miércoles, enero 25, 2012

Avalancha... desde los ojos de Belia


La escritora Belia Segarra está estrenando poemario.  El próximo jueves 26 de enero a las 6:30 pm en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Aguadilla presenta su “Confesionario” en un acto solidario de la Revista Identidad, sus colaboradores y editores. A Belia le digo la "Escritora Jejejé”, puesto que siempre está dejando carcajadas a su paso y una visión de mundo más optimista que el resto de nosotros.

Durante los pasados meses (noviembre y diciembre de 2011), entablamos una amenísima conversación lacaniana en facebook, enmarcada en su proceso de lectura sobre mi último libro de cuentos, Avalancha, con cierto análisis de lingüística estructural intertextual, metatextual y hasta un poco filosófica que le provocaron los relatos.  Me dejaba notitas sueltas en el Inbox o las enviaba a mi gmail.  Algunas leían:

«Te digo: “El mundo está lleno de dioses apócrifos”. Somos arquetipos del poder. Somos la caja de las virtudes y los males. Sigo sin concluir la lectura…jejejé, que mamá me ajora…jeejje. Te envío el resto en la semana… Quería abordar ciertos cuentos que me agradaron más como “Montar las olas”, pero el libro con las notas a mano ha desaparecido… Primero fue mi padre… lo leyó calladito y lo devolvió donde lo había encontrado. Mas no abrió ni ha abierto su boca…jejeje para comentar nada. Luego mi madre lo desapareció…jejeje y no es sino hasta esta madrugada que lo he encontrado…Así iban mis notas… cuando el libro fue secuestrado…jejeje»  — Belia E. Segarra Ramos

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«No sé si lo concluí, pero antes de que mi escrito se pierda por completo, lo voy a incluir en tu inbox. ES LO QUE IBA TRABAJANDO.  LO HAGO DIRECTAMENTE EN EL COMPUTADOR.

Avalancha p. 13 (mencionar la agresión)
Borealis. P. 31
Montar las olas. P.45 (Aborda infinidad de temas desde el maltrato de animales, sida...)
Estallido de besos rojos p. 67
No pensarte p. 85 (amores prohibidos, infidelidades, suicidios o muertes accidentales)
Las ballenas grises p.91
Golpe de gracia p.105 (Pelea de mujeres frente a la escuela… me recuerda aquel video… “entre vítores y aplausos de la muchedumbre”) p.110--- los problemas de incesto, embarazos no deseados…secuestro de niña.
Asian Jelly… p.121 (Acto sexual… sadomasoquista…)
— Belia E. Segarra Ramos
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Entonces, dos días después, me lanza esta maravillosa crítica que me hace sentir sumamente halagada… Gracias, Belia.


Manual de Avalancha para ojos desocupados
Comentario a Avalancha por Belia Evelyn Segarra
Arroyo Pizarro, Yolanda. (2011). Avalancha.

Algunos puntos de avistamientos ET.

1- Yolanda Arroyo (Guaynabo, 1970) carga sus ánforas repletas de conexiones narrativas sólidas en reinterpretar y “re-significar” la nueva mujer puertorriqueña en esta colección de 8 cuentos intensos y efectivos en potenciar su incorregible ruptura con mitos culturales y-o canónicos. Revela el escenario social variopinto de temas de nuestra cotidianidad desde una conciencia feminista más allá de los tabúes y roles impuestos. Arroyo Pizarro, como la Rosario Ferré, es otra autora puertorriqueña que mientras escribe es. Mas su Avalancha de argumentos va más allá de las barricadas impuestas al eros, a la autoexploración en el “túnel de la tráquea canónica-paternalista” donde se puja hasta el fondo mismo que se ha tocado para salir a flote como mujer negra muy bien descrita desde Ania Loomba en Colonialism/Postcolonialism: “The sexuality of black men and especially that of black women becomes an icon for deviant sexuality in general. Thus black women are constructed in term of animals, lesbians and prostitutes, conversely the deviant sexuality of White women is understood by analogies with blackness”. Estas formas o maneras de conducirse de la mujer hoy coinciden, según ha dicho Anaís Nin en “Eroticism Women” en que la mujer no ha hecho separación alguna como lo ha hecho el hombre entre amor y sensualidad. Y ello conlleva a toda una “programación” y “cartelera” para seguir en detrimento del auto-complacerse o satisfacer sus deseos más íntimos. Como consecuencia se coloca en una posición donde sus modos de obtener placer al hacer el amor son muy reducidos y restringidos socialmente.

Yolanda aborda la agresión física y sexual, las inhibiciones y restricciones de un universo patriarcal donde “la mujer común es tan común como una tormenta” al decir de la Grahn o de la Lonnie Barbach: “We are sexual even in the womb”. La autora se planta firme desde esa erótica existencial y elimina los claroscuros desde el poder como un peso deshumanizador y degradante; la de la historia -y su trayectoria- como un absurdo hasta mostrar un discurso en guerra contra los convencionalismos sociales de último minuto que nos han colocado en una eterna pugna entre los sentimientos eróticos y las sensibilidades que han sido condenadas, pre-juzgadas, castigadas desde la más tierna infancia.

Desde este flujo de conciencia es que encontramos ese “Asian Jelly” vertido sobre censurados deseos, quizás, desde mucho antes que la mermelada fuera creada.  Hay aquí ciertos parámetros que pudieran lindar con pornografía hasta la perspectiva social de crearnos los límites y extensiones de nuestro “innerself”. ¿Se necesitan permisos para describir verazmente The Story of Oz o OurDirty talk o My secret Life? Se ha cruzado la línea que por tanto tiempo perteneció a los hombres, solamente a los hombres detrás de esas máscaras y torsos desnudos donde habitan pieles, oscuridades luminosas y calores más allá de los dolores de partos.

La voz narrativa me lleva a la antropóloga social Carol Vance al describir la supresión del deseo sexual como un acto de control contra cualquier manifestación erótica que vaya más allá de la monogamia y la conducta heterosexual. Ruborizadas aún ante el descorchado “self” natural, libre del sentido de culpa regulado socialmente y “explorado con instrucciones” por Choi y Paola en el “sofá de rattán situado en esa terraza íntima enclavada en esa casa pintada de crema y marrón con tejas y adoquines terracota en un segundo piso donde comparten desde mitad de semana”. Cierro los ojos por un momento y los abro ante Scarlet Woman y su Radical Femme: … “Let me tell you:/ We are violated by those/ Who would contain our greatest spirits and/ Confine our largest passions/ Into the small image of Chastity. We are raped by those who/ Would have us believe that/ Nice girls don’t like sex. / They harm us more, and harm more of us, than/ All the violence/ o meat shot on split beaver. Have you given the Goddess your orgasm today?/…”

2- A esta temperatura de la nacho noche, Arroyo Pizarro sabe lo que le pasa a las Caperucitas que se internan solas al bosque. Tal y cual lo dictaron normas ancestrales, allí sólo encontrará los desafíos de lo propio y lo impropio, lo bueno y lo malo, el caos versus cualquier Betty Dodson. Si se explora más allá de las fronteras señaladas, se expone al ridículo, a la condena superlativa, o simplemente al exilio. Sin embargo, su hiel apabullante va detallando obstáculos y situaciones en el desarrollo de la multiplicidad, facetas y dimensiones donde la mujer se define desde la autonomía y la universalidad. Lo atestigua ese rebuscamiento de Anne Sexton:

I was wrapped in black
fur and white fur and
you undid me and then
you placed me in gold light
and then you crowned me,
while snow fell outside
the doors in diagonal darts.
……
in small calcium fragments,
we were in our own bodies
(that room that will bury us)
and you were in my body
(that room that will outlive us)
….
and I beat down the psalms
and I beat down the clothes
and I beat down the bridle
and you undid the veins
and I undid the buttons,
the bones, the confusions,
……

3- Al observar con despreocupación y holgura las boreales que rigen el pensamiento de la voz narrativa en algún decir, se encuentra un poco la vocación política de la que me hablaba Max Weber en 1919 y fuera definida a partir de la violencia “fundada” desde el estado mismo. En el cuento “Montar las olas” las preocupaciones de la autora son un muestrario desde infinidad de temas como el maltrato de animales, las violencias, y las minas explosivas. En el cuento “Avalancha”, otra pieza erótico-psicológica, Arroyo Pizarro trata de descascarar nuestros falsos “seres” programados por la cultura, la sociedad, la familia misma. Sacude todos los acertijos de este andamiaje psicológico, de los procesos internos a “lágrima tendida”; de sueños, memorias repulsivas, que van apareciendo como “ideas o asociaciones libres” que dan fe del oscurantismo interno con su coctel narcotizante entre los rituales de la sociedad moderna que exalta aún el psicoanálisis freudiano con su gama de interpretaciones sicosexuales excesivas. En este relato se observan las medias verdades, distorsiones y mezclas desde el encierro; como por ejemplo, el homosexualismo/lesbianismo determinado desde madres dominantes y abusivas: “Porque mami sí discurría por las habitaciones de mi casa, y abría las puertas, y rompía vasos de cristal,…Y mami se largó después de ella…Me lo dijo dibujando con su dedo incorpóreo, sobre la superficie del espejo. Me baño con agua muy caliente y el vapor crea una capa sobre el espejo que le daba la oportunidad de escribirme mensajes.” (p.21). En este texto donde la violencia es más que ese calor que dilata los mensajes de vapor sobre algún cuerpo, hay mucho más de lo que la experiencia relata.

No niego yo que sea difícil desentrañar la madeja “fenomenológica” de la catarsis de cualquier Lisa, Melisa, Melania o Noelia desde la acepción que da la voz narrativa a los términos “tortillera” (p.19) o “cachapera”(p.20) cuando nadie ha visto ni a Carmen San Diego ni a Yolanda … en esa avalancha de imágenes fragmentadas unas veces, en ocasiones idealizadas and I wonder if those images come solid from the soil of subconcoscious como huevecillos larvarios que acarrean nuestros más íntimos deseos y se ponen en contacto con William Glasser o la Dra. Laura Perls. O, simplemente son parte de ese visceral “Fuck You” que hizo tan famoso el “scream therapy” del Dr. Daniel Casriel. Arroyo Pizarro coloca al Ser como un interrogante de sí mismo para deshojarse en elemento racional y caer en el abismo del instinto. Cuando no existe ese Yo se desenrolla la alfombra mágica de las vivencias caprichosamente para abandonar cualquier Locke o Berkeley. Y se desvanece en Hume con su recurrente “asociación de ideas” que nos derrota en la causalidad.

Más que otra cosa: “FICCIÓN DEL SER, POR TANTO NI EXISTO YO, NI EXISTE LA EXTENSIÓN DE MÍ MISMO, NI DIOS…SINO LAS VIVENCIAS SINTETIZADAS POR MÍ DESDE LA IDEA DEL YO.” Ha logrado Arroyo Pizarro magníficamente lo que se proponía traer a cuento: “exponer las conjeturas de todos y las opiniones establecidas” pero dejando meridianamente claro que “near the door are the straigh movies and the standard hard core you can find everywhere these days”.

Ya inicié diciendo que en “Montar las olas” las preocupaciones de la autora son un muestrario desde infinidad de temas como el maltrato de animales, (“El rubio no se arrepiente de haberle echado gasolina al German shepperd”, p. 45) violencias desde las pandillas, (“el requisito para los miembros de la escuadra suicida es poseer instintos salvajes”, p.49) las minas explosivas de Vieques, las violencias de los juegos de videos, el sexo oral,(“porque a él le gusta en mitad de la película agarrarle la cabeza y bajársela hasta su pene para que se lo chupe sin compasión, aunque otros vecinos de asiento miren, que se joda”, p. 48)…. Este relato sintetiza los modos de vida “narcisistas” de la sociedad actual con toda esa vertiente de competencias y vicios y de las limitaciones impuestas al desarrollo humano desde ese liberalismo económico que propulsó La Revolución Industrial y aderezó la vida colectiva con teorías racionalistas y utilitarias que sostienen la capacidad del ser humano para evitar el dolor y lograr el placer en búsqueda de felicidad. Este radicalismo, no ajustó los parámetros de convivencia social ni promovió un crecimiento de valores y valoración normativa en concordancia con esa evolución humana. Educadores, sicólogos como Fromm (1956) o Erickson (1968) han abierto la espita de los riesgos y logros en las etapas de crecimiento del ciclo de vida del ser humano para subrayar la idea de la importancia de valores y sentimientos en un mundo de mercado robusto por el libertinaje y el “laissez faire”.

Erich Fromm, por ejemplo, en su Arte de Amar nos revela el fracaso de una sociedad que agoniza al no poder trascender la soledad autoimpuesta por sí misma. Mientras Rilke, el poeta, asevera que “El amor consiste/en que dos soledades se protejan, /se limiten y se reverencien, /una a la otra”. Receta que el individuo mismo debería obtener en una visión del mundo ajustada desde la humildad y la razón para poder superar el narcisismo. Sin embargo, la voz narrativa en “Montar las olas” o en ese “Estallido de besos rojos” con su “¿Cuándo fue que se nos complicó todo?” muestra los síntomas de un desarrollo socioeconómico no dirigido al desarrollo humano. La ciencia, la tecnología, la comunicación son los adalides de la visión comercial de las relaciones humanas, muy apartadas del afecto genuino por el Otro, la empatía, los sentimientos y la búsqueda de una genuina interdependencia. No existe la tal señora Felicidad, ni es bueno que exista tampoco sino ha de existir para todos, me parece escuchar a Nemesio Canales anunciar ese deterioro de la conducta desde una visión de mundo global e individual. Redunda en el abandono de los aspectos físicos y mentales del individuo. El exaltar uno de los períodos más psicopáticos de la historia donde “el Todo es igual, nada es mejor” como reza el tango Cambalache ha sido la misión de esa voz narrativa que recorre de arriba abajo como una avalancha que se precipita para romper muros intolerables en condiciones de la vida social actual. Ese drama moderno de hoy trae a contrapelo la Yolanda desde la violencia entre parejas de un mismo sexo, hacer el amor sin protección, la violencia de las drogas y la pandilla o la violencia que se va acrecentando desde la decadencia social actual.

Se ha detenido alguna manecilla del reloj en “No pensarte” porque “Se ha quedado ese abismo insondable, un hoyo que no se llena, una caja de arena que no se vacía. Todo lo que no se dijo me persigue”. Temas nuevos disfrazados del espanto cotidiano de un mundo cruel e inhumano pero que igual definen esos rasgos vitales globalizantes. No en balde la materia humana de hoy es un magnífico ejemplar que salta la moderación. Es una época incontinente, de querer o no querer las cosas, sin contemplaciones. Yolanda Arroyo Pizarro no se anda con su avalancha a cuestas con rodeos…se desliza dejando un lienzo de un mundo-páramo, máquina de guerra.

Seres, instrumentos de un fin que desconocen que se nos devuelve a aquella llamada “generación de los retorcidos”.


Referencias:
Barbach, Lonnie. “Pleasures: Women write Erotica”.
Dodson Betty. “Liberating Masturbation”.
Dodson Betty. Sex for One.
Vance, C.S. (1991) "Anthropology Rediscovers Sexuality: a Theoretical Comment", Social Science and Medicine 33, no. 8 (1991):875-84
Foucoult, M (1993) Historia de la sexualidad 2: el uso de los placeres, Madrid, Siglo XXI.
Poemas de Anne Sexton
Carol Vance, Antropóloga social. Activista lesbiana. Desde el legado de Kinsey… anarquía sexual…jeje El otro lado de la moneda desde Reisnak…puede ser de invaluable ayuda para explicar la teoría…


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Acerca de mí

Mi foto
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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