sábado, agosto 03, 2013

El Rómulo Gallegos para Eduardo Lalo

Eduardo Lalo, escritor puertorriqueño, recibe el Premio Rómulo Gallegos por su novela Simone.

Discurso pronunciado por Eduardo Lalo el pasado viernes 2 de agosto al recibir el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, en Caracas, Venezuela.


La mayor parte de los habitantes del mundo poseen orígenes definidos, estables, prácticamente incuestionables: un lugar, un pueblo, una nación, un documento estatal, que establecen claramente sus coordenadas personales. Sin embargo, existen también otros habitantes del planeta cuyos orígenes son preguntas, equivocaciones o condenas. Recuerdo mis tiempos de estudiante en Europa, cuando invariablemente me detenía la gendarmería francesa en sus puestos de frontera. Recuerdo como el ceño del oficial se fruncía al examinar mi pasaporte, como comparaba la foto con mi cara, como volvía sobre el documento, como me dejaba esperando ante el mostrador y regresaba con un superior que, luego de examinar nuevamente las páginas de mi documento de “identidad”, me preguntaba con una mezcla de desprecio y celo policiaco: “Qui etez-vous?”, “¿Quién es usted?”

En ese documento que permite acceder al resto del mundo, se consignaba sin explicación un puñado de datos desorientadores que en mi caso confundían orígenes con legalidades. En el pasaporte no estaban mis lealtades o, lo que es lo mismo, la explicación de mí mismo dada desde la consciencia de los afectos. En ese pasaporte concedido a Eduardo Alfredo Rodríguez Rodríguez se le informaba a los aduaneros del mundo que el que tenían ante sí era un ciudadano estadounidense nacido en Cuba y (en esa época, hace unos 30 años, y he aquí otra instancia por la que ha aumentado nuestra invisibilidad) que este documento había sido emitido por el Departamento de Estado del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. En lugar del pretendido efecto clarificador del pasaporte, entregaba un documento opaco y turbio. Desde entonces, he debido sintetizar en las fronteras en las que he sido detenido una formulación factual que resulta para muchos casi incomprensible: “No soy estadounidense, no soy cubano, soy puertorriqueño”. La explicación larga de esto, la abarcadora pero siempre incompleta, se halla de maneras no del todo evidentes, en mis libros.

A veces alguien tiene la fortuna, y ésta aumenta en aquellos cuya historia familiar está asociada al exilio, la lejanía y la pérdida, de hallar un lugar en el mundo. Recibí este don cuando apenas tuve consciencia de mí mismo, montado en una bicicleta en cuyo manubrio iba trabado perennemente un guante de béisbol. En cualquier calle se armaban partidos con jugadores que ahora bateaban y corrían las bases, pero que solo un rato después se reagruparían en nuevos equipos, luchando bajo los aros de una cancha de baloncesto. Allí, entre esos muchachos, supe ya lo que ningún pasaporte ni ningún oportunismo podía confundir ni negar: era como cualquiera de mis amigos, era un puertorriqueño más. Conocí así lo que muchas décadas después descubriría en una frase de Derek Walcott: “…que el propósito de la poesía es quedar enamorado del mundo a pesar de la Historia.”

Durante décadas mis pasos me han llevado por las calles de San Juan hasta la gran explanada que queda ante el Castillo del Morro, la fortaleza principal del sistema de defensas que construyó la corona española. Por siglos nuestra ciudad fue la boca de América. Allí comenzaba su cuerpo de casi incontables miembros y comenzaban también, luego del azaroso cruce de los mares, las palabras que se compartían desde ese litoral hasta la Patagonia. He ido allí incansablemente desde que supe que mi vida estaría asociada a la escritura, desde que en una noche lejana de París Eduardo Rodríguez se convirtió en Eduardo Lalo. Me paro en lo alto de las murallas y observo el mar, la lejana línea del horizonte que tantas veces he fotografiado. Para los isleños, el océano puede ser un desierto. Todo o casi todo llega por él, pero a la vez ese espacio es infranqueable. Uno queda allí, sobre la muralla, en el límite de lo habitable, observando el punto más distante. Pero allí también, el escritor que llegué a ser, descubrió el poder devastador de la indiferencia y el silencio. Por esto, probablemente, regreso a esa muralla a contemplar un silencio y un espacio sin límites, a los que aparentemente no hay nada que oponerles. Ante ese vacío entendí que tenía que aprender a sobrevivir a ese océano, que era la imagen de la distancia, el abandono y el aislamiento, y que esta lejanía del mundo había llevado a su fin a tantos artistas y escritores del Caribe. Allí, sobre la muralla, me percaté por qué las palabras morían tantas veces en nuestras bocas y en nuestras páginas; conocí cómo la historia era una máquina de invisibilizaciones; supe cómo en Puerto Rico la respiración estaría siempre en lucha contra la asfixia. Al igual que en las más altas montañas del planeta, el mar que nos separaba y desdibujaba era una 'zona de la muerte'.

Un día, ya no recuerdo cuándo, supe desde lo alto de esa muralla, con la vista clavada en el horizonte, que era desde ese lugar que debía pensar y escribir. En realidad mis pies pisaban un espacio incomparable. No era un ámbito menor ni prescindible, como tantas veces las toxicidades de nuestras dos conquistas -la española y la estadounidense- nos habían llevado a pensar. Era un lugar privilegiado para reescribir el mundo, un espacio de visión, un lugar al que solo se podía arribar después de recorrer muchos caminos. Era, es cierto, un sitio roto, sucio, a veces nimio, pero en él se encontraba todo lo humano. Allí estaban también todas las palabras. Si hubo una epifanía ante ese mar, fue que nuestra pobreza me daba una libertad enorme. Sobre esa muralla supe que muchos otros, de los más diversos países y épocas, habían observado también ese horizonte, pero que en su caso podía haber sido un desierto o una cordillera, la pampa o la favela, la injusticia, la locura o la sexualidad, y se habían dado cuenta como yo que en lo sucesivo su deber era permanecer allí hasta que la lucidez redefiniera el dolor.

En algún lugar dije que escribo para reivindicar nuestro derecho a la tragedia. Sobre esa muralla del Castillo del Morro, en San Juan, supe que mi palabra, como la de mi pueblo, como la de tantos hombres y mujeres y pueblos del mundo, se construiría cuestionando, luchando, rompiendo los pasaportes que nos había reservado y a veces impuesto la historia. Así supe que con solo ser puertorriqueño podía ser griego; que la tragedia que nos había formado no era menor a ninguna. Así ese mar dejó de ser un desierto y fue a la vez el de Odiseo y el de los arahuacos que desde la costa de Venezuela circularon en dos direcciones, hacia el norte y hacia el sur, poblando el Caribe y Sudamérica hasta Brasil y Paraguay. De alguna manera, las palabras y sus sombras nos habían permitido sobrevivir y nos hacían posible el viaje a cualquier tiempo y a cualquier lugar, a pesar de las tempestades y los naufragios de nuestra historia.

Y así he llegado aquí, ante ustedes. Vengo de Puerto Rico, frontera extrema de América latina, el único país latinoamericano conquistado dos veces. El país al que la administración colonial española le negó la imprenta hasta comienzos del siglo XIX, al que no le permitió crear una universidad por más de cuatro siglos, al que entregó como botín de guerra, como si fuera una hacienda o un cargamento de azúcar, a su nuevo dominador. Soy de ese lugar que acaso vivió la globalización antes que cualquier otra sociedad, aún antes de que existiera el término y el conocimiento, tanto de sus consecuencias como también de las formas de oponerla. Soy de un país que resistió solo, por la fuerza de su propia cultura, a las imposiciones imperiales del país que domina y seduce desde el comienzo del siglo XX. Soy de la sociedad que tiene al preso político que lleva más años en una cárcel en toda la historia de las Américas, acusado de haber conspirado sediciosamente contra un país al que no pertenece. Oscar López Rivera lleva 32 años en prisión. Su libertad está al alcance de una sola mano de un solo hombre. Se consigue con una firma humanitaria. Con una firma que será digna para todas las partes. Pertenezco a una larga lista de escritores marginados, cuando no ninguneados, por el peso de un gentilicio que difícilmente se asocia a la grandeza y la victoria. Brillantes artistas cuya luz fue consumida por el aislamiento y la debilidad de las instituciones culturales puertorriqueñas, víctimas de nuestra incapacidad de auto representación y, a veces también, de auto respeto. Digo aquí, como un murmullo, como un sonido llegado más allá de los mares, como reivindicación y acto de justicia, tres nombres que representan a una legión. Que estos muertos homenajeen a tantos vivos: Manuel Ramos Otero, José María Lima, Víctor Fragoso. Vengo y regresaré a una sociedad perpetuamente amenazada de muerte por sus fantasmas, por sus terrores, por sus cobardías. Pero estoy aquí con todos mis muertos y todos mis compatriotas.

En un momento único como este, recuerdo y reivindico las voluntades de la palabra, las posibilidades enormes de la literatura. El escritor marca la superficie del mundo con el paso de su sombra. El texto, contrario a las apariencias, es una forma efímera. En la “Canción de Xaxubutawaxugi”, uno de los últimos Aché Guayaki del Paraguay, dice su autor ante una noche en la selva equivalente a observar el horizonte desde una muralla de San Juan. Los versos son de una casi insoportable belleza:

     “Yo mismo
      solo y sin nadie en el mundo
      tengo ya el hermoso hoy.”

Los hombres y las mujeres que ejercen cierta práctica de la escritura pueden comprender el abismo salvador presente en estas palabras. Luego de escucharlas, la noche no será ya la misma por haber conquistado la plenitud de su momento: el “hermoso hoy”. Ningún pasaporte, ninguna ley imperial, ninguna de las incapacidades históricas de nuestra nación, puede destruir o silenciar completamente lo que generaciones de hombres y mujeres han descubierto frente al océano que los separa y los reúne, en las palabras que han reunido cercados por el mar y por la historia.

En la pobreza que me compone tengo ya al “hermoso hoy”. Agradezco profundamente que sea aquí en Venezuela, donde quizá por primera vez en mi vida, haya sacado del bolsillo mi verdadero pasaporte, aquel en que ninguna de sus palabras me niega o me condena. Por fin, luego de leer mis datos opacos y turbios ninguna autoridad me detiene. Así, como los antiguos nautas del Caribe, viajo hacia el norte y hacia el sur, del Mar de las Antillas a la costa venezolana y más allá. Voy y a la vez regreso y ya no sé exactamente lo que significan los puntos cardinales, las islas o los continentes, porque esta noche mi pasaporte ya no es una equivocación o una decisión tomada por un extraño, una agenda inconclusa, una incapacidad histórica o un cúmulo de renuncias, sino una forma en que generaciones de puertorriqueños se han enfrentado a las violencias de su historia, al vacío del océano, a su dolor, a su lucha, al fracaso y han formulado así palabras que se unen a las voces de todos aquellos que se han enfrentado en cualquier tiempo y lugar con los límites de sus cuerpos y sus sociedades.

Pronto volveré a San Juan. Iré a la muralla y encontraré de nuevo el océano. Haré como Xaxubutawaxugi en la noche de la selva. Recordaré la valentía y la dignidad de la palabra. Entonces volveré a sentir más allá del océano, más allá de la historia, el “hermoso hoy”.


 

viernes, agosto 02, 2013

La Barca Lusitana el 16 de agosto de 2013 en Puerto Rico


PRESENTACIÓN EN LA BARCA LUSITANA


 

Día: 16 de agosto de 2013

Hora: 7:00 p.m.

Lugar: Librería Libros AC

1510 Ave. Ponce de León

San Juan, PR

Maestra de ceremonia:

Awilda Cáez

Presentación:

Alberto Martínez-Márquez

Lectura de poemas en portugués:

Rui Costa Santos, Etnairis Rivera y Alberto Martínez-Márquez

lunes, julio 29, 2013

Publicada en Write for Light (Ghana y Reino Unido) 2013

 


Write for Light: A Collection of True Stories and Poems about Finding Light in the Darkness


Discover thirty-eight inspirational stories and poems by authors from all around the world. Relive their tales of hope, courage, strength and perseverance as they all unite to respond to the following:
Tell us about a time in your life when you found light in the darkness.
Write for Light is a collection of true stories and poems that are touching and triumphant, bold and beautiful. We invite you to explore the extraordinary lengths people go to in order to find light in dark times.
All of the proceeds from each book will go to Light for Children – a charity that helps vulnerable and disadvantaged children in Ghana.

Write for Light is available in Paperback from Amazon and on the Amazon Kindle store.
 

UK

Click here to buy the paperback

Click here to buy the ebook

USA

Click here to buy the paperback

 Click here to buy the ebook

CANADA

Click here to buy the ebook

GERMANY

Click here to buy the paperback

Click here to buy the ebook

FRANCE

Click here to buy the paperback

Click here to buy the ebook

ITALY

Click here to buy the paperback

Click here to buy the ebook

Write for Light contains stories that show how the human spirit can triumph in the face of adversity. Please be advised that Write for Light might not be suitable for younger readers.

 

domingo, julio 28, 2013

Lilliana Ramos Collado propuesta por el gobernador a dirigir el Instituto de Cultura Puertorriqueña


 
El gobernador Alejandro García Padilla anunció hoy la creación de una comisión que tendrá como fin realizar un plan estructurado, ajustado a la actualidad, para trazar una política cultural de consenso.

Mediante Orden Ejecutiva, el gobernador creó la Comisión para el Desarrollo de la Cultura de Puerto Rico, que estará compuesta por 11 integrantes. Estos son: el profesor Ángel Darío Marrero, como presidente; la historiadora Mareia Quintero, como vicepresidenta; el experto en finanzas Juan Guillermo Herrans, que fungirá como el tesorero; y el abogado Rafael Torres Torres, que ocupará la posición de secretario.

Completan la Comisión: el artista plástico Nick Quijano, el actor Ernesto Concepción, la catedrática Liliana Ramos Collado, el periodista Héctor Feliciano, la primera dama de Bayamón Waleska Colón, el artista Tommy Torres y el actor y director de cine Benicio del Toro.

Este grupo de especialistas, que no recibirá remuneración por este trabajo, deberá entregar un informe final con las recomendaciones de la política pública cultural en o antes del 15 de diciembre de 2014.

“Mi administración reconoce el valor de la cultura como propulsor del desarrollo económico del país. Estamos seguros de que estas personas nombradas trabajarán arduamente para lograr la agenda cultural que deseamos todos los puertorriqueños”, expresó el mandatario.

Además de estos nombramientos, García Padilla anunció los integrantes de la Junta del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Nuevamente figuran como integrantes de esta junta Ángel Darío y Mareia Quintero. También formarán parte de la junta el director y dramaturgo Jose Luis Ramos Escobar, la autora Silvia Aguiló y el escritor Eduardo Lalo.

El gobernador recomendó a Liliana Ramos Collado para la posición de directora ejecutiva del Instituto de Cultura. Le corresponde a la Junta de Directores evaluar esta recomendación, así como otras que puedan surgir.

“Los ciudadanos escogidos para formar parte de esta junta responden a la búsqueda de mi administración de salvaguardar el patrimonio cultural de la isla y añadirle a esta importante institución un plan con un nuevo perfil que responda a las necesidades del puertorriqueño de hoy”, concluyó el primer ejecutivo.

 

* Este es el comunicado oficial de la Oficina de Prensa del Gobernador.





sábado, julio 27, 2013

Poemas de las puertorriqueñas Rosario Ferré, Loreina Santos Silva y Magaly Quiñones




Rosario Ferré es novelista, cuentista y poeta. Nació en Ponce, Puerto Rico en el 1938 y ha escrito durante más de treinta años. Sus libros son un intento de expresar el espíritu humano desde la perspectiva de una mujer del siglo XXI que sobrevive en un mundo fracturado.

 
Para escribir este poema

Para escribir este poema
¡Oh musa! yo te juro
Que se acumulará el polvo en los sillones.
Que los calderos ocultarán su bochorno
Al fondo de la olla.
Que el asado se carbonizará en el horno
y los cubiertos amortiguarán su tintineo
sobre el mantel de hilo de la mesa.
Que las papas multiplicarán sus rizomas
y los tomates se pudrirán en la heladera.
Que el caos de ropa sucia acumulará
su túmulo de fantasmas anudados
al fondo de la pileta del lavadero.
Que el timbre se hundirá en el marco de la puerta
y el teléfono sonará con una rabia larga
sin que nadie conteste.
Pero sobre todo ¡Oh musa!
te prometo
que la noche sostendrá mi cerebro entre sus manos
como una flor que se abre al universo.



Loreina Santos Silva. Nació en Hato Rey, Puerto Rico en 1933. Es poeta, narradora y ensayista. Ha publicado dieciséis libros. Entre ellos: Amor, amor, una veleta (1990); ABC para los niños puertorriqueños (1990); Como puñales (1993); Poemas para la madre ausente (1995); Este ojo que me mira (memorias) (1996) y El Reclamo de las Rocas (1997). Ha dirigido los cuatro congresos de “Creación Femenina en el Mundo Hispánico”, así como otros eventos de tipo literario.

 

Soneto de la ausencia

Yo me quedo varada en el umbral distante.
Tú te vas y no vuelves, tal vez, por la vereda
que te lleva a otra suerte y en planetas ignotos,
a la la luz de otros soles, vives nuevos teoremas...
 
Ay, puerta de la muerte, sólo queda la sombra
de la madre ya ausente. Su rostro congelado
ya no tiene pupilas para ver los afanes
de una niña sin nanas, sin cuentos, ni caricias.
 
Ni el bastón del ancestro, con el don de la alquimia,
te devuelve a la vida. Ya no escucho la voz
que canta, “ay, turulete, si la niña no duerme...”
 
Ni los cuentos “Juan Bobos”  niños o adolescentes. 
Ya no sé del amor que se fue para siempre
haciéndome crecer, con el dolor, más fuerte.
 
del libro Poemas para la madre ausente




Magaly Quiñones  Nació en 1945. Escribe cuentos, ensayos, crítica de arte y poesía. Sus poemas forman parte de múltiples antologías y revistas literarias de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Tiene quince libros publicados y ha obtenido varios premios de literatura. Sus trabajos más recientes están dedicados a la literatura infantil.


 
La pesca


Todos vieron al pez de plata
Pero nadie nos dijo cómo era.
Todos, bajo el silencio de las nubes,
vieron al pez de plata
y apuntalaron redes y navajas
para cazarlo.
 
Ya cerrada la noche, los pescadores,
hurgaron el abismo con sus dedos de seda.
La carnada infeliz, desamparada,
huyéndole a la noche,
trazó -como soldado desarmado-
su último sueño.
 
El pez, barba rielante.
El pez, cáscara espléndida,
se deslizó anhelante bajo la sombra
del funesto remo.
Cuando picó el anzuelo y mordió el fondo,
lo sacaron del agua, lo desollaron vivo
y cantaron su muerte.
 
Ya sin temblor ni escamas,
rodeado de limones y cebollas,
hierático en la mesa, mudo y ciego.
Nos sorprendió su olor, su sangre tinta,
su humor de piedra decidida y limpia.
Todos vieron al pez de plata,
Y llenaron su vientre con sus latas.
¿Su cilicio?, -un tazón de aceite hirviendo-.
Cegados por el hambre y la arrogancia,
ya dándole por muerto,
se tragaron al dios sin conocerlo.

Estos poemas forman parte de la Antología 'Ejército de rosas'
https://www.createspace.com/3504995

miércoles, julio 24, 2013

Juan Duchesne Winter sobre Yolanda Arroyo Pizarro


Juan Duchesne Winter sobre Yolanda Arroyo Pizarro (2010)


[El amigo peruano Guillermo Jiménez me envía la transcripción de esta reseña que fue publicada en el 2010. Mil gracias a Guillermo, por habernos conocido ahora en Perú, durante la Feria Internacional de Libros Lima 2013 y por haber tenido el detalle de sacar tiempo para pasar en digital esta crítica, que a mucho orgullo, me hicieran los amigos de Hotel Abismo: Juan Duchesne Winter, Eduardo Lalo, Aurea María Sotomayor, Juan Carlos Rodriguez, Noel Luna, Rubén Ríos Ávila y la tan añorada Mara Negrón.]

 ...............................................................................................................................

El delirio literario armado en las dos recientes colecciones de cuentos de Yolanda Arroyo Pizarro, tituladas Ojos de luna e Historias paro morderte los labios, recorre no ya épocas y lugares distintos, sino eras, eones, latitudes, existencias apartadísimas, que sin embargo comparten una misma inclinación a bregar con la situación límite. La amplia variedad de ‘casos’ que trabaja esta autora no es, en rigor, inventada, pertenece al catálogo de encuentros del tipo que nos depara la sociedad neoliberal globalizada en su fase runaway. El radar imaginativo de Arroyo Pizarro detecta esos casos típicamente invisibilizados de lo extremo y les proporciona la sustancia lenguajera que no tienen en su estado crudo, les da la existencia que les niega la sociedad del espectáculo. Les da, en fin, realidad.

La tapa un tanto fashion de Historias para morderte los labios no es demasiado justa con el contenido, pero sí acierta al incluir una mariposa ensangrentada. La mariposa es la psiquis potente de esta escritora, capaz de mimetizar un gran repertorio de vivencias desgarradoras. En Ojos de luna, un volumen pulcramente editado, el foco del narrador salta, como Psiquis, de persona en persona, asumiendo las voces y conciencias abigarradas de: 1) “amazonas” tainas del siglo XVI; 2) una esclava violada y mutilada del siglo XVII; 3) una hebrea rebelde de la antigüedad; 4) una potencial rea de la Inquisición medieval; 5) un hermafrodita zoofílico del siglo XXI; 5) una esposa maltratada vecina de Virginia Woolf en Bloomsbury 6) y un niño convertido en discípulo sexual de una señora casada. Esta mimesis que repasa el delirio de la historia desde la perspectiva de los “vencidos” en verdad inventa subjetividades contemporáneas resultantes de un devenir minoritario políticamente motivado y replantea el espíritu de rebeldía radical que la historia suprime. El cuento más interesante del volumen quizás sea “Moridero de olas”, que al reivindicar una especie de hedonismo terminal contrasta con la visión tan disciplinaria y nihilista prevaleciente en otra obra con tema similar de Marlo Bellatin, Los enfermos terminales de Salón de belleza, de Bellatin, se encierran en una institución negadora de la vida, pero los enfermos de “Moridero de olas” se las agencian para irse de crucero permanente por el archipiélago de Puerto Rico en un velero de cabotaje manejado por ellos mismos, donde escapan de las trampas financieras y deshumanizantes del sistema de salud neoliberal para “bregar” con la enfermedad y la muerte dentro de una especie de comunismo turístico local que se sostiene con los desechos marítimos de la industria turística transnacional. Yolanda Arroyo Pizarro plasma aquí una alegoría de la resistencia a la colonialidad en el Puerto Rico contemporáneo.

El otro volumen de ella, Historias para morderte los labios, es más disperso, variopinto y tal vez menos cuidado, pero se le debe ver como un paréntesis experimental en el cual la autora parece buscar una transición estética. Algunos relatos, como “Niña Bawana” retoman el delirio “tribal”. Queda bien claro en este relato que Arroyo Pizarro no postula una nostalgia new age del holismo tribal. Una jovencita africana y su amante occidental se niegan a aceptar la ablación del clítoris que la “comunidad” pretende imponerle a ella. Los personajes “tribales” que ella recrea e inventa buscan escapar a toda costa de la comunidad atávica que parece aplastarlos, para reinventar otros pueblos y tribus que devienen aún más minoritarios dentro de las minorías establecidas. Para ella la comunidad más radical siempre es la comunidad de los amantes, que no es sólo una comunidad de amantes románticos sino también una panoplia de uniones afectivas que rebasan la sexualidad y que contagian políticamente el entorno social. Otros relatos mimetizan las vivencias de una “narco-mula”; de una joven sexualmente atribulada que asume el cuido de su padre moribundo; de una masturbadora compulsiva que discute a Jacques Derrida en Starbucks; de un ex presidiario autodesignado como ángel guardián de una activista legal norteamericana en Puerto Rico... Hay fragmentos completamente delirantes donde la voz narrativa personifica una fantástica ciudad de gárgolas que encarna el caos urbano a través de los milenios. Otros asumen las voces de niñitos maltratados en barriadas urbanas. La colección oscila entre el hiperrealismo y la fantasía cyberpunk. Algunos pasajes bordean el cliché new age, pero los rescata una actitud de inconformidad que se distancia de la falsa armonía terapéutica de la “nueva era”. Ningún texto es aburrido, por más que algunos fragmentos dan la impresión de negarle al lector un desarrollo mayor que queda latiendo en una inconclusividad tal vez gratuita. Pero el conjunto de los dos volúmenes no sólo promete, sino que cumple a cabalidad y nos lega una aportación literaria notable. —JDW

Amazon.com: Hotel Abismo 5: Literatura y crítica (Spanish Edition) (9781452877457): Juan R Duchesne Winter, Aurea Maria Sotomayor, Mara Negrón, Noel Luna, Juan Carlos Rodríguez, Eduardo Lalo, Rubén Ríos Ávila: Books


Mesa Editorial
Aurea María Sotomayor
Eduardo Lalo
Juan Carlos Rodriguez
Juan Duchesne Winter
Mara Negrón
Noel Luna
Rubén Ríos Ávila

Hotel Abismo 5 © 2010
San Juan de Puerto Rico
redacción@hotelabismo.net
www.hotelabismo.net

 


 

martes, julio 23, 2013

Tiempo de Leer: las escritoras Yolanda Arroyo Pizarro y Mayra Santos hablan sobre Puerto Rico y sus literaturas

Cuentos puertorriqueños en el nuevo milenio. Los libros de la Iguana 2013

  




CUENTOS PUERTORRIQUEÑOS EN EL NUEVO MILENIO. Los Libros de la Iguana, 2013. Pronto a la venta. Antología de 50 cuentos de 50 narradores puertorriqueños.

"En esta compilación presentamos autores a partir de la generación del 60, a cuya cabeza siempre se ubica la narrativa del maestro Luis Rafael Sánchez, hasta incluir otros de más reciente promoción. Sus asuntos resultan variados e ingeniosos en donde se explora la literatura de problemática social, la de ciencia-ficción, la ficción histórica, la literatura fantástica, feminista, populista, homoerótica, en la que figuran los temas de la muerte, el amor y el desamor,la locura, el erotismo, el crimen, la maldad, el mundo académico, la calle, lo urbano --incluidas las ciudades de Estados Unidos-- y, en algunos casos, la vida pueblerina. No hay cuentos de ruralía o --en caso de uno específico-- lo alude de forma lejana. Por su variedad de temas y estilos, la compilación viene a ser un ómnibus de la narrativa breve a la altura de este milenio. Sus cuentos son ventanas a la realidad puertorriqueña --o en el caso de los que no se refieren directamente a la nuestra-- muestran al narrador en tema universalista como es corriente ahora en estos tiempos globalizados.

Quien busque algún ángulo del Puerto Rico de hoy, mediante la ficción breve, tiene aquí su libro. Desde luego, es para lectores. Lo anterior no es redundancia: Un lector es aquel que puede dialogar con el autor, que no busca textos cortos, sino disfruta la propuesta de cada creador. No hay nada contra el texto corto, pero el cuento aquí conlleva mediana extensión."
RMP

Autores en orden alfabético: Noraida Agosto, Alejandro Álvarez, Pedro Aponte-Vázquez, Yolanda Arroyo Pizarro, Janette Becerra, José Borges, Rubis Camacho, Marcelino Canino Salgado, Pablo Juan Canino Salgado, Alejandro Carpio, Emilio del Carril, Pedro Cartagena, Andrés Castro Ríos, Félix Córdova Iturregui, Mara Daisy Cruz, Tere Dávila, Aida María de Jesús, Ivonne Denis, Ángel Manuel Encarnación, Rafael Franco Steeves, Elidio La Torre Lagares, Luis López Nieves, Tomás López Ramírez, Hiram Lozada, Carmen Lugo Filippi, Ángel Maldonado Acevedo, Margarita Maldonado Colón, Héctor J. Martell, Jan Martínez, Edgar Martínez Masdeu, Ramón Felipe Medina, Miranda Merced, Iris Miranda, Mayra Montero, Ángelo Negrón Falcón, Luis Negrón, Edgardo Nieves Mieles, Imayrín Padua, Reynaldo Marcos Padua, José Peláez, Giorgiana Pietri, Juan Antonio Ramos, Edgardo Rodríguez Juliá, José E. Santos, Mayra Santos Febres, Loreina Santos Silva, Wenceslao Serra Deliz, José Manuel Torres Santiago, Carmen Valle y Lourdes Vázquez.

EDP University en la feria de libros de Perú 2013

La Revista Academia de EDP University, que dirige el Prof. Edgardo Machuca, y su nueva iniciativa de Colección de Literatura Puertorriqueña, también dijeron presente en FIL Lima 2013. La colección inaugura con el título 'Carimbos de cáncer', una selección antológica de los cuentos de Yolanda Arroyo Pizarro que manejan el tema del cáncer y su espectro de complicaciones. La revista además, ha publicado por años a escritores de alto calibre como: Mayra Santos Febres, Abniel Marat, Luis Negrón, Yvonne Denis y Rubis Camacho, entre otros.


lunes, julio 22, 2013

Participación de Puerto Rico en la FIL Lima 2013



“Decían que son un país invisible, pues aquí tienen un pabellón grande, para que los vean. Es la primera vez que un país tiene un lugar así en nuestra feria” [...] “Este acto ha sido un atrevimiento. Lo hice porque lo merece el país y sus escritores y para que otras ferias lo noten. Que luego los inviten a la de Bogotá y a la de Buenos Aires. A Puerto Rico solo le habían dedicado una feria en el 1998, en Guadalajara, y tienen que dar a conocer sus letras”. - Doris Moromisato

http://www.elnuevodia.com/dorismoromisatohabladelafillima-1556677.HTML



 























 

















Enlace a varias notas de la participación de Puerto Rico en la FIL Lima 2013

http://www.elnuevodia.com/perumiraapuertorico-1555997.html

http://www.andina.com.pe/Espanol/noticia-el-caribe-es-una-cultura-muchos-imaginan-y-pocos-conocen-senala-mayra-santos-febres-466503.aspx#.Ue3vWvLD_IU

http://www.elperuano.pe/Edicion/noticia-escritoras-puerto-rico-presentaran-lima-una-vision-distinta-sobre-caribe-7964.aspx#.Ue3vUvLD_IU

http://claudiasalazarjimenez.wordpress.com/2013/07/17/poner-el-cuerpo-en-la-fil-lima-2013/

http://www.americatv.com.pe/portal/noticias/taxonomy/term/18160

http://www.elnuevodia.com/laliteraturamesalvo-1556243.html

http://www.elnuevodia.com/otraformadeserperuano-1556464.html

http://www.elnuevodia.com/elgestosiempreseadelantaalapalabra-1556529.html

http://www.elnuevodia.com/imagenesparacontar-1556678.html


 

Acerca de mí

Mi foto
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

Seguidores