miércoles, noviembre 19, 2014

Lo que escriben las escritoras puertorriqueñas del siglo XXI

Como parte de la semana de la puertorriqueñidad, la Universidad Metropolitana de Bayamón celebró el Foro: Lo que escriben las escritoras puertorriqueñas del siglo XXI. El mismo fue dirigido por la Profesora Consuelo Martinez Justiniano y participamos Yolanda Arroyo Pizarro, Janette Becerra, Awilda Cáez y Tere Dávila








Poemario: "maneras de quererse" (2014) por Yolanda Arroyo Pizarro

I. asma

entre la tarde que se obstina
y la noche que se acumula
hay la mirada de una niña
—Octavio Paz, Días hábiles (1958)

la mano de nena negrísima
los negros ojos
pestañas como alas de pichón
tiempo que entreabre los párpados
y se deja mirar y nos mira
mareado cielo
que alguna vez fue yoruba
que se encaja zulu
y hoy es isla caribe poblada de ancestras
en las tonadas de una aurora austral
en el silencio de una madre que dice no quererte
tableta tras tableta

las picas de caballos en una fiesta patronal
y los tesoros de tus partes
y un padrastro que te ignora accidentado
paciente y enfermo
en una esquina asilenciada
hombre que usa yeso en la pierna
y murmulla
se queja

una curiosidad que nace
que quiere hacer contigo

lo que la primavera hace con los cerezos




hay una veta
un ribete vetusto de colores en las paredes pobres
lo rancio de tragedias en Trastalleres
Maelo que canta en los altavoces
la lancha que lleva a la capital
musicalizada en las dolamas de la bahía
y te pasea por Cataño
y ojalá no hubiese soledad desbordada
ni tantos lagartos arrastrados en los setos
tragando mosquitos

tiempo para mirar el yeso, la pierna, los bultos de piel
hambre para esperar que alguien duerma
que nadie mire

estudiar la barba
caminar a tientas
la noche boca arriba
y a navajazos los amantes del piso de abajo
que se escuchan gemir
las azoteas de los ecos
los truenos empachados de savia
vibrato desconocido entre los muslos

contarás mariposas monarcas
rodeando alborotadas los ombligos
y a nadie te pareces desde que yo te amo
la madrugada boscosa
posa tu mano negrísima sobre el aleteo
los vacíos que pregonan decadencias
lejos del catecismo
un padrastro que ya no te ignora accidentado
paciente y enfermizo
en una esquina asilenciada




todo oráculo es un labio presionado
un secreto que crees nadie averiguará
el espejo que te enseña a besar
para practicar en su lengua
el deseo con hambruna de latir en la piel

las bembas feas
dos cejas irredentas y acomplejadas
lo prieto
la peste
pómulos abanderados con el sol
y la respiración sentenciosa
inhalación de salamandras




déjame tenderte entre guirnaldas amarillas
quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur
¿acaso Neruda resucitado?
¿cómo sabes eso de memoria, si eres tan chica?

él se queda quieto
así lo besas




un parque de las palomas que bate plumas
soleado y húmedo
en la refrescante muralla sanjuanera
que se vislumbra desde Isla de Cabras
un volcán de alérgenos timoratos
que expulsa lava
y arrasan estornudos
cual aliento de las preguntas inocentes
¿estoy creciendo?
¿mis pechos a qué saben?
¿es esta la fruta de mi centro?

te dejas tender como una guirnalda amarilla
un cuerpo desvirgado en la playa
un bulto de carne por primera vez
varias garitas
otro beso
quien escribe tu nombre te lanza humo de cannabis al rostro
los labios de la herida
la boca de la sangre
y la primicia
plumas en forma de girasoles
contrapuestas unas y otras
en el sendero desmemoriado
de hermosura prístina

corsarios que desgarran botines
aparecen y se van
grito en garganta como la opera Ofelia
y nada importan las fracturas
ni las edades
o las diferencias aparenteladas
crece la noche y se agrandan los escondites que resoplan

cuello
templos
rotonda
jaranas

una isla sin invierno
que nada penetra
y a la que nada duele
todo es barba suave
todo es soliloquio

una abeja sin aguijón
y el primer ataque
el primer jadeo
la inicial respiración iracunda
marea ceñuda
débil la herida
acunada en la espiga que oxigena desde el tanque
aquel hombre con yeso se recupera

¿quieres ser mi novio?

martes, noviembre 18, 2014

33 por Oscar: Vigilia de poetas unidos para exigir la excarcelación de Oscar López Rivera

Compartí con los poetas, pintores, artesanos y demás artistas unidos por esta noble causa, durante el turno de las 4:00 am del sábado 15 de noviembre de 2014.








National Women Studies Association Conference 2014 in San Juan Puerto Rico

As part of the National Women Studies Association Conference 2014 ‪#‎NWSA2014‬ ‪#‎NWSAPuertoRico‬ in San Juan Puerto Rico, I took part of two panels:

1) Roundtable on "Erotic Justice and Caribbean Feminist Organizing for Gender and Sexual Equality." We had an amazing and vibrant dialogue about creating justice through poetry, praxis, community work, and visual art. So grateful to my fabulous radical sistren! #nwsa #puertorico #caribbeanfeministbrilliance #eroticjustice #consciousvibration #poetrycanchangetheworld. Participants: Tonya HaynesAngelique V. Nixon, Yolanda Arroyo Pizarro and Zulma Oliveras Vega.

2) "Black Feminist and Black Queer Theory: Challenging paradigms within the erotic: notes on afroboricua queerness" with Yolanda Arroyo Pizarro, Mara Viverito, Osmundo Pinho y Tanya Saunders.

We also met with Angela Davis again, since we have met last year in Ghana, and join the extraordinaires Alma Rosa, Ana Irma Rivera Lassen, Rabab and Yi-Chun Tricia Lin, presidente of National Women Studies Association.

Youtube videos here: http://youtu.be/QtMwzcGQlTY?list=UUERCkKuLJnAPVf_geKMEZGg

and here: http://youtu.be/WpFoMCOvCsg?list=UUERCkKuLJnAPVf_geKMEZGg




















Cuento de Arroyo Pizarro reseñado por 'El nuevo día', domingo 16 de noviembre de 2014


Sección: UN CUENTO, DOS PUNTOS DE VISTA

Una situación grotesca, trabajada con un realismo eficaz, sienta el tono de un cuento en que la narradora –un personaje que parece ser una observadora objetiva de los hechos - supera en maldad premeditada, sorpresivamente, la situación inicial, cuya violencia abierta y espontánea había impactado al lector. El desdoblamiento imprevisto de la trama se maneja con acierto y pericia. 
POR CARMEN DOLORES HERNÁNDEZ 

Lo vulgar y lo cotidiano de la vida riopedrense forman parte del escenario de este cuento de la puertorriqueña Yolanda Arroyo. Una pelea entre dos mujeres con más de una decena de hijos entre ambas capta la atención de la protagonista, una sobreviviente de cáncer. Es una narración muy bien estructurada con un final muy bien concebido. 
POR JOSÉ BORGES 

domingo, noviembre 16, 2014

Primer Festival de la Cultura Puertorriqueña Colegio Santa Gema 2014

Durante el sábado 15 de noviembre de 2014, se llevó a cabo el Primer Festival de la Cultura Puertorriqueña en el Colegio Santa Gema. Fui Escritora Invitada para presentar durante la plenaria el nuevo libro de Mayra Santos Febres titulado "Yo misma fui mi ruta: la vida maravillosa de Julia de Burgos". Además, impartí un taller de autoestima y literatura para estudiantes titulado: “¡Yo soy hermoso e importante!” en el que se ofrece una charla sobre los conceptos “acoso escolar o bullying”, “ser un niño o una niña negra”,  “tener o no el pelo malo”, el concepto de árbol familiar para identificar ancestros, se discute el tema de nuestro origen y el origen de nuestro nombre, entre otros. Se trabajaron ejercicios de redacción para las edades de 7mo a 12mo grado. La pasamos súper.

Presentamos la primera antología de cuentos de los estudiantes del colegio y pude compartir con otras autoras como Tina Casanova y Alejandra Pagán. El Prof. Edgardo Machuca colaboró junto a Miriam Mercado en esta extraordinaria gesta cultural.






 

Laudo y ceremonia del 9no Certamen Nacional De Poesía José Gautier Benítez 2014 (Puerto Rico)

9no Certamen Nacional De Poesía José Gautier Benítez 2014 (Puerto Rico)
Laudo  del  jurado

Nosotros, MARIOANTONIO ROSA, JAIME MARCANO y Yolanda Arroyo Pizarro, miembros del jurado de la novena edición del CERTAMEN NACIONAL DE POESÍA JOSÉ GAUTIER BENÍTEZ 2014 (Puerto Rico) cuyo lema "Nombre al pensamiento grato" tiene como propósito primordial fomentar la creatividad poética, promover el análisis y la difusión de la vida y la obra de José Gautier Benítez, poeta y periodista cagüeño (1851-1880), junto a la Administración Municipal de Caguas y su Departamento de Desarrollo Cultural, hemos redactado este laudo. Luego de una deliberación minuciosa y profundamente crítica en la que nos pronunciamos sobre los sesenta y seis manuscritos participantes, hemos resuelto la siguiente premiación:
Menciones
tacitas de café (seudónimo Etiopía Boricua) de la autora Iris Miranda
En este conjunto existe una oda a los aromas, al juego de sabores dentro del cafetal, a la reflexión existencial en la taza que esgrime el pasado o el futuro. La voz poética nos encanta desde la borra de café, aquella que se compara al vientre de una parturienta. Este manuscrito exuda estructura poética pura, nos lleva de la mano hasta la alacena, hasta la alabanza, hasta la adoración misma. Estos versos aplauden al puertorriqueño vivo, tan colorido, tan gustoso y nos lleva a la intrahistoria destilada por los antiguos granos etíopes, el viaje grande hasta la leche hervida en casa, taza de coco o porcelana china. Hay una mujer adicta a la suculencia de los sabores cautivantes en tonadas aromáticas, baños de luna de café, terrones de azúcar, y el grano en versiones perfumadas.
hebras (seudónimo étnica) de la autora Glorian Sacha Antonetty Lebrón
Esta partitura en versos pronuncia profundidad en una auténtica y original radiografía de la dermis ancestral, de los pelos revoltosos, de la melena hembra, matriarcal. Hay contundencia en el enraizamiento fuerte, en el pelo que se levanta erizado, sublevado; piel y pelo es la identidad en juego, el lugar de los cabellos, el turbante de las greñas a la inversa. Este texto es herencia, madeja de nostalgia, el viaje por selva y por mar hasta la llegada a la costa africana y de ahí a la congregación caribeña. Es dolor hasta la bebida del laberinto mestizo que te encuentra. La voz poética revoltosa es maranta suelta, extensa e infinita de colores y hebras prestadas. Hay una evolución que vemos crecer en la caída del alisado y luego la valiente imposición de lo que se llama la real, la verdadera, la genética watusi.
 uno por página (seudónimo MATA) del autor Miguel Ángel Torres Aponte
    Aquí vemos un manuscrito maduro, cotidiano, fervoroso. Una acción que empieza a la mitad, in media res, que nos lleva de la mano hacia un nacimiento en una funeraria, en el sur de una flor desprotegida de cruces donde encontramos a la voz poética herida de vida. Palabras que retozan “en signos vitales arrepentidos de horizonte, en soles de infancia, en escombros que sincronizan la sonrisa”. El autor trae un jardín del tiempo que sabe ignorar el desastre de lo infinito, que sabe ser negligente e incrédulo. Nos dice el poeta: “miradas sucias/se levanta la sombra del viento y su ejemplo exige devolver despedidas y variaciones/la oportunidad desordena los errores/la luz se desvela como buscando y tu nombre a uno le escribo espera/espera.” Nos enteramos ante la belleza de la poesía “que el tiempo se agota de agua”, y que tanto está la insistencia en la piedra, que forma el agujero seco. La comparación de las ranuras ciegas que delatan las figuras es magistral. El arrastre del viento en cada estrofa, en cada carcajada solitaria que aquí se nos muestra, nos convierte en soldados que no saben hacer más que tejer banderas blancas, sorteos de truenos, y allí esperamos la lluvia con el poeta, como el vaticinio de esa única esperanza.

Tercer premio
el cuerpo y la incertidumbre (seudónimo Aristóbolo Colombo) del autor Claudio Raúl Cruz Núñez
En este documento se reconcilia la no certeza y el cuerpo concebido como frente de guerra que nos atrae magnetizados al terreno. El autor nos habla de amaneceres tardíos, nos habla de las cenizas y de las ojeras que surgen ante tanta tristeza. Nos informa en una reflexión de imágenes: “te me escapas/en la penumbra de esta noche intransitable”. Los versos le huyen a las muchedumbres, se refugia la voz poética en soledades mientras se observa la lluvia, “la silueta del amor, el caminar que busca designios de humo impertinente.” Es un texto de filosofía en donde las referencias a los cementerios, al principio y a la indignación son parte de un todo. “Frente al ventanal los litigios nocturnos. Sobre la calle, la longitud del viaje. En tus pisadas la sal de tu ruta.” También en este texto se nos duele la piel: “tu figura morena y crepuscular se rompe en la ventana. La brisa sopla/su eternidad se estrella.” Es una voz valiente que se sabe defraudada, pero que corre tras lo que siente suyo: “cumplo con el alba y con tu voz ausente. Los temerarios vientos me han hecho caminante. Te busco entre la casa borracho de cenizas. De ti quiero el regreso/ lleno de grasa y zumo.”

Segundo premio
Ficciones Creíbles (seudónimo Horacio Oliveira) del autor Jesús M. Santiago Rosado
El poeta devela un documento codificado en elementos borgianos y cortazarianos. Vemos una rayuela desde la concepción del seudónimo Horacio Oliveira y los emblemas de Borges en sus Ficciones. El texto contiene dos partes: ficciones y derivaciones. Con una astucia enarbolada en la versificación y que descansa en lo onírico, el autor reniega de la primera parte extasiándose en la artesanía de la construcción de la segunda.  Es por eso que en Ficciones encontramos la llegada, la creíble mentira, lo que es el principio, el presente, el ahora. La estrofa nos desgaja la idea con torturadora belleza: “toco tu espalda desnuda/mentiras/a tus lunares. Beso tu boca. Falsedad/es a tus intentos de labios a quienes rozo con mi lengua/quiero tu corazón /también miento. Es a tus latidos/ para que me hagan sentir que la mentira existe aunque lleve tu nombre.” Esta primera parte también tiene caídas, heridas, marcas. Un rostro nos asegura estar lo más ficticiamente cercano a una riqueza. Y se miente en la metaficción. Y el autor que se sabe feliz en esa falsedad lo denuncia: “Me presto a hacer de la mentira/un juguete inservible de tu pertenencia.” Nos creemos, gracias el metaliterario juego de amores, que existe un viraje lúdico en el que hay certezas, o en el que hay cercanías: “quién dijo/amaneciste tú/amanecí yo/la individualidad es lo más inverosímil y cercano a esta realidad/ me lleva a soñar con lo imposible.” Y desde lo no perpetuo el autor clama a la no justicia, se crean las condiciones para la segunda parte, en la que una Historia nueva es posible, más manejable, una legítima solución al desastre. Título Diastema: “si me acomodo en tu diastema/acampo sin fin en tu boca/y sobre el vaivén de la hamaca/de las comisuras de tus labios/envejecer/inventando historias”. La invitación en el poema Redefinición se vuelve irrechazable: “borra toda la poesía que escribí antes de ti/pretenciosa de ser cierta. Constrúyeme versos no creíbles que hablen de tú, de yo/y desde lo movedizo de lo posible/hazme creer mis nuevas letras, tuyas.” Como todo libro religioso, —que es otro de los juegos de descubrimientos que hace este manuscrito, —el final será siempre una revelación: “todos estos versos/y los pasados/son ficción. Mi verdadero poema/ eres tú.”

Primer premio
Sombras de metales (seudónimo Leopoldo Pérez Ojeda) del autor  Ariel santiago Bermúdez
Un texto lleno de los sonidos del agua, de magos, de silencio de espumas: “hay veces que la vida te toma por los cabellos, para llevarte a la isla de los desaparecidos, para contarte un salmo secreto e invisible, donde todas las sílabas de tu piel se desgarran”. El poema que se titula Ardiente fiebre, es uno de los poemas más logrados del conjunto, un texto sublime que transita por la desesperanza a la vez que por aquellos pensamientos y sueños que nos anclan a algo más etéreo: “no tengo tiempo para subir al avión de verano, con todas sus malditas nubes, porque esta patria está ardiendo en fiebre y se nos mueren las manos de tantos años calladas”.
El autor nos habla también de un poeta que estuvo preso 50 años y que escribía en la pared un breve soliloquio por el que supo que el amor no existe, “que Dios es sólo un mago que nos entretiene”. Se nos habla de los golpes que se sienten en el vacío, de las desesperaciones de saber a la gente amada marcharse, de las desesperaciones que traen la impotencia. Es un texto que nos habla de sombras, de las sombras que somos como personas, como isla, como nación. Todos andamos con un labio roto, así como en el que titula Abismo: “escribir un poema en el abismo es tomar en serio a la muerte”. Es también un texto lleno de soledades, como aquellas del poema que se titula Bestia celeste: “es una bestia celeste con dientes de lagartos/ masticando el espacio sideral. Un ser de granito, de piedra, amasando el aire fugitivo en espera de Orión /de una serpiente acuática que ciega semillas de hombre en la lógica/ en la longitud del planeta.” Encontramos el amor que se alimenta del fusil, encontramos peces en alguna esquina sin avisos, ni pancartas, con extremas protestas. Éste es un texto de denuncias, de piquetes masivos como el mismo autor nos dice, de altavoces, címbalos, arpas que se cuajan y se comparan a la voz, una voz que nos escucha cuando dos sombras cierran la puerta. Los poemas Olor de domingo, Cuerpo ausente y Soneto imperfecto son extraordinarios, juegos que permiten la seriedad del oficio. Sobre todo Soneto imperfecto que puede ser leído desde el conjunto ABC, o en el orden 123. Exquisitos pasajes que muestran canciones de protestas, golpes brutales que se comparan con el pan de la mesa, con los ojos de vidrios, con la risa que escapa después de la muerte hasta las hojas secas de una calle muda. Posee además un Homenaje al hombro, en donde una espalda es una paradoja, un retrato de Picasso que refleja el abismo. La sangre también es metal en este manuscrito en donde se rinde homenaje a los hematomas del alma, a los golpes al hígado que invitan a acordarnos de abril, un mes como gato en la noche a paso lento. Este manuscrito es también el testimonio de los encuentros de cuerpos mutilados, como refugio donde sembrar los dedos y las uñas por tantas sombras de metales en la piel. Ese miedo a las balas, artefactos que vamos a encontrar en cualquier calle de nuestro país Puerto Rico, a cualquier hora, y por cualquier razón. Así lo explica el poema Re de trompeta: “demolieron los pasos fugitivos con balas asesinas. Le volaron los ojos de un disparo perfecto que llegó a la garganta repleta de mariposas. Los escuchó un grito pidiendo clemencia. No pasó un sollozo con el reflejo de la ventana. La humedad llovía hacia dentro como una caverna.”
El final es una invitación, quizás llena de ironía, quizás llena de esperanza a que hagamos una patria en cada laberinto, a que levantemos los hombros del hombre inmaculado. Que el pecho nos reviente poco a poco con alfileres de acero y los ojos de nuestras mujeres parpadeen metralla de ternura.

Y para que así conste, declaramos este el laudo del jurado, lo firmamos en Caguas, Puerto Rico, a 30 de octubre de 2014.

Jaime Marcano
Marioantonio Rosa
Yolanda Arroyo Pizarro                         










lunes, noviembre 10, 2014

El libro de plegarias familiares de Johanny Vázquez Paz


La dedicatoria que a puño y letra firmara la autora del libro Sagrada Familia lee: “Para Yolanda y Zulma, porque no existe religión más sagrada que nuestra amistad.” Es así como Johanny Vázquez Paz establece desde la propia primera página un nexo entre lo sagrado y la familia, aquella con la que se nace, y aquella que se escoge desde la amistad más profunda. Los rasgos de validación y denuncia sobre el tema de la religión que se encuentran intrínsecamente ligados desde el propio título en el texto, nos sirven de brújula para ir decidiendo si realmente la familia es algo digno de sacralizar, bendecir o maldecir.

Vázquez Paz abre este libro publicado por Isla Negra Editores con un epígrafe que da en el clavo: “La religión tiene por padre a la miseria y por madre a la imaginación”. Un segundo epígrafe lee: “Toda crítica comienza por la crítica a la religión.”

Es así como el poemario que se divide en seis partes medulares, nos invita a la reflexión desde los lazos consanguíneos, pero también desde la espiritualidad que se espera, o de aquella que creemos que hace falta en el núcleo intrafamiliar. La autora mezcla poemas confesionales junto a memorabilia que vienen a ser las distintas fotografías de ella y de su familia con las que nos topamos a lo largo del texto. Casi todos los títulos de las piezas hacen referencia a algún orden místico, a algún sacramento, algún rezo o plegaria. Pero tal metaforización es solamente la punta del iceberg, puesto que una vez adentrados en el corpus de cada historia versada nos damos cuenta de la irreverencia, del cuestionamiento, de la impureza de pensamientos que se arraigan con cada destino. Es por eso que puede sentirse una consagración, lo mismo que una profanación en poemas como Los domingos en la misa. Allí la niña reflexiona sobre la conducta católica apostólica y romana, se entera de la impostura de las normas del vestir, de la ordenación de ser recatada y con moral y debe decidir si seguir las reglas o romperlas.

Mi parte favorita del libro es aquella que lleva el título de Niña pecadora. Las piezas que la componen dan una cartografía de la crianza y el crecimiento, de la dicha y el dolor, de la amonestación y la celebración que se dan con el pasar de los años. En esta sección se encuentran los poemas El largo de mi falda, Fuerza de voluntad, Arrugas y un poema que se entrelaza con la historia papal escondida y los personajes que el Vaticano guarda con secretividad, como aquel que nos habla de la papisa Juana. El poema se titula Respuesta a mis hermanas cuando me llamaban Juanita para molestarme.


Sentí mucha nostalgia en las páginas que recogen las piezas en inglés, aquellas del final tituladas Speaking in tongues. Vázquez Paz nos regala una reflexión teológica, que es a su vez uno de los mejores poemarios que se han publicado este año. Enhorabuena.

Javier Febo Santiago y el arte de "llegar"


Comentario a El anarquista de Javier Febo Santiago
por Yolanda Arroyo Pizarro

La voz poética nos incluye en la página 48 del libro El anarquista una pregunta que dicta: “¿Llegué?”. Este es un texto que nos da pistas de cómo se ve el propio autor. Enseguida hacen aparición, a modo de contestación identataria, los dragones lanzalluvias, los generales con sotanas, las catedrales sin crucifijos. Nunca faltan los suicidios inmortales, las bombas de golosinas y los tribunales telepáticos. El volumen de El anarquista convierte al texto en uno caótico, pero gladiador así como las metáforas en las que se comparan a Goliat y a Sansón con el resto de los mortales en el verso burlesco. Parecería además que El anarquista es un libro cuya apuesta es a finalizar la tolerancia, como si ya supiéramos que hemos tenido bastante, que hemos aguantado mucho abuso. Así como el poema que lleva ese título, ‘Tolerancia’ nos dice: “no le leas, no le escribas, déjale la alcantarilla./ Las aguas blancas y negras/ le edifiquen el calabozo./ Habla, quéjate, y protesta…” Punzantes son algunas de las invitaciones que nos hace el poeta.


Viajaremos a España, estaremos entre rivales y plagas, entre las embestidas y la lontananza del mar, danzaremos con piezas dedicadas a Octavio Paz y que llevan epígrafes de este, además de encontrarnos con un texto dedicado a Rafael Alberti en el que hallaremos la posibilidad de un plagio lúdico. El anarquista es un regodeo incómodo pero necesario, en el que se rebuscan los adentros.  Como el mismo poeta nos dice, hay que escudriñar cada órgano. Esta constante invitación a la acción convierte al libro en un frenesí impulsivo, súbito en el que a veces el lector se deja convencer de agarrar el puñal puesto que eso es lo único que tiene sentido ante tanta dejadez. El lector disfrutará además de poemas dedicados a Luisa Capetillo, a José Ferrer, a Venancio Cruz, a María Diepa, Noam Chomsky y otros referentes con los cuales suponemos el autor debe saldar cuentas. Será vital cuestionarnos entonces, cerrado el libro, si nosotros los lectores “¿lleguamos?”.

domingo, noviembre 09, 2014

Odette Alonso desde el pánico de una narración bien construida


Odette Alonso es una de mis escritoras favoritas. La primera vez que posé ojos sobre sus textos fue cuando leí la antología ‘Dos orillas’ y descubrí la intensidad de sus postulados. A partir de ese momento, me convertí en embajadora de sus letras, pues cada vez que ofrezco una conferencia sobre la valiente literatura lésbica que se gesta en lengua española, he de mencionarla y recomendar sus obras.

En su nuevo libro “Hotel Pánico”, Alonso materializa dos libros en uno, con el mismo dejo de narrativa impecable. Desde sus narraciones la urbe no es el espacio inofensivo que uno cree, la urbe traiciona y Alonso lo sabe a la perfección. Por eso ha consolidado este libro como una panorámica apalabrada que despide traiciones y entuertos a todo dar. Mi texto favorito del tomo es 'Animal nocturno'.

Incluyo además en este post, un poema extraordinario de esta polifacética autora:

EVA O EL PECADO ORIGINAL

 Nada fue como dicen.
 Yo descubrí mi cuerpo mojada en la maleza
 y lo empecé a palpar.
 Era mi cuerpo solo el que se hinchaba
 INFLAMADA mi vela.
 No supe qué corría por mi vientre
 subía hasta mi pecho
 enceguecía.
 Tuve miedo y grité
 tuve miedo y rodé por la maleza.
 Era FUEGO era SANGRE era LAVA DE VOLCÁN
 era ESPEJISMO.
 No supe qué pasaba y tuve miedo
 pero dejé rodar mi cuerpo y la LLOVIZNA
 y algo estalló vibrante quién sabe en qué recodo.
 Después dormí tranquila
 un tiempo inexplicablemente largo.
 Después quizás llegara Adán pero ya no lo vi
 otra vez la LLOVIZNA humedeció mi cuerpo
 y me sentí gritar.


—Odette Alonso, De Palabra del que vuelve (1996)

Alexandra Pagán Vélez y la mortalidad en su nuevo libro 'Amargo'




El más reciente libro de narrativa corta de Alexandra Pagán Vélez, publicado por La Secta de los Perros (proyecto editorial que dirige Rafael Acevedo), es una bofetada potente. Potente como las historias que nos cuenta, como la construcción de la prosa que lo nutre.

Amargo (2014) se divide en tres partes, cuál de todas más introspectiva, más compleja: Locura, Deseo, Mito. Los argumentos de las narraciones se quedan en la mente de uno dando vueltas, horas después de que una ya lo ha leído. Lo curioso de estas historias es que están llenas de vida, y a la vez llenas de muerte. Es el caso de mi texto favorito "El prearreglo funeral".  En él  una mujer llena de energía, llena de sueños, rodeada de hijos, de vecinos, a punto de celebrar una navidad, es asaltada por la idea de un pre arreglo funeral.

Se nos zambulle en la cotidianidad de Gladys la de Yauco, la que llama a las emisoras de radio y cuenta cosas o pide una canción en particular. Se nos zambulle en la aventura de Gladys a partir de la firma del contrato de su pre arreglo. Es entonces que, montados en el avatar de Gladys, visitamos la funeraria, tomamos en ella café, nos enteramos de la vida de una de las muertas, aquella de la capilla tres. Celebramos con la protagonista su cumpleaños. Cocinamos con la protagonista el desayuno, un huevito hervido, una taza de café negro. Volvemos a visitar la funeraria con Gladys, repasamos la conducta de los empleados de allí, conocemos a los nuevos, intimamos con la recepcionista. Pude sentir el terror que la ansiedad me causaba cada vez que Gladys reflexionaba sobre la fecha del calendario y marcaba con una X el día del pago de su pre arreglo funeral.

Saber que Gladys estaba feliz, llena de una existencia plena, viviendo las respiraciones y los sentimientos del diario, una vida como la mía, como la de cualquiera, mientras a la vez pagaba su pre arreglo es conmovedor.

El final me caló hondo. Me aguó los ojos. Me hizo constatar, una vez más, el absurdo de la vida.
Otro texto que destaco es el que se titula "Fe de errata al Evangelio según Jesucristo", incluido también en la sección Mito. Amante como soy de los textos irreverentes, aquellos que le hacen la guerra a la religión, no pude evitar hacer de esta narración dedicada a Saramago una de mis favoritas. El llanto de Jesús, el sentimiento de terror mientras se hunde en las aguas de un mar bravío, mientras un viejito barbudo llamado dios y otro ente luciferino ajustician su destino, la deuda de juego que cada uno tiene, la apuesta de la vida de este hombre a quien han escogido de manera aleatoria son instancias puramente perversas. Ver a Jesús llorar, sentir cómo quiere tirarse de la barca y ahogarse, atestiguar cómo quiere un mesías suicidarse es antológico. Y la caminata sobre el agua, el único final posible para aquellos que ya conocen el mito bíblico, está magistralmente relatado.

Pagán Vélez hace homenajes a la lucha obrera en este libro, toca el tema del purgatorio, muestra un homenaje a Jorge Luis Borges, al poeta Rolando Jiménez Vera y nos lleva por España, por las calles del Prado, incluso visitamos con la voz narrativa la Habana.

El texto "Canas" inicia con una oración que hace imposible dejar de leerlo: "Supo que sería su amante al momento que él la llamó por su apodo". Así como este, otras narraciones aglomeradas en su interioir nos hablarán, discutirán con nosotros, tratarán de hacernos gestar pensamiento crítico.

Enhorabuena por la publicación de este libro.

Acerca de mí

Mi foto
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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