lunes, enero 29, 2007

¿Seis pies bajo tierra? por Yolanda Arroyo Pizarro

Morirse es ya no ser, y me duele que sea eso. Me duele meditar en que alguna vez ya no seré. El pasado año, HBO mostró el final de la serie Six Feet Under. Desde el inicio de la misma, me llamó la atención que en cada episodio moría alguien. Era una mirada morbosa al final de la vida de gente a nuestro alrededor. Muertes honorables y muertes indignas; muertes apacibles y otras malditamente dolorosas. Una estampa que se me queda pintada en la piel de la memoria, aunque suene jocosa, es lo relatado por Naguib Mahfuz en su “Jardín de infancia“. Entonces ¿mi hermana va a morirse? … ¿Y cuándo va a morirse? Cuando Dios quiera.

¿Que tal si Dios no quiere o no tiene nada que ver, y nos hemos creído siempre que sí, perpetuando un chisme que no se acaba de confirmar? Duele hoy, me duele. Saber que ya no seré en algún futuro cercano se me revuelca con el ADD y la paxil veinte miligramos. Saber que un día nada de esto existirá me atormenta. No tendré huesos, no respiraré, no me recordarán. No existiré ni para mí ni para otros, justo como el resto de la humanidad que hoy flota en el planeta.

¿Será morirse algo parecido a lo que dice Anderson Imbert? ¿Aquello de que “se dio cuenta de que acababa de morirse cuando vio que su propio cuerpo, como si no fuera el suyo sino el de un doble, se desplomaba sobre la silla”? ¿Nos habla él desde el “Fantasma” con algún tipo de sapiencia hipersensibilizada, o simplemente nos gusta ese cuento para perpetuar el silencio, el secreto a voces de que muy posiblemente nada es lo que creemos que es?

¿Me pasará como Ayub en Las mil y una noches? ¿Moriré cuando todavía no piense morirme? ¿Deberé negarme a este juego de muerte con algún acto contundente de sabotaje? ¿Cómo me niego? ¿Adelantándome? ¿Tomando la decisión yo y parando esta angustia hoy? Si decido no jugar el juego de morirme cuando me toca, ¿me estaré muriendo realmente cuando aún no me toca?

¡Me muero!, como en el “Más allá” de Quiroga.

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Publicación original en Derivas.net.

4 comentarios:

no apta para la humanidad dijo...

Excelente. A quién no le atormenta saber que un día dejaremos de ser. Dejar de ser, muy fuerte esa frase, muy dolorosa. ¿Cómo algo que es puede dejar de ser?
Es un tema que me perpleja y me hace pensar que quien sea responsable de esto que llamamos vida ha de tener un sentido del humor muy morboso.
Aprovecho también para comentar que leí el fragmento de Orhan Pamuk...wow...TENGO que leer ese libro!! He escuchado mucho del autor desde que ganó el premio nobel pero por alguna razón todavía no he llegado a él. ¿Será eso que dicen por ahí que los libros son los que eligen a uno? Si ese es el caso...creo que "La vida nueva" me está llamando.
Volví a ver esa imagen del libro y ahora me parece aún más hermosa.
un abrazo

Ana dijo...

Linda Yolanda, la muerte es un tema del que no se ha hablado lo suficiente, porque quizás lo que se ha dicho es casi todo pamplinas, dolor o misterios inconclusos. Eso que "somos" muere o continúa a "ser" en dimensión intangible tras la muerte física? Me ha tocado desde niña hacerme tales preguntas. Si las respuestas existen y el precio es el cambio, por lo pronto prefiero permanecer ignorante :D, pero por causalidad el tema me ha rondado estos días.
Viva la vida! Trazó Frida en uno de sus lienzos.
Abrazo de vida y resurección!

Anónimo dijo...

Siempre me ha sorprendido tu capacidad de huir...

Diego Vidal dijo...

gracias por el recuerdo de anderson imbert, el gran simulador

Acerca de mí

Mi foto
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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