martes, febrero 12, 2008

La Carencia en la ciudad amurallada

El viernes pasado se presentó el poemario del escritor Guillermo Rebollo Gil en la librería La Tertulia de Viejo San Juan.

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lunes, febrero 11, 2008

Balas


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No vivía una balacera desde mis días de infancia en Cataño. No pensé que hoy me tocaría vivir otra, mucho menos si llevaba a la nena conmigo en el auto. Creí que mi cuota de matanzas, sicarios, reyertas de bichotes y vendettas pistoleras ya estaba copada. Lo de hoy me ha tomado por sorpresa.

Salimos del restaurante Longhorn en Plaza Escorial, mi hija y yo. Festejamos el domingo tan maravilloso, tan soleado, tan de Car Wash, tan de cumpleaños de Lucián frente a la playa, tan de uñas postizas de Walgreens, tan de piraguas con Isaac y sus hijos. Comimos postre en Baskin Robins. Nos montamos en el auto e hicimos fila civilizada en el semáforo de Direct TV de Carolina. Éramos el tercer automóvil en esa fila. El primero, una Trooper crema sin marcas ni suspicacias, por alguna razón desconocida sacó una metralleta desde el cristal del pasajero y comenzó a disparar al vehículo pequeño, azul celeste, justo a su lado. Hubo cristales rotos. Metales destrozados. Carros que dieron reversa en plena vía. Autos detenidos por el pánico, y una gritería de gente desesperada desde los transportes, desde las aceras, desde el edificio de apartamentos en donde jugaban niños, subiendo y bajando en los columpios y tirándose por las chorreras.

Maniobré como pude en contra del tránsito. Aurora empezó a llorar del miedo. Yo también, sólo un poco, porque quise infundirle valor mientras disimuladamente me tocaba el cuerpo y escudriñaba el de ella, intentando localizar alguna bala perdida. No encontré ninguna.

Ahora, cuatro horas más tarde, luego de acostar a la nena que se ha dormido sollozando en esta madrugada insomne y sin sentido, me burlo del vistaril 50 mg que no ha hecho efecto. Sigo hurgándome el cuerpo. Sigo tocándome los boquetes no hechos. Creo que en algún poro recrecido encontraré una de esas balas.

viernes, febrero 08, 2008

I'm sadder, but I'm wiser too


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Los mundos paralelos y la cámara escondida, para los que no hemos leído (aún) La Vagina de Platón
Por Isaac Cazorla



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Isaac Cazorla y Kalman Barsy


Los mundos paralelos y la cámara escondida, para los que no hemos leído (aún) La Vagina de Platón
Por Isaac Cazorla


Anoche escuché a Wilfredo Mattos Cintrón hablar de los universos paralelos, teoría física que usó como pretexto para abrir una posible teoría literaria según la cual, en ese otro orbe, de manera atrevida y risueña, los personajes de las novelas se inventan autores -de nombres improbables- y se los comparten de libro en libro. Todo un mundo paralelo al nuestro, sí, que nos explicaría desde el otro lado del espejo, lo que está pasando con esta novela: Wilfredo Mattos Cintrón, Isabelo Andújar, Kalman Barsy, saltando felices de un mundo a otro, entre vinos, bolitas de yuca y salchichón, ora autores, ora personajes de ficción.

Anoche, también, me pareció ver un dúo de universos independientes, aunque complementarios: la dupla hecha por la lectura de un libro y por la presentación del mismo libro. Ambas tienen vida propia. El libro hace hablar a las personas y a veces uno no pasa por la lectura, sino solamente por el mundo paralelo de los comentarios del libro y de esta manera, éste nos deja -por adelantado- su huella.

Así, los que no hemos leído (aún) el libro, pero hemos estado en el conversatorio, ya hemos recibido un buen baño de reflexiones, todas ellas, creo, para pensar y sonreír, anoto algunas al azar:

1. Uno puede tener conciencia de Vadinho, saberse Vadinho, gozarse Vadinho, durante muchos años y un buen día descubrir que no se es sino Teodoro y que, anoche y por mucho tiempo, doña Flor nos ha puesto una corona en la cabeza, sin anestesia y sin atenuantes a la vista. ¿Qué hacer? ¡Sonría! ...no está usted en cámara escondida.

2. La alegoría del amor fue -cuando el arco y la flecha eran armas importantes- un niño regordete y sonrosado con un arma en las manos. Hoy, que el amor es tal vez más urgente que nunca (y que las armas han cambiado de formato y de eficiencia), la representación real sería la de un niño con una Magnum en la mano que de manera traviesa nos da un tiro -mortal las más de las veces- que nos hace caer a los pies de quien a todas luces no debería ser, porque el amor es insensato, porque no se ama a quien gana un concurso de méritos como persona, sino a quien por algún conjuro inexplicable (y seguramente maléfico), simplemente nos hace sentir vivos, porque en la manifestación del amor hay siempre un ingrediente infantil e irreflexo que adormece -y a veces elimina- la consciencia y la madurez. El amor es -acaso- el disparo que hace al espejo aquel niño que se nos ha quedado dentro. Un pequeño descuido y ¡zas! Somos de pronto un francotirador sin experiencia alguna, un pibe jugando a la guerrita, creyendo que los pajaritos están preña’os. ¿Le ha caído a usted el tiro? Sonría. No está usted en cámara escondida.

3. Cada cultura tiene sus propios códigos de ajuste de cuentas. Cada cultura tiene sus propias tablas de asignación de vergüenzas. La mayoría de las veces, todo esto es irracional y harto inútil. El hombre que se siente culpable de los desmanes de su mujer, el grupo ante el que debe responder por lo que no tiene control alguno, son tal vez algunas de las taras más notables de occidente en este tema: si una mujer es infiel, es a su pareja a quien le da vergüenza... y es una vergüenza que le salió gratis, sin haber sido el infiel (al menos esta vez). ¿Siente usted esta vergüenza? ¡No señor! ¡Sonría! aunque no esté en cámara escondida.

4. Nadie tiene el control sobre los valores del lector. Éstos pueden un día amanecer buscando redenciones o personajes iluminados que cometan grandes errores y que muestren las grandezas de lo humano, aceptando grandes e históricos castigos y otro día pueden amanecer buscando un reflejo escrito que les de una luz sobre quiénes son, en dónde viven, de qué callan, de qué se ilusionan, de qué huyen, quiénes se creen que son. Queridos lectores: sonrían.

5. La relación entre el autor y sus personajes será tal vez un reflejo de la relación del autor consigo mismo, la crueldad, la sorna, la risa infame, la risa cómplice, el tono burlón de quien tiene la pluma en la mano es -seguramente- la marca inconfundible de quien ha aprendido a reírse de sí mismo, esto -a su vez- es el sello que uno lleva en la mirada cuando, también, se ha llorado demasiado. Ergo, una vez más: sonría.

6. Mirar a Puerto Rico desde afuera, es una experiencia que nutre, tanto al observador como al observado, más aún cuando esto se combina al mismo tiempo con la mirada desde dentro. ¿Cómo se consigue esto? Tal vez naciendo en Hungría, creciendo cerca de Buenos Aires, correteando el mundo con una mochila al hombro y llegando a una isla que es al mismo tiempo y sin permiso de nadie un lugar de llegada y de partida, aunque habremos siempre los que nos quedemos aquí, porque -ya lo he dicho alguna vez, plagiando la poesía- hay, habemos, sí, boricuas que, simple y llanamente, nacimos en la luna. Por eso y muchas cosas más, sonriamos muchachos, esto es Puerto Rico. Aunque no lo crean, no hay cámara escondida.

Gira de Kalman por Borders y La Tertulia


FOTOS DE ANOCHE Y ANTENOCHE

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Anoche Roy Brown frente a la Torre de la UPR

Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!
Poco se puede decir. Estuvo F E N O M E N A L ! ! !
Y ver a Tito Auger, priceless!!!


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miércoles, febrero 06, 2008

Fascinante el nuevo ejemplar de los Sotaneros


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La nueva revista El Sótano 00931 desborda un manantial de trabajos talentosísimos. Se inicia con una sentida dedicatoria al Dr. Juan Antonio Rodriguez Pagán y continúa con noventa y dos páginas cargadas de eléctrica literatura. Me encantaron los poemas de Carlos Esteban Cana, Ángel Darío Carrero, Sergio Manganelli, Zuleika Pagán y Xavier Valcárcel. Me pareció un maravilloso descubrimiento el poema ‘Metamorfosis del miedo’ de John Torres, que con epígrafe de Alejandra Pizarnik intenta acercarnos a la incongruencia de la cordura y sus dependencias, pendencias. El poema cierra con la metáfora de una oruga convertida en “péndulo arbitrario/ que estrangula el abismo.”

En la sección de prosa me encantaron varios cuentos: el de Rey Andújar (que por estos días anda presentando su Candela en Santo Domingo), narración titulada ‘Day After Pill’ que comienza con un soliloquio romancero de antes, durante y después de los ataques del 9-11; el cuento ‘La muerte de Benito’ de Maria Eugenia Caseiro que me atrajo por ser una conversación retozante con ‘Resinas para Aurelia’ de Mayra Santos Febres, una prosa sobre los actos fúnebres de los malditos, los marginados, las prostitutas y sus chulos; además me gustó el titulado ‘Novia’ de José Liboy, que muestra la desaparición progresiva de una mujer en la conciencia-inconsciencia de un programa neuronal implantado en la psiquis de un individuo y la línea final del cuento es magnífica “parece que te hiciste inocente después, que el olvido fue mejor”; y finalmente disfruté mucho el de Karen Sevilla ‘En el nombre de la palabra’, texto que dibuja el momento insigne en que un escritor reflexiona sobre sus triunfos, trofeos, laureles literarios a la vez que escucha el sonido de su nuca caer sobre las tablas, se ciega por la luz blanca y se apagan los aplausos.

También me complací en los interesantes ensayos que discuten la diáspora boricua, por Alfredo Villanueva Collado, y el trabajo crítico realizado sobre la literatura de José Liboy por Maria Teresa Haro.

Kalman Barsy y la no redención de 'La Vagina'

Los personajes de ‘La vagina de Platón’ no tienen redención, y no importa, no les hace falta, no era necesaria la moraleja, fue la conclusión a la que llegó parte del público anoche durante el conversatorio que ofició la Editorial de Puerto Rico en su vestíbulo. Las palabras introductorias las ofreció el escritor Edgardo Rodriguez Juliá. Mencionó que ‘La vagina’ era un texto apócrifo, irredento, sarcástico y de elevada calidad literaria.

Una mujer al borde del suicidio es la escena inicial de esta obra. Un texto apasionante, concordaron muchos luego de compartir ideas y opiniones en una mesa redonda-rectangular. Los buenos no ganan y a los malos no se les castiga, es una de las hipótesis que da telón de fondo a los personajes esbozados por Barsy en su novela. Además, el autor expresó: “La materia prima de un escritor es nuestra propia experiencia de vida”. Eso, nuestros adulterios, los cuernos que hemos y nos han pegado, las veces que se nos ha roto y se nos ha compuesto el corazón.



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lunes, febrero 04, 2008

Nuevas pasiones

Descubrí en el fin de semana la adicción a la velocidad. Mi nuevo amor se llama Star y es una Yamaha 1100 Clasic. Ya empecé a escribirle relatos. Y hasta un poema. Es bella. Es una negra aniquelada, pomposa y coqueta. Si hasta nos parecemos. Tiene espejos en forma de llamas de fuego y un manubrio seductor que te deja echártele encima. Le meneé las caderas, me froté en su asiento y le dejé saber cuánto me gustaba. Jugué con ella y sobre ella por todo Guavate, Aibonito, Coamo, Guayama y Salinas. Es chulísima. Enamorarse sigue valiendo la pena.


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viernes, febrero 01, 2008

Mi mascota lagartijo

Tengo un lagartijo al que le permito que camine por mis muebles, así, libremente, siempre y cuando se coma los mosquitos de mi sala. Él, muy obediente, abre la boca, saca la lengua, se chupa las presencias aladas y de vez en cuando, me retoza el cuerpo y me hace cosquillas. Ayer tarde, me habló de ti. Lo miré mal y estuve a punto de retirarle la confianza.

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Acerca de mí

Mi foto
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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