata colocado allí, para amplia exhibición en las paredes. En las subsiguientes tres salas que visité, me encontré con los relojes blandos de Salvador Dalí, la Gioconda de Leonardo Da vinci y Las meninas de Velázquez, todas en versiones rojizas y coaguladas.

            Decidí entonces esperar a Vicenta en el vestíbulo principal. Sentada en él, dando tiempo a que nuestra primera cita se concretara, fue que di con el descubrimiento. Como es costumbre entre nosotras las féminas, saqué el estuche de maquillaje para dar una última ojeada a mi rostro. Quise sentirme segura y calmada con los resultados de haber colocado poco lápiz de labios y poco rubor. Fue mirando el espejo en aquel particular ángulo que noté que detrás de mí El grito de Munch —Der Schrei der Natur,— no solamente despedía horizontes de crepúsculos rojos, sino que además esbozaba tonalidades parecidas a pequeños hígados encarnados en las nubes, el muelle, el cuerpo de agua y el propio personaje que grita. Hígados de textura vívidamente ensangrentada. 

            Me puse de pie y me acerqué al canvas.

           Y leí la diminuta leyenda explicativa que acompaña a cada obra de arte.       En ella se podía leer: «Óleo Munch. Registro gráfico Rompiendo tabúes. La fotógrafa Gabriela Soyna publica por primera vez en Puerto Rico su incisiva colección que ha dado la vuelta al mundo titulada “Habrá sangre” en la que inmortaliza sin apuros un fenómeno femenino harto silenciado: la menstruación.»

            Así que fue allí, frente a un hombre pintado con sangre coagulada menstrual, que esperé por mi primera cita lésbica.

            Y en efecto Vicenta llegó luego. Llegó con la maranta de risos briosos, la piel negra aceitada, olorosa a jazmines. Llegó sonriendo. Y sin encomendarse a nadie se acercó a mis labios y los besó fogosa. Con tanta fuerza y tanta pasión que me hizo sangrar el labio inferior cortándome sin querer con sus dientes… Aquello lo consideré de inmediato un buen agüero.

domingo, julio 20, 2014

National Women's Studies Association 2014: Feminist Transgressions

Erotic Justice and Caribbean Feminist Organizing for Gender and Sexual Equality (Roundtable) and Black Feminist and Black Queer Theory (Panel) have been accepted for inclusion in the National Women's Studies Association 2014 conference program. The conference, Feminist Transgressions, will take place November 13 – 16, 2014 in San Juan, Puerto Rico.


Entrevista en Endi.com: Reclaman igualdad para todas las parejas

Con este caso en el Tribunal Federal esperamos reivindicar los derechos de todas las familias LGBTT de Puerto Rico.
Por Keila López Alicea / keila.lopez@elnuevodia.com

Aterrada y nerviosa, Yolanda Arroyo Pizarro se sentó un día con su hija de 10 años, decidida a hablar sinceramente con la niña sobre la relación amorosa que se proponía tener con una persona que estaba conociendo. Hacía apenas un año y medio que se había divorciado del padre de la menor y temía la reacción de la niña ante la noticia de que mamá ahora saldría con una mujer.

"Yo decidí que iba a contestar todas las preguntas que ella me hiciera. Para mí, esa sería la guía, yo contestaría todo lo que preguntara pues ese es su nivel de madurez. Le dije que estaba lista para tener una nueva relación de pareja, pero no sería con un novio, sino con una novia", recordó Arroyo.

De ese momento, ya casi han pasado cinco años. Arroyo y su pareja, Zulma Oliveras, se han encargado -desde entonces- de la ahora adolescente de 15 años, quien no tuvo reparos con la relación. Pero no lo han hecho solas, pues cuentan con el apoyo total de sus familias, del padre de la menor y de su familia.

"Es como dicen en inglés, 'it takes a village' (requiere de una aldea) para criar a un niño. Y esa es nuestra tribu, nosotras, el papá de la nena, mi familia, la familia de Zulma, la familia del papá. A veces, salimos nosotras dos a comer con la niña y alguien de la familia del papá. Estamos todos juntos", aseguró Arroyo.
Contrario a sus temores iniciales, esta pareja no enfrentó rechazo de sus familias al momento de iniciar su relación. Por el contrario, todo lo que han recibido ha sido apoyo, aseguró Oliveras.

Pero en ellas aún está latente el temor en torno al futuro, ya que las leyes de Puerto Rico les prohiben casarse. Oliveras relata que Arroyo ha estado hospitalizada por complicaciones con el asma que padece y teme no poder tomar decisiones en una situación de emergencia porque su relación no está reconocida por el Estado.

"Yo uso el ejemplo con todo el mundo de qué haces si tu pareja se enferma y no puedes estar con ella en el hospital. ¿Qué pasa si a las personas heterosexuales les prohiben estar en el cuarto?", destacó Oliveras.
Ante esta realidad, Arroyo y Oliveras se unieron a la demanda radicada en el Tribunal Federal para reclamar que el gobierno de Puerto Rico reconozca el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ellas son una de cinco parejas, que junto a la organización Puerto Rico para Tod@s, establecen que la falta de reconocimiento del matrimonio homosexual atenta contra sus derechos constitucionales por ser una acción discriminatoria y que les impide recibir beneficios que las parejas heterosexuales reciben.

El pleito, radicado originalmente en marzo por la abogada Ada Conde Vidal y su esposa Ivonne Álvarez, se basa en una decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos emitida el año pasado en la cual declaró inconstitucional un artículo de la Ley en Defensa del Matrimonio (DOMA, por sus siglas en inglés) que indica que, para el gobierno federal, el matrimonio en solo la unión entre un hombre y una mujer.
"Lo que queremos es asegurarnos que Puerto Rico no se quede atrás, se tienen que reconocer los mismos derechos y las mismas garantías basadas en la Constitución", sostuvo el abogado Omar González Pagán. El letrado pertenece a la organización Lambda Legal, la cual se ha unido para representar a varios de los demandantes en este caso.

González Pagán destacó que, desde el 2013, los tribunales de 17 estados han emitido decisiones a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y en contra de las prohibiciones de estas uniones. En total, ya 19 estados en los Estados Unidos, además de Washington DC, ya permiten el matrimonio homosexual. El Tribunal Federal de Puerto Rico pertenece al Primer Circuito de Apelaciones y ya todos los demás estados que pertenecen a dicha Corte de Apelaciones ya reconocen este tipo de uniones.

"Con este caso esperamos reivindicar los derechos de nuestros clientes y de todas las familias LGBTT de Puerto Rico", señaló González Pagán.


Entrevista que nos realizara ayer El Nuevo Día ante la coyuntura histórica de la demanda radicada en el Tribunal Federal para reclamar que el gobierno de Puerto Rico reconozca el matrimonio entre personas del mismo sexo. Somos una de cinco parejas, que junto a la organización Puerto Rico para Tod@s, establecen que la falta de reconocimiento del matrimonio homosexual atenta contra nuestros derechos constitucionales por ser una acción discriminatoria y que nos impide recibir beneficios que las parejas heterosexuales reciben.

jueves, julio 17, 2014

On the way to recognize the legal marriages of same-sex couples in Puerto Rico



Take action and meet our plaintiffs (including Yolanda and Zulma, pictured above) at our Love Unites US: Puerto Rico campaign hub.
http://www.lambdalegal.org/in-court/cases/conde-v-rius-armendariz

Lambda Legal has joined a lawsuit filed in the U.S. District Court for the District of Puerto Rico seeking the freedom to marry for same-sex couples in Puerto Rico and to compel Puerto Rico to recognize... the legal marriages of same-sex couples entered into in other jurisdictions. A commonwealth of the United States, Puerto Rico is an island with a richly diverse population of LGBT couples who need the freedom to marry where they live, and it is also the home of many legally married LGBT people who seek to have their marriages recognized. The amended lawsuit has been filed on behalf of five plaintiff couples, as well as Puerto Rico Para Tod@s, the island’s leading LGBT advocacy organization, and challenges the Commonwealth’s marriage ban as a violation of equal protection and due process guarantees of the U.S. Constitution. 

lunes, julio 07, 2014

Entrevista a Daniel Torres en el vigésimo aniversario de su ópera prima


Leer, escribir e investigar
Entrevista a Daniel Torres en el vigésimo aniversario de su ópera prima
por Yolanda Arroyo Pizarro

YA: ¿Cómo te sientes ante la celebración del aniversario número 20 de esta novela, Morirás si da una primavera?
DT: Muy contento porque cuando ganó el Premio Letras de Oro 1991-1992 y se publicó el libro en 1993, no existían los medios de difusión electrónicos con los que contamos en este siglo XXI.  Apenas comenzaba en 1996 con mi primera cuenta de correo electrónico y mucho después llegó Facebook, y ahí se ha podido armar un grupo de escritores y lectores queer boricuas que son los lectores idóneos de Morirás si da una primavera, aunque como dijo la poeta Karen Sevilla en la presentación, la novela es también un puñado de humanidad.  Además se leyó poco en ese momento aunque se asignó en cursos de la UPR en Río Piedras por la poeta María Arrillaga, una de mis más preciadas mentoras y por otros profesores del sistema de la UPR en Humacao, según me cuenta David Caleb que la leyó en 1995 enseñada por la Profesora Rosa Ventura, a quien agradezco el gesto de leerla y analizarla con su clase en ese momento.  Muchos de los escritores emergentes, como Carlos Vázquez Cruz, también me han confesado que la leyeron y podríamos decir que Morirás si da una primavera precede a textos ya paradigmáticos como tu Caparazones o hasta Mundo cruel.  Leyendo la carta de Papo a Alejandro en Morirás y la conversación telefónica de Nadia con Papo, me recuerda varios de los cuentos de Luis Negrón aunque la novela dialoga con otro texto crucial para mí en la literatura puertorriqueña y ese texto es Felices días tío Sergio de la preclara Magali García Ramis.  Papo es como el tío Sergio que nos cuenta su historia en directo y sin tapujos.  Otro dato que me hace sentir muy contento con esta celebración del aniversario número 20 de Morirás es el hecho de lo mucho que hemos avanzado como comunidad lesbigaytrans en la Isla, y el estado controlado en el que se encuentra la pandemia del VIH/SIDA.  Que aunque ha habido un repunte de infecciones, hay tratamiento con retrovirales que ha permitido vivir con el virus como una  condición crónica.  Y Morirás también fue un libro didáctico que enseñaba al lector acerca de los temores de un grupo de hombres amenazados de muerte por sus prácticas sexuales.

YA: ¿Cómo difiere el Daniel Torres de hace 20 años al de ahora a la luz de esta reimpresión?

DT: El Daniel Torres que escribió Morirás era un estudiante de postgrado que a la par escribía su tesis sobre el calco aparente en la lírica del Barroco de Indias.  Este Daniel Torres de veinte años después, aunque como dice el tango, veinte años no son nada, es un Daniel Torres tal vez más maduro (c)académicamente con una carrera como profesor, crítico literario y catedrático, pero con unas ganas increíbles de seguir escribiendo de manera creativa como si fuera la primera vez que se pone a escribir.  Sobre todo la tercera parte de esta trilogía.  Recuerda que Morirás si da una primavera (1993, 2014) es el inicio que continua Conversaciones con Aurelia (2007) y que, algún día no muy lejano, cerrará Y Lucy, ¿tú qué sabes?.  Y con Lucy podré atar todos los cabos sueltos de estas dos novelas fragmentarias como son las primeras dos de la trilogía.  Nunca pensé que me echaría más de veinte años en finiquitar este proyecto narrativo que le debe mucho a la poesía porque sobre todo soy poeta.  Han sido muchos los golpes, las caídas, los amores, los desamores, los triunfos, los sinsabores y tal vez este Daniel Torres es una persona mucho más centrada y descentrada a la vez que aquel estudiante de postgrado que en 1985, empezando la maestría y el doctorado, hacía sus pininos escribiendo una novela que fue Morirás.  Varios libros después y varias expectativas y ansias en remojo me hacen pensar que esta reimpresión (con algunas variantes en los epígrafes) es un volver a empezar o un cierre climático de mi carrera como escritor.  Curiosamente tengo en prensas José Emilio Pacheco o las voces subalternas de una poesía de las cosas en Mundi Books en Madrid y es como un péndulo porque uno de mis primeros libros de crítica fue precisamente sobre el Premio Cervantes 2009 que lamentablemente se nos fue este enero pasado.  Es como cerrar dos ciclos a la vez, el creativo con una reimpresión y el crítico con un nuevo estudio.

YA: ¿Qué cambios y avances, si alguno, has visto en las pasadas 2 décadas en términos de la literatura queer en PR? ¿Qué nuevos proyectos tienes en mente?
DT: Yo recuerdo la reticencia hacia lo queer que había en el medio universitario que en los 80 para mí era el medio literario.  Yo en las clases de Literatura Comparada y Estudios Hispánicos hacía un análisis que a muchos profesores les parecía que estaba “traído por los cabellos” porque leía en Baudelaire o en Whitman niveles de mariconería a ultranza.  Había cierta incomodidad de hablar del tema.  Aunque había profesoras como Merce López Baralt o María Arrillaga que estaban muy cómodas con el asunto y me dejaban, tanto una como la otra, explorar mis dos vertientes de crítico y de creador.  Con Merce escribí mi primer libro de crítica literaria sobre los poemas inéditos del Coronel Buendía rescatados en el discurso narrativo de Cien años de soledad, libro que se publicó en Chile en 1985, a un año de graduarme del bachillerato de Literatura Comparada con una concentración menor en Estudios Hispánicos.  Con María tallereamos muchos poemas, pero no me atreví a publicar poesía hasta Siete poemas de Cariño  (1995) y Fusilado dios (2000), que ganó Segundo Premio del PEN Club de Puerto Rico en la categoría de poesía.  Aquella reticencia de la que te hablaba antes creo que ha cedido a un grupo de escritores que ha renovado la literatura boricua con propuestas de una escritura del deseo que es muy refrescante.  El Colectivo Literario Homoerótica fue muy importante porque creó un espacio, tanto virtual como en el papel, con su base de datos sobre escritores queer, que culminó en la revista Corpóreo y en una antología, Ó, que amalgamó a escritores de varias generaciones.  Desde 1993 que se publica Morirás si una primavera hasta hoy 2014 ha habido cambios y avances favorables para el discurso literario lesbigaytrans isleño.  De pingazos es otra antología que recoge de una manera valiente y combativa el ansia de hablar de la sexualidad sin tapujos.  

Mi nuevo proyecto es leer, escribir e investigar para Y Lucy, ¿tú qué sabes?  Morirás se cierra con la espera en una parada de guaguas como un punto de indecisión del personaje ante su condición de seropositivo, Conversaciones acaba con una boda gay en el Caribe Hilton donde a la draga Aurelia se la ningunea y la sientan por la parte de atrás del salón del banquete como para esconderla, y Lucy se abre con un grupo de dragas cansadas de caminar desde el cementerio de San Juan donde acaban de esparcir las cenizas de Aurelia, Gran Madama del Dulce de Coco, y van pensando y diciendo qué será de ellas ahora que la Reina se les ha ido y se acaban esas conversaciones...  Entre una boda y una muerte se balancea el discurso narrativo de esta trilogía que busca hablar de la posición del transgénero y el transexual en nuestra sociedad puertorriqueña como impresiones o fotos posibles a añadir al álbum de una familia boricua mucho más completa con todas las posibilidades y combinaciones del género.


Otro proyecto que tengo casi armado es un libro que recoge todas las reseñas que he escrito y publicado de la novísima literatura boricua queer, a titularse Isla del espanto: Apuntes sobre una nueva literatura boricua.  Como ves sigo con el contrapunto de creación y crítica porque esa ha sido la tónica de mi escritura.  Para escribir hay que saber leer y para leer bien hay que querer escribir.  Es una especial simbiosis que se da en el escritor que es crítico y en el crítico que es escritor porque una disciplina informa siempre a la otra.  No hay nadie que se pueda plantar frente a una página o a una pantalla de computadora en blanco sin haber investigado y estudiado sobre lo que se quiere escribir. 

YA: A los autores que publican en estos días, ¿qué recomendaciones o consejos les darías? ¿En cuáles lecturas te has sumergido recientemente?
DT: Yo les pido a ellos consejo, que me recomienden lecturas y direcciones hacia dónde debo encaminar mis palabras porque no soy quién para recomendar ni aconsejar.  En la presentación de Morirás en Libros AC se dio cita un nutrido grupo de escritores jóvenes y precisamente nos sentamos a hablar de cómo narrar ciertos pasajes algo escabrosos a la hora de escribir erótica.  Fue fascinante escuchar todo lo que teníamos que decir sobre diversas perspectivas de un mismo ángulo a la hora de contar nuestras historias.  Yo los leo y los reseño como parte de mi quehacer (c)académico.  He enseñado y reseñado a Luis Negrón, a ti Yolanda Arroyo Pizarro, a Ángel Antonio, a David Caleb, a Ana María Fuster Lavín, mi adorada Ana María, a Moisés Agosto Rosario, a José E. Muratti Toro, a Julio A. García Rosado con su brillante novela Ombligo de la luna, a Max Chárriez que me conquistó desde que leí su cuento en Otros cuerpos y su novela detectivesca, a Mayra Mayra con su otra Julia en proceso y la que sigue su misma ruta, amén de Sirena, y la lista es larga porque están mis compañeros poetas de los 80, Edgardo Nieves Mieles, Rafa Acevedo, Zoé Jiménez Corretjer que los leo y releo, y a mis maestros de los 60, los guajanos, y de los 70 con Wico, Edgardo Rodríguez Juliá, Ana Lydia Vega e Iván Silén a la cabeza como voces discordantes de una misma obsesión urbana y esquizoide.  Es como cuando te miras en la plástica de esos años, la de Martorell y Homar, por ejemplo, y luego lees los textos literarios como La guaracha o La noche oscura del Niño Avilés y hay ahí un discurso que viaja de las palabras a las imágenes y viceversa. 


Últimamente leo varios libros a la vez en mi Kindle: a Charlaine Harris, su serie de novelas de Sookie Stackhouse (voy por la número 10 de 13), la protagonista de True Blood, a C.S. Lewis y sus crónicas de Narnia, a Michael Dobbs y su Casa de naipes o House of Cards, a Teresa Dovelpage y su La Regenta en La Habana, a Junot Díaz y su This Is How You Lose Her.  En papel leo la brillante poesía de Manuel A. López, la edición anotada de Marithelma Costa de La carreta de René Marqués, Ciudades como mares de María Arrillaga, a los maestros hay que leerlos y releerlos, así como El silencio de Claudio de otro maestro, Enrique Giordano y las Poesías selectas 1962-2013 de su hermano Jaime Giordano, ambos maestros míos en Nueva York y en Cincinnati.  Y releo siempre a José Emilio Pacheco, su Tarde o temprano (2009), la última versión de todas las versiones que escribiera este otro maestro a quien enseñé el semestre pasado, conocí en 1990 y lloré a finales de enero de este año cuando se nos fue.  Elenita Poniatowska nos mandó a los participantes de la Feria Internacional de Lectura de Yucatán un correo informándonos de su muerte, y fue un día muy triste para la Poesía.  Se suponía que lo volveríamos a ver en nuestro amado Yucatán, pero apenas pudimos leer sobre él y recordarlo y homenajearlo con mucho cariño.  Se dieron cita Rosa Beltrán, la misma Elenita, Sara Poot Herrera y Doña Margot Glanz.  Mi libro en prensas sobre la última etapa de su poesía y las voces subalternas que se alzan en su discurso poético será mi último tributo a un gigante de las letras hispanoamericanas. 

*Para la realización de esta entrevista colaboró mi hija Aurora.


Acerca de mí

Mi foto
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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