miércoles, febrero 01, 2012

Desquites que no entiendo; palabras inexistentes

Desquites que no entiendo; palabras inexistentes
Por Yolanda Arroyo Pizarro

I
¿Cómo se dice, o se describe, o se define en una sola palabra, el acto de desquitarse con otra persona que no es responsable de lo que nos pasa? O sea, digamos que Fulana me roba dinero y yo, en vez de desquitar mi enojo o procesar el asunto con ella, voy donde Mengana y le robo a ella.  ¿Cómo se llama esa acción?  ¿Existe una palabra que defina eso?


II
Cuando yo tenía 17 años, caminaba de vuelta de las Fiestas Patronales de mi pueblo natal Cataño.  Iba de la mano de mi primer novio Carlos.  Recién acababa el espectáculo de fuegos artificiales frente a las lanchas y los miles de compueblanos que habíamos tenido la cabeza levantada mirando el firmamento estallar en colores, bajamos el rostro para dejar de observar los cohetes esfumados. Justo en ese momento me percato de la pareja que iba caminando frente a nosotros.  Estaban teniendo un altercado. Ella meneaba la cabeza y señalaba con el dedo; él decía que "no" y con sus ademanes iba echando a perder su piña colada servida en aquellas tan distintivas copas de plástico transparente. El líquido se iba derramando al suelo, amenazando con lanzar también la cherry y la sombrillita china de papel por los aires.

Acto seguido el muchacho estrelló el vaso de plástico de la piña colada sobre el cabello de su novia.  A estas alturas se sabe que el plástico de las copas de plástico, es mucho más resistente que el plástico de los vasos de plástico donde se bebe refresco.  Así que el desafortunado envase, se rompió con dolorosa dificultad sobre el cráneo de la chica y le sacó sangre.

El desacuerdo quedó ahí.  Ambos continuaron caminando frente a nosotros.  Tomados de mano.  Ella cabeza agachada y en silencio.  Él en silencio también.

Carlos, mi novio, comento por lo bajo: ¿Qué le habrá hecho ella para sacarlo de sus casillas?

Tuve un espontáneo deseo de vomitar.



III
Tres meses más tarde luego de aquel incidente, festejaba el barrio la victoria de un juego de pelota en el parque de Amelia.  Allí atestigüé una garata de gente gritando ‘¡Pelea de gatas, Cat fight!’.  Adultos y jovenzuelos hacían sonidos con la boca alegóricos a la imitación de gatos batallando.  La misma novia a quien le habían impuesto el sombrero piñacolandés, abofeteaba y halaba los cabellos de otra muchacha. Le exigía a esta que dejara en paz a su macho, que era de ella y de nadie más, y que no iba a permitir que nada ni nadie se lo robara.

Tuve un nuevo y aún más fervoroso deseo de vomitar. ¿Qué hacía aquella mujer desquitando su ira con quien no era?  ¿Por qué se ensañaba de esa manera con la otra y no se defendía del mismo modo con su pareja maltratante, con su adonis agresor?  ¿Qué la impulsaba a pelear por retener algo tan descabellado y que muy posiblemente le costaría más adelante su vida?

¿Cómo se llama esa acción?  ¿Existe una palabra que defina eso?



IV
La noticia del periódico Primera Hora, documentada por Istra Pacheco, lee: “Janet Rodríguez vivía literalmente con el enemigo en casa (…) Rodríguez cuenta que su pareja, padre de su hija más pequeña, la celaba tanto que le decía que si lo dejaba, la iba a buscar para quemarle la cara y así nadie más la miraría.” La noticia también detalla que “insólitamente” en uno de los lugares al que se dirigió solicitando ayuda, una trabajadora social le recomendó que llamara a su agresor.

Por supuesto que es insólito.  Y con una alegación de ese tipo, cualquiera esperaría que la reportera, haciendo su trabajo, contactaría a la otra parte para obtener reacciones.  Al menos eso es lo que le enseñan en la clase de “periodismo” que le dan a mi hija de trece años en la escuela, sobre métodos de investigación noticiosa para redactar proyectos en Powerpoint o Microsoft Moviemaker. Insólitamente, eso no fue lo que ocurrió.  La “noticia” fue publicada sin reacciones ni investigaciones más allá de la “alegación” o del “chisme”.

El resultado fue que la organización desprestigiada, Proyecto Matria, no tuvo oportunidad de debatir la acusación.  El periódico ofreció un espacio de aclaración días más tarde, que seguramente no leyeron los que sí leyeron el primer artículo, dejando la impresión incorrecta y “a dios que reparta suertes”.

En la página oficial de internet de Matria (proyectomatria.blogspot.com), la Directora de la entidad, Lic. Amárilis Pagán Jiménez explica: “En cuanto a la señora Jannette Rodríguez, sólo podemos decir que mintió. En nuestra organización jamás se recomendaría a una participante poner en riesgo su seguridad y revelar a la parte agresora su información. (…)No tenemos una explicación para su testimonio, salvo, quizás, una falta de aceptación por su parte en cuanto a la responsabilidad que debió asumir para aprovechar al máximo nuestros servicios.”
Por supuesto que el asunto también me ha dado nauseas. Y mis preguntas siguen siendo las mismas de hace 20 años atrás, con leves alteraciones: ¿Qué provoca que una mujer desquite su ira con quien no es el responsable de su situación?  ¿Por qué se ensaña de esa manera con otras mujeres que le tienden la mano y no se defendió del mismo modo con su pareja maltratante, con su adonis agresor?  ¿Qué la impulsa a algo tan descabellado?  ¿No piensan ella y la reportera Istra Pacheco que sus acciones negligentes pueden costar la vida a otras mujeres si se eliminan fondos o instituciones?  ¿No tienen ellas hijas, hermanas o parientas que alguna vez se vean afectadas por tal mezquindad?

¿Cómo se llama esa acción?  ¿Existe una palabra que defina eso?


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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen articulo. Tambien ocurre que si la mujer sale de una relacion violenta y se dedica tiempo a ella "sin pareja", "sin un macho" (porque todo tiene su momento) otras mujeres que viven sumergidas en su relacion de pareja que es un infierno creado por ellas mismas, atacan y se desquitan de diversas formas. Eso tampoco tiene nombre.

Luzma Umpierre dijo...

Si, eso se llama desplazamiento de ira o anger displacement. Ocurre mas de lo que crees. La gente llega del trabajo a sus casas enfurecidas por el maltrato laborar y en vez de explicar(como lo hacia mi madre a mi padre)la furia de lo que sucedio en el trabajo, arremeten contra la pareja por cualquier nimiedad. Muchas veces en la vida me he encontardo diciendole a una de mis parejas: "No soy yo; es tu dia en el trabajo." A la mujer en especial se le dicta que no puede mostrar ira y aquellas que lo hacemos ganamos mala fama y ya tu sabes lo de "Cria fama y acuestate a dormir." Por mas que cambies en el futuro los que te conocieron en la epoca de la ira justificada ya no te dejan tener la paz de haber cambiado. Y siguen diciendo: "Es una mujer furiosa," etc. y el circulo vicioso sigue. Por que a un hombre que se "encojona" se le admira y si una mujer "se en/cabrona" se le desprecia? Ahi te lo dejo, Yolandita porque me hiciste pensar y no todos lo logran....:-D

Acerca de mí

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"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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