domingo, noviembre 30, 2014

Catherine Marsh Kennerley: Concebir y narrar.

La Dra. Catherine Marsh Kennerley dicta una clase en la Universidad de Puerto Rico sobre Maternidad y escritura. Sus apasionados acercamientos al tema de la maternidad en literatura son dignos de una atención minuciosa. Boreales la ha entrevistado para que nuestros lectores disfruten de sus reflexiones.

Cathy y su hijo Santiago. (suministrada)


¿Cómo se concibió la idea de una clase de Maternidad y escritura?

El verbo es clave: “concibió”.  Si voy a hablar de orígenes, pues comenzó con el embarazo de mi hijo Santiago… También se originó con mi deseo de entender a mi propia madre... Puedo señalar también que  la visita de Irene Vilar,  la nieta de Lolita Lebrón (considerada por el nacionalismo puertorriqueño como la Madre de la Patria) al Recinto de Río Piedras en febrero del 2012 para hablar de su memoria escrita en inglés, Impossible Motherhood: Testimony of an Abortion Addict. Este libro, que considero subversivo, fue detonante para que comenzara a pensar en otro acercamiento a nuestra literatura. ¿Qué significaría para la literatura puertorriqueña leer desde la madre?   ¿Qué interpretaciones nuevas podían surgir? 
Juan Gelpí en su libro Literatura y paternalismo nos convoca a que estudiemos la literatura puertorriqueña de otro modo que no sea a través de la idea de generación, en la que se erige un padre figurado y se va eliminando o censurado todo lo que queda fuera, es decir, lo que amenaza con la dispersión/el orden .  Así relee Gelpí a Pedreira, René Marqués, Ana Lydia Vega y a Magali García Ramis, por ejemplo. Sin embargo, es a través de Manuel Ramos Otero que se rescata un enlace primordial: el de la madre. Gelpí nos ofrece un punto de partida al recuperar la brevísima oración: “La familia es mamá” del cuento “La casa clausurada”.

La casa no es aquí el espacio fundado por el padre, sino el lugar asociado con la figura materna.  Pero hay más: “la familia es mamá” sugiere una alianza con la madre y, por lo tanto, un deseo de establecer otros vínculos familiares que no estén basados en la genealogía y la autoridad de la figura paterna.  (Gelpí, 144-149).

Empecé a ver esta propuesta como una necesidad  (no solo para las letras, sino para nuestro cine) y me he dedicado en los últimos años a releer los llamados clásicos, a mirar, a pensar y a escudriñar la literatura puertorriqueña contemporánea desde la madre. 

¿Qué exponentes (artistas) incluyes en ella?
 Las fotógrafas Catherine Opie y Rennee Cox establecen un punto de partida bien importante.   Específicamente las siguientes fotos:


Catherine Opie. Self-Portrait/Nursing, 2004.   Renée Cox’s Yo’ Mama portraits



Adrienne Rich, Silvia Tubert, Chimamanda Ngozi Adichie, Beatriz Preciado, Mayra Santos Febres, René Marqués, Luis Rafael Sánchez, Magali García Ramis, Ana Lydia Vega, Rosario Ferré, Ramos Otero y de factura reciente: Carmelo Santana Mujica, Alexandra Pagán, Amárilys Pagán, Yolanda Arroyo, Irene Vilar … el cine de Carla Cavina, Gisela Rosario y Carmen Oquendo Vilar, entre otras…

  

¿Cómo te reaccionan los estudiantes? 
(Tres alumnas te envían estos comentarios acerca de las Negras.  ¡Fue una excelente discusión!)

I. JLee Velilla Serrano:

Siempre se ha sostenido que los negros no tienen razón porque no tienen idioma, la marca inequívoca de la civilización. Se fusionan sus lenguas en una, ridiculizada y mistificada, que los deja sin voz, sin agencia. Se presentan como salvajes a los que se les debe temer y a quienes el hombre blanco debe esclavizar para domar y, subsiguientemente, salvar de su situación; de ser víctimas incapaces. En Las negras de Yolanda Arroyo Pizarro, la autora deja claro que son víctimas pero les devuelve una identidad aparte de esa, les devuelve sus culturas y al vincularlo a la situación de la mujer como ser incoherente y Otro que queda fuera de la lengua, los desmitifica a ambos.


En “Matronas”, Ndizi ha adquirido el dominio sobre los idiomas y al hacerlo, aunque es doblemente oprimida, tanto por la esclavitud como por su encarcelamiento, la autora le ha devuelto su alcance sobre la razón y un poder que le permite tener la agencia para luchar ella misma por la libertad y que la coloca muy lejos de la víctima que solo puede ser rescatada por el hombre blanco. Yolanda Arroyo logra llenar un vacío en nuestra historia y explorar la esclavitud de las mujeres negras con profundidad sin sacrificar la complejidad de las identidades y las decisiones de las mismas.


II. Roxana Beauchamp:

Quiero darle las gracias por escribir este libro y añadir que hacen falta muchos como él. La incomodidad que se apoderó de mi al leer 'Las Negras' y que en compinche con la luna llena casi no me deja dormir fue un recordatorio del daño que produce el silencio. Porque a Las Negras no solamente les robaron sus historias, sino que las silenciaron e hicieron todo lo posible para que no quedara rastro, es necesario recuperarlas para que todo ese sufrimiento enterrado   salga a la luz y podamos encaminarnos a un futuro más justo. Porque mientras sigamos dejando historias enterradas, seguiremos siendo cómplices de la injusticia. Gracias por ayudarnos a dejar de ver la historia desde un solo lente.

  

III. Karina Ivette González Plata

A Yolanda Arroyo Pizarro:

Quien sabe acerca del silencio, de la complejidad de los recuerdos (el recordarlos) y del dolor, también conoce lo que es contemplar una libertad ajena: se sufre. Nosotras, las negras, nacemos encima del coraje, mas aprendemos a fusilar a los animales. ¿Quiénes son? El hombre, la esclavitud…el miedo. Gracias por hacer un puente entre la no palabra y la valentía.


¿Cuáles han sido alguna de las respuestas más llamativas sobre la clase?
Como es una clase pequeña y solo la he ofrecido un semestre, no me siento cómoda contestando esta pregunta. Te puedo comentar en general que algunas estudiantes han escrito unos textos fuertes y hermosos en los que se desmonta la noción de la maternidad tradicional,  una reflexión profunda acerca de la raza y la maternidad,   un cuento infantil muy creativo, y reescrituras de textos que hemos estudiado, sobresale uno de una estudiante que tomó como punto de partida el performance Desmadres que su autor, mi colega Carmelo Santana Mojica presentó para la clase y el público general.


¿Hace cuánto ofreces esta clase?
Es un curso nuevo que estoy ofreciendo a partir de la generosa invitación de la Dra. Zaira Rivera Casellas, Coordinadora del Programa en Estudios Interdisciplinarios de la Facultad de Humanidades.


¿Por qué incluir un texto cómo Las negras?
Me parece significativo que en los últimos años se ha visto una constelación de narrativas contrahegemónicas en la literatura puertorriqueña a partir de lo materno… Este cuestionamiento es un gesto radical. Puede pensarse en la memoria de Irene Vilar que mencioné anteriormente; en el libro de cuentos Crímenes domésticos de Vanessa Vilches; la inseminación artificial y las madres lesbianas de tu novela Caparazones, (2010); y la colección de columnas periodísticas de crítica y denuncia recogida en Brujas y rebeldes de la activista y directora del Proyecto Matria, Amárilys Pagán Jiménez  (2012).  El recién publicado poemario Cuando era niña de Alexandra Pagán se inserta también en esta discusión.

Creo que tu libro las Negras (2011) trae unos cruces urgentes y valiosos a la discusión: origen, raza, género e identidad. Discutí “Wanwe”, la africana esclavizada que recuerda el silbido de su madre en el barco hacia el Nuevo Mundo y “Matronas” la cimarrona partera, experta en diversas lenguas, que busca la manera de que los niños no sobrevivan para que no sean esclavizados.   Wanwe recurre, recuerda el silbido de su madre, que leo como África, y eso la llena de coraje para gritar, y “Matronas”, la mujer negra toma control de la vida misma. 

Trabaje estos textos en diálogo esos dos magníficos ensayos de Mayra Santos: “Raza en la cultura puertorriqueña”,  que precisamente comienza desmontando un discurso de origen con la cita de Pedreira “de nuestra fusión de razas surge nuestra confusión” y la mirada al cuerpo de la mujer de la mujer negra en “El color de la seducción”.  Recientemente una brillante amiga me recomendó un libro que acabo de comenzar a leer titulado Reproducing Race: An Etnography of Pregnancy as a Site of Racialization de Khiara Bridges que reflexiona acerca de la concepción del cuerpo gestante de la mujer negra y que puede aportar mucho a estas reflexiones.




Catherine Marsh Kennerley es profesora del Departamento de Español de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.  Se doctoró en Lengua y Literatura Latinoamericana en la Universidad de California-Berkeley en el 2001. Sus áreas de interés e investigación son: estudios culturales, género, literatura puertorriqueña, y más recientemente,  el bildungsroman latinoamericano y latino-estadounidense. Algunas de sus publicaciones son:

“Cultural Negotiations: Puerto Rican Intellectuals in a State-Sponsored Community Education Project, 1948–1968”, Harvard Educational Review, Volumen 73, otoño 2003.


Publicación reciente:

Negociaciones culturales: los intelectuales y el proyecto pedagógico del estado muñocista, Ediciones Callejón, San Juan, 2009.  

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Acerca de mí

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"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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