miércoles, octubre 12, 2011

Por la ruta creativa de Madeline Millán


En las letras, desde Puerto Rico: Por la ruta creativa de Madeline Millán
por Carlos Esteban Cana

Hay momentos singulares en tu vida que la memoria registra de manera permanente entre las neuronas… y en aquella época sobrevivías como cartero por las calles de Santurce durante aquella semana de bipolaridad climática con vientos traviesos, nubarrones oscuros cargados de lluvia y el incisivo calor inmediato del sol. Había que sobrevivir a toda costa pero era complejo terminar el turno para redactar páginas interminables de tesis y estudiar trasnochada para el examen de grado, con la inminente presencia de síntomas agudos de una pulmonía que transparentaba en lágrimas todo tu dolor acumulado…
Yo he tenido periodos que aunque hubiera querido escribir no podía, te repites… Algunos escritores tienen que ganarse el pan duramente, continúas… Escribir es siempre una lucha contra todo. Todo sirve, rezas como mantra… Haber trabajado en el correo, los chistes que hacía mi familia. Todo está integrado, porque no hay vivencias más importantes que otras.
Quien va en contra de su propia naturaleza impone cargas intolerables al cuerpo, que espera pacientemente su momento para pasar factura y fractura del proceso. Recordar que una vez transitaste la muerte en vida, que fuiste zombi y te sentías permanentemente en otro plano porque intentabas dejar de escribir, te despierta del letargo. Amputada como estabas por el tren desbocado de la existencia. Cargada y cansada de interminables deberes, casi llegas a una región irracional y fragmentaria. Pero detuviste aquel asesinato del alma a tiempo y aunque el dolor, nuevamente era inmenso, lograste, lentamente, iniciar movimientos en los dedos…
***
Conocí a Madeline Millán en la azotea de un edificio de El Viejo San Juan. Ya había presentado su libro De toros y estrellas (publicado bajo el sello Terranova Editores) en la librería Borders, y era precisamente ese libro lo que me había llevado hacia ella. Con un techo tachonado de estrellas, cerca del mismo lugar donde Pedro Salinas contempló su contemplado, que por nosotros tener la noche encima no podíamos contemplar, Madeline y yo comenzamos a conversar por primera vez.

MM: “De toros y estrellas tiene partes de un libro que yo escribí, que se llamaba originalmente Nanas por la ciudad letrada. Sucede que mi hija nació en Alphabeth City, en Manhattan, que es un barrio muy bohemio, muy boricua, porque todavía hay casitas de madera y en el verano se juega dominó. Y Paola nació en la Avenida B, y yo escribí unos poemas desde un punto de vista de la maternidad no tradicional. Otro libro que está entre los poemas incluidos en De toros y estrellas es Ciudades con puertos, que recoge una época de mi vida en relación a Chile. Yo iba los veranos a Chile porque aunque estaba haciendo investigación en Argentina mi ex era de Chile. Entonces amé mucho Valparaíso porque tiene unos cementerios divinos. Yo me la pasaba paseando por los cementerios. Ciudades sin puertos fue escrito entre finales de los 80’s y principios de los 90’s. Y de esa experiencia nace también un cuento titulado El día que me quieras. Volviendo a la antología, porque De toros y estrellas es una colección de cuatro o cinco libros muy diferentes, y quizás no se nota esa diferencia entre ellos porque tuve cuidado en confeccionar la selección, aspirando a que funcionara como una unidad. Hay poemas de un libro que se llama La maestra de York que surge cuando sucede lo del 11 de septiembre, momento en que enfrentaba un periodo de desgarramiento personal en el que mi deseo de mantener control provocó que me encerrara. En ese tiempo quería encontrar mis emociones y, sin embargo, lo que salió fue una serie de poemas fríos porque estaba como amputada, ¿entiendes? Después de todo ese proceso fue que me di cuenta de la magnitud del desgarramiento. Y también hay poemas del primer libro que publiqué que se llama Para no morir por segunda vez. Ese título sale del Libro tibetano de los muertos, porque la idea principal que ocupa las páginas es que uno tiene que entrenarse con los ojos cerrados, en la oscuridad, para poder transitar el camino de la muerte. Ese libro, que salió en los 90’s, lo reseñó Belia Segarra en su momento. De ese libro son los poemas Largo metraje y Michael Jackson.”
“Cuando fui a presentar De toros y estrellas en Borders juraba que el evento iba a estar vacío. Yo iba preparada para leer para dos o tres gatos, y esa noche me llevé la sorpresa que asistió gente con la que tuve afectos y contacto hacía 20 años. Me asombró ver que Mario Cancel, a quien yo no conocía, tenía un trabajo escrito como de 8 ó 10 páginas acerca del libro. Entre las sorpresas que esa noche me dio estuvo la de encontrarme a Luis López Nieves, porque  curiosamente yo me acuerdo que cuando conocí a Luis él decía que detestaba la poesía. Y yo le dediqué el libro haciendo referencia a eso, ¿pero tú no me decías que odiabas la poesía? Y fue con su esposa muy solidario a felicitarme. Y aquello estaba lleno. La gente me demostró que este país, dentro de todas las cosas que podamos encontrar, es un país que todavía lee, porque entre las personas que estaban habían algunos que se encontraban allí porque leyeron el libro, no porque me conocieran. Ese libro se abrió camino a sí mismo, como lectura, sin conexiones. Recuerdo que estuvo también Yolanda Arroyo. Ella fue allí, me tomaba fotos, estaba bien llena de alegría, pero yo no sabía quién era Yolanda Arroyo. Yo sé que ella me dio un abrazo y me felicitó. Debo mencionar que también fue Etnairis Rivera, a quien en ese momento no conocía. Momento que sirvió para que me invitara a leer en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe junto a ella, que era de la generación del 70 y con una muchacha joven de la generación del 90 llamada Kattia Chico. Fue la primera invitación de peso que recibí para participar con escritores de aquí.”

Madeline también me habla de que tuvo que subvencionar ese libro. Que le salió en un billetal, eco de palabras que me remiten a una conversación que tuve con Magaly Quiñones, nuestra Poeta Nacional, en la que me decía que de sus 10 libros publicados en aquel momento, ocho los había pagado ella de su propio bolsillo. Es decir, que Madeline no estaba sola en esa situación, muchos escritores son inquebrantables en cuanto a la fe que tienen a su vocación y obra. Madeline finalizó el párrafo anterior haciendo alusión a esa primera invitación de peso. Sin embargo, silenciosamente, difiero de ella. Ella olvida, momentáneamente, que fue una de las participantes del V Encuentro Internacional de Escritoras que se dio en San Juan, organizado por Mairym Cruz Bernal en el 2003, evento que abrió puertas a otras oportunidades. Pero en el curso de nuestras conversaciones, recuerda… va recordando…

MM: “El primer libro Para no morir por segunda vez se presentó aquí en El Encuentro de Mujeres Escritoras que organizó Mairym en El Viejo San Juan. Para la ocasión Belia Segarra escribió una reseña impresionante, y mi libro se da a conocer gracias al tiempo que Belia me dedicó. Y ese evento fue importante porque me volví a encontrar con una serie de mujeres poetas que nos habíamos conocido en los 80’s, como Maribel Sánchez, la propia Belia Segarra, y de ahí fue que salió Poetas sin tregua: compilación de poetas puertorriqueñas de la generación del 80. Tengo que reconocer que esa antología tiene un pequeño desperfecto y es que el libro no tiene número de serie (isbn). Faltaría sacar una nueva edición subsanando eso porque es importante el número de serie para la circulación adecuada del mismo. Además Maribel tiene la inquietud de continuar el proyecto porque siempre pregunta acerca de la cantidad de escritoras de la generación del 80 que están regadas por el mundo. Sin lugar a dudas esa antología necesita tener continuidad.”

Le digo a Madeline que me hable de gente importante en su trayectoria. Y sin pensarlo menciona el nombre de una escritora que dirigió el Pen Club de Puerto Rico durante los años de 1989 a 1991. Poeta y narradora que reside parte del año en Puerto Rico, parte del año en Nueva York. Más adelante me habla de Ángel Matos, editor de la publicación cibernética En la orilla y de la generación de escritores que emerge después de los 80’s.

MM: “Hay otra persona importante que me ha acompañado casi 30 años de mi vida que es María Arrillaga. Ella hizo un taller en los 80’s y luego me la encuentro cuando yo estaba embarazada, en una de las calles de Manhattan. Ella me invitó al Pen Club de Nueva York, allá estaba Carmen Valle, Anita Vélez Mitchell, una señora que fue bailarina y que escribe en ambos idiomas. Es curioso porque a veces éramos la única presencia hispana en el Pen de  Nueva York. Y pues, María también me metió en ese mundo. En Puerto Rico ella había sido mi profesora de taller en 1981, taller del cual salió una antología. Para ese tiempo ella era profesora de la universidad. En esa antología están incluidos tambien Daniel Torres y Edgardo Nieves Mieles, entre otros. Esa antología hay que mencionarla como trabajo de reseña histórica.”
“Estaba hablando con Vanessa Droz, acerca de que en los actos de generosidad más grande que yo he visto en mi vida no ha habido un solo hombre, con muy pocas excepciones y entre ellas tengo que mencionar a Ángel Matos. Ángel Matos fue la persona que durante los 90’s, después que naciera mi hija en el 95, dedicó unas líneas a mi obra en un artículo. En cierta forma yo había sentido, por otro lado, que la generación del 80 me había borrado del mapa. Aún cuando muchos de sus integrantes estudiaron en Stony Brook University, donde yo hacía el doctorado. Incluso, allí hubo publicaciones en las que fui publicada junto a ellos. Había publicado también en Puerto Rico con ellos. Por lo que no me explicaba tanta amnesia. Por eso tengo que señalar que la generosidad siempre me la he encontrado de parte de mujeres, y de hombres muy afeminados en su forma de amar y de querer y de ver el mundo. Ángel Matos me abrió las puertas y me invitó a leer. Me buscó a mi casa y con él caminé y leí en diferentes lugares. Cuando nadie me conocía la generosidad de Ángel me abrió puertas.”
“Quisiera recordar quien me dijo que tenía mucha fe en la gente joven que se fue desarrollando durante los 90’s, me dijo que sentía que a diferencia de las antiguas generaciones literarias en Puerto Rico, que se caracterizaban por ser una claque cerrada, elitista, incluso mezquina en cuanto a ciertas dinámicas de exclusión, ésta, por el contrario, no parecía padecer del síndrome de mi generación ni de las anteriores. O sea, estoy hablando de la generación que vino después de mí, a la que pertenece Ángel Matos, Kattia Chico y otra gente se ha caracterizado por ser más generosa, más libre y más abiertas. No estoy diciendo que no tienen defectos de otro tipo, pero sí que se han caracterizado por romper una tradición de falta de generosidad cuando, por ejemplo, leen la obra de otros y comentan cualquier aspecto de tu trabajo, aunque el comentario se trate de una sugerencia crítica. Tuvimos que esperar casi medio siglo, medio siglo en el que apenas hubo apertura, para que llegara gente así de linda. Es como el open mic que se da en el Puertorrican Poets Café. Es una forma de democratización que rescata posibilidades y aperturas que antes no existían.”

En otra de las ocasiones que converso con Madeline, reincidimos en el Viejo San Juan, pero esta vez estamos sentados en una zona aledaña y amurallada al Fuerte San Cristóbal. A nuestra derecha hay una especie de sesión fotográfica con una pareja de recién casados. Al fondo está La Perla, el cementerio Santa María Magdalena Pazzis y El Morro. La noche anterior había saludado a Madeline durante la entrega de premios del Pen Club de Puerto Rico. Ella viajó desde Nueva York para recibir el Premio Nacional de Poesía por su libro Leche. Sí, se trataba del mismo libro que había mencionado anteriormente y del cual había extraído algunas piezas para incluirlas en De toros y estrellas. Mientras agradecía el premio ella lucía satisfecha pero, a la vez, algo cansada. Creo que había llegado al evento directamente del aeropuerto, si no me equivoco.  Y venía con muchos planes de los que me quería hablar, pero durante esa tarde siguiente, en cambio, me concentré en formularle preguntas acerca del libro premiado, Leche.

MM: “Fue un libro que empecé a escribir cuando estaba embarazada, en 1994. Imagínate la emoción ahora que mi hija tiene 15 años. Leche es como una re-escritura de los significados que otorga una nueva vida, escribí algo que hacía referencia al proceso de maternidad, con cierta poesía mística y una visión de eroticidad. Y mandé ese libro a muchas editoriales de Latinoamérica. La negativa que dio la única editorial que contestó hizo que cambiara el título. Porque sentí que la mayoría de los hombres que dirigen esas casas editoriales vieron la palabra “nanas” y se espantaron. Recuerda que el título original era Nanas por la ciudad letrada. Estoy segura que no se dignaron tan siquiera a abrirlo porque el título decía “nanas”. Y decir, además, Alphabet City en inglés, que era el lugar real al que yo me refería, ya por traer una frase al inglés en el mundo hispanófilo, que padece de fobias con cualquier combinación bilingüe, era riesgoso. Entonces me planteé los peligros de una escritura de mujeres sobre mujeres, y acerca de discursos que tienen que ver con la maternidad. Y siendo la poesía el patito feo de la literatura, y cuando es además escrito por mujeres aquello se convertía en un embudo dentro de otro embudo y si finalmente digo “nanas”, me pregunté ¿qué posibilidades tiene este libro? Entonces consideré más seriamente ciertos tipos de estrategias para la escritura. Y lo que se me ocurrió fue ponerle como título la palabra Leche, que causaba en el lector toda esa ambigüedad, por que de antemano no podían saber de qué leche se hablaba en el libro y de esa manera, por lo menos, tenían que abrirlo. Y es gracioso porque hasta el día de hoy me preguntan: “¿Y qué usted quiere decir con eso?” “¿Y de qué se trata su libro?”, y yo digo: “Pues, de leches”. Por eso este libro se llama Leche, y en sus páginas hay poemas que yo amo y que están dedicados a mi hija. Leche lo patrocinó un mecenas a cambio de que hiciera una traducción para la Colección Bilingüa en Argentina. Esperemos que cuando yo le diga al editor que el libro recibió un Premio Nacional del Pen Club se compadezca en contestar correos.”

Y añadió acerca de la dinámica de los editores. Con cierto coraje contenido en su expresión, tono que comprendo pues con los años he aprendido que cada uno de los integrantes de la industria del libro, comenzando por los propios escritores y pasando por editores, libreros, y los que se desempeñan como agentes literarios o realizan tareas de distribución, todos y cada uno de ellos tienen sus vicios y malas mañas.

MM: “Es difícil bregar con el mundo de los editores, con el mundo de la invisibilidad, porque da la impresión que hay tanto chauvinismo y tantas conquistas, tantos molinos de vientos que son gigantes, que uno no sabe ni de que están hecho. Pero están ahí y hay que lidiar con una dinámica compleja. Con un libro publicado no se tiene nada garantizado. Es un acto de fe. Es bien difícil bregar con editores porque aunque ellos te publiquen es raro que asuman una responsabilidad real contigo. No pasa eso. Es como que ellos cumplieron sacando el libro y tú te encargas y defiendes como puedas.”

En la selección que suelo realizar al final de cada año, acerca de mis recomendaciones sobre aquellos libros producidos por escritores boricuas, que cumplen criterios de excelencia y creatividad en sus propuestas, incluí a Noches de Cornelia en la categoría de antologías publicadas. Madeline me habló con lujo de detalles acerca de esta experiencia como editora de una antología bilingüe.

MM: “Un día una de mis estudiantes, periodista como tú, que es además escritora, me llama y me dice que conoce al poeta Ángelo Verga, curador de lecturas en el Cornelia Street Café, que estaba interesado en hacer algo con grupos alternativos para la población de ese café tan maravilloso, tan bohemio, que tiene una tradición de casi 30 años de eventos en los que siempre han participado músicos y poetas. Es un sótano de un restaurante, iluminado un poquito, algo oscuro, con velas, vinitos, muy íntimo. No es el mainstream, pero es un lugar que mantiene un ambiente muy mágico, con poesía y después música. Entonces esta estudiante me contactó con Verga que me habló de su propuesta y dije que sí, que me interesaba. Ángelo me había dado el visto bueno para salirme del formato original y de esa forma pude traer poetas de variadas nacionalidades y lenguas. Cornelia Street Café se llenó de tantos poetas maravillosos que comenzaron a pasar por ahí. Han estado Etnairis Rivera, Daniel Tevini, Mairym Cruz Bernal, ha estado Emilce Strucchi, han estado tantos poetas importantes. Y después trabajé en esa edición bilingüe que incluyó algunos de los poetas que participaron en Noches de Cornelia. El trabajo fue de meses, 8 horas cada día, trabajando con una meticulosidad, codo a codo. Debo reconocer algo del editor, estuvimos mandándonos correos electrónicos durante meses, trabajando a capacidad completa, y él no me protestaba por las correcciones. Y todos los días había correcciones y correcciones, porque eso no saldría hasta que no estuviera al nivel que yo quería. Todo estaba claro: él no sacaría el libro hasta que yo le dijera que estaba listo para imprimirse, y él no nunca me protestó. Quizás debía protestar allá y a lo mejor me quería comer viva pero nunca me dijo ‘ya está bueno’, y reconozco que mis estándares eran altos porque el trabajo de hacer una edición bilingüe es un trabajo brutal. Errores como que de repente se corrió el título a una página que no era. Errores como que se cortó un verso incorrectamente. Yo le mandaba el texto al poeta para que hiciera una revisión nueva y siempre salían defectos y defectos y defectos. Que el título no debía ir de esta forma. Y lo entiendo porque todo poeta hace una arquitectura de un poema y cuando se edita en libros que son de cierta anchura limitada hay problemas. Si la línea es larga o lo que sea, todo eso se trabajaba hasta que cada uno de ellos me dijeron: OK, OK. Esperar el OK y corregir todos los defectos que ellos empezaban a ver, incluso cuando alguna poeta quiso hacer cambios de contenido, yo no lo protesté ni el editor me protestó. Hasta ese tipo de cosas pudimos hacer. Yo puse el dinero para que la edición de Noches de Cornelia fuera posible.”

Para realizar este boletín dedicado a Madeline Millán repasé toda la obra que tenía disponible en mi biblioteca bajo su nombre. Por eso quiero incluir, más adelante, una muestra antológica de su obra en alguna edición de este boletín. Porque Madeline tiene cierta capacidad para no repetirse en ninguna de sus propuestas. En esos mismos días en que Leche era premiado Terranova Editores sacaba al mercado 365 esquinas, su libro más reciente. 365 esquinas tiene la liviandad y complejidad suficiente para colocarlo entre mis favoritos. Con cierto aire de nostalgia en las primeras páginas, y una poética sutil, disuelta en una prosa repleta en intertextualidades, 365 esquinas no cansa, no agota, es preciso, es raro. Es un libro del cual apenas se comentó algo, pero es un libro que hay que leer. Escuchemos lo que la propia Madeline tiene que decir acerca de su título más reciente con Terranova Editores.

MM: “El libro se llama 365 esquinas. Mezcla poesía con narración. Como dice Elidio (La Torre Lagares –editor de Terranova), algunos relatos son poemas y algunos poemas son como relatos. Es un libro muy híbrido. Y nace porque Mairym me dijo una vez, estando en mi casa en Nueva York: “Madeline, tienes que empezar a contar todas esas cosas que me cuentas acerca de tu vida.” Y gracias a que ella me animó dije: “Coño, voy a empezar.” Precisamente uno de los primeros relatos es con la palabra ‘coño’, acerca de un accidente que tuve con una carretilla, por el que me sacaron todos los dientes de leche y me partí la lengua. En esa época yo tenía cuatro años y no hablaba. Yo me crié con mi abuela y mi abuela decía que yo no decía nada. Y la primera palabra que dije fue coño.”
“Entonces lo que me ha gustado, que le comentaba hoy a Vanessa (Droz), es que para sorpresa mía, puedo recordar mi vida cuando era pequeña sin llorar, porque fue una vida que no fue un jardín de rosas. Sin embargo estoy feliz porque puedo hacer memoria y me puedo reír, o lo transformo en un acto de risa o de sonrisa. Y digo: ‘Que chévere, como me estoy sintiendo.’ Lo he transformado todo casi como lo hizo Edith Piaf. No me arrepiento de nada y, de alguna forma, estoy contenta. Sale algún tipo de alegría. Hay algo que aun siendo triste, de alguna forma, en el texto tiene una sonrisa. Y estoy escribiendo así. No te puedo decir que todos los textos van en esa dirección, pero me estaba riendo cuando los hacía y entre los recuerdos estaba saliendo mucho humor.”
“Este libro tiene un relato que yo adoro que es el de 365 puestas de sol, un relato que termina como una película y tiene al final la palabra ‘fin’, y todo lo que oímos y vemos del cuento termina en que es una película. Incluso los personajes se mandan a callar unos a otros al final: ‘Pero oye, no me has dejado ver la película.’ ‘No te has callado en toda la historia.’ ‘Ah, pero ya pronto se está acabando.’ Y al final todo el mundo recoge las sillas como cuando se veía el cine al aire libre, y se acaba la película porque llega la puesta del sol 365, 365 puestas del sol que es lo mismo que una salida del sol. Todo el mundo está confundido. Nadie sabe cuando sale o se pone el sol. Y de ahí sale. Yo siento que 365 esquinas no es un libro amargo. Me río, lloro, se mezclan todos los sentimientos. Todas las máscaras se mezclan.”
“Presenté 365 esquinas en España. Ese fue el libro que presenté en Huelva, y en facebook aparece cuando estoy con Uberto Stabile durante la presentación oficial. Leí algunas de las piezas a niños de escuela superior, y pasó algo bien cómico porque antes de contar el cuento les digo: ‘Yo quiero que ustedes juzguen si es ficción o es realidad.’  Hago el cuento y al final pregunto. Ellos me dicen ficción. No, les contesto, fue realidad. Y ahí todo el mundo muerto de la risa porque la historia que les había leído era la de una niña que come hormigas y ellos no se lo podían creer.”

Ese aroma a nostalgia que destila algunas de las 365 esquinas, sublima la tristeza con el lúdico juego de la memoria y, contrario a lo esperado, una sonrisa acude a los labios… La conjura del arte con la belleza hace alquimia. Por eso también la liviandad del texto. La sonrisa por la lágrima. La escritora recuerda su infancia…

MM: “Yo no conocí a mi papá. Mi madre tampoco conoció a su papá, ni mi abuela tampoco. Tres generaciones, un estilo de vida en el Caribe, donde es tan natural que las mujeres cojan a un hombre y después a otro. A mí nunca me hizo falta un papá, no me hizo falta pero después me doy cuenta que me faltan referencias para poder codificar la intríngulis mental y psicológica de los hombres. Yo no tenía referencias porque no tuve abuelo, no tuve tíos, no tuve primos. Y no tener esas referencias me puso en una situación de desventaja para jugar un juego de seducción, digamos. Porque crecí en una familia en la que éramos nosotras las que mandábamos. Nosotras, todas mujeres, las que decidíamos. Y por eso me sentía que estaba más perdida que un juey bizco. No sabía como eran las dinámicas de dar y tomar, de tomar y dar…” 

En el 2010, yo mismo fui partícipe del evento que Madeline Millán coordinó en diferentes partes de Puerto Rico, que intentaba llevar literatura y creación a niños de escasos recursos. En Piñones impartí un mini taller de cuento e imagen a los niños del sector. Entre las risas y el interés general de los pequeños participantes y sus familias, fui asistido en algún momento por la propia Madeline y el amigo Alejandro Román. Sé que otros escritores como el poeta John Torres y la narradora Yolanda Arroyo se sumaron al proyecto y ofrecieron de forma entusiasta y desprendida sus talleres en otros lugares. Eventos como este han tenido dignos precedentes con esfuerzos como los de Awilda Castro durante la pasada década y los eventos en torno al Festival Internacional de Poesía, evento que tiene como organizadores a Vicente Rodríguez Nietzche y los escritores vinculados al grupo Guajana. Esfuerzos que son genuinos y no pretenden lucrarse, a diferencia de ciertas excepciones que siempre circulan por ahí. Y aunque no hemos hablado de los libros inéditos de Madeline quiero dejar esta exploración por su ruta creativa en suspenso. No deseo agotar los temas, porque Madeline Millán, como señalé anteriormente, es una de las pocas creadoras que conozco que en cada propuesta se renueva y no se repite. Por eso prefiero, por ahora, quedarme con los ecos de las palabras que cristalizaban sus motivos para iniciar aquel proyecto en el que participé…

MM: “Quiero venir a mi barrio a trabajar, sola o acompañada. Por lo menos a mi barrio y a la Cacique Agüeybana que fue donde estudié. Recuerdo que fueron los estudiantes quienes decidimos el nombre de esa escuela. Mi clase fue la primera clase graduanda de una escuela que no tenía biblioteca. Y yo quiero volver allí porque la Cacique Agüeybana es la escuela típica de un barrio, como los que hay en muchos lugares de Puerto Rico. Quiero volver para dejar algo al lugar de donde yo salí.”



lunes, octubre 10, 2011

Reseña de libro Bachata Rosa en tres tiempos




Los tres tiempos de un poemario juglar y vagabundo


Por Yolanda Arroyo Pizarro

E
stoy en una encrucijada. ¿Cómo he de lograr una efectiva invitación a la lectura de un libro tan emblemático como Bachata Rosa en tres tiempos, sin que se filtre la ávida circunspección de atestiguar este alumbramiento con ojos lúdicos?  Voy a intentar explicarlo… en tres tiempos. 
Primer tiempo. Debo iniciar por llamar la atención a los amantes de la buena literatura sobre la capacidad que tiene esta propuesta para explicar un elemento esencial: que la realidad queda suprimida en toda obra literaria,  que cada escritor crea un mundo que debe imponerse sobre el mundo «real», y que este mundo aunque nace y muere una vez cerrado el libro, permite que esa muerte esté sujeta a resurrecciones y encarnaciones alternas, si fuera el caso que el libro lograra esa trascendencia. 
Refraseo estos comentarios de una lectura previa sobre una entrevista al escritor peruano Iván Thays, en el que el colega latinoamericano también da cuenta del trascender de un texto si este demuestra una minuciosa obsesión por los detalles y una búsqueda incesante del orden que subyace con la estructura que convierte la coincidencia en contingencia. Concuerdo con Thays en que “escribir es ordenar y estructurar” y que “leer es descubrir ese orden y esa estructura que nace no en la
vida, sino en el texto”.  Jesús M. Santiago Rosado es el autor de los versos hilvanados en historias de años, décadas y ciclos, que suspira, se lamenta, nos hace apetecer un norte y nos permite desear con ansias locas a la Vida, esa Vida con mayúsculas en Bachata Rosa en tres tiempos.  Santiago Rosado dispone para nosotros un precepto: un multiVerso denostado por los signos del tiempo, por los códices de la infancia, la adultez y la madurez.  El autor ha confeccionado un ramo de contingencias versadas sobre el jarrón de un orden cronológico creado con simbología entendible y transmisible.  Somos todos parte del origen y somos el origen.
Bachata Rosa en tres tiempos es un canto a la búsqueda del Yosoyelotro en tres diferentes etapas progresivas, distintivas y marcadas con un carimbo esclavista.  Amo y esclavo son las estrofas, los epígrafes de contemporáneos insignes, el verso libre que encadena la siguiente historia con la que acaba de concluir. Se me ocurre pensar en Juan Ramón Jiménez, quien recibiera el premio Nobel de literatura en 1956 y tres días después muriera Zenobia, su musa y razón de escribir.  Tres días, tres.  La  lírica de este autor que amó a Puerto Rico aparece igualmente signada como poeta que se fragmenta en diversas etapas, más bien una tríada como ya han identificado los eruditos: la época sensitiva, la época intelectual y la época suficiente.  La raíz de la que surge la poesía juanramoniana no cambia, pero sí evoluciona, influenciado por otros autores, distintos movimientos, pensamientos, incluso sucesos.  Santiago Rosado se nutre de esta bitácora de viaje, de ese mismo pozo a donde se transmuta uno a beber savia versada.  Se notan en este, su primer poemario, influencias de otros maestros: el propio Jiménez, las vivencias ilustradas en la poesía de Pablo Neruda y la voz de Miguel Hernández.
Sobre el juego de espejo con Neruda,  sus etapas de sentimiento pasional, de cambios romanceros, de cantos dolorosos e imposibles de olvidar que retornan a la memoria como destellos de luz, marcan, igualmente,  los acontecimientos de su época.  Esta exposición de sentimientos, paralelos con la Bachata Rosa, se convierte en una cartografía que da cuenta de las puestas de sol, los mares obcecados, la caída de estrellas, la construcción de un cuadro de la Sagrada Familia (Pintémoslo, pero no le coloquemos un marco.), hechos naturales, tan simples, pero maravillosos para los creadores; Neruda y Santiago Rosado ambos observan el diario a través de su ventana vitral.
Otra convergencia agradable es el encuentro de la voz susurrante de Miguel Hernández en los textos de Bachata Rosa en tres tiempos.  Con Hernández podemos destacar tres grandes temas de su poesía, que incluso él mismo declarara en  “Llegó con tres heridas”, poema perteneciente a Cancionero y romancero de ausencias:

“[…] Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor”.

Estas tres heridas vienen a configurar el ámbito temático de la poesía de Miguel Hernández y amonestan la profecía de los versos que años siguientes nos harían tropezar con el poema “Humedad” de Santiago Rosado:

“Encerrado en una gota de lluvia
experimento la urgencia de derramarme
y humedecerte las llagas de las heridas
provocadas por los tiempos”.

Hábil vaticinio de los entuertos que crecen con Kronos, los poetas no nos abandonan para que encontremos, junto a ellos, la significancia de los procesos antropológicos de nuestro devenir.  Las heridas son importantes, y así las destacan; son una oportunidad de crecimiento y superación de la adversidad.
Segundo tiempo.  Uno de los principales antropólogos del mundo dijo en cierta ocasión: “Por primera vez en la historia de nuestra especie entendemos que el amor es la más importante necesidad sicológica fundamental del hombre. Es el centro de todas las necesidades humanas, tal como el Sol es el centro de nuestro sistema solar y los planetas giran alrededor de él”.  Esta confesión/sentencia, esta verdad sobre la importancia del amor para el bienestar humano no es nada nuevo, pero en las ocasiones en que manifiesto y talento confluyen, el motivo de la celebración se vuelve regalo. Encontrar un documento de actualidad, en donde las cartas geográficas, los rollos del Mar Muerto modernos y las piedras del Padre Nazario actuales señalen el camino del amor, amor al mundo, amor a los amantes, amor a lo humano, es siempre la provocación idónea para comprometer los sentidos.  En términos etimológicos, las palabras antiguas que se utilizan principalmente para denotar amor en los sentidos supracitados son ’a·hév y ’a·háv (amar), junto con el sustantivo ’a·haváh (amor), y es el contexto lo que determina el sentido específico de amor que representan, desde la esencia arcaica hebrea.  Con respecto al verbo griego latinizado más adelante  fi·lé·ō, los expertos han comentado que se debe distinguir de amar la vida (agapaō )en que phileō denota más bien un afecto entrañable.  Tanto amar la vida, tal como se demuestra en la obra de Santiago Rosado, como amar a la Vida, significan consideraciones del verdadero motivo de vivir, la pasión por el otro y su universo entramado en palabras y la querencia a éstas.
Tercer tiempo.  Supe desde muy jovencita que los términos trovador y juglar casi siempre iban de la mano con el término vagabundo. Tal vez con canciones de amor cortés y con el asunto de la caballería. Sé que trovadores y juglares no se limitaron a estos temas aun cuando se les conozca más por la canso d’amor (canción de amor) y normalmente se les represente ofreciendo serenatas a una dama.  El amor no fue su única preocupación. Se interesaron en muchos de los asuntos sociales, políticos y religiosos de su época. Los trovadores florecieron en los siglos XII y XIII en el sur de Francia. Fueron poetas, músicos cortesanos que mantuvieron sus escritos en la más refinada de las lenguas romances vernáculas: la lengua de oc, el idioma común de aproximadamente toda la zona francesa que queda al sur del río Loira y de las regiones limítrofes de Italia y España.  Me hace ilusión pensar en la poesía musical, sobre todo en la que propone este libro: un entuerto aterciopelado que se crea cuando se mezclan y se conectan conceptos musicales como una bachata, el color rosa, o la flor, y los diferentes tiempos, tres, un trípili armonioso.  Los tiempos en la música son elementos inherentes al ritmo, a la cadencia, a la prosperidad de los cuerpos que, poco a poco, desean unirse gracias a la melodía y que en la obra de Santiago Rosado se vuelven promesas de vívida saliva a depositarse en los labios.  Los trovadores y juglares viajaban de ciudad en ciudad, y ejecutaban sus canciones con arpa, viola, flauta, laúd o guitarra. Los viajes eran un elemento distintivo.  Los viajes, los viajeros, el traslado continuo de haberes y afectos.  La colección superlativa de marchas, éxodos y migraciones.  Me place encontrar, igual que en antaño, radiografías del movimiento de traslación perenne que nos caracteriza como especie:

“ […]
Transitas tembloroso por el Valle de California.
Te deslumbras con el paisaje.
Y ahí le ves.
Observas los contrastes de todos los matices;
marrón y verde,
montaña y valle,
uvas y algodón.
Y le piensas”.

“ […]
Ven, cabalguemos las alas del tiburón
y desde ahí,
cortemos la promiscuidad del viento
y pintemos de otro color
a su más azul y antiguo amante,
para que todo lo que existe entre Miami y LA sepa
que aunque me esperas
no te dejé allá abajo,
que estás conmigo aquí”.

Los poemas “Interestatal 5” y “Peregrinación” dan fehaciente cuenta de que el poeta, mezcla de pintor, compositor, juglar y vagabundo guía su pluma tanto con el corazón como con la mente de las intertextualidades. Por ello, los buenos versos, los de este libro, nos inspiran o nos hacen reflexionar, nos mueven a reír o a llorar.

domingo, octubre 09, 2011

Vídeo de participación en Vivamérica:

Ver vídeo en http://www.casamerica.es/temasTV/nanoliteratura-en-todo-su-esplendor

Internet y los mensajes de texto, o SMS, se han convertido en parte de la vida de la gente, y como parte de esa vida, el arte se ha afectado.  Yolanda Arroyo Pizarro te cuenta en este vídeo como hace unos años se hablaba del cuento corto, del micro cuento y ahora del nano cuento, respuestas creadas por los propios lectores y herramientas trabajadas ahora desde los propios autores.

En el mundo globalizado con la masificación de los Ebook, periódicos y revistas on line, los blogs, el facebook y ahora el Twitter,  la Nanoliteratura se ha convertido en una opción de condensación de
ideas, donde los más diestros, sin perder la magia de las imágenes literarias, transmiten al lector todo el potencial de una obra en pocas palabras. En este TEMAS se ofrece una muestra de esta última tendencia y se ofrece a los presentes una alternativa real para leer y ser leídos en el mundo tan aderezado de rapidez y virtualidad en el que nos encontramos.


Biografía
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970) fue elegida una de las escritoras más importantes menores de 39 años en el Bogotá 39, dentro del marco del festival Bogotá Capital Mundial del Libro 2007. Ha sido merecedora de premios literarios nacionales e internacionales y ha recibido la beca Residency Fellowship 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México.
Arroyo es novelista, cuentista y ensayista. Entre sus novelas destacan Los documentados (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010). De sus libros de cuentos merecen mención especial Avalancha (2011), Las ballenas grises (2011), Historias para morderte los labios (Finalista PEN Club 2010) y Ojos de Luna (Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007, Periódico El Nuevo Día). En cuanto a su obra poética destacan Medialengua (2010) y Perseidas (2011). Además, ha formado parte de numerosas antologías, entre otras, La mujer rota (México, 2008), El libro del voyeur (España, 2010), o Ejército de rosas, poesía de 57 escritoras puertorriqueñas vivas (2011). Además la obra colectiva El futuro no es nuestro, en la que Yolanda Arroyo participa, será publicada este mismo año por la editorial Eterna Cadencia.

En 2010, la escritora fundó la editorial Boreales, creadora de la revista literaria del mismo nombre. Ha editado, entre otros títulos, Cachaperismos: Poesía y narrativa lesboerótica (2010), la primera antología de poesía y narrativa lésbica de escritoras puertorriqueñas.

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Lo que tengo que decir de Jobs


Estaba en Madrid cuando falleció Steve.  Recuerdo su lección de lo que para él era la vida:  La vida no puede ser un borrador, después no te dará el tiempo para pasarlo en limpio.  Esto siempre me ha explicado tantas cosas.  Vamos a extrañarte. 

«El recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo —todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo temor a la vergüenza o al fracaso— todas estas cosas simplemente desaparecen al enfrentar la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón».
—Steve Jobs: discurso en el acto de graduación de la Universidad de Stanford (12 de junio de 2005).

Grandes exploradoras: Isabel Allende, Laura Restrepo, Gabriela Aleman, Cristina Rivera Garza, Yolanda Arroyo Pizarro, Lina Meruane

WINSTON MANRIQUE / LUIS ALMODÓVAR 07-10-2011


El País.com



El dominio masculino en la literatura de América Latina está desapareciendo. Las narradoras, poetas y ensayistas de los 20 países del continente aumentan y tiene cada vez más prestigio internacional. Mujeres que reivindican el legado literario universal de todos las épocas y sexos. Escritoras que exploran nuevas formas de escribir que amplían el territorio literario del español.


Ver vídeo: http://www.elpais.com/videos/cultura/Grandes/exploradoras/elpvidcul/20111007elpepucul_5/Ves/

Solidaria

«Nuestra orientación sexual no es diferente. Existe desde la prehistoria, existirá más allá de nuestra presencia en este mundo. Somos todos, heterosexuales y homosexuales, mujeres y hombres, víctimas de un constructo que impera desde la mezquindad, de un invento de moda (matar al otro), de un seguir de pensamiento como en el Oscurantismo. Hay que abrir los ojos y dejar los discursos de la otredad y del respeto al diferente, porque no somos diferentes. Somos y hemos sido siempre los mismos: una especie con opciones normales y naturales particulares y pertenecientes a esa misma especie. Si yo volara o respirara bajo el agua, eso sería otra orientación, una mutación, algo distinto. Lo diferente. Pero yo soy igual que mi vecino: tengo dos ojos, una boca y un cerebro que decide que me gusta mi misma especie. Y dentro de esa misma especie hay más de una fórmula de acercamiento afectiva y emocional. SOMOS LOS MISMOS, HACIENDONOS DAÑO ENTRE NOSOTROS MISMOS».

—Yolanda Arroyo Pizarro (en respuesta a los crímenes de odio
que han cobrado tantas vidas alrededor del mundo)


Editorial Germinal publica a Luis Negrón en Costa Rica

Editorial Germinal en Costa Rica, acaba de publicar y presentar al escritor Luis Negrón de Puerto Rico, con su libro Mundo Cruel.  Mundo Cruel ha batido récords de venta dentro y fuera de la Isla, y ahora en el 2012 se aproxima una traducción de la obra al inglés.  Felicitamos al amigo y hermano, Luis.


viernes, octubre 07, 2011

T+ Temas en Vivamérica 2011 - Madrid 7 de octubre de 2011




Fotos cortesía Casa de América - Vivamérica 2011





Fotos cortesía de Daniel Mordzinski











Fotos cortesía Zulma Oliveras Vega

jueves, octubre 06, 2011

Esta noche en Madrid: 'Twitteratura: Nanoliteratura en todo su esplendor. Perspectivas de creación en el universo sin límite de internet'.



Yolanda Arroyo Pizarro con los escritores João Paulo Cuenca y Alejandro Zambra

En entrevista con Casamerica.es


'Twitteratura: ¿literatura o escritura?'

- Yolanda Arroyo Pizarro (Puerto Rico): 'Twitteratura: Nanoliteratura en todo su esplendor. Perspectivas de creación en el universo sin límite de internet'.


Internet y los mensajes de texto, o SMS, se han convertido en parte de la vida de la gente, y como parte de esa vida, el arte se ha afectado. Hace unos años se hablaba del cuento corto, del micro cuento y ahora del nano cuento, respuestas creadas por los propios lectores y herramientas trabajadas ahora desde los propios autores.

En el mundo globalizado con la masificación los Ebook, periódicos y revistas on line, los blogs, el facebook y ahora el Twitter, la Nanoliteratura se ha convertido en una opción de condensación de ideas, donde los más diestros, sin perder la magia de las imágenes literarias, transmiten al lector todo el potencial de una obra en pocas palabras. En esta conferencia se ofrecerá una muestra de esta última tendencia y se le ofrecerá a los presentes una alternativa real para leer y ser leídos en el mundo tan aderezado de rapidez y virtualidad en el que nos encontramos.



- Gaby Castellanos (Venezuela): 'Microrrealidades en 140 caracteres'


La vida y obra de nuestro consumidor/usuario contada desde su corazón y su cerebro en menos caracteres que el título de una canción.



- Cristina Rivera Garza (México): 'Producir el presente: escrituras digitales hoy''


¿Acaso un hipertexto no deja de ser un texto? ¿Se escribe distinto en modo on u off line? ¿Es Twitter la quintaesencia del relato o, simplemente, su albacea? Preguntas en presente que definirán el futuro de las letras.


Día: Jueves 6 de octubre
Hora: 21:30
Lugar: Anfiteatro Gabriela Mistral
Entrada libre hasta completar aforo

lunes, octubre 03, 2011

Berkana y VivAmérica en Madrid: Caparazones desde El Caribe


La presentación del libro "Caparazones" de Yolanda Arroyo Pizarro será el próximo miércoles 5 de Octubre a las 20.00 hrs en la librería Berkana en Madrid (C/ Hortaleza, 64 28004.... (leer más)






Acerca de mí

Mi foto
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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