miércoles, febrero 08, 2012

Versos de Belia Segarra

Por estos días voy llenando mis espacios leyendo el libro de Belia E. Segarra Ramos.  Estoy redactando una reseña de su extraordinario arte.  Por lo pronto, dejo aquí este poema:


Time out
“A todas la víctimas de violencia doméstica”
Por Belia E. Segarra Ramos

cuando me llame
díganle que ya no existo
hace meses
partí del todo a la nada
o de la nada al todo
como usted quiera decirle
ya todo es aquí
arrugada camisa

por favor
díganle
que arranque su alfombra de ternura
donde alguna vez pisé su pasteurizado grito

que tome su tiempo de abrazar
lo almidone lo planche y lo cuelgue
junto a su tiempo de dejarse de abrazar
no me diga que no puede remediarlo
mezclar su altivez con un terroncito de azúcar
y supurar su esqueleto en la taza de café

ya no puedo más
con su cruenta mirada de posible honradez
y su bostezo de crueldad tapiado a los pantalones

que no me diga que no me lo advirtió
con su puño recién nacido
acomodándolo entre las sienes
para multiplicar mis hijos
o mis hambres de sed y justicia

otra ola de sombras
tropieza en las puertas
me recorre dormida
cuando todavía soy dueña
de ese remoto lugar
por donde sólo pudo asomarse
el faro de Alejandría
o el mismo Dr. Freud en persona

es más
¿cómo no persuadirlos?
que no le digan ahora
que soy una mujer triste

por ¡Dios!
sálganse por un instante
de sus incapacitadas victorias
y siéntense entre mis piernas de niña
donde sólo recreo
los tópicos precisos de la violencia
que alguna vez
domestica
domestiqué
en el barrio de la esquizofrenia

que no le digan que no le añadan que no medien
que no estrangulen que no intervengan que ni lo sueñe
que no me lancen otra vez a la inconciencia

cuando vuelva a llamarme
que no me nombre con sus corpóreos objetivos
díganle que también yo me fui
hasta de mis zapatos
para encontrarme con César Vallejo
en un bar clandestino

es más díganle
que ya no ansío nada
herbívoreamente
reincidentemente
reclamando
qué me han abierto los poros
un par de hormigas felices


Conversación Caparazona de 2009


La escritura de la novela Caparazones no se hizo en solitario.  Si bien es cierto que en un primer momento estuve sola con el teclado, también es cierto que estuve rodeada de un cuerpo que me interrumpía, me detenía y me halaba a la cama, me hacía el amor, me obligaba a comer, a bañarme o a ir al trabajo. Gracias, Zu.

Además de Zu, estuve rodeada de cheerleaders.  Gente que me regala afectos todos los días, y que sin ellos, la escritura sería poca monta.  Siempre digo que un libro, una antología, un conversatorio o una presentación de libro deben ser buenas excusas para querer y que te quieran.  Otro evento más en la vida para que te acaricien y te dejes acariciar.  Eso.

Mis hurrístas para la novela Caparazones fueron: Jesús Santiago, José H. Cáez, Anelis Hernández y Maldes Javier.  Ellos me leyeron, me criticaron, me corrigieron, me editaron, me acribillaron y regañaron.  Luego de su feedback la novela pasó de ser un manuscrito de 84 páginas, a un libro de 172 páginas.  Con Maldes rescato este maravilloso encuentro escritural que se dio por correo electrónico y  que me parece de lo más delicioso, ya que gracias a él, se concibió el final de Caparazones:

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From: Yolanda Arroyo Pizarro  
To: maldes; anelis; Cáez, Chuíto
Subject: Caparazones quiere salírseme de las manos
Date: Sun, 10 May 2009 16:40:17 -0400

Mis niños, díganme qué opinan.  Díganme todo.  Agradeceré la impriman, es corta, 84 páginas, y los arreglos y ediciones que sugieran me los hacen llegar a la mano en papel.  Caparazones quiere competir, a ver qué pasa.  Este es el libro al que más fe le tengo.  Mostrarla me cuesta, ustedes saben que los escritores somos así, pero sé que la tratarán como debe ser.

Notarán que es un ejercicio que incluso (a lo Volpi y a lo Iwasaki) incluye post de mi blog, quizás los reconozcan.  También incluye extractos de una conversación con Maldes (conversación maravillosa) sobre la luna y cómo ésta se formó. Para que la Javier me perdone, he incluido su nombre en uno de los personajes.  Creo que Anelis y su lunar de mejilla tan deseable también aparecen por ahí.  Nada, díganmelo todo. Besos.

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From: maldes   
Sent: Tuesday, May 12, 2009 8:22 PM
To: Yolanda Arroyo Pizarro  
Subject: RE: Caparazones quiere salírseme de las manos

en una clara violación a mis órdenes médicas, jeje, te escribo...voy a tratar de controlarme
para no joderme demasiado los tendones, pero pues, soy terca...

me leí Caparazones...me gustó mucho!!!! me fascinó cómo trabajas el título, los distintos
tipos de caparazones...las pieles, las cortezas de las tortugas, los distintos niveles, layers,
pieles con los que vas estructurando tu novela...me encantó! me fascina además porque la
historia se construye con lo que hay entre medio de todos los caparazones...es en esos
silencios, en esos espacios entre cuerpos, ente historias, entre palabras...ahí es donde se
desarrolla tu novela. o al menos eso percibí y me fascinó!
como siempre hay cosas que escribes que me vuelan la cabeza, ahora mismo no puedo
enumerártelas todas..ah, y por cierto, me hiciste sacar el principito y releer al zorro, que es
mi pasaje favorito, aaaa ¡qué bello!

pero bueno, saco la lectora jodoncita a pasear un poco a ver si sirve de algo. me quedé con
la sensación que al final falta algo relacionado a las galaxias. trabajas durante todo el
transcurso de la novela distintas ideas sobre las galaxias, como una manera de contrarrestar
el sinsentido de la existencia y sobre todo de la muerte. sueltas distintos hechos, hallazgos y
lo que sucitan en la imaginación de Nessa, etc. pero cuando al final de la novela donde
aparece la ineludible muerte me parece que debería de acabar con alguna referencia a las
galaxias o la astronomía. entiendo que quieres un final abyecto, que es lo que se presta por
la forma que trabajas la historia, la muerte como un fin, un dejar de ser, la tristeza que eso
provoca, así como la tristeza de amar y hacer proyectos con alguien que se hace
ausente...incluso antes de la muerte...no sé, quizás algún hecho, hallazgo, teoría de las
galaxias que sea un poco abrumador...que de alguna manera nos haga ver lo inabarcable
que es el universo y lo pequeños que somos en comparación al infinito...no sé, pero me
gustaría algo sobre el universo..porque es una de las cosas más apasionantes de la novela.

la idea de una mujer querer fecundar a otra me intrigó mucho...joder, eso está súper
interesante. es un revertir el orden "natural" de las cosas y los roles tradicionales de
géneros, lo cual...wow...y en relación con lo de las tortugas...ufff, maravilloso!
pero también hay algo, no sé, como posesivo en esa insistencia de Alexia, teniendo una
familia, un esposo, una vida aparte, querer demarcar el cuerpo de Nessa como suyo,
inseminarla con SU progenie, su materia, su vida. sé que es una metáfora perfecta para lo
que ocurre cuando alguien entra en la vida de una...nos llenamos de esa persona, se
insertan en nuestra piel, dentro de nuestro caparazón, y se gestan ahí, gestan una vida...y
luego cuando se van, nos quedamos vacíos, cargando con un amor gestado que no sabemos
qué hacer con él, que no tiene ya espacio. Como el episodio del zorro en El Principito, el
domesticar y dejarse domesticar siempre produce dolor, porque hace a lo domesticado
irremplazable, único, querido. pero, como le dice el zorro al principito, tenemos
responsabilidad con lo que uno domestica, por lo que provocamos y creamos en el otro...así
como el principito es responsable por el zorro y su rosa, así me parece que Alexia era
responsable por todo lo provocado en Nessa...y creo que en la novela, la responsabilidad tan
grande de gestar una vida en el vientre de Nessa es algo que Alexia como que nunca asume
completamente...lo provoca, lo incita, pero luego la abandona...incluso antes de su muerte. 
así que aunque es muy hermosa la historia, sobre todo las reflexiones de Nessa sobre el
amor y la otredad, y el sexo como ese lenguaje común entre dos cuerpos, hay algo un chin
extraño, quizás disfuncional, que me parece interesantísimo y creo que podrías explorar más
a fondo. Hay un contraste filoso, hiriente que se ve entrelíneas...que contrasta además con
la relación entre Annie Liebovitz y Susan Sontag que describe Nessa, ese nivel de
compenetración (palabra escogida adrede), de complicidad, de unión, es algo que ella
quiere, que casi tiene con Alexia, pero casi...al menos eso me pareció al leerlo.

también, me parece tan interesante el manejo de la literatura y de la escritura dentro de tu
texto. las reflexiones de Nessa sobre el acto de escribir...hay un pasaje en específico p.47-
48, lo que dice que Nessa escribe para simular, recrear lo vivido y de alguna manera
rectificarlo. esa idea me atrae mucho y viendo como en el texto hay un diálogo y reflexión
constante con la literatura/arte (referencias, citas), con el gesto mismo de escribir, de la
mano de Nessa laescritora..me encantaría si de alguna manera las ideas de Nessa de la
escritura se hicieran (más) evidentes en el texto mismo, en la estructura de la novela. algo
como sucede en Lucía y el sexo...no sé si son pajas mentales mías, pero es una idea que te
lanzo.

lo otro es que SÉ, porque te conozco y sé lo rigurosa que tú eres, que realmente hay una
situación mundial respecto a las tortugas, protestas y demás issues...lo sé porque te conozco
y puedo tener esa certeza...pero no sé nada de ese problema ecológico particular y
leyéndolo me chocó un poco que fuera tan big a deal como para actos terroristas. como te
dije, sé que es MI ignorancia del tema, jeje, pero te comento lo que sentí como lectora.

pero me gustó la novela. me intrigó mucho tanto la historia como la forma que la
construyes.
si quieres te puedo pasar el manuscrito impreso que tiene mis notas (o jeroglíficos, jeje)
para que lo tengas, aunque no son muchas las observaciones...el texto me parece bastante
pulido. al principio marcaba las "repeticiones" pero me di cuenta que es adrede, es la
estructura y me encanta que sea así.

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa y me dio una pavera asquerosa cuando me topé con la "famosa"
documentalista, jajajajajajaja. te iba a comentar que por mí puedes sacar mi nombre...pero
luego me di cuenta de por qué lo pusiste. es que mi nombre va con el tenor de la novela,
jaja, mi nombre rechaza las categorías tradicionales. tengo un apellido que es también un
nombre, es un nombre de mujer con apellido de hombre...nombre de maría, la virgen, pero
apellido de hombre javier, es un nombre andrógino o transexual o pansexual...cool! así que
i get it, jaja. pero igual, me dio mucha risa...

aaaaaaaaaaaaaa y me tripeó la abogada esa peca-minosa lunera, jajaja.

pero bueno, mi comentario serio: me desangré un poco leyendo algunos pasajes de tu
novela. esas rupturas, esos silencios...son muy duros. me he restrellado muchas veces en
contra de caparazones...y duele...y me duele vivir a veces...pero la promesa de sentir el
cosquilleo de la atracción, de orgasmar, de reír, de abrazar, de leer palabras que me hacen
soñar, son las cosas que me hacen asomar la cabecita más allá del caparazón....
el texto me pareció hermoso, muy honesto, poético y visceral a la vez, muy sensual,
nostálgico. creo que te desnudas en tu novela, y no me refiero a físicamente, aunque claro,
también, jeje, y creo que es el tipo de texto que obliga al lector a desnudarse también. por
eso digo que es honesto. uno se enfrenta a la propia humanidad, a esa necesidad de otros
que tenemos, a la fragilidad...todo.

bueno, habían más cosas que quería comentarte pero no recuerdo ahora...y me duelen los
tendones así que me corto. cualquier cosa te vuelvo a escribir o te lo digo cuando me
acuerde.

gracias por compartir tu novela! me acompañó mientras esperaba mi sesión de terapia :)

un abrazote inmensoooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

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From:  Yolanda Arroyo Pizarro
Sent:    Wednesday, May 13, 2009 11:49 AM
Subject:   RE: Caparazones quiere salírseme de las manos


Cielo:

Mil gracias.  Te digo, sin que me quede nada por dentro, que sabía que ibas a ser tú la primera que me la iba a comentar.  Eres la lectora que quisiera cualquier escritor.  Te agradezco hasta el cansancio la dedicación de tu tiempo. No sabes en la deuda de honor en la que he quedado contigo.  Sí, por favor, tráeme el impreso cuando puedas. Pero créeme, que con tus observaciones salen como 10 páginas más y las necesito.  Lo que marqué en amarillo es con lo que voy a trabajar primero.  Quiero terminar de revisarla antes de que se acabe mayo.

En relación a que parece un big deal el terrorismo ecológico, te cuento que sí existe, pero no a ese nivel de reptiles, o sea, no por una especie en específico, sino como un todo, es posible que
pocamente documentado.  Sin embargo, he querido allí usar una técnica de Mario Bellatin en el Jardín de la Señora Murakami y en Damas Chinas.

Deseaba preguntarte ya más directamente, qué te pareció el asunto de la madre de Nessa y los
hombres jóvenes.  Hay algo ahí que aún no me sale o que creo que no logro.  Esperaré por tus
reflexiones a ver.

Sé que estás en recuperación por lo que me has dicho, así que atesoro aún más el esfuerzo tan
genuino que has hecho.  Significa mucho para mí. Gracias por prestarme a la lectora jodoncita.  Beso a tus tendones.



El erotismo es casualidad: Entrevista para Diálogo Digital



La palabra como un arma de sobrevivencia. Su afán por tocar la llaga la hace escribir. Nace de la rabia y del abandono de niña, una mujer que ha encontrado el erotismo por casualidad, por torpeza, por expresión, como medio y subsistencia. De pequeña, su maestra le arrancaba los papeles que escribía, sin pensar que esa misma tinta llegaría a ser la voz y las páginas de todos aquellos que no pueden escribir lo que hay detrás de su mordaza.  Esa misma creación literaria es la que, hoy día, consolida internacionalmente a la escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo. Su libro “Caparazones” ya va por su tercera edición y será traducido al inglés.

 “Caparazones” es una novela que estuvo escribiendo por ocho meses y llevaba elaborando dos años en su mente. Un texto que, irónicamente, está inspirado por un libro de cuentos para niños. Confiesa que se quedó con ganas de decir más, de acabar lo inconcluso y que por eso, comenzó la novela.

 “El erotismo es casualidad. Yo no escribo de erotismo. Yo escribo de cosas que la gente no quiere escuchar”, dice la escritora tratando de definir su esencia literaria.  Escribe compulsoriamente. Dice levantarse como un resorte –aunque no ponga la alarma– a las tres de la mañana para comenzar a escribir.

“Para yo escribir una página, a veces, estoy toda la noche. Desde la una hasta las siete de la mañana”, confiesa. Escribe para sacarse el dolor de todos aquellos que la besaron, pero temblando. De esos besos que se dan cuando uno no siente nada, o los que se otorgan por obligación. Escribe y dice que su voz va metida en el dolor de sus amigos. “Somos tan creativos a la destrucción”, relata, mientras habla de marginaciones que siempre han existido en la sociedad. Está consciente del atrevimiento de su palabra, de las barreras con las que juega y se tambalea. Sus páginas son estrechez que toca tabúes. Pero más allá de la fuerza y la voz de la escritora, dice ser una narradora que casi siempre está temblando por dentro.

“El libro ‘Caparazones’ es para la gente que en un momento se pueda identificar con una historia de abandono”, indica, mientras relata la tragedia de los que se suicidan tras no poder lidiar con la soledad. “Es una historia para reflexionar sobre lo que se deja cuando se deja algo, sobre lo que se abandona cuando se abandona algo”, explica no sin antes revelar que fue abandonada por su madre desde pequeña.

Esta es su forma de desprenderse y ligarse a su pasado. De encontrarse y desencontrarse con ese propio abandono maternal que va incrustando entre sus historias, a pesar de la ausencia.
 Pero, ¿a quién salva esta literatura? ¿A quién llega? “Aunque ustedes no lo crean, esta visibilidad salva vidas”, le escribió un internauta de Reino Unido al leerla.  “Quisiera poder decidir dejar de escribir. Y creo que sin querer he caído en mi trampa porque me he enamorado mucho del proyecto de escritura”, dice,  reflexionando sobre su obsesión. Para Yolanda, escribir es la relación más larga, más satisfactoria y más romántica que he tenido en su vida, sólo secundario al parto de su hija. Admite que su prosa es para otros, pero que en realidad, es un proceso de auto entendimiento. “Me dolió saber que era parte de la especie humana, y que yo escribía de la especie humana”, concluye.

lunes, febrero 06, 2012

Reseñado el libro Avalancha en De Cuentos Vivo

Avalancha
de Yolanda Arroyo Pizarro
por Anthony González Miranda

     Avalancha destaca la violencia de las personas de una manera más naturalista que realista. Realmente se aleja del hiperrealismo de libros como ‘Mundo cruel’ y ‘La belleza bruta’ y representa una extraña muestra de narrativa moderna en donde la existencia de sus personajes está sujeta a una condición humana inescapable: la violencia.

     ‘Borealis’ me pareció un autentico relato naturalista; la crudeza de ciertos aspectos humanos, la inevitabilidad del destino de los personajes y la abundante descripción de la naturaleza encajan perfectamente con el modelo naturalista de, por ejemplo, ‘La charca’, de Manuel Zeno Gandía. Es interesante ver cómo funciona este estilo artístico algo antiguo en una narrativa más contemporánea que se preocupa por lo físico (por la piel), cosa para mí equivalente a lo natural.


     Una decisión peligrosa que ha tomado Yolanda Arroyo es utilizar numerosas referencias a la cultura pop. En muchas casos se detiene y las explica, o al menos da un trasfondo, para que tengamos una idea, pero al igual que Reyerta TV, algunos lectores pueden sentir una brecha generacional al leer algunos relatos de Avalancha, como por ejemplo, ‘Montar las olas’.

     ‘Montar las olas’ ha llamado mi atención porque me ha parecido más bien una pequeña novela. Al final conocemos que todo lo que ocurre con ‘Cranky Kong’ tiene un trasfondo personal terrible, pero hay muchas cosas sucediendo alrededor de los muchachos protagonistas de este relato que retrata la violencia y la indiferencia y los devela como parte de un jueguito cínico que se ha inventado este infame conclave de sádicos juveniles. Sus aventuras son impresionantes. La sentencia final ‘Todas las bananas del mundo’ es cómica, y a la misma vez dolorosa, y ese efecto muy bien logrado es apreciable.

     Hay momentos en los que la narración de Yolanda me recuerda el estilo del ‘collage’ que utiliza, por ejemplo, Emilio Díaz Valcárcel en su novela ‘Figuraciones en el mes de marzo’. Sus relatos no son realmente ‘collages’, pero sí suelen estar construidos como una serie de fragmentos narrativos que van haciendo poco a poco una de dos cosas: o van hilvanando lo que está sucediendo, o van caracterizando a los personajes importantes de los relatos. Los cuentos son más bien largos, así que dan espacio para esta manera de contar las cosas sin perder ritmo.

     Puedo decir que Avalancha es un libro fuerte; fuerte debido a su temática, fuerte también porque es un libro valiente. Yolanda Arroyo Pizarro es una autora atrevida que, como toda buena narradora del erotismo y de la condición humana,  nos estremece con cada imagen chocante y verdadera. Puede haber gente que sea incapaz de digerir completamente el estilo honesto de nuestra autora, pero esa honestidad es un lubricante que nos permite reconocer el trasfondo de cada planteamiento de la autora: la violencia (“Todas las bananas del mundo.”), la piel (“Tuvo sed y dijo mi nombre. Quiso agua y me pronunció.”), la naturaleza (“Hoy las ballenas lloran conmigo”).


Mis relatos favoritos han sido:
‘Avalancha’
‘Estallido de besos rojos’
‘Las ballenas grises’

Elementos sobresalientes:
-Narración naturalista (crudeza, atención a la naturaleza)
-Semejanza al ‘collage’ de escenas o imágenes.
-Erotismo
http://decuentosvivo.blogspot.com/2012/02/libro-noveno-avalancha.html


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Interacción entre reseñador y reseñada:
Conversación virtual sobre Avalancha

2 comentarios:


Rey, gracias por dedicarle tus ojos a mi obra. Ha sido un verdadero honor encontrarme entre tu colección literaria, rodeada de tantos escritores que admiro, sigo y de los que aprendo. Te dejo esta nota, por si ayuda a la discusión...

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"Cuéntame de Avalancha"
Especial para Carlos Esteban Cana
Por Yolanda Arroyo Pizarro

El primer cuento que escribí de Avalancha fue el titulado “No pensarte”. Me lo hizo escribir la Dra. Mayra Santos Febres en el primer taller que tomé con ella en 2004. En 2001, justo luego de la caída de las Torres Gemelas, perdí al novio de mi infancia: Miguel Ángel. Justo como lo describo en ese cuento. Era su primera semana de trabajo en Los Molinos, allá en Amelia, por el lado de las barcazas en el área de Sabana. Mientras hacía su recorrido en el décimo piso, cayó por un hueco al vacío. Tenía 31 años. Toda su familia y sus allegados le lloramos mares. Escribir esa experiencia me ayudó con el luto.

“Las ballenas grises” fue escrito para un certamen argentino que gané, y que comenzó a posicionarme como narradora en la Isla. Trata sobre la amnesia senil que padece un hombre que abusó de su hija cuando ésta era pequeña. Ella ha estado asistiendo a terapia toda la vida para superar la experiencia, pero cuando se da cuenta que por la edad, su padre ha olvidado algo que a ella la marcó tanto, el dolor la cubre.

“Golpe de gracia” fue concebido en el 1998, el año en que parí a mi hija Aurora, pero lo pude escribir en el 2007 y fue el cuento que me lanzó al Bogotá 39. Trata de mi miedo a la posibilidad de perder mi hija. Paranoia cruda, porque pensaba que cualquiera iba a robarla. Hubo una época en PR que se robaban recién nacidos de los hospitales. Era tan sencillo como entrar al hospital y salir con un bebé. Entonces, ese drama de tantas madres sufriendo ese secuestro hizo que escribiera la historia.

“Estallido de besos rojos” vino a calmar mi obsesión por la dismenorrea (menstruación dolorosa), la cual padezco desde chica y que ha sido protagonista de tantos otros textos de mi autoría (otro de ellos con igual temática sobre la ingestión de sangre menstruante se titula “Infusiones”). “Borealis” fue escrito en homenaje a la novela “Nadie me verá llorar” de Cristina Rivera Garza y ganó un premio como Finalista en España en el Certamen de Revista Eñe. “Avalancha” es un texto denuncia, para sacarme de encima una agresión de la que fui víctima y agraciadamente fue incluido en la colección antológica de la UNAM en 2010 bajo la tutela de la Dra. Rosa Beltrán. “Montar las olas” me retrotae a la década de los ochenta cuando el periódico El Vocero publicaba aquellas portadas tan sangrientas y nos educaban en aquella cultura de tanta violencia; también toca el tema de Vieques y ciertos aspectos de cultura popular como lo son los videojuegos y el surfing. Finalmente, el último cuento de esta colección que escribí fue “Asian Jelly” para la antología Cachaperismos 2010, un texto que describe sin mayores pretensiones el romántico acto de dar y recibir un “beso negro”.

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Saludos!

Verdaderamente se esconde un universo detrás de cada palabra. Es delicioso poder conocer el trasfondo de cada historia que uno acaba de saborear. Uno se imagina mil cosas cuando las lee. A veces es bueno ver que son como las imagino; otras veces también es bueno conocer los confines de mi ignorancia.

Es curioso lo que me dices de ‘Montar las olas’ porque me imaginaba algo más contemporáneo. Creo que fue porque me pude identificar con esa era, pero ahora que lo veo de lejos, comprendo que ya me pongo viejo. Donkey Kong es viejo. Ahora los nenes cool juegan Call of Duty jajajajajajaja. Pero tu prosa es poderosa precisamente porque puede atrapar diferentes nichos de gentes que viven y han vivido en sus propias burbujas sociales. Penetrar algo tan accidentado y rabioso como alguna subcultura requiere de mucha observación. Te felicito por capturar la diversión y la crueldad en un mismo texto. Solapar la alegría y el dolor no es tarea sencilla.

Yo creo que, de todos los cuentos de ‘Avalancha’, ‘Las ballenas grises’ ha sido el más que me ha sorprendido. Cuando te vas dando cuenta de lo que sucede sientes coraje y pena por este hombre senil y abusador. De nuevo me estrello contra el guiso de sentimientos encontrados. Creo que me fascina que se logren bien estas ironías literarias, y creo que son las de más poder. Ese soy yo.

De ‘Estallido de besos rojos’ puedo decir que es embriagante. Sabe a vino tinto. Me hace cómplice y lo disfruto. “Asian Jelly’ es poesía carnal.

No se cuán mal deba sentirme por escribir esto, pero en ‘Golpe de Gracia’ sentí simpatía por la chica que se roba a la niña. ¡Otra contradicción! El hecho de que le roben una hija a una madre como aquella, me perdonas, pero se siente catártico, heroico, afortunado, crimen convertido en justicia. El personaje ladrón se justifica y me convence porque me da su punto de vista tan terrible de aquellas familias. Y lo acepto. Porque se que siempre ha sido verdad. Ahora sí, no puedo imaginar el dolor de que le roben un hijo a uno, sea uno malvado, irresponsable o llanamente ignorante. Nada de eso justifica el castigo de perder a un hijo o hija.

Ya que me mencionas las varias menciones y premios que han recibido tus cuentos, ahora puede tener una imagen más clara sobre la aceptación de nuestro lenguaje y folklore en el extranjero. A través de mi blog me he preguntado si es saludable recurrir tanto a los anglicismos y a la cultura pop al escribir un relato corto, pero tal parece que es algo que no le quita méritos al trabajo; que, inclusive, puede resaltarlo sobre otras obras.

Por eso me gusta que me dejen comentarios. Los blogs son un conservatorio, un vaivén de ideas. Agradezco mucho tu atención, Yolanda. Luego de comentar a Waltzen (que está súper rarooooo) haré un interludio para volver a revisar desde más lejitos los primeros diez libros de cuentos que he revisado. Creo que será una pausa adecuada. Entonces comenzaré una segunda jornada (como el Decamerón!) en la que seguiré mis lecturas de cuentistas puertorriqueños contemporáneos. Ya pronto vendrá Epidemiología…

domingo, febrero 05, 2012

René Pérez Joglar e Ileana Cabra Joglar de Calle 13 en contra de la Violencia Machista

René Pérez Joglar e Ileana Cabra Joglar de Calle 13, se unen a Proyecto Matria y Prensa Comunitaria para enviar un mensaje en contra de la violencia doméstica

Caguas, Puerto Rico, viernes, 3 de febrero de 2012 - “El amor no mata, no agrede, no controla. El verdadero amor libera”. Así se expresan René Pérez Joglar e Ileana Cabra Joglar en las cuñas radiales contra la violencia doméstica de Proyecto Matria y Prensa Comunitaria que se transmitirán a partir del 2 de febrero a través de radioemisoras de toda la Isla. La Lcda. Amárilis Pagán Jiménez, directora ejecutiva de Matria explicó que esta campaña radial pretende ser parte de las estrategias de prevención de muertes de mujeres en el año 2012 que acaba de comenzar.

“Ya vimos demasiadas muertes de mujeres en el año 2011 y el 2012 no comenzó bien. La ola de feminicidios se llevó a 39 mujeres en 2011, y de éstas, 32 fueron asesinadas en eventos de violencia doméstica”, expresó Pagán. Según ésta, la consigna de todo el país debe ser “¡Ni una más!”.

Por su parte, Carla Minet, directora ejecutiva de Prensa Comunitaria explicó la importancia de que los medios de comunicación se conviertan en espacios que repliquen y difundan mensajes de alto a la violencia. “Sabemos que los mensajes de los medios comerciales se orientan más bien al consumo, pero felicitamos a las estaciones radiales que ya se han sumado a esta iniciativa e invitamos a otras a que se apropien de este mensaje, que es lo que en realidad necesita el país todo el año de parte de sus medios de comunicación”.

La idea de grabar las cuñas radiales junto a los integrantes de Calle 13 es parte de las estrategias de prevención que trabaja Proyecto Matria. La organización ha expresado consistentemente que el antídoto a la violencia de género es la equidad y que es vital comprometer figuras prominentes con un mensaje que apoye la seguridad y desarrollo de las mujeres. “Pensamos en Calle 13 porque sabemos que nuestra gente les escucha y que tienen un gran compromiso con la justicia social. Para que haya verdadera justicia social, hay que adelantar la equidad de ese 52% de nuestra población que somos las mujeres”, añadió Pagán.

Las cuñas podrán escucharse a través de las estaciones radiales que aceptaron integrarse al esfuerzo y que incluyen a Radio Isla 1320 AM, WPAB 550 AM de Ponce, WPRA 990 AM de Mayagüez, Radio Casa Pueblo 1120 AM, y las emisoras digitales Radio Huelga y Bonita Radio. También serán circuladas a través de las redes sociales.

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Rene calle 13 buena by prensacomunitaria

Promo Ileana Calle 13 Contra la Violencia de Género 2012 by Radiohuelga

sábado, febrero 04, 2012

PRONTO: Cachaperismos 2012

Zulma Oliveras Vega es de  San Germán, Puerto Rico y nació en octubre de  1970. Es activista puertorriqueña de Derechos Humanos, Co-fundadora de M.A.S.A. (Mujeres de ambiente: sociales y activas). Formó parte de la junta directiva del Bay Área Boricuas y es pasada miembra del Comité Por Un Puerto Rico Libre, ambos en California. Posee un Bachillerato en Sociología y Maestría en Consejería de San Francisco State University. Ha organizado eventos musicales y culturales para el grupo feminista de Hip Hop Las Krudas Cubensi, Amor Sin Fronteras-Latín@ Gay Pride y el San Francisco Dyke March. Ha cursado talleres literarios y realiza trabajos de fotoperiodismo como protesta viva de su inconformidad y su militancia izquierdista.

Global Warming
por Zulma Oliveras Vega

Te inventaré una palabra para nombrarte y que existas
—Jesús M. Santiago Rosado

Despierto 
será el “Global Warming” la causa de este sudor
calor de tus nalgas frente a mí
al satín de tu piel
como buena sabandija
me refugio

Despiertas
de lado perreas
acaricio las caderas de El Yunque
amanecer que entra por nuestra ventana
tu parte favorita se encrespa
me conviertes en máscara para tu asma
soy tu árbol de oliva
raíz Catalana
sienta en mi tronco
tu fruta  guayaba rosa
para llegar a tu Changó
a tu Yemayá
entre abrazos 
abolimos cadenas de odio
siglos de segregación
cuerpos trazados
calentamiento Global
movimiento de caderas
haces Patria una y otra vez
haces Patria si te vienes
hago Patria con mi leche
hacemos Patria la boca
hacemos Patria el puño
hacemos Patria a gritos
dedico madrugadas hostigando tu oído
Planto bandera de conquista 
tus profundidades de Pizarro
Revolución



María Soledad Calero. (Stanford, California, Estados Unidos, 30 de septiembre de 1953). En el 1991 publicó “Melo Muñoz, ¿una nueva esperanza?”, una biografía no autorizada de la entonces candidata a la gobernación por el Partido Popular Democrático (PPD), Victoria Muñoz Mendoza. Su primer poemario “La Hija de Geppetto”, se publicó en el 2009 y en el 2010 fue Premio Finalista de Poesía del Pen Club Puerto Rico. Ha trabajado en periódicos como El Reportero, El Mundo, El Diario y The San Juan Star y en las agencias de noticias United Press International y Associated Press. Del 2004 al 2008 se desempeñó como Ayudante Especial del Secretario del Departamento de Recursos Naturales en el área de Prensa.


Veinte no dan
por María Soledad Calero

Tantas uñas juntas
Y con ninguna puedo morder tu nombre
Tantas uñas juntas
Y con ninguna puedo llevarte de mi cama al olvido
Tantas uñas juntas
Y ninguna me ayuda a marcar los bordes de mis manos en tus bolsillos
Tantas uñas juntas
Y con ninguna llego a tus labios ni a mis oídos
Tantas uñas juntas
Y con ninguna puedo soplar hacia mi espalda
Para espantar la sensación de tu cuerpo detrás del mío
Tantas uñas juntas
Y ninguna cuelga tu llamada
Para proteger mi frío
Tantas uñas juntas
Y ninguna se atreve a llamarte
Ni pensarte ni tenerte ni dejarte
Tantas uñas juntas
Y ninguna me lleva hasta tu casa
Ni a tu cuarto
Ni al mío

Caneca y amores: ecuación riesgosa de Raquel Salas

Caneca y amores: ecuación riesgosa de Raquel Salas
Por Yolanda Arroyo Pizarro

no comprendo por qué me cobran tanto
por venirme en mi botella
ni por qué me da tanto placer
p. 17

Raquel Salas Rivera es bruja.  Es también poeta, pero es más bruja que poeta. La hubieran quemado en la hoguera, de seguro, a no ser por un minúsculo detalle.  Ha nacido en una época épica en la que se puede decir lo que ella dice, pero con un precio.  El precio es ser tildada de infractora.  Eso hace con las palabras.  Rompe, tira, lanza.

parapléjicas horas
mutiladas por mitras de linaje puro
por cicutas sobreproductoras
y cilicios que atormentan
con ásperas hilachas
son los puntos disgregados
que antes componían el gran engranaje
y los conozco porque a veces sueño
con pasados ajenos
p. 12

La propuesta poética infractora de Salas se desliza con un total y absoluto dominio del lenguaje.  Hace un balance adecuado de figuras literarias como la metáfora, el símil, la anáfora, polisíndeton y perífrasis. Las escu
pe, una a una, mientras desenvaina la flecha.

a ti también nos toca el soliloquio
a él también les toca el soliloquio
y a los otros también les tocará
ayer este soliloquio suspensivo
de línea amarilla
a veces tan sólida
como el comején
porque un éter de fotoshop me ha dicho
a qué departamento iré a pedir
cupones o disculpas
p. 21

Su poemario, Caneca de anhelos turbios, exuda calidad, es innovador y muy original.  Trata las condiciones pandémicas socioculturales con lirismo y valentía, sin hacer uso del tan gastado barroquismo o las múltiples ideas que confunden.  Esboza todo un Manifiesto, una proclama que va a la par con la vanguardia literaria.  No se aparta de las nuevas tendencias ni se abraza a las antiguas. Raquel a ratos nos presenta imágenes conmovedoras y apasionadas, sin cursilerías. 

eras un baño sin cortina
la puerta que no cuadraba
la hostia en nombre del pan
las borracheras en nombre del vino santo
las eras descabelladas
en que estábamos desesperados
e irónicamente serás
lo que nos queda
del raciocinio
p. 29

El libro tiene lunares y lunas, un diagrama de fase selénica y varios mares de tranquilidad. Hay una muestra de libertad, de autonomía y un rescate de lo urbano, de los paisajes citadinos en su canvas letrado. Y te presta un GPS mientras va moviéndose entre el uso del esquema cronológico y geográfico.  Todo ello le inflige fluidez.

y al que le encanta
interrogar lo evidente
porque no cree en el piso
ni en la carne
ni en el abuso de sus amos
que no venga a quejarse
cuando no hay piso
ni carne
ni evidencia
cuando sólo hay abuso
ese antiguo mercenario
p. 51

Raquel Salas viene como tsunami, se los digo.  Da zarpazos inesperados y contundentes.  Es una voz mujerota, que sobresale del resto.  Habrá que estar atentos a ella, para aplaudirla y brindarle todas las hurras necesarias.




Por Bayamón con la Saeta, the poems


Los estudiantes de la Escuela Vocacional Tomas C. Ongay de Bayamón me recibieron en su clase de Español Avanzado a cargo del profesor Máx Chárriez. Tuve el placer de construir con ellos una memoria colectiva sobre nuestros ancestros de África.  La experiencia fue sumamente enriquecedora. Desde sus Iphones, cuentas de facebook, twitter y correos electrónicos redactaron versos a partir de la lectura de los poemas The master walks around us, Jwaabi y de Saeta.

The master walks around us, Jwaabi
here we are, Jwaabi
two slaves
two similar with distant color skin
with different lenguas
do not know why he called me Teresa, Jwaabi
do not know why he called you Juana, Jwaabi
my mother use to sing my name
me Tshanwe
yo
esa soy
as it was the tambora
as it was the rain over my head
while my continent is screaming
rainsticks open their mouths
kalimba drums dancing
marimba ankle shaker

Saeta
el amo camina con aire vacilante
alrededor de ambas esclavas
omele, ravanne, sabar, sikulú
todos los tambores se encienden
no quiero este ruido
quiero el sonido de los míos
se deshace de las botas
una por una
detiene su andar en las sombras de las paredes
desamarra la bombacha de los listones del cuello
da vueltas alrededor de la habitación
 iluminada por las velas

toca como tamboras
los abundantes senos de Tshanwe
ella baja el rostro
le llama Teresa
el cabello prieto
ensortijado
no le cae sobre la cara a Tshanwe
la blusa que el amo levanta
no está hecha de hilos importados



Los talentosísimos estudiantes realizaron creaciones literarias a partir de la identidad, del significado del Nombre y de la incorporación de los tambores africanos como ritmo para el texto.  Aquí varias muestras:

el salvador me dicen
el salvador seré
soy Alejandro Sánchez
siempre negro de corazón
omelé tocaré y ravané escucharé
sabor sikulú completa el són
de la verdadera raíz de donde soy

Por Alejandro Sánchez


Aquel que actúa como un león
rugiente como el rabanne
y la firmeza del lobo
tan claro como el omele

Por Rubén



Dios se ha apiadado de mi cuerpo en descanso
omele rabane sabar sikulu
mis raices africanas
se han despertado

Por Jean Carlos Rivera Gerena



Al ritmo de los tambores, mueve sus caderas
Con la sensualidad de la música, que lleva en las venas...
En los hombres rompe sus cadenas

Por Alexandra Ramos



ANGELY mensajera de Dios
enviada para llevar tambores a África
omele, rabané, savar, sikulu,
resonaban los tambores.

Por Angely Miranda



Christian es el que me han puesto,
Ya de antemano Soy el que sigue a Cristo.
Al son del Omele, Rabane, Sabar y sikulú,
Siempre me debes llamar tú.

Por Christian Sent from my iPhone




Acerca de mí

Mi foto
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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