La escritura de la novela Caparazones no se hizo en solitario. Si bien es cierto que en un primer momento estuve sola con el teclado, también es cierto que estuve rodeada de un cuerpo que me interrumpía, me detenía y me halaba a la cama, me hacía el amor, me obligaba a comer, a bañarme o a ir al trabajo. Gracias, Zu.
Además de Zu, estuve rodeada de cheerleaders. Gente que me regala afectos todos los días, y que sin ellos, la escritura sería poca monta. Siempre digo que un libro, una antología, un conversatorio o una presentación de libro deben ser buenas excusas para querer y que te quieran. Otro evento más en la vida para que te acaricien y te dejes acariciar. Eso.
Mis hurrístas para la novela Caparazones fueron: Jesús Santiago, José H. Cáez, Anelis Hernández y Maldes Javier. Ellos me leyeron, me criticaron, me corrigieron, me editaron, me acribillaron y regañaron. Luego de su feedback la novela pasó de ser un manuscrito de 84 páginas, a un libro de 172 páginas. Con Maldes rescato este maravilloso encuentro escritural que se dio por correo electrónico y que me parece de lo más delicioso, ya que gracias a él, se concibió el final de Caparazones:
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From: Yolanda Arroyo Pizarro
To: maldes; anelis; Cáez, Chuíto
Subject: Caparazones quiere salírseme de las manos
Date: Sun, 10 May 2009 16:40:17 -0400
Mis niños, díganme qué opinan. Díganme todo. Agradeceré la impriman, es corta, 84 páginas, y los arreglos y ediciones que sugieran me los hacen llegar a la mano en papel. Caparazones quiere competir, a ver qué pasa. Este es el libro al que más fe le tengo. Mostrarla me cuesta, ustedes saben que los escritores somos así, pero sé que la tratarán como debe ser.
Notarán que es un ejercicio que incluso (a lo Volpi y a lo Iwasaki) incluye post de mi blog, quizás los reconozcan. También incluye extractos de una conversación con Maldes (conversación maravillosa) sobre la luna y cómo ésta se formó. Para que la Javier me perdone, he incluido su nombre en uno de los personajes. Creo que Anelis y su lunar de mejilla tan deseable también aparecen por ahí. Nada, díganmelo todo. Besos.
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From: maldes
Sent: Tuesday, May 12, 2009 8:22 PM
To: Yolanda Arroyo Pizarro
Subject: RE: Caparazones quiere salírseme de las manos
en una clara violación a mis órdenes médicas, jeje, te escribo...voy a tratar de controlarme
para no joderme demasiado los tendones, pero pues, soy terca...
me leí Caparazones...me gustó mucho!!!! me fascinó cómo trabajas el título, los distintos
tipos de caparazones...las pieles, las cortezas de las tortugas, los distintos niveles, layers,
pieles con los que vas estructurando tu novela...me encantó! me fascina además porque la
historia se construye con lo que hay entre medio de todos los caparazones...es en esos
silencios, en esos espacios entre cuerpos, ente historias, entre palabras...ahí es donde se
desarrolla tu novela. o al menos eso percibí y me fascinó!
como siempre hay cosas que escribes que me vuelan la cabeza, ahora mismo no puedo
enumerártelas todas..ah, y por cierto, me hiciste sacar el principito y releer al zorro, que es
mi pasaje favorito, aaaa ¡qué bello!
pero bueno, saco la lectora jodoncita a pasear un poco a ver si sirve de algo. me quedé con
la sensación que al final falta algo relacionado a las galaxias. trabajas durante todo el
transcurso de la novela distintas ideas sobre las galaxias, como una manera de contrarrestar
el sinsentido de la existencia y sobre todo de la muerte. sueltas distintos hechos, hallazgos y
lo que sucitan en la imaginación de Nessa, etc. pero cuando al final de la novela donde
aparece la ineludible muerte me parece que debería de acabar con alguna referencia a las
galaxias o la astronomía. entiendo que quieres un final abyecto, que es lo que se presta por
la forma que trabajas la historia, la muerte como un fin, un dejar de ser, la tristeza que eso
provoca, así como la tristeza de amar y hacer proyectos con alguien que se hace
ausente...incluso antes de la muerte...no sé, quizás algún hecho, hallazgo, teoría de las
galaxias que sea un poco abrumador...que de alguna manera nos haga ver lo inabarcable
que es el universo y lo pequeños que somos en comparación al infinito...no sé, pero me
gustaría algo sobre el universo..porque es una de las cosas más apasionantes de la novela.
la idea de una mujer querer fecundar a otra me intrigó mucho...joder, eso está súper
interesante. es un revertir el orden "natural" de las cosas y los roles tradicionales de
géneros, lo cual...wow...y en relación con lo de las tortugas...ufff, maravilloso!
pero también hay algo, no sé, como posesivo en esa insistencia de Alexia, teniendo una
familia, un esposo, una vida aparte, querer demarcar el cuerpo de Nessa como suyo,
inseminarla con SU progenie, su materia, su vida. sé que es una metáfora perfecta para lo
que ocurre cuando alguien entra en la vida de una...nos llenamos de esa persona, se
insertan en nuestra piel, dentro de nuestro caparazón, y se gestan ahí, gestan una vida...y
luego cuando se van, nos quedamos vacíos, cargando con un amor gestado que no sabemos
qué hacer con él, que no tiene ya espacio. Como el episodio del zorro en El Principito, el
domesticar y dejarse domesticar siempre produce dolor, porque hace a lo domesticado
irremplazable, único, querido. pero, como le dice el zorro al principito, tenemos
responsabilidad con lo que uno domestica, por lo que provocamos y creamos en el otro...así
como el principito es responsable por el zorro y su rosa, así me parece que Alexia era
responsable por todo lo provocado en Nessa...y creo que en la novela, la responsabilidad tan
grande de gestar una vida en el vientre de Nessa es algo que Alexia como que nunca asume
completamente...lo provoca, lo incita, pero luego la abandona...incluso antes de su muerte.
así que aunque es muy hermosa la historia, sobre todo las reflexiones de Nessa sobre el
amor y la otredad, y el sexo como ese lenguaje común entre dos cuerpos, hay algo un chin
extraño, quizás disfuncional, que me parece interesantísimo y creo que podrías explorar más
a fondo. Hay un contraste filoso, hiriente que se ve entrelíneas...que contrasta además con
la relación entre Annie Liebovitz y Susan Sontag que describe Nessa, ese nivel de
compenetración (palabra escogida adrede), de complicidad, de unión, es algo que ella
quiere, que casi tiene con Alexia, pero casi...al menos eso me pareció al leerlo.
también, me parece tan interesante el manejo de la literatura y de la escritura dentro de tu
texto. las reflexiones de Nessa sobre el acto de escribir...hay un pasaje en específico p.47-
48, lo que dice que Nessa escribe para simular, recrear lo vivido y de alguna manera
rectificarlo. esa idea me atrae mucho y viendo como en el texto hay un diálogo y reflexión
constante con la literatura/arte (referencias, citas), con el gesto mismo de escribir, de la
mano de Nessa laescritora..me encantaría si de alguna manera las ideas de Nessa de la
escritura se hicieran (más) evidentes en el texto mismo, en la estructura de la novela. algo
como sucede en Lucía y el sexo...no sé si son pajas mentales mías, pero es una idea que te
lanzo.
lo otro es que SÉ, porque te conozco y sé lo rigurosa que tú eres, que realmente hay una
situación mundial respecto a las tortugas, protestas y demás issues...lo sé porque te conozco
y puedo tener esa certeza...pero no sé nada de ese problema ecológico particular y
leyéndolo me chocó un poco que fuera tan big a deal como para actos terroristas. como te
dije, sé que es MI ignorancia del tema, jeje, pero te comento lo que sentí como lectora.
pero me gustó la novela. me intrigó mucho tanto la historia como la forma que la
construyes.
si quieres te puedo pasar el manuscrito impreso que tiene mis notas (o jeroglíficos, jeje)
para que lo tengas, aunque no son muchas las observaciones...el texto me parece bastante
pulido. al principio marcaba las "repeticiones" pero me di cuenta que es adrede, es la
estructura y me encanta que sea así.
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa y me dio una pavera asquerosa cuando me topé con la "famosa"
documentalista, jajajajajajaja. te iba a comentar que por mí puedes sacar mi nombre...pero
luego me di cuenta de por qué lo pusiste. es que mi nombre va con el tenor de la novela,
jaja, mi nombre rechaza las categorías tradicionales. tengo un apellido que es también un
nombre, es un nombre de mujer con apellido de hombre...nombre de maría, la virgen, pero
apellido de hombre javier, es un nombre andrógino o transexual o pansexual...cool! así que
i get it, jaja. pero igual, me dio mucha risa...
aaaaaaaaaaaaaa y me tripeó la abogada esa peca-minosa lunera, jajaja.
pero bueno, mi comentario serio: me desangré un poco leyendo algunos pasajes de tu
novela. esas rupturas, esos silencios...son muy duros. me he restrellado muchas veces en
contra de caparazones...y duele...y me duele vivir a veces...pero la promesa de sentir el
cosquilleo de la atracción, de orgasmar, de reír, de abrazar, de leer palabras que me hacen
soñar, son las cosas que me hacen asomar la cabecita más allá del caparazón....
el texto me pareció hermoso, muy honesto, poético y visceral a la vez, muy sensual,
nostálgico. creo que te desnudas en tu novela, y no me refiero a físicamente, aunque claro,
también, jeje, y creo que es el tipo de texto que obliga al lector a desnudarse también. por
eso digo que es honesto. uno se enfrenta a la propia humanidad, a esa necesidad de otros
que tenemos, a la fragilidad...todo.
bueno, habían más cosas que quería comentarte pero no recuerdo ahora...y me duelen los
tendones así que me corto. cualquier cosa te vuelvo a escribir o te lo digo cuando me
acuerde.
gracias por compartir tu novela! me acompañó mientras esperaba mi sesión de terapia :)
un abrazote inmensoooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
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From: Yolanda Arroyo Pizarro
Sent: Wednesday, May 13, 2009 11:49 AM
Subject: RE: Caparazones quiere salírseme de las manos
Cielo:
Mil gracias. Te digo, sin que me quede nada por dentro, que sabía que ibas a ser tú la primera que me la iba a comentar. Eres la lectora que quisiera cualquier escritor. Te agradezco hasta el cansancio la dedicación de tu tiempo. No sabes en la deuda de honor en la que he quedado contigo. Sí, por favor, tráeme el impreso cuando puedas. Pero créeme, que con tus observaciones salen como 10 páginas más y las necesito. Lo que marqué en amarillo es con lo que voy a trabajar primero. Quiero terminar de revisarla antes de que se acabe mayo.
En relación a que parece un big deal el terrorismo ecológico, te cuento que sí existe, pero no a ese nivel de reptiles, o sea, no por una especie en específico, sino como un todo, es posible que
pocamente documentado. Sin embargo, he querido allí usar una técnica de Mario Bellatin en el Jardín de la Señora Murakami y en Damas Chinas.
Deseaba preguntarte ya más directamente, qué te pareció el asunto de la madre de Nessa y los
hombres jóvenes. Hay algo ahí que aún no me sale o que creo que no logro. Esperaré por tus
reflexiones a ver.
Sé que estás en recuperación por lo que me has dicho, así que atesoro aún más el esfuerzo tan
genuino que has hecho. Significa mucho para mí. Gracias por prestarme a la lectora jodoncita. Beso a tus tendones.
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"Cuéntame de Avalancha"
Especial para Carlos Esteban Cana
Por Yolanda Arroyo Pizarro
El primer cuento que escribí de Avalancha fue el titulado “No pensarte”. Me lo hizo escribir la Dra. Mayra Santos Febres en el primer taller que tomé con ella en 2004. En 2001, justo luego de la caída de las Torres Gemelas, perdí al novio de mi infancia: Miguel Ángel. Justo como lo describo en ese cuento. Era su primera semana de trabajo en Los Molinos, allá en Amelia, por el lado de las barcazas en el área de Sabana. Mientras hacía su recorrido en el décimo piso, cayó por un hueco al vacío. Tenía 31 años. Toda su familia y sus allegados le lloramos mares. Escribir esa experiencia me ayudó con el luto.
“Las ballenas grises” fue escrito para un certamen argentino que gané, y que comenzó a posicionarme como narradora en la Isla. Trata sobre la amnesia senil que padece un hombre que abusó de su hija cuando ésta era pequeña. Ella ha estado asistiendo a terapia toda la vida para superar la experiencia, pero cuando se da cuenta que por la edad, su padre ha olvidado algo que a ella la marcó tanto, el dolor la cubre.
“Golpe de gracia” fue concebido en el 1998, el año en que parí a mi hija Aurora, pero lo pude escribir en el 2007 y fue el cuento que me lanzó al Bogotá 39. Trata de mi miedo a la posibilidad de perder mi hija. Paranoia cruda, porque pensaba que cualquiera iba a robarla. Hubo una época en PR que se robaban recién nacidos de los hospitales. Era tan sencillo como entrar al hospital y salir con un bebé. Entonces, ese drama de tantas madres sufriendo ese secuestro hizo que escribiera la historia.
“Estallido de besos rojos” vino a calmar mi obsesión por la dismenorrea (menstruación dolorosa), la cual padezco desde chica y que ha sido protagonista de tantos otros textos de mi autoría (otro de ellos con igual temática sobre la ingestión de sangre menstruante se titula “Infusiones”). “Borealis” fue escrito en homenaje a la novela “Nadie me verá llorar” de Cristina Rivera Garza y ganó un premio como Finalista en España en el Certamen de Revista Eñe. “Avalancha” es un texto denuncia, para sacarme de encima una agresión de la que fui víctima y agraciadamente fue incluido en la colección antológica de la UNAM en 2010 bajo la tutela de la Dra. Rosa Beltrán. “Montar las olas” me retrotae a la década de los ochenta cuando el periódico El Vocero publicaba aquellas portadas tan sangrientas y nos educaban en aquella cultura de tanta violencia; también toca el tema de Vieques y ciertos aspectos de cultura popular como lo son los videojuegos y el surfing. Finalmente, el último cuento de esta colección que escribí fue “Asian Jelly” para la antología Cachaperismos 2010, un texto que describe sin mayores pretensiones el romántico acto de dar y recibir un “beso negro”.
Verdaderamente se esconde un universo detrás de cada palabra. Es delicioso poder conocer el trasfondo de cada historia que uno acaba de saborear. Uno se imagina mil cosas cuando las lee. A veces es bueno ver que son como las imagino; otras veces también es bueno conocer los confines de mi ignorancia.
Es curioso lo que me dices de ‘Montar las olas’ porque me imaginaba algo más contemporáneo. Creo que fue porque me pude identificar con esa era, pero ahora que lo veo de lejos, comprendo que ya me pongo viejo. Donkey Kong es viejo. Ahora los nenes cool juegan Call of Duty jajajajajajaja. Pero tu prosa es poderosa precisamente porque puede atrapar diferentes nichos de gentes que viven y han vivido en sus propias burbujas sociales. Penetrar algo tan accidentado y rabioso como alguna subcultura requiere de mucha observación. Te felicito por capturar la diversión y la crueldad en un mismo texto. Solapar la alegría y el dolor no es tarea sencilla.
Yo creo que, de todos los cuentos de ‘Avalancha’, ‘Las ballenas grises’ ha sido el más que me ha sorprendido. Cuando te vas dando cuenta de lo que sucede sientes coraje y pena por este hombre senil y abusador. De nuevo me estrello contra el guiso de sentimientos encontrados. Creo que me fascina que se logren bien estas ironías literarias, y creo que son las de más poder. Ese soy yo.
De ‘Estallido de besos rojos’ puedo decir que es embriagante. Sabe a vino tinto. Me hace cómplice y lo disfruto. “Asian Jelly’ es poesía carnal.
No se cuán mal deba sentirme por escribir esto, pero en ‘Golpe de Gracia’ sentí simpatía por la chica que se roba a la niña. ¡Otra contradicción! El hecho de que le roben una hija a una madre como aquella, me perdonas, pero se siente catártico, heroico, afortunado, crimen convertido en justicia. El personaje ladrón se justifica y me convence porque me da su punto de vista tan terrible de aquellas familias. Y lo acepto. Porque se que siempre ha sido verdad. Ahora sí, no puedo imaginar el dolor de que le roben un hijo a uno, sea uno malvado, irresponsable o llanamente ignorante. Nada de eso justifica el castigo de perder a un hijo o hija.
Ya que me mencionas las varias menciones y premios que han recibido tus cuentos, ahora puede tener una imagen más clara sobre la aceptación de nuestro lenguaje y folklore en el extranjero. A través de mi blog me he preguntado si es saludable recurrir tanto a los anglicismos y a la cultura pop al escribir un relato corto, pero tal parece que es algo que no le quita méritos al trabajo; que, inclusive, puede resaltarlo sobre otras obras.
Por eso me gusta que me dejen comentarios. Los blogs son un conservatorio, un vaivén de ideas. Agradezco mucho tu atención, Yolanda. Luego de comentar a Waltzen (que está súper rarooooo) haré un interludio para volver a revisar desde más lejitos los primeros diez libros de cuentos que he revisado. Creo que será una pausa adecuada. Entonces comenzaré una segunda jornada (como el Decamerón!) en la que seguiré mis lecturas de cuentistas puertorriqueños contemporáneos. Ya pronto vendrá Epidemiología…