domingo, enero 21, 2007

Si la ves en San Sebastian

"Vivir en el corazón de aquellos que hemos dejado es no morir".- J. W. Goethe

De lejos parecían discutir. El bullicio de la Calle San Sebastián difuminaba los movimientos de una y de otra. Hablaban alto cuando querían hacerse un espacio entre ellas, alejarse. Susurraban, para entonces una o la otra acercarse. Cada acercamiento era una amenaza de caricias, una provocación al tacto. Te toco el hombro, la barbilla, subes el volumen de esas palabras que no convencen. Me alejo. Hablas bajito y me acerco otra vez, y entonces te acaricio la mejilla. Blanca la piel de la corpulenta, de la tosca; sus espejuelos de diseñador pincelaban un rostro porcelana. Negra la tez de la remoseada, la coqueta; labios delineados y sombra clara sobre las llamativas pestañas, caderas asesinas. La bebida, el vino, las Coors lights, me hicieron llorarte anoche, le contó. Yo leía los labios de ambas y me camuflageaba en el bullicio carnavalesco.

Creo que deberé irme como sugeriste, y creo que deberé ser fuerte como me aconsejaste. Ser fuerte por las dos. Pero debo alejarme. No sólo por el asunto del tercero en mi vida, sino también por mi corazón, que tan pronto se emborracha empieza a imaginarte con otra que te acaricia, con otra que se duerme acurrucada en tus brazos, con otra que no soy yo. A mí se me pasó el tiempo. Y me duele. Quiero tenerte como te tuve y no es posible ya. Y me duermo llorándote. Empapo las almohadas de una cama extraña que no me reconoce.

Las vi bajar las cabezas, dilucidando porvenires. Disimulé y la que lloraba al dormirse añadió: Quiero verte cuando quiero verte, no cuando lo permitan las bajas tarifas de aviones o las oportunidades de trainings de tu empleo. Quiero verte cuando abra los ojos cada mañana.

Me hago daño. A veces pasan los días y me aguanto, logro contenerme, logro hablarte normal, como una amiga, de cosas triviales y hasta reímos, y nos hacemos chistes y hasta nos coqueteamos y nos enamoramos y nos decimos cuánto significamos para cada una. Pero siempre llega el día. Mi día. D-day. El día de llorarte. El día de encapricharme con quererte para mí, con hacerte mía no matter what. Exploto. Y me hago daño. Hago que se duela mi pobre corazón. Y no es justo. Es justo ser feliz, y no lo logro del todo con este balance chueco que me he inventado y que a veces me creo… pero que nunca me dura. Dejarnos. A tratar de nuevo de dejarnos.

La de blanca piel besó en la boca a su negra que no quería parar de hablar. La música casi las envuelve en una correría de ritmos zalameros. Detrás de ellas, un hombre anunciaba la venta de pinchos de cerdo y tripletas con to’ los power. Enfrente se jugaba billar, se bailaba reggaeton, se probaban algunas muchachas pantallas y collares artesanales.

Yo las vi reír a ambas. Después las vi llorar. Durante el siguiente cuarto de hora se despidieron. Cada una por direcciones distintas, esquinas diferentes. Una subió camino de la catedral y la otra apretó el paso en dirección al morro.







Si la ves
Artista: Franco De Vita (dúo con Sin Bandera)
Album: Stop


Si la ves dile que,
Que me has visto mejorado
Y que hay alguien a mi lado
Que me tiene enamorado
Que los días se han pasado
Y ni cuenta yo me he dado
Que no me ha quitado el sueño
Y que lo nuestro está olvidado

Dile que yo estoy muy bien
Que nunca he estado mejor
Si piensa que tal vez me muero
Por que ella no está, que va
Dile que al final de todo
Se lo voy a agradecer
Aunque pensándolo bien
Mejor dile que ya no me ves

Si la ves dile que ya no espero su llamada
Y que ya no me despierto
En plena madrugada
Y que ya no la recuerdo
Y que ya no me hace falta
Dile que ya estoy curado
Y que lo nuestro ya es pasado

Dile que yo estoy muy bien, (yo estoy muy bien)
Que nunca he estado mejor, (mejor)
Si piensa que tal vez me muero por que ella no está, que va
Dile que al final de todo
Se lo voy a agradecer
Aunque pensándolo bien, mejor dile que ya no me ves

Que me he perdido
Y que no voy a regresar
Y dile también
Que aunque me llame no contestare
Si la ves

Y Dile que yo estoy muy bien (aunque yo se muy bien que no)
Que nunca he estado mejor (miente un poco por favor)
Si piensa que tal vez me muero por que ella no está, que va
Dile que al final de todo (no sigas mintiéndole)
Se lo voy a agradecer
Aunque pensándolo bien, mejor dile que ya no me ves

Dile que yo estoy muy bien, (aunque yo sé muy bien que no)
Que nunca he estado mejor, (miente un poco a mi favor)
Si piensa que tal vez me muero por que ella no está, que va
Dile que al final de todo (no sigas ya mintiendo)
Se lo voy a agradecer
Aunque pensándolo bien, mejor dile que ya no me ves.

1 comentario:

Anónimo dijo...

“Partir…
Con el atisbo del naufragio,
Con la certeza de que ambos hemos perdido”

Te entiendo. Es muy doloroso el amor…

Acerca de mí

Mi foto
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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