sábado, julio 13, 2013

La Voz Hispana de Nueva York entrevista a Yolanda Arroyo Pizarro

 
Aquí estamos de nuevo…
Cuerpo presente, color vigente,
Declinándonos a ser invisibles…
Rehusándonos a ser borradas.
Yolanda Arroyo Pizarro
 
Cuando la pasión de un escritor aborda el tema del virus perturbador de la raza, se compromete con la lucha de derrotar la enfermedad que por siglos ha infectado los pueblos. Las Negras presenta la desnudez que surca a la mujer estigmatizada y llega a la piel esclava para ser bastión de fuego libertador.
 
 Esta semana, izamos bandera de la mano de una Escritora puertorriqueña que en su denuncia racial abre círculos de luz con una literatura de conciencia: Yolanda Arroyo Pizarro. Nace un 29 de octubre de 1970 en Guaynabo, P.R. Novelista, Cuentista, Ensayista y Poeta. Posee Bachillerato en Gerencia y con estudios en Mercadeo y Tecnología Educativa y Maestría en Literatura. Ha participado de los congresos literarios y culturales Organization of Women Writers of África 2013 en Accra, Ghana (OWWA), Bogotá 39 del Hay Festival en Colombia, FIL Guadalajara, Festival Vivamérica en Madrid, LIBER Barcelona, el Otoño Cultural de Huelva en España, la Organización Iberoamericana de la Juventud en Cartagena de Indias, Colombia, y el Festival de la Palabra en Puerto Rico y Nueva York. En la actualidad dicta talleres en el Viejo San Juan, Puerto Rico.
 
Zenn Ramos: De todas tus fuentes literarias, ¿cual se acerca a tu finitud?
Yolanda Arroyo Pizarro: “Susan Sontag, de seguro. La admiro, la leo, la releo. Intento acercarme a su esencia desde el entuerto cognitivo de la palabra. Pero no hay que llamarse a engaño, tengo muchos referentes y no los puedo desligar de mi yo literario: Luis Negrón, Mayda Colón, Alejandro Zambra, Diego Trelles, Lilliana Ramos Collado, Mayra Santos Febres, José Saramago… Son parte de mi finitud y a la vez me permiten el deslímite.”
 
ZR: ¿Cómo se resume la “otredad” narrativa y malvada de la esclavitud?
YAP: “Te voy a contar esta anécdota que creo contesta esa pregunta. Cuando en mayo de 2013 visité África, con motivo del encuentro de Escritoras africanas y afrodescendientes, me llamó la atención percibir la poca producción literaria existente sobre el tema de lo que llamas, “la malvada esclavitud”. Hice la pregunta a varias expertas y doctoras en el tema, hasta que di con esta explicación brindada por una narradora ghaniana. Me dijo: “Estamos avergonzados, los africanos. No queremos tocar el tema. No podemos creer que hayamos permitido que esto nos sucediera.” El “esto” del que hablaba la colega escritora era precisamente la esclavitud. Así que, en palabras de una hija-nieta-bisnieta de esta tragedia tan colosal que nos pasó, y que permitimos que nos pasara, la otredad narrativa debe resumirse en una sola palabra: vergüenza.”

ZR: ¿Cómo se desencadenan las manos de la negritud?
YAP: “Denunciando. Cada denuncia es un recordatorio. Hay que recordar. Quien se rehúsa a recordar está destinado a repetir. Y ya me juré que mientras yo viva, no pienso permitir que esto vuelva a suceder.”
YAP: “Te voy a contar esta anécdota que creo contesta esa pregunta. Cuando en mayo de 2013 visité África, con motivo del encuentro de Escritoras africanas y afrodescendientes, me llamó la atención percibir la poca producción literaria existente sobre el tema de lo que llamas, “la malvada esclavitud”. Hice la pregunta a varias expertas y doctoras en el tema, hasta que di con esta explicación brindada por una narradora ghaniana. Me dijo: “Estamos avergonzados, los africanos. No queremos tocar el tema. No podemos creer que hayamos permitido que esto nos sucediera.” El “esto” del que hablaba la colega escritora era precisamente la esclavitud. Así que, en palabras de una hija-nieta-bisnieta de esta tragedia tan colosal que nos pasó, y que permitimos que nos pasara, la otredad narrativa debe resumirse en una sola palabra: vergüenza.”
 
ZR: ¿Cómo se desencadenan las manos de la negritud?
 YAP: “Denunciando. Cada denuncia es un recordatorio. Hay que recordar. Quien se rehúsa a recordar está destinado a repetir. Y ya me juré que mientras yo viva, no pienso permitir que esto vuelva a suceder.”
 
ZR: ¿Cuál es el lugar escénico de la mujer negra en Puerto Rico?
 YAP: “La cama, el salón de clases, el hemiciclo, la ciudad, los lugares espirituales y seculares, en fin, toda localidad en la que coexistan seres humanos, dispuestos o no, a escucharnos, es nuestro lugar escénico. Hace tiempo que sabemos que toda cosa es un acto político, si nos lo proponemos, así que eso no se puede pasar por alto.”
 
ZR: ¿Existe el destierro en la literatura; el racismo no ha desaparecido?
 YAP: “El racismo no ha desaparecido, pero gracias a mujeres y hombres denunciadores y antirracistas, es menos. Quiero creer que es menos, pero está ahí. Somos los custodios para que continúe menguando. Y sobre el destierro en la literatura, pienso que quienes más lo padecen son aquellos que comparten un discurso tabú. A mí me ha pasado, pero no me lo tomo muy en serio.”
 
ZR: ¿Con qué armas contamos las mujeres para preservar nuestra posición social?
 YAP: “Con la palabra.”
 

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Acerca de mí

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"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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