martes, febrero 14, 2012

Prólogo a El futuro no es nuestro

Prólogo a El futuro no es nuestro
por Diego trelles Paz



 Aunque en muchos de los relatos de El Futuro no es nuestro es reconocible esa convicción algo nihilista con la que se afronta individualmente el desencanto al que hace referencia Maldonado, así como las distintas opciones estilísticas y temáticas y las múltiples influencias no solo literarias de los escritores presentes, es posible también encontrar entre ellos puntuales correspondencias. Si es cierto, por ejemplo, que el cinismo, la indiferencia y el individualismo están presentes, directa u oblicuamente, en mucha de la producción de estos autores hasta el punto de tentar una unidad algo particular, ciñéndome estrictamente a los cuentos que conforman esta antología es posible agregar que las preocupaciones y los motivos medulares de la tradición literaria latinoamericana, en esencia, no se han alterado. En muchos de estos relatos, por ejemplo, son las diferentes manifestaciones de la violencia, tanto en las relaciones interpersonales como a partir del difícil proceso de convivencia cultural, social y político de naciones altamente desiguales, las que forman o complementan el nudo general de los conflictos. Por un lado, está esa violencia cotidiana, rutinaria y generalizada que lo impregna y lo degrada todo, como en el caso de “Los curiosos” de Juan Gabriel Vásquez, donde el espectáculo de la muerte esteriliza a una turba de mirones apostada sobre un puente para ver el rescate de los muertos que han sido arrojados al río Medellín. Este voyeurismo intrigante y morboso es el mismo que paraliza y fascina al hombre que observa la violación de una niña en “Rapiña” de Yolanda Arroyo Pizarro, un cuento de fuerte carga alegórica, escalofriante y poderoso como un golpe de puño. Por el otro lado, está la violencia del enfrentamiento entre clases, del odio racial y de la segregación comunitaria en todas sus feroces vertientes, es decir, la generada por el deterioro social que produjeron las olas migratorias del campo a la ciudad y que se intensificaron en muchos países latinoamericanos desde finales del 70 por la pobreza, el narcotráfico y la violencia política. Este tipo de violencia está presente, de diversas formas y a distinta escala, en los cuentos de Ronald Flores, Daniel Alarcón y Santiago Roncagliolo.




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"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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