sábado, noviembre 04, 2006

Las heridas del sexo
Por David Caleb aka Elijah Snow

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Pintura de E. Chaidil



El amigo David Caleb ha realizado un escrito que me ha tocado la fibra misma del alma. Le he pedido permiso para colocarlo aquí, y él, con ese maravilloso don de gente que posee, me lo ha permitido. Es un escrito fuerte, crudo, visceral, no más que la vida misma, lamentablemente. Aquí les va:


El olor entre las piernas, cap. 83: Las heridas del sexo
Publicado originalmente en el blog: detrás de la cortina de “management”

No quiero ser traidor de mi especie, de tantas a las que pertenezco, una en específica, pero creo que como sobreviviente de abuso sexual infantil, tengo no sólo el derecho de decir lo que voy a decir, sino que es mi deber hacerlo.

Recientemente en la isla, varias muchachitas de 10, 11 y 12 años han salido embarazadas, casi todas ellas de hermanos mayores de 14 años, o de sus padrastros, en el peor de los casos, de sus padres. Algunas madres han sido protectoras, otras no, como en el caso de Jessica Morán, madre de la menor de 10 años de Humacao, violada por su padrastro, Luis Betancourt. Esta mujer alegó que sorprendió varias veces a su compañero abusando sexualmente de su hija, pero que lo perdonó. No sé si hablo por una mayoría de víctimas de abuso sexual en el país, pero, ¿en qué mente cabe perdonar semejante atrocidad? Le he dado muchas vueltas al asunto, cuando no puedo dormir, todavía a mis 26 años de edad, recordando escenas de mi propia violación a los 6 años de edad. Creo que este asunto del perdón tiene mucho que ver, y no puede ser separado, de la bazofia cristiana que nos meten por ojo, nariz y boca, especialmente en pueblos costeros y del centro, en donde las religiones evangélicas, Testigos de Jehová, pentecostales y bautistas se han arraigado y cobrado exquisito auge durante los últimos 10 años. “El perdón es un don de Dios” predican ellos todos los días, en momentos de lucidez, cuando no están revolcándose como perros tocados por el espíritu santo (yo no sabía que el espíritu santo te toca y te obliga a tirarte al piso como si tuvieras un ataque epiléptico, eso suena más a los rituales haitianos de vudú, en donde la mambó es montada por un loa y bajo la influencia del espíritu superior puede caminar sobre brasas ardientes; yo pensaba que el espíritu santo era el epítome de la paz divina y que si te tocaba te llenaba de una paz sobrenatural, como la de los budistas, que equivocado estaba). Pero hay cosas, entiendo yo, que no se deben perdonar. Y hay actos que deben ser odiados. Y no sólo eso, yo entiendo a que en vez de enseñarle a las mentes débiles de este país a perdonarlo todo, se les debe enseñar por qué realmente uno perdona en esta vida, y qué se debe perdonar sin arriesgar la dignidad propia de ser humano, con la que uno nace y la cual se ve IRREVERSIBLEMENTE dañada por actos delictivos de esta naturaleza. Cuando una persona adulta es violada, sea hombre o mujer, se le roban elementos muy importantes: su dignidad, su seguridad de sí mism@, su paz, su estima propia… Pero en el caso de los niños y las niñas, la cosa es mucho peor. Cuando yo fui violado, recuerdo que estuve una semana que no paraba de sangrar. Ni de llorar por las noches. Ahora, imagínense a estas niñitas, que todavía probablemente hablan de la última Barbie o Bratz que querían que sus padres le compraran, cómo todo lo anterior les fue robado, MÁS la posibilidad de quedar embarazadas en un futuro cuando estén preparadas para ello (porque a tan temprana edad es posible quedar infértil de por vida), MÁS el crecimiento natural de su cuerpo (porque éste se puede interrumpir por una violación y más por un embarazo a tan temprana edad, como se ha documentado montones de veces), y a eso añádanle el hecho de que literalmente el mundo se les viene abajo, porque sobrevivir esto de parte de un familiar es como quedarte sin familia. Es para pegarse un tiro. Si yo fuera gobernador, o tan sólo legislador, o tan siquiera médico de familia, yo le aconsejaría fervientemente a estas adolescentes que se practicaran un aborto, y hasta le daría los $300.00 para que se lo practicaran.

Ahora el gobierno quiere ponerse a hacer su trabajo y legislar a favor de medidas más rigurosas en contra de los ofensores sexuales, y yo les voy a dar par de razones por las cuales estos nuevos reglamentos y protocolos no van a funcionar. Antes de comenzar con mi diatriba oficial, sería una buena idea hacer un protocolo donde se recoja dinero de distintas agencias, organizaciones y fuentes, para hacer un fondo que le pague el aborto, y las pruebas de VIH/SIDA y VDRL, y sus tratamientos, a todas las víctimas reportadas de violación. Ahora sí.

Existe en Puerto Rico un problema serio con las mujeres que teniendo hijos menores, meten al que sea a su hogar. A veces ni conocen bien a su nuevo compañero. Aquí no me quiero montar en tribuna inmediata porque respeto el derecho que tiene toda mujer, como todo ser humano, a tener sexo con el adulto consciente que le plazca. Pero mano, algunas tienen que empezar a pensar con el cerebro y no con la cabeza del clítoris, especialmente en el estado tan deprimente y decadente en que se encuentra el país en estos momentos. Uno tiene que pensar astutamente, con cantidades industriales de malicia (y que se joda, la Biblia misma advierte a los cristianos que sean “palomas con ojos de serpiente”). Uno no se puede involucrar sentimentalmente con cualquier pendejo o pendeja de la calle. No se puede confiar en nadie, y se debe siempre tener un ojo avizor en todo lo que tiene que ver con sexo. A veces estas mujeres, para citar a Mayra Montero en una de sus columnas pasadas, meten a sus casas a estos individuos que no están preparados para dar y recibir cariño de parte de un niño o una niña. Si en el país, en el macro del país, vemos a individuos de todas las edades, géneros y profesiones que no están dispuestos a dar de sí mismos, a comprometerse por una causa o por un ser humano, ¿qué podemos esperar que ocurra cuando mamá se va un momento al banco a pagar la luz, el agua y el celular, y deja a la nena o al nene con padrastro, ese individuo que tras que no tiene conexión sanguínea alguna, tampoco tiene compromiso sentimental con los menores? Leer más.

5 comentarios:

Mariposa Nocturna dijo...

Yolanda: Saludos. Pasé por el blog de tu amigo y dejé mi comentario allá. La verdad es muy lamentable lo que ha pasado, pero su comentario es muy cierto. Soy maestra de escuela elemental y me moriría si a algunos de mis estudiantes le hicieran una bestialidad como esa. Aunque es un tema muy controvertible, ya que toca temas que la gente odia hablar como la religión, el aborto y la política, entiendo que antes de criticar y defender lo primero que tenemos que pensar es, ¿qué yo estoy haciendo como miembro de la sociedad puertorriqueña para ayuda en este terrible mal del maltrato sexual a los niños?

Ricky Martin fue abusado cuando estuvo en Menudo y ahora lo vemos con una fundación que ayuda a concientizar en el abuso de los niños. Está poniendo un granito de arena. Uno como maestro también pone su granito de arena cuando planifica clases llevándole a los estudiantes consejos y concientizando a nuestros niños de que no se dejen tocar por nadie, ABSOLUTAMENTE POR NADIE.

Aplaudo a tu amigo (que ahora mismo se me escapa el nombre) y a tí por publicarlo en tu blog. Gracias por traer cosas reales que no lleven a pensar como lo que somos, personas pensantes.

Mis respetos.

Yolanda Arroyo Pizarro dijo...

Mariposa, gracias por tu solidaridad y gracias a Caleb por su valentía. Hay una persona a la que amo tanto, pero que sufrió vejaciones similares a estas mientras creció. Yo las experimenté a su lado y 22 años más tarde, todavía sufrimos estos ataques al subconsciente que nos atormentan, que nos alejan, que nos gritan. Quisiera borrarle de su vida todo ello, quisiera ser un superhéroe y tomar venganza, quisiera ser un lone gunman y aniquilar a aquellos que la aniquilaron. Quisiera…

Solo permanezco allí, en una esquina atormentada, amándola desde el silencio que otorgan los sinsabores y las relaciones a medio romper y las separaciones sin sentido, y los rompimientos que no se entienden pero que desbordan mucho amor, aunque nada de eso baste….

Mis respetos también a ti.

Anónimo dijo...

Mi caso fue distinto. Mi madre trajo un extraño a nuestra casa porque lo amaba. Se convirtió en mi padrastro. Cuando yo tenía cerca de doce años, me miró y me dijo algo que jamás olvidaré: Te has vuelto competencia para mí. Desde entoncs he rodado entre las casas de mis tias, mis abuelos, mis amistades. He estado temporadas enteras en la casa de mi papá y mi madrastra. Me he sentido rechazada toda la vida. No me violaron, pero fue como si mi mamá sí lo hubiera hecho. Hoy tengo veintiséis años y sigo rodando.

(Vivian)

Jose Borges dijo...

Les recomiendo una vuelta por acá: www.vachss.com

El autor lleva décadas peleando contra estos montruos.

=/ enzo /= dijo...

Impresionante testimonio, me conmoviste.
No te voy a decir si estoy a favor o en contra del aborto, pero creo que por el hecho que en Chile se producen 160.000 abortos ilegales y que muchos terminan en la muerte de la madre, es que pienso que hay que hacer algo, legislarlo dentro de ciertos marcos. Bueno en mi blog lo explico mejor. Visítame.

Acerca de mí

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"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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