jueves, mayo 31, 2007

El Cáliz de la nueva literatura Puertorriqueña (Parte V)

El Cáliz de la nueva literatura Puertorriqueña (Parte V)
Serie de opiniones sobre el Arte de escribir
Por Yolanda Arroyo Pizarro

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La amiga Ana Maria Fuster Lavín nos cuenta cuándo comenzó a escribir y cómo se dio:

“Comenzó con esa pasión por leer, soñar despierta, no tenía hermanas para contarles mis inventos, sólo dos hermános bastante mayores que yo y de ahí a escribir un paso. Comencé quizás en las clases de historia de la high school, pues yo escribía en la libreta la versión según me la imaginaba de los hechos marginales, si tal gobernador estaba casado con tal dama de sociedad, el libro no decía nada más y yo me inventaba parlamentos entre ellos, me costó algún regaño tonto de la maestra Baéz … Ya desde los 8 años yo me tomaba “prestados” los libros del cuarto de mis hermanos, pues me aburría como mi mamá mima a Rosa…

Podría decir que comencé con la literatura oral así como en la prehistoria. Era niñera a los 15 años, baby sitter, y entretenía a las gemelas contándoles historias, cuentos en el aire. Quizás por esa propia fascinación que poseía por los libros. Escribir con esa pasión y necesidad fue ya en la universidad, con mucha pasión y adicción, desde los 24 años…”

También ha contestado las preguntas típicas para Boreales:

1. ¿Por qué escribes?
Difícil es definir las pasiones, obsesiones, sueños y pesadillas, y ese síndrome de los silencios y susurros interiores, que no paran de hablarme. Diagnóstico loca y cuentista crónica. Contestar por qué escribo, es preguntar para qué respiramos, para qué sirven las alas de las gaviotas, escribir es la justificación que tengo para vivir para ser libres y poder vivir la eternidad en un papel así como el amor en una palabra, así como amo a mi pequeño hijo y me descubre nuevamente la magia del descubrimiento. Quizás escribo por timidez, pero siempre por pasión, es como una enfermedad sin remedio, soy adicta a escribir cuentos, poemas, ensayos, cartas. Inventar nuevos mundos, escribiendo soy dueña del tiempo, del espacio, de la frontera entre la vida y la muerte. En realidad, Yolanda, y citando el inicio del discurso de Paul Auster al recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006: “No sé por qué me dedico a esto. Si lo supiera, probablemente no tendría necesidad de hacerlo.”


2. ¿Qué papel juega la imaginación en la tarea y en la vida de un escritor?
“Esa necesidad de hacer, de crear, de inventar es sin duda un impulso humano fundamental.” Dijo también Paul Auster en su discurso del Príncipe de Asturias. La imaginación lo es todo, los sueños despiertos. Las lecturas que hacemos, el cine y nuestro alrededor, lo que vemos y escuchamos. Estamos constantemente recibiendo sensaciones, impulso, viviendo intensamente hasta el verso más sencillo, la conversación con una amiga, las pasiones y hasta los titulares de periódico. Esa imaginación, esa capacidad de sorprenderse, de maravillarse, se transmite a través de la palabra, luego se moldea con la disciplina, de corregir de releer. La imaginación lleva al arte. La vida de un escritor, es como cuando le leo un cuento a mi niño miguel, o vemos una película juntos, y luego el me la cuenta a su manera, o me dice mamá yo soy todos los personajes de la película, un día es bombero, otros astronauta y camina por las calles sin gravedad, otros es darth vader, y veo su sonrisa….


3. ¿Se le pueden agotar los temas a un escritor? ¿Por qué?
Siquiera he pensado en la posibilidad, eso sería ver la vida con gríngolas, pero definitivamente para el escritor no hay límites. Las voces internas siempre nos hablan de los secretos en las sombras de los demás. No creo en la posibilidad del fin de los temas, siempre hay algo que contar, que escuchar, que ver, que leer. Dos personas son incapaces de ver la misma realidad, los mismos intereses perspectivas. Eso sería morir de aburrimiento…

La Chica de Estocolmo
Por Stefan Antonmattei



Imagen por Shonfeldet


La Chica de Estocolmo
Por Stefan Antonmattei


Los comensales me miraron con sospecha. Siempre me miran con sospecha. Rubia, alta, delgada, de nariz que establece clase, vestidos de seda, diamantes en un dedo y en la muñeca; no parezco ser de este país. Entré de prisa, desesperada. Sin preguntar, el bartender me señaló el destino. Cerré la puerta. “Esta cafetería necesita remodelación”. Así leía tallado en la parte de adentro de la puerta del baño.

Me bajé el pantie estirándolo debajo de las rodillas me subí el traje sobre las nalgas empujando una figura atlética 90 grados sobre los Manolo Blahnik de taco alto a varias pulgadas sobre el toilet. ¿Quién se habrá tomado el tiempo?, pensé, leyendo la puerta. Estaba tallada a cuchillo, sin prisa, con buena letra y lo suficientemente profunda para sobrevivir capas de pinturas y pensamientos que apestan.

Qué rico es orinar cuando se tienen muchas ganas -- a h h h -- como un orgasmo, un orgasmo que venía elaborándose desde la primera de las cuatro copas de champangne que me tomé en la casa esperando a mi marido y mis dos hijos antes de salir al restaurant. A mí a veces como que se me olvidan las cosas y, pues, se me olvidó ir al baño antes de salir de la casa y al restaurant no iba a llegar. Las mujeres tenemos la vejiga pequeña y sensible y las cuatro copas de champangne como que me han hecho pensar en una buena mamada, de esas de lengua fina, liviana, vulgarmente juguetona. No como la de un hombre. No, ésta tenía que ser como la de una mujer, la mujer que la sugerencia magistralmente tallada me recordaba.

Es que ella cortaba. Respiro su memoria y el orín y se me endurecen los pezones. Ella era una experta con esa navajita de mariposa negra. De pequeña se cortaba, según ella, para aplacar el dolor y, cuando ni dolor ni placer se daba, entonces comenzó a cortar a otras. Yo fui una de las otras, su víctima predilecta, “su cachorrita”, me decía, la más joven, la más atrevida. Entonces me atrevía a todo.

Una gotita de orín huérfana y ardiente baja sobre las cicatrices de mi entremuslo. Son tres, tres en cada muslo, pequeñitas, precisas y sospechosas. Parecen estrías pero no lo son. A la gotita no la detuve, dejé que llegara hasta la rodilla cayendo a su muerte sobre mi tobillo. Esa gotita . . . como cuando me amarraba desnuda al tubo de la cortina de su bañera y me pegaba y yo temblaba de miedo y temblaba de placer y se me endurecían los pezoncitos. Siempre se me escapaba una gotita de oro. Era todo un ritual, acopio de ansias a la expectativa de la mariposita negra de cuatro pulgadas afiladas. Me la enseñaba, la abría l e n t a m e m e n t e y se sonreía perversa. Era cuando único sonreía, provocándome, pasándome el Samurai libertador como viento sobre la piel - - “y ahora mami te va a cortar, tu quieres que mami te corte” - -, decía sin preguntar. Su filo frío pronto hervía dentro de mí y me venía, orgasmo tras orgasmo hasta que las gotas de gloria se mezclaban con las rojitas y las doradas que me bajaban por la entrepierna.

Respiré profundo quitándome el pantie. Me hice un guante de papel para secarme los olores y la gota huérfana muerta sobre el tobillo; entonces dos guantecitos más para esconder el pantie y botarlo al zafacón. Nadie sabe de ella, nunca jamás. Nadie sabrá esto de ella. Parándome derecha, me acomodé el traje. Me esperan afuera y necesito unas copitas de champangne para refrescarme. Volví a leer la puerta sonriéndome ... “Esta cafetería necesita remodelación”.

martes, mayo 29, 2007

Entrevista a Carmen L. Montañez Parte II


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Siguiendo con la entrevista a Carmen, Boreales se inmiscuye más a fondo en los detalles de su novela catalogada por la crítica de “muy jocosa, repleta de jerga y situaciones típicas de la vida de cualquier adulto joven, [un ejercicio que] explora los matices de lo que significa ser una puertorriqueña con el pelo “encrispao”.

Nelson del Castillo dijo en otro artículo: “…es más que la denuncia de la discriminación racial, su testimonio del Puerto Rico donde habitó hasta que hace 22 años se estableció en Estados Unidos”.

Preguntamos a Montañez:

¿Dónde te documentaste para los conjuros y demás actividades de la protagonista?
Para los rituales realmente los tomo de mi misma forma de vida. Creo que soy bastante ritualista desde que me levanto hasta que me acuesto, aunque me parece que todos los seres humanos tenemos características ritualistas, por eso participamos en los rituales religiosos, la mujeres nos maquillamos y nos arreglamos siguiendo un ritual. Si te fijas bien, los rituales organizan las sociedades y la vida porque, en parte, están impuestos por la costumbre. Me llama la atención un libro o un artículo en una revista que trate sobre rituales, hechizos, conjuros que recomiende actividades para el bien de la persona y con la intención de atraer fuerzas positivas o mejorar su forma de vida, creo que más por curiosidad porque no los practico porque no los necesito, pero hay cantidad de literatura que trata este tema, más para aconsejar a aquellas personas que se sienten infelices. Como sabes, Amarilis sólo usa elementos de la naturaleza en sus rituales y las creencias religiosas tienen un rol importante en su vida.

¿Por qué decides jugar con la historia pasado-presente?
Como dije antes, comencé con una historia enmarcada en el pasado y de repente se presenta un personaje del presente que cambia en algo el marco de la novela y entonces nació esta novela donde el pasado ayuda a la mujer del presente a encontrarse a sí misma y a tomar una decisión importante en su vida y al final ambos tiempos convergen para hacer una historia que puede ser de cualquier mujer del presente.

¿De dónde sacas los temas para tus escritos?
En la colección de cuentos, De El Fanguito a la loza, el barrio de Santurce es el punto que los une. Siempre había querido escribir sobre este barrio donde me crié y que tanto la gente, como el ambiente, influyó en mi formación como ser humano. Para la novela influyó mucho la historia de nuestra isla con esa mezcla de razas que hoy nos hace ser gente hermosa, podemos decir que somos tricolor y con una cultura riquísima.

¿Cuál fue el momento que más disfrutaste en la obra?
El que más disfruté fue cuando Amarilis se arma de valor para preguntarle a Omar “¿Por cuál puerta entraste?” porque es una pregunta imprevista que confunde a Omar y al lector que al parecer cambia el rumbo de la conversación pero que refleja muy bien el carácter del personaje femenino ¿no te parece?

¿Qué es lo próximo que estás escribiendo?
En estos momentos estoy trabajando con una colección de cuentos sobre algunas mujeres de mi Santurce. Estas mujeres fueron personas comunes que forjaron a un grupo de personas que hoy son muy exitosas o están muertas por circunstancias fatales, como las drogas, SIDA, etc. Por eso deseo llamar a esta colección Las divas de mi barrio. También, estoy en el proceso de escoger un final para una obra de teatro titulada El último zoo. Para esta obra tengo varios finales y pronto tengo que decidirme por uno o incluir los tres. Además, me está dando vueltas en la mente una novelita sobre una viajera basado en lo que me dijo una gitana en el 1965 en la Parada 18 de Santurce.

¿A quién lees con mayor regularidad?
Por mi profesión, todos los semestres leemos varios autores y siempre trato de incluir textos de la diáspora ya sea de Latinoamérica o de los latinos/as en los Estados Unidos. Siempre leo a los escritores boricuas y los incluyo en mi currículo. Trato siempre de estar al día con la literatura puertorriqueña que creo es riquísima y muy respetada universalmente. La literatura puertorriqueña ha entrado con éxito al siglo XXI, especialmente por la producción literaria de la mujeres, y hay que incluirla cuando se habla de literatura hispanoamericana.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
En este momento estoy leyendo Malinche de Laura Esquivel y un libro en inglés que se titula Women in Church History sobre mujeres que han tenido un rol fundamental en la formación de la iglesia católica. También, tengo en fila a Inés del alma mía de Isabel Allende con Mariconerías: escritos desde el margen del puertorriqueño Daniel Torres y muchos más.

¿Cómo te defines en términos de tu actitud hacia la literatura?
Casi nunca los autores se definen, sino que los críticos le ponen una etiqueta (que no gusta a los escritores) pero en mi caso no quiero definirme como una feminista o algo así. Quiero ser vista como una mujer que escribe sobre mujeres comunes, que viven en este mundo trabajando, luchando por superarse o que han ayudado a otras u otros a superarse. Soy femenina y no deseo separarme del masculino porque nos necesitamos uno al otro para tener un mundo en armonía. Por otro lado quiero decirte que creo que la literatura es una parte integral de la cultura de un pueblo. Muchos pueblos se han dado a conocer por su literatura, este es el caso de Rómulos Gallegos, García Márquez, Abelardo Díaz Alfaro junto a René Marqués en nuestra literatura. Yo estoy dando mis primeros pasos dentro de nuestra literatura puertorriqueña y espero que algún día se me reconozca como una escritora puertorriqueña y si así me definieran ustedes los críticos, sería el mayor orgullo para mí.

¿Qué escritores han influenciado en ti?
Fuera de Puerto Rico me parece que Edgar Allan Poe, Quiroga, Cortázar me han influido y me han animado a escribir. En el caso de nuestros escritores me gustaría decir que René Marqués me ha influido grandemente (a pesar de su trato a las mujeres). Creo que como escritor de cuentos, Marqués (especialmente en En una ciudad llamada San Juan) es extraordinario y merece el lugar que tiene dentro de la literatura hispanoamericana.

Si no escribieras, ¿qué harías?
Si no escribiera continuaría siendo una profesora, madre, esposa, hermana y amiga como siempre, pero a lo mejor estaría algo insatisfecha intelectualmente.

¿Qué consejos darías a los autores que aún no publican?
Les diría o les digo que se llenen de valor y lo hagan, que yo comprendo lo difícil que es mostrar a otros la creación literaria temprana y que hay veces que se les van a cerrar unas puertas y hay que seguir y tocar en la siguiente, pero hay que hacerlo, porque de no hacerlo, sería un acto egoísta.

Le pedí a Carmen L. Montañez que nos regalara unas últimas palabras. Esto ha dicho: “Primero quiero agradecerte esta oportunidad de poder expresarme y llegar a ti y a tu público. Considero que los escritores que están comenzando a lanzarse al mundo literario necesitan la exposición para darse a conocer y estos medios modernos de la tecnología es uno imprescindible hoy día. Espero que aquellos que todavía no han leído mi novela, pues la lean y me hagan llegar sus comentarios. Gracias y nos vemos en la isla muy pronto.”

Gracias, Carmen.

domingo, mayo 27, 2007

Reseña sobre 'Los documentados', novela de Yolanda Arroyo Pizarro



Reseña publicada en el periódico El Nuevo Día
Sección La Revista
Domingo 27 de mayo de 2007


El olor de un sueño
Por Maira Landa


Esta novela, mención de honor del Pen Club en 2006, nos ofrece una compleja urdimbre de prosa poética, realismo mágico, metáforas y descripciones hiper-sensoriales en un relato de profundo dramatismo. Aunque el tema central gira en torno a la tragedia de los indocumentados que nos llegan de islas vecinas, hay más, mucho más en esta historia. Su autora es una joven escritora puertorriqueña que con mucho mérito está labrando su sitial en nuestro ámbito literario. No la perdamos de vista.

Kapuc es una jovencita sordomuda a quien todos consideran retardada mental. Su único pasatiempo es subirse a un árbol con el que ha desarrollado una relación simbiótica. Ella le ha otorgado al árbol cualidades casi humanas: le ha puesto nombre y conversa con él. Sus ramas se convierten en brazos que la acunan en su desamparo y soledad. Desde allí, cada noche observa las yolas que llegan a Playa Tereque, donde vive. Libreta en mano, documenta lo que sucede. La descripción de cómo se ahogan y de cómo se salvan los que al fin llegan a la orilla es desgarradora. Se nos enredan las algas en los pies, como a ellos, mientras tratan de ponerse a salvo corriendo por la arena, hacia tierra firme.

‘Los documentados’ es el espejo de nuestra sociedad, de los que sí tenemos papeles, de nuestra incapacidad para encarar nuestros problemas, aunque seamos vistos como un paraíso para quienes ansían huir de sus infiernos. El padre de Kapuc abandonó a su familia, asustado por la responsabilidad de atender una hija con problemas de desarrollo. La madre trabaja para proveer las necesidades materiales de sus hijos, pero no sabe cómo sacarlos adelante, mientras va de hombre en hombre en busca de su propia vida perfecta. El hermano de Kapuc se ausenta de la escuela y comienza a descarriarse. Encontramos machismo, insatisfacción, adolescentes sin dirección, consumo de drogas, incesto, abortos, prejuicios, discrimen, hipocresía, corrupción, burocracia.

En una simbiosis con el reino animal, Kapuc se identifica con las hormigas, se compara con las libélulas, dice convertirse en medusa y humaniza a su árbol. Sus descripciones olfativas son maravillosas, proveyendo un balance para su pérdida de audición: “el olor de esa etnia es amargo y salobre”, “el cuerpo de mi padre despedía un nuevo olor a traiciones”, “mi madre regresó al hogar estrenando esa nueva esencia en su cuerpo, como a chocolate”, “es un olor cítrico que ha creado él -el árbol- para mí”.

La autora concluye su historia con un final bastante feliz, en el que casi todo se recompone. Aunque Kapuc ya no seguirá documentando a los que llegan, los de las otras islas continuarán intentándolo porque persisten sus problemas. Nunca sabremos cuántos no lo logran. Otros seguirán llegando a la orilla de Playa Tereque y, con las algas enredadas en sus pies, desesperados, aterrorizados pero llenos de esperanzas, correrán hasta adentrarse en nuestra tierra, sin mirar atrás, en busca de su propia utopía.

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Maira Landa, quien cursó una Maestría en Creación Literaria, escribe su primera novela.

viernes, mayo 25, 2007

Entrevista a Carmen L. Montañez Parte I


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Entrevista a Carmen L. Montañez Parte I
Por Yolanda Arroyo Pizarro


Carmen L. Montañez actualmente es profesora de literatura hispanoamericana y cultura de Indiana State University, estudió jurisprudencia en la Universidad Interamericana de Puerto Rico, tiene una maestría de la Universidad de Louisville y obtuvo su doctorado en la Universidad de Kentucky. Con todo, es el ser más sencillo y carismático del mundo. Cuando la conocí pude intuirlo.

En 1998 publicó un estudio sobre el personaje femenino en la cuentística de varias escritoras puertorriqueñas titulado “Subversión y creatividad”. Luego, en el 2001, nació “De El Fanguito a la loza”, publicado en los Estados Unidos y en cuya colección de cuentos presentaba unos personajes femeninos entrelazados por el lugar de acción: Santurce. “Pelo bueno, pelo malo” es su primera novela lanzada en el 2006 por Terranova Editores. De esta última obra se ha dicho: “Las hablantes de esta novela, manifestadas a través de monólogos fragmentados, vienen a ser voces arquetípicas que se conjugan en el personaje principal como si todas fueran una sola. Los cambios de perspectiva narrativa metaforizan la ambigüedad inherente en la hibridez caribeña. Pero más allá de las tensiones que podría connotar su título, esta novela es la historia de una mujer que, pese a sus inquietudes y sus miedos, asume las riendas de su vida.”

Carmen L. Montañez me contó de su niñez, de sus primeros amores por la literatura. Siempre ha sido una lectora incansable y desde muy joven ha tenido la inquietud por escribir, crear y recrear el lenguaje, pero no fue hasta ya adulta que se dijo que tenía que arriesgarse, que tenía que poner en la realidad las ideas que le daban vuelta en la cabeza. Se motivó ella misma, poco a poco. Así que comenzó escribiendo para si hasta que llegó el momento de mostrar a otros su creación. Dice que el aula, en donde da clases, ha sido su taller de capacitación, además de participar en innumerables conferencias sobre literatura y escuchar a grandes escritores hablar de sus trabajos. Por este motivo ha tenido la oportunidad de publicar varios artículos de crítica literaria en prestigiosas revistas de los Estados Unidos y Puerto Rico. Su momento más memorable en el ámbito literario fue cuando le pudo mostrar a su madre su primer libro editado. Fue una emoción porque llevaba su nombre en la portada. Recuerda: “Sé que ella estaba muy orgullosa de mí. Creo que por ahora no he tenido ningún momento malo o desagradable que pueda señalar. Lo peor es el factor tiempo, quisiera tener más tiempo disponible y rodearme de un ambiente literario más apropiado.”

“Pelo bueno, pelo malo” es uno de mis libros favoritos. El encrespamiento o no del cabello, de la maranta, del afro, y la constante lucha por alaciarlo, por verlo brilloso, timonearlo para que no parezca pepa de jobo, ha coincidido con momentos claves en mi vida, con momentos de definición existencial y claro, ha traído “por los pelos”, el tema racial. Ese primer primerito novio era blanco blanquito, ¿qué va a decir la familia? Aláciate los cabellos al menos para pasar por más clarita, pa’ negra tú, mejora la raza y un sinnúmero de otros etcéteras que se han ido multiplicando con el paso del tiempo. Este libro me trajo todos esos recuerdos, me hizo sonreír, me hizo delirar y para eso son buenos los libros, para disfrutárselos.

Charlene Briganty Silva ha reseñado la novela “Pelo bueno, pelo malo”, y esto es lo que ha dicho: “Es uno de esos relatos que invita a reflexionar sobre la gama de colores del puertorriqueño, porque en nuestra constante lucha por definir razas no basta un simple blanco o negro. Todos sabemos que no es lo mismo decir negro carbón que trigueño oscuro y mucho menos, trigueño clarito a uno quemado por el sol. Y la realidad es que en esta isla, donde el 80 por ciento nos auto-denominamos blancos, sería inconcebible echar a un lado la clasificación racista, como para admitir que aquí hasta el más rubio tiene una abuela que a veces olvida dónde está.”

A Carmen L. Montañez la conocí en la presentación de libro de Daniel Torres y la química fue inmediata. Nos abalanzamos una sobre la otra y nos tocamos los pelos a ver si eran buenos o malos. Reímos muchísimo y fue ella tan amable que aceptó contestar varias preguntas para saciar mi eterna curiosidad y para compartir con los lectores de Boreales. Aquí van las primeras, el resto las colocaré en una segunda entrega:


¿Cómo se gestó “Pelo bueno, pelo malo”?
Esta novela comenzó con la idea de presentar una historia de un esclavo que viene a Puerto Rico en un tiempo remoto en la historia. Pero luego pensé que ya se ha escrito algo sobre los hombres y decidí escribir sobre una africana que viene a Puerto Rico. Pero de repente la historia tomó otro giro con el personaje de la protagonista femenina, Amarilis. En ocasiones, en conferencias, he oído a algunos escritores decir que “esta novela se gestó solita, fue creciendo y desarrollándose y yo no tenía control alguno,” refiriéndose especialmente a los personajes. Ahora puedo reafirmar estas declaraciones porque la novela se fue desarrollando de una forma en la cual nacieron unos personajes femeninos que yo no tenía planeado pero que influyen grandemente en el progreso de la trama.

¿Cuál fue el personaje más complejo? ¿Por qué?
Creo que los personajes más complejos fueron las mujeres de los sueños porque tenían que integrarse al personaje principal y ayudarlo a su desarrollo y darle un porqué a su existencia.

¿En quién te inspiraste para la protagonista?
Para la protagonista me parece que me inspiré en la mujer moderna de hoy que vive una vida sencilla pero que lucha por superarse y encontrarse a sí misma, que se valora y se acepta como es. Creo que la mujer de ahora, las que ya tienen 30 o 40 años, son mujeres valientes que no se dejan intimidar por nada pero al mismo tiempo tienen momentos que se les hace difícil tomar decisiones porque están entre lo de antes y lo de ahora en cuanto a las costumbres socio culturales.

Continuará...

jueves, mayo 24, 2007

Luna Roja
Por Zurilma Ortiz Ramos


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Foto por Stefan Seip


Luna Roja
Por Zurilma Ortiz Ramos


Entró a uno de esos cafés cibernéticos, para comerse algo. El lugar era acogedor y estaba vacío. –Un café por favor– le pidió al muchacho que tomó su orden, mientras sacudía el abrigo y sus cabellos de las lloviznas que habían comenzado a caer. Había caminado desde el hotel al café y se había relajado, hasta se sentía contenta, sobretodo porque su cabeza ya no latía. Hojeó el periódico que estaba sobre la mesa y detuvo su atención en un artículo sobre inexplicables acontecimientos de la luna. La marea había subido a niveles de los que no se tenía registro alguno y el comportamiento lunar dejaba atónitos a todos los científicos. –Extraño–pensó Chandra mientras bebía del líquido sanador que llenaba la taza y tomaba dos aspirinas para el dolor de cabeza que la había atacado desde hacia varios días.

***********


El viento soplaba fuerte empujando nubes grises por todo el lugar. Lloverá otra vez–dijo en voz baja mientras guardaba sus instrumentos de trabajo. Había llovido todos los días y su dolor de cabeza estaba empeorando.

Desde que llego a Alpa sus migrañas no cesaban. Siempre había padecido de ellas, pero no como esta vez. Decidió irse al hotel pues el día había sido duro y necesitaba distraerse. Tal vez daría un paseo, si el tiempo se lo permitía, a ver si así desaparecía su dolencia.

La lluvia se había disipado. Después de un baño, salió a caminar. Sin razón ninguna aquel lugar le parecía familiar, era una sensación de que sabía por donde ir. Nunca había visitado la ciudad, incluso supo de ella porque del Museo Arqueológico Mundial le encomendaron ese nuevo trabajo. Juraba que había visto todo aquello antes. Los campos, los cultivos. Su cabeza latió de repente. Sintió la extraña sensación de que alguien la miraba y a lo lejos escuchó el graznido de un cuervo, pero continuó su paseo.
Aún con los esporádicos latidos de su cabeza disfrutó del paisaje. Absorta en sus pensamientos no se dio cuenta del hombre que pasó por su lado pero al levantar la cabeza vio que la observaban desde la esquina. Se sintió incómoda.
–Esos ojos– se dijo a sí misma.

Al ver al hombre se puso nerviosa y supo que era hora de regresar al hotel. Se volteó y el extraño se le acercó diciendo en una lengua extraña -Amit Premal-. El corazón se le paralizó. Ella conocía esas palabras pero – ¿de donde?– Cuando quiso detenerlo, había desaparecido. Su cuerpo temblaba y su migraña había regresado. Esta vez le provocaba nauseas y aversión por la luz. Pidió un taxi y ya en el hotel se tumbó en su cama.

Pasó una noche terrible. Tuvo pesadillas. Soñó con rojo, fuego, la luna, sonidos y cánticos extraños. Al despertar podía recordar con claridad las palabras del misterioso personaje –Amit Premal-repitió, mientras se miraba al espejo. Parecía diferente esa mañana. Sentía que había despertado en algún lugar distinto al hotel.

El día de trabajo fue todo un caos. Fango, ruido, gente debatiendo edades, tiempos, fechas. Habían comenzado a cavar por todo el lugar y de no ser por aquel gigantesco árbol hubieran arrasado con todo. Por eso no se acordó del incidente de la noche anterior, ni de su migraña. Casi anocheciendo se dio cuenta que no había comido nada en todo el día. Su dolor de cabeza volvió aparecer. Las voces comenzaban a molestarle y fruncía el rostro para mejorar su vista que poco a poco se volvía borrosa. Ahora recordaba la sensación de la mañana.

Por alguna razón después de haber trabajado tanto, le dolía mucho el muslo. Pensó que debió estar en cuclillas mucho tiempo estudiando aquellas vasijas, que su grupo había encontrado. Caminó al hotel y volvió a escuchar un cuervo. De algún lugar salió nuevamente la figura del hombre. Intentó pegar un grito pero quedó atrapado en su garganta.
– Chandra– la llamó por su nombre y miró al cielo.
– Estas muy cerca– dijo el hombre
– ¿Cerca de qué? ¿Quién es usted?- dijo Chandra casi en un murmullo.
– Continúa y descubrirás- Y sin más se alejó.

Quiso salir tras él pero sus pies estaban pegados al piso. Sudaba y temblaba toda. Esa noche fue peor que la anterior. Sintió el calor del fuego, escuchó los gritos y ella misma sintió ganas de gritar y de huir. Sentía una presión en el pecho, una angustia. La luna brillaba como nunca. Su cabeza le dolía, aún dormida. Y se levantó agitada, perturbada y desorientada, no sabía donde estaba. Era el llamado de su interior. Se dobló del dolor; su costado y su muslo la lastimaban. Se vistió con lo primero que encontró y salio corriendo del hotel.

Era de madrugada. Hacía frió. Corría como empujada por algún demonio. Sentía que la llamaban. -Chandra, luna, Chandra- escuchaba. Pasaba por las calles vacías, sabía exactamente a donde ir. Las sienes le latían, parecía que iban a estallar. Llegó al campo de trabajo. Se paró frente al gran árbol. –Amit Premal- escuchó con más fuerza. Era una voz masculina. Sentía el dolor en el costado como si le quemara. Cayó de rodillas. Se retorcía. Se quejaba. Parecía haber perdido el control de sus movimientos. Habían hoyos por todo el lugar, sacó unas piedras y comenzó a escarbar con sus manos. Gritaba con fuerza como si estuviera luchando con alguna magia invisible. –Suéltenme– gritaba. Chandra seguía escarbando, cada vez mas profundo, como si de eso dependiera su vida. Escarbó más y más. Hasta que sintió algo. Entonces gritó con desesperación.
–Al fin– escuchó nuevamente a la voz.

Su cuerpo fue a dar contra el piso. El golpe la sacó del estado en el que se encontraba. Abrió los ojos y vio la luna. Estaba roja. Igual que en sus sueños. Se levantó y vio lo que había hecho. Un hoyo mucho más profundo que el que su gente había estado haciendo. Un esqueleto humano parecía asomar su cabeza desde aquella oscuridad. Encontró lo que tanto la había atormentado.

Sintió arqueadas y estuvo a punto de vomitar, pero lo único que pudo hacer fue seguir cavando. Vio se trataba de un cuerpo entero. Era extraña la posición en la que se encontraba –es una tumba-exclamó. De pronto vio algo que no concordaba con la imagen. Sobre el hombre parecía haber un hueso que no era del esqueleto, –A menos que…–se congelaron sus palabras en el aire. Eran dos cuerpos abrazados. El costado le volvió a molestar.

Un cuervo gritó y llego al lugar. Se acercó y quedó junto a ella. Los ojos del cuervo quedaron fijos y ella los reconoció, era el hombre de la calle. La luna se reflejaba intensamente roja en el animal. El dolor del muslo le hizo doblarse y entonces el cuervo se transformó.
–Cihuacoalt– pronunció despacio el hombre cuervo.
–Larga mirada–dijo Chandra paralizada. –Amit Premal, lleno de amor eternamente– alguna vez un hombre le había susurrado esas palabras y el solo recuerdo le repugnaba.
–No importa cuanto trates de huir siempre te encontraré-dijo el cuervo-Tu destino fue seguirme hasta la muerte y la muerte siempre te encontrará a ti.
Se acercó, la tomó de la mano y la levantó. La envolvió en sus brazos, sus alas. Y voló.

Días después la prensa abarrotó los periódicos anunciando el gran descubrimiento: unos esqueletos abrazados. Una arqueóloga desaparecida. Y en la esquina superior, el reportaje sobre un extraño eclipse lunar.

miércoles, mayo 23, 2007

María de Lourdes Javier publicada en Cataliticos.com


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El cuento "Desocupado" de la escritora María de Lourdes Javier, nacido en el Taller de Narrativa en Vitrales y Espejos, ha sido publicado en la revista Cataliticos.com que dirige el amigo Samuel Medina.

“Desocupado” es un cuento con la magia del detalle visto desde la cámara fotográfica del autor. La minucia descriptiva lo convierte en un texto sin despilfarro. Es provocativo en la construcción de oraciones y añade un drama en el que los personajes son tan siniestros como interesantes. Un hombre rodeado de ratas que lo adornan y le dan propósito, se vuelve, de pronto, en la clave de un enigma. Un embrujo de los ojos, un arcano de la vista. Las perspectivas inciertas se devoran la madeja del final.

Ya lo dijo quien lo dijo: “Lo que en verdad sucede es que el inventor de cuentos demuestra ser un atinado "subcreador". Construye un Mundo Secundario en el que la mente puede entrar. Dentro de él, lo que se relata es "verdad": está en consonancia con las leyes de ese mundo.” María de Lourdes lo logra, no dejen de ir a visitar el cuento y leerla dando un clic aquí.

Fuerza de Mujeres


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En un estudio de género de Francisca Martin Cano, descubrí que Valentía era el nombre dado a una diosa por la cualidad de su fuerza. También supe que del nombre de la heroína arcadia Atalanta se deriva la palabra "atleta", y ésta, a su vez, proviene de athalos o combate. Constaté por cierto que Niké (lo mismo que la marca de calzado) era la diosa de la Victoria y que por eso se daba este nombre a los vencedores en los juegos de la antigüedad.

Como a veces me pregunto de dónde algunas mujeres sacan la fuerza, tendría que creer en la existencia de que estas diosas mitológicas hoy por hoy reencarnan en las féminas de actualidad que conozco. Tendría que creer simplemente que algunas de estas maravillas vienen con el aura destellante, despilfarrando energía y que con cada tormenta solar, se nutren de valor. De chiquita me paraba frente al televisor e invocaba con las manos cruzadas y los puños cerrados: ¡Oh Poderosa Isis! Recuerdo perfectamente aquel programa de televisión en el cual la mujer se vestía de deidad y lograba sus sueños en cada episodio. ¿Serán diosas, al fin y al cabo, sólo algunas?

La Mujer Cruda pasa por circunstancias nada fáciles. Cuida de sus dos padres mayores sin la ayuda de hermanos o familiares (uno de ellos tiene Parkinson y Alhzheimer), realiza las labores del hogar, es esposa diligente y amante exigente (me consta), y además no se pierde de las clases de natación, baile, costura, modelaje y otras hierbas en las que tiene envueltas, no a una, sino a sus dos hijas. La grande casi cumple la quincena y la otra, aunque es menor, quiere vivir colgada de bisutería y accesorios de cabellos que combinen, embadurnada de maquillaje y prendada de un ipod que parece una extensión de sus membranas más primigenias.

Esta Mujer, con todo esto a cuestas, saca el tiempo para invitarnos a su hogar, preparar bocadillos, tenernos Merlot, sentarnos en el balcón de su casa a chismorrear, gritar, carcajear y mearnos de la risa mientras las hijas de una y otra juegan hasta las tantas de la madrugada en los cuartos juveniles y el marido ve televisión en su aposento. Esta Mujer da consejos, amonesta sin temor a equivocarse, repara en verdades crudas (por eso el apodo) y asevera que la vida existe para vivirse, que hay que tomarla bajo la consigna de “estoy en un momento muy egoísta de mi existencia, a gozarme el mundo” y a todo aquel que no congenia con su máxima le planta un “No estoy” que lo deja boquiabierto.

La Mujer Cruda se preocupa por los amores; por los de ella, por los míos y los de las demás que componen el núcleo. Ama todo lo que quieras, negra, me dice, pero por el amor de Dios, deja el cargo de consciencia a un lado, deja la culpa, deja el dolor fuera de las paredes.

La otra divinidad es la Mayra, ya picando para el sexto mes de su segundo acto de co-creación suprema. Lleva en el vientre a una niña, que como ella, traerá esos genes de grandeza de espíritu y un bagaje de otras vidas que la harán ser maestra de sabios.

Hay que disfrutarse a la Mayra con el ombligo salido, las curvas oscuramente preciosas, los pómulos risueños y floridos, el cabello hormonalmente fastuoso. No la he visto arremillarse ni una sola vez, ni siquiera para decirme que el consorte tiene un olorcito a malta India, por aquello de las hormonas. Sólo sé que vomita y escribe, escribe y vomita, pero ni por un segundo aguanta la pluma. No se retrae. Lo mismo que la diosa Moles, domina la Corpulencia, esta vez de las palabras. Y cómo no ver en ella a Minerva, toda sabiduría en el diálogo, en la inclusión, en el cuento de amores y desamores. Le he leído varias cosas, le he aplaudido otras tantas. Intuyo que su creatividad se acrecienta imantada cuando lleva gente dentro de ella. Lo mismo le pasó con el primer baby y ya vimos el resultado: un santo premio que le trajo gloria y orgullo al país. Habrá que cuidarse ahora a ver que le trae la marea. O mejor dicho, que va a ir ella a buscar adentro de los marullos, porque es de las que se va de pesca, no de las que espera porque los peces le lleguen a la orilla.

Anoche me tocó hablar en una tertulia con otras mujeres diosas: Mayda, Mairym, Astrid, Ana María, Jessica, Cheryl, Iriselma, Beba. Cada una con poderes sobrenaturales. Cada una estoica y luchadora. Cada una con un traje de Mujer Maravilla debajo de las ropas y una varita mágica escondida en algún rincón que se activa con el movimiento de la nariz a medio hechizo.

Mujeres de fuerza descomunal todas ellas. Cuando sea grande quiero ser así, ¡carajo!

martes, mayo 22, 2007

Cuento: Las ballenas grises
por Yolanda Arroyo Pizarro




Cuento Premiado Primer Lugar en el certamen internacional PFDB Argentina 2006


"Dedicado a mis dos matrimonios literarios:
A Alma Rivera, por prestarme sus hombros para secar lágrimas.
A Emilio del Carril, por sus besos en la nuca.

Finalmente, a la musa que siempre ha de ser musa,
Mamota, idolatrada a perpetuidad por esta cielonga de amor."





¿Cómo se vive después de algo así? ¿Después de la opresión atravesándote el pecho? ¿Vuelve a latir el corazón igual? ¿Se puede respirar con semejante perturbación sobre las sienes?
Camino sobre cubierta con los ojos mojados. Alzo la mirada hacia las velas izadas. Regreso al timón y le doy una vuelta leve. Vamos decididos, mi barco y yo, hacia el nuevo destino. No puedo quedarme impávido, de brazos cruzados. No soy culpable. Voy a protestar. Voy a renegar y a negarlo. Ante aquella acusación, el silencio me tragó antes de yo engullirlo. Aún así, no pude abrir la boca en ese momento, pero hoy, ahora, voy a confrontarlo.
El agua parece una plataforma de destellos grises que quiere tragarse el horizonte. Los bultos, como los de un terciopelo mustio, desabrido, se abren y cierran, se agrandan y se achican, saltan y se sumergen. No tienen dientes, pero me muestran las barbas que les guindan de la boca, las barbas cremas que les cuelgan de cada labio. Devoran las profundidades. ¿Devoran mis recuerdos? ¿Se han tragado mis memorias como lo hacen con el fondo marino, absorbiendo sedimentos y crustáceos, separando los pedazos del resto con sus filamentos?
La impresión que recibo al acercarme a una ballena dormida es, sobre todo, de inmensidad. Es como si cada ojo de ballena arrinconara un universo. Miras el ojo, la esfera, y uno se pregunta si dentro de cada córnea puede hallar una dimensión distinta. Enormidad, soledad de espacios, de carnes, de piel dura grisácea. Su presencia es abrumadora, apabullante. Te inspira una tristeza irremediable que no se extingue, como la propia especie. Hoy las ballenas lloran conmigo.

Ω


-Mi hija viene a visitarme.- voy recogiendo el ancla y me volteo para esperar la reacción de Ambrosio ante la noticia. Él se pone feliz. No la conoce, pero está loco por conocerla, o al menos así me ha dicho siempre. Quiero a Ambrosio como a un hijo y cada vez que puedo le hablo de mi Viveca. A veces le muestro algunas fotos de ella, de cuando estaba en la escuela o de cuando era chiquita y me ayudaba en el pequeño negocio de pesca que teníamos. Era linda la niña. Parecía un palillo de dientes, flaquísima, pero siempre linda. También le muestro la única foto que me envió de cuando se fue a estudiar biología marina a la universidad. En ella se veía más ancha, más grandota, todavía hermosa. Hizo su internado por varias islas del Caribe. Llegó a viajar a España también y después regresó a México a hacer un trabajo con la UNAM. Todo eso me lo contó en la única carta que alguna vez me escribiera. Desde hace mucho no nos vemos. En estos días me acaba de enviar un telegrama. “Iré a visitarte. Viveca”, decía. Pienso en volver a verla y un mariposeo se me atraganta en el estómago. Quisiera recordar más cosas de cuando era pequeña. El salitre me lo hace imposible.

Ω


“En momentos como este, el ser humano percibe que se aproxima a una criatura que sobrepasa su comprensión, a una presencia misteriosa encarnada en un increíble cilindro negro.” Terminé de leer la cita. Viveca miró hacia arriba, recostada de la baranda de la lancha, los ojos saltones, dos colas de cabello rubicundo a cada lado de su cabeza, la falda de querubines cuadriculados. Menudita era mi Viveca.
-Jacques Yves Cousteau, el oceanógrafo.- dijo. Sonreí orgulloso y cerré el libro asintiendo. Mi hija cada vez memorizaba mejor. Incluso mejor que yo. Esa mañana, luego de creerme listo para la travesía, había dejado olvidado el atuendo de buceo en alguna parte de la cabaña. No recuerdo exactamente en dónde. Ella, sin embargo, a sus siete años de edad, puede grabar en su memoria citas como aquella y hasta más extensas. Ha traído sobre los hombros, sin que yo se lo recordara, su mochila con la toalla, el bañador, la boquilla de buceo y los anteojos para sumergirse. Esa tarde, por primera vez, hemos divisado al cetáceo.
Después de ello, muy periódicamente, continuamos viéndolos en nuestras travesías. Las relucientes aguas de la bahía Magdalena nos regalaron muchos y hermosos vistazos del impresionante animal. Me volví guía. Comencé a traer grupos de personas, cada vez mayores, para que vieran a aquel fenómeno marino que era del mismo grande de un autobús. Aquellas masas colosales no se asustaban, todo lo contrario. Parecían disfrutar de la compañía. Nos observaban curiosas a medida que salían a la superficie para respirar, cada tres o cinco minutos. En principio cabíamos todos a bordo de una pequeña lancha que fui reparando de a poco con mis propias manos. Luego, con el cobro del espectáculo natural que nos obsequiaban las ballenas y que yo colectaba gustoso, pude hacerme de una embarcación un poco más grande.
Me convertí en guía porque mucha gente anhelaba observar a esas maravillosas criaturas. Todos los años emigraban a las lagunas de Baja California para aparearse y parir. Pocos marinos y pescadores se atrevieron a hacerles frente. Las razones eran diversas. Muchos dependían de la pesca para subsistir y no deseaban invertir en un proyecto nuevo que quizás no diera resultado. ¿Qué saben los pescadores de ser guías turísticos? ¿Qué saben los marineros de dirigirse a las gentes, de hablarles, de explicarles sobre la vida marina de ciertas especies? Dedicarse a lanzar sus redes y llevar comida a la boca de sus familias, los alejaba de algunos retos como aquel. Yo mismo pensaba igual a ellos por un tiempo. Trabajar duro para mantener a los de uno, era el lema. Pero las bocas que alimentar fueron disminuyendo en mi círculo consanguíneo. Una fiebre extraña cobró las vidas de mi mujer y mis dos hijos varones. Quedamos solos la chiquita y yo. En un rapto de intensa tristeza quise cambiar mi rutina, para no acordarme de mis fallecidos. Las pérdidas son demasiado grises, mucho más grises que las ballenas dormidas. Creo, y ahora que lo pienso lo creo con más vehemencia, que fue ahí cuando mi mente empezó a borrar memorias.

Ω


Viveca llegó y trajo consigo un aire de corales y algas saladas. Creo estar casi seguro que Ambrosio ha quedado impactado con su belleza. Está alta y redondeada. Posee unas libritas de más que no le vienen mal y que para nada han logrado que Ambrosio deje de mirarla a todas horas. Va a quedarse con nosotros diez días, que es el tiempo que le toma al transportista de la ciudad regresar con su camioncito lleno de turistas. Se ha registrado en una cabaña de los alrededores y promete visitarme a la casa todas las veces que pueda. Entre vacacionar y visitar a su vejete padre, desea tomar fotos de las ballenas y redactar o escribir algo así como un ensayo de biología marina, de la materia esa que estudió en la universidad.

Apago el motor, y nos acercamos remando sigilosamente. Estamos hoy en la lancha pequeña. Las ballenas parecen ajenas por completo a nuestros movimientos. Ya están acostumbradas. Podemos observar la ceremonia de cortejo. Chapaletean, giran sobre sí mismas, arrojan sus chorros, se zambullen. Hacen ostentación de la aleta caudal. Viveca nos cuenta que esas sumergidas tan sincronizadas se llaman “salidas de reconocimiento”. Asoman la cabeza fuera del agua y avistan los alrededores.

-Debe conocerte, Francisco, -me dice, y aún me pregunto por qué Viveca ha decidido no llamarme “papá”.- Las ballenas dormidas tienen buena memoria.

Las envidio. Quisiera poder recordar más cosas sobre la madre de Viveca y sobre mis dos niños que ya no están. Ambrosio asiente, pensativo. Me sonríe y luego mira a Viveca. Me da pena aceptarlo, pero ella lo ha ignorado por completo desde que llegó.
-En el siglo diecinueve se sometió a estos animales a una caza tan encarnizada que casi quedaron exterminados en el Pacífico oriental.
-¿Cómo han llegado hasta acá de tan lejos?-pregunta Ambrosio, más para dejar de sentirse invisible ante Viveca que por cualquier otra cosa. Ella se levanta de hombros, me mira y me pide que por favor, le preste un abrigo porque tiene frío. Bajo a la cabina y se lo traigo.
-Gracias, Francisco.-me dice, y vuelvo a sentirme igual de raro, de incómodo, hasta de receloso. Pero no se lo digo. No se lo digo.
-Por el calorcito. Y por comida. Llegan hasta acá de tan lejos por comida. Se dan un banquete de pequeños crustáceos en el Pacífico, y luego siguen buscando alimento hasta llegar a estas lagunas. Les toma de dos a tres meses llegar. En el trayecto pierden buena parte de su peso. En ese período dependen casi exclusivamente de su reserva de grasa. En el cuarenta y siete se le otorgó protección total por la Comisión Ballenera Internacional, y en años recientes, el gobierno mexicano ha establecido para ellas santuarios y reservas. En la actualidad la ballena gris ya no se considera especie amenazada.
-Sabemos que las hembras preñadas son las primeras en arribar a las lagunas, y aquí paren a los ballenatos.-Ambrosio aprovecha el repentino ataque de atención- Nacen de cola, los hemos visto. Asisten en cada parto otras dos hembras; les decimos las tías.
-Sí, actúan de comadronas, Viveca. Es de lo más simpático todo el asunto. –le digo yo.
-Francisco, ¿cómo se llama aquel ballenato que nació el día de tu cumpleaños? ¿Te acuerdas? Le pusimos nombre…-Ambrosio me lo pregunta luego de dar una risotada.
Trato de recordarlo, pero no lo logro. Se me hace imposible.

Ω


Les cuento a mi grupo de turistas que, aunque está prohibido situarse a menos de treinta metros de estos cetáceos, a veces las madres ballenas, dominadas por la curiosidad, se dirigen con sus crías hasta las lanchas e incluso se dejan tocar. Ellos gritan emocionados cuando se dan cuenta que mi comentario es más una advertencia que otra cosa, porque ya se ha acercado una de las ballenas y saca su ojo por encima del agua y nos rocía con su pequeña ducha salada. Exhibe unas manchas blancas en la piel, ocasionadas por las bellotas de mar y otros parásitos. La escuchamos respirar y gustosamente volvemos a dejarnos mojar por su chorro. Ambrosio se coloca un letrero muy atractivo, en colores brillantes, que anuncia un precio bastante módico para aquellos valientes que deseen palpar la piel de la ballena.

-Los cetáceos permanecen en las lagunas dos o tres meses, de enero a mediados de marzo. Aprovechen ahora para tocarlos.-intenta convencer Ambrosio- Ya casi se nos acaba la temporada.

Los turistas corren y hacen una fila larguísima en cubierta. Todos van a pagar por aquel recuerdo tan único. Como Viveca hoy viaja con nosotros, la miro. Está del otro lado, parada cerca del timón. Estudio su perfil. Una de las velas posee el mismo color que sus ojos. Está triste. Me le acerco un tanto dubitativo.
-Mañana es el décimo día, hija. ¿Te vas con el transportista? ¿Te regresas?
-No. Voy a quedarme otros diez días más.
Me pongo feliz.
-¡Que bueno! Así podemos pasar más tiempo juntos.
Ella me mira de frente. Sin rodeos, desafiante. Su mirada es gélida. La comisura de sus labios se aprieta de un modo extraño.
-Tenemos que hablar, Francisco. Por eso voy a quedarme.

Ω


Puede ser posible. ¿Puede ser? No reacciono. Mi intención es tratar de entenderla, pero no lo consigo. Ella me cuenta, me habla, me confiesa un mar de palabras sin fondo. Me exige.

-¿Cómo no puedes acordarte? He pasado el resto de mi vida odiándote, olvidándote, brincando de crisis nerviosa en crisis nerviosa. Mira mis uñas, comidas, masticadas hasta la mitad del dedo. Casi no poseo uñas, casi no duermo. Nunca he soñado después de lo que me hiciste. Siempre he tenido pesadillas. Sueño que regresas y vuelves a hacerme lo mismo. ¿Cómo puedes decirme ahora que no lo recuerdas? ¿He estado internada en hospitales mentales, posponiendo mis estudios, afectándome en las notas, para que tú me digas hoy que no te acuerdas de lo que me hiciste? He venido hasta acá intentando superar mis fantasmas. He venido a verte a petición de mi siquiatra. ¿Y eso es todo lo que puedes decirme? ¿Qué no lo recuerdas?

¿Cómo explicarle? ¿Cómo se vive después de esta opresión atravesándote el pecho? ¿Vuelve a latir el corazón igual, luego de lo que te han dicho, luego de lo que te has enterado? ¿Me estoy enterando? ¿Se puede volver a respirar con semejante perturbación sobre las sienes?

Camino sobre cubierta con los ojos llenos de lágrimas. Alzo la mirada hacia las velas izadas. Regreso al timón y le doy una vuelta leve. Vamos decididos, mi barco y yo. Voy a apuntar con el dedo a Viveca. Voy a gritarle. No puedo quedarme impávido. No soy culpable de lo que se me acusa. Voy a protestar. Voy a renegar y a negarlo.

Olvido que la acusación no ha sido hecha hoy. Fue hace años. Olvido que Viveca ya no está para confrontarla, que de Ambrosio ya no sé hace siglos, que ya no soy guía de nadie. Olvido que mi hija no pudo aguantar el dolor de vivir con algo tan fuerte. Olvido su rostro sin vida, sus venas rotas, el charco escarlata sobre cubierta, las velas manchadas y las ballenas olisqueando fluidos raros. Olvido sus gritos nocturnos, sus piernas de batalladora, sus bofetadas mientras empuja. Las pérdidas son demasiado grises, mucho más grises que las ballenas dormidas. Lo olvido todo porque en el fondo, duele y recuerdo demasiado.

lunes, mayo 21, 2007

Poeta Ricardo León Peña-Villa visita Puerto Rico

CHATEAU ROUGE

Invita



Poeta Ricardo León Peña-Villa

Medellín - New York



Lectura de su reciente publicación SINASCO

(Sindicato de Astronautas Colombianos)



Presentación a cargo de Mairym Cruz-Bernall



miércoles 23 de mayo de 2007

7:30 PM

CHATEAU ROUGE

994 MUÑOZ RIVERA, RIO PIEDRAS

PUERTO RICO

787.620.7907 / 787.649.9426

Puedo sentirte


Llegaste. Puedo sentirte. Has venido a verme. Acaricio la pantalla y los pixeles que me muestran tu visita. Le sonrío al sentimiento aún sabiendo que es indebido. Se que no debo. Las chicas y yo discutimos sobre ti el sábado, te extraño.

Anoche miré nuestra luna. Parecía una enorme sonrisa con lunar de supermodel. Todos los días te pienso, y sé que hago mal. No hay momento en que no estés presente, aunque ya no duela.

De mis cosas te cuento que la medicación no ayuda. La obsesión a la no existencia me asalta en todos lugares, en cada momento. Voy a morirme conduciendo, durmiendo, duchándome. Ayer abracé tanto a mi hija que hasta sus ocho años lo resintieron. Me mira sospechosa. ¿Vas a irte?, parece preguntarme. ¿A dónde? Si no tengo a dónde y no quiero tampoco. Ese es mi problema. Mi fijación a la eternidad me desprovee de la ilusión de seguir viviendo.

jueves, mayo 17, 2007

Anoche celebramos entre amigos

Los escritores Yolanda Arroyo Pizarro, Antonio Aguado Charneco, Emilio del Carril y Carlos Esteban Cana ofrecieron el recital de poesía y narrativa anoche, miércoles 16 de mayo en la Sala de Facultad del Edificio Barat Sur de la Universidad Sagrado Corazón, a las 7:00 pm. Se dieron cita amigos y conocidos, que disfrutaron de un evento cálido y ameno dado en el marco de la palabra, siempre presente y tan necesaria.

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domingo, mayo 13, 2007

Felicidades a Stefan Antonmattei, Awilda Caéz y Emilio del Carril

En una multitudinaria actividad sin precedentes, el Primer Campeonato Mundial del Cuento Corto Oral, organizado por el escritor y profesor Luis López Nieves y auspiciado por el Programa de Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón (USC) y el Grupo Editorial Norma, contó con la participación de más de una centena de cuentistas que se dieron cita desde las cinco de la tarde en el edificio Barat. El jurado estuvo compuesto por David Ashe Freire, Gerente General para el Caribe y Estados Unidos del Grupo Editorial Norma, por la crítico literaria Dra. Carmen Dolores Hernández, y el dueño de librería La Tertulia, Alfredo Torres.

La foto a continuación muestra a varios de los ganadores del certamen. Stefan Antonmattei, a la izquierda, se llevó una de las menciones de honor por su cuento “La Chica de Estocolmo”, nacido en el taller de Narrativa en Vitrales y Espejos que auspició Terranova Editores durante los pasados meses. Le sigue Awilda Caéz, primera finalista; luego el amigo Samuel Medina, esta servidora, Yolanda Arroyo Pizarro y a la derecha otra de las menciones de honor de la noche, el escritor Emilio del Carril.

Enhorabuena a todos.


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jueves, mayo 10, 2007

Cuatro escritores del Puerto Rico actual


Los escritores Yolanda Arroyo Pizarro, Antonio Aguado Charneco, Emilio del Carril y Carlos Esteban Cana estarán ofreciendo un recital de poesía y narrativa titulado "Cuatro escritores del Puerto Rico actual".

El evento será el miércoles 16 de mayo
en la Sala de Facultad del Edificio Barat Sur de la Universidad Sagrado Corazón, a las 7:00 pm.

Habrá sorteo de libros y gratas sorpresas.

Defensa de Tesis 14 de mayo de 2007

Saludos a la comunidad universitaria:

El lunes, 14 de mayo de 2007, a la 4:00 PM, en el Salón BN-231 de la Universidad Sagrado Corazón, el
estudiante Emilio Soto del Carril defenderá su tesis para el grado de
Maestría en Creación Literaria con especialización en Narrativa.
La tesis es una novela titulada "Cantiga de los nombres perdidos".
La Defensa es de carácter público, por lo que queda invitada toda la
comunidad.
Cordialmente,

Dr. Luis López Nieves
Catedrático
Programa de Maestría en Creación Literaria
Director de la tesis de Emilio Soto del Carril

miércoles, mayo 09, 2007

Taller Narrativa en Vitrales y Espejos II


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RECORDATORIO: PRIMER CAMPEONATO MUNDIAL DEL CUENTO CORTO ORAL EN USC


PRIMER CAMPEONATO MUNDIAL
DEL CUENTO CORTO ORAL EN USC



El Programa de Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón y el Grupo Editorial Norma convocan el Primer Campeonato Mundial del Cuento Corto Oral a celebrarse el viernes, 11 de mayo de 2007, a las 7:00 de la noche, en la Sala de Facultad del edificio Barat Sur, informó el doctor Luis López Nieves, director de la Maestría.

La competencia estará abierta al público general bajo las siguientes bases:

Podrán participar escritores mayores de 18 años de edad.

El tema será libre.

Cada participante deberá inscribirse en la mesa de registro y entregar un original y seis copias de su cuento.

El horario de inscripción será de 6:00 a 7:00 de la noche en la Sala de Facultad del edificio Barat Sur en la Universidad del Sagrado Corazón.

Los participantes leerán, frente al público y al jurado, un cuento propio y original, en lengua española, de no más de una página de 8.5 x 11 pulgadas, a espacio doble y en letra de 12 puntos. Los márgenes serán de una pulgada arriba, abajo y a los lados. Los cuentos que no cumplan con estos requisitos serán descalificados.

El jurado seleccionará un cuento ganador y podrá otorgar dos menciones honoríficas.

El ganador recibirá un premio de trescientos dólares.

El fallo del jurado será final e inapelable.

No podrán participar los organizadores del evento, los familiares de los jueces ni ningún empleado de la Universidad del Sagrado Corazón ni del Grupo Editorial Norma que haya tenido relación directa o indirecta con la organización de esta competencia.

La Universidad del Sagrado Corazón se reserva el derecho de descalificar cualquier participación o participante.


“El Primer Campeonato Mundial del Cuento Corto Oral tiene el propósito de apoyar el auge editorial y de público que está teniendo el cuento brevísimo en el mundo entero”, indicó el doctor López Nieves. “También queremos conocer a estos cuentistas y ayudar a darlos a conocer en Puerto Rico e internacionalmente”, informó.

El director de la Maestría añadió que el programa cumplirá su tercer año en agosto de 2007 y que ya están admitiendo al nuevo grupo de estudiantes que comenzará en agosto. Para más información llamar al 787-728-1515, extensiones 2333, 3595 y 2409.

martes, mayo 08, 2007

El Cáliz de la nueva literatura Puertorriqueña (Parte IV)

El Cáliz de la nueva literatura Puertorriqueña (Parte IV)
Serie de opiniones sobre el Arte de escribir
Por Yolanda Arroyo Pizarro



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El amigo narrador Jorge Valentine, también nos da su opinión sobre el Arte de escribir. A las preguntas realizadas, ha contestado lo siguiente:
______________________________________________________________________
1. ¿Por qué escribes?

Escribo porque no tengo otra elección. Las historias me atormentan
continuamente y, aunque me resulta un tormento delicioso lleno de
satisfacciones (cuando puedo terminar un escrito), no recurro a la escritura
como distracción, sino, como un proceso para sanarme y a la vez cautivar al
que quiera leerme. Cargar con tanto cuento en la cabeza sería la peor
experiencia del mundo que vivo.

Constantemente me encuentro mirando fijo a las personas: en el tren, en la
calle, en la computadora, a través de mi ventana, y no veo a quien tengo de
frente; veo una historia imaginada. No existen los tristes ni desheredados
o los ricos y famosos, au contraire, soy el interprete de miradas, de
gestos, de formas de caminar, de "tics" y perfumes. Y son esos detalles los
que se me cuelgan del alma o el pensamiento y para sacarlos debo
escribirlos.

Escribo porque en necesario hacerlo, en especial porque vivímos existencias
muy compactas y grises. Son mis mentiras, esas ficciones que colorean el
espacio entre tú, yo, aquel y los otros.

2. ¿Qué papel juega la imaginación en la tarea y en la vida de un escritor?

Entiendo con claridad que sin la imaginación puesta al servicio de la
pluma o el lápiz sólo contamos noticias; reportamos eventos. Es
precisamente la imaginación lo que salpica de interés nuestro trabajo. Si
no fabricara tantas versiones de una misma cosa, aun cuando me atormenten
todas de un modo particular, perdería sentido el esfuerzo de "darle nalga a
un asiento" y escribir.

3. ¿Se le pueden agotar los temas a un escritor? ¿Por qué?

Agotarse los temas... sólo si deja de vivir. Yo dejaré de inventar
cuentos y vidas cuando ponga el pie al otro lado del sol.

Todo lo que preguntas va de la mano; debe existir una motivación para
escribir, y para motivarnos, qué mejor que nuestra imaginación para extraer
esos temas tan buscados. La luz de la imaginación debe apagarse cuando ya
no estemos vivos. Sé y creo fielmente que al combinarse estos tres factores
de los que hemos hablado, se vive y mientras no se deje de vivir, siempre
existirá un escritor que quiera contar.

Vea las otras entrevistas aquí (Parte I), aquí (Parte II) y aquí (Parte III).

Actualización y los cuentos premiados en el 3er Certamen Literario de Cuentos PFDB

La página del Certamen Argentino Pepe Fuera de Borda, nos ha hecho llegar la actualización de su site, en donde incluyen la selección de la pasada convocatoria 2006 y las nuevas bases de su nuevo concurso para el 2007. Comparto esto con ustedes.

_______________________________________________________________________
COMUNICADO DE PRENSA

El Tercer Certamen Literario de www.pfdb.com.ar ha tenido varios cuentos provenientes de 14 paises diferentes.

El Certamen Literario de Cuentos tuvo como triunfadora con el Primer Premio a Yolanda Arroyo Pizarro. De Puerto Rico, la bella morena se ha alzado con las máximas recomendaciones del Jurado. Las Ballenas Grises es una historia rica literariamente, en su desarrollo, imágenes y trama. Igualmente, sin dudas su final. Y eso es lo que el Jurado ha reconocido sin duda. Para leer clic
aquí.

En el Segundo Premio ha sido situada por los votos del Jurado la Neuquina (Argentina)Adriana Mónica Lamela. Su cuento Cuestión Nominal da un toque diferente en una original historia. Para leer clic
aquí.

En el Tercer Premio Gustavo Agra (Argentina). El Viaje del Haruwen es el producto de un navegante de Buenos Aires con un relato de fuerza, acción y peso. Para leer clic
aquí.

Fuente:
PFDB

COLABORACIÓN EDITORIAL UNE A URUGUAY Y A PUERTO RICO

Sevicios de Prensa Cultural
_____________________

Uruguay y Puerto Rico estrechan sus vínculos culturales
con la publicación del volumen De alisios y pamperos
que une a escritores de ambos países.

Publicada bajo la colección Círculos de Edición, del movimiento
cultural Abrace, con cede en Montevideo y Brasil, esta colaboración
editorial incluye cuentos de los uruguayos Daniel Abelenda Bonnet,
Betty Chiz y Roberto Bianchi, y de los puertorriqueños Rita Llanes,
Nelson Alvarez y Carlos Esteban Cana.

Con prólogo del poeta y narrador José Manuel Solá y diseño e
ilustración de Raquel Seara, De alisios y pamperos contiene
11 cuentos que tratan sobre temas tan diversos como la infancia,
los estragos de una dictadura, la pobreza, el consumo, la perversión,
el vecindario y la desilusión.

Conversamos sobre esta colaboración uruguayo-puertorriqueña
con Carlos Esteban Cana y nos señaló: "De alisios y pamperos,
en cierta forma, me regresa a mi formación como escritor. Explico.
Si a alguien leí con pasión durante mi temprana juventud fue a ese
uruguayo universal que todos conocemos como Horacio Quiroga.
Y de ese mismo modo leí a Mario Benedetti después. Así que es
un honor enorme el que me invitaran a ser parte de esta
colaboración cultural entre escritores uruguayos y puertorriqueños".

Para mayor información sobre De alisios y pamperos puede accesar
la siguiente dirección cibernética: www.abracecultura.com

lunes, mayo 07, 2007

Érase una vez un taller

El pasado sábado 5 de mayo tuvo lugar la Noche de Lectura del taller Narrativa en Vitrales y Espejos. La actividad se llevó a cabo de modo glorioso. Aquí compartimos algunas fotos.


domingo, mayo 06, 2007

Noticias sobre la amiga Chiara Merino


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Leer para ti (Reading to You), poemario de Siri Hustvedt, se publica en edición bilingüe (español-inglés) por la editorial española BartlebyEditores. Ha sido traducido al castellano por las también poetas Julia Piera y Chiara Merino y cuenta con un prólogo de Eduardo Lago(actual director del Instituto Cervantes en Nueva York, Premio Nadal 2005por la novela Llámame Brooklyn y reciente Premio Nacional de la Crítica 2006 en Narrativa en España).

El poemario fue presentado el pasado 20 de abril en el Instituto Cervantes de Nueva York, actividad donde participaronSiri Hustvedt, Eduardo Lago, Julia Piera y Chiara Merino. Siri Hustvedt (Minnesota, EE.UU., 1955) es doctora en literatura inglesapor la Universidad de Columbia. Novelista y ensayista, entre sus libros publicados en España se encuentran las novelas Los ojos vendados (1994),El hechizo de Lily Dahl (1997) y Todo cuanto amé (2004).Reading to you (1983) es su único libro de poesía publicado hasta elmomento y la colección Bartleby Poesía tiene el placer de darle ahora su acogida en nuestro catálogo con una excelente traducción.Leer para ti llegará a las librerías españolas el próximo 7 de mayo peropodéis encontrarlo ya en la sección de Pre-ventas de www.casadellibro.com

Más información:

http://blogs.cadenaser.com/bernatdedeu/2007/04/vivir_en_ny_ent_11.html

http://www.larazon.es/noticias/noti_cul3962.htm

http://antoncastro.blogia.com/2007/041302-siri-husdvedt-poesia-en-espanol-.php

miércoles, mayo 02, 2007

Gran venta de libros - La Editorial, UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO


La Editorial, UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO
Invita a la:

Gran venta de libros



Aprovechando su 60 Aniversario y como parte de su usual esfuerzo por acercar la lectura a todos los públicos, La Editorial, Universidad de Puerto Rico realizará un amplio despliegue de su fondo editorial en una venta que, sin duda, ilustrará el compromiso que ha tenido a través de toda su trayectoria con la comunidad universitaria y con todo el pueblo puertorriqueño.

Del 7 al 12 mayo, el público general tendrá acceso a joyas literarias que marcaron el nacimiento de la única editorial universitaria del país, al igual que a publicaciones más recientes que continúan dictando pautas en el mundo editorial.

Una variedad de textos clásicos, de historia, literatura, investigaciones, política e interés general se encontrarán a precios que comienzan en 25¢ y se podrán encontrar libros con hasta un 80% de descuento. Aprecio y defensa del lenguaje de Pedro Salinas, las obras completas del ilustre filósofo puertorriqueño Esteban Tollinchi, los textos del ilustre jurista José Trías Monge, las colecciones de Eugenio María de Hostos y obras selectas de Balseiro, entre otras, serán parte del despliegue. Así también algunas de nuestras últimas novedades como el Atlas ambiental de Puerto Rico y Klumb: Una arquitectura de impronta social/ An Architecture of Social Concern tendrán descuentos especiales.

Este se perfila como el momento idóneo no sólo para adquirir el regalo para mamá previo a su día, sino para abastecer nuestras bibliotecas antes de la temporada de vacaciones y viajes en la que un libro siempre es el mejor acompañante.

La Gran Venta de Libros de La Editorial UPR
tendrá lugar en la sede de La Editorial, Universidad de Puerto Rico Jardín Botánico Norte
kilómetro 12.0, carretera número 1 de Río Piedras a Caguas


Info: Odette Rodríguez, La Editorial UPR, (787) 250- 0435, ext. 6517

Poesía para los cuadernos del ICP - Talleres


El Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) invita a las personas interesadas en la creación poética a participar en un taller de poesía de nivel avanzado. Los trabajos producidos en este taller serán publicados en la serie Cuadernos de Taller, editada por el Proyecto para el Fomento del Quehacer Literario. La dirección del taller estará a cargo de la poetisa Etnairis Rivera. Las solicitudes de admisión se recibirán hasta el 11 de mayo de 2007 y la participación será gratuita.

Se acabó abril


















Se acabó abril y sobreviví
no se me ha caído la piel
en donde me besaste
ni los párpados desde donde tanto
te lloré
no llegamos a cerrar el año un 22
no hizo falta
la luna ya no te pertenece
tienes otras pertenencias que la costumbre
y la obligación te hacen inherentes

se acabó abril y ya no hay aniversarios
ni los veintidós supuran deseo
ni se remuerde mi conciencia traicionando
ni un crucero por mares cálidos
me rompe tanto el corazón

se acabó por fin abril
y te supero
y trato día a día de no pensarte
y cuando lo cuento en espacios de tiempo
horas, minutos, días
lo logro
se crecen las semanas
se construyen los meses
hay otras brisas sonrientes que me acarician la cara
los ojos, que besan algún pliegue dentro del codo
detrás de la rodilla

se acabaron los eclipses contigo
no me quejo
me siento agradecida
me siento en paz
otra vez
otra vez si fuera posible

GUAGUA DE LA POESIA AL CAFE SEDA

VUELVE LA GUAGUA DE LA POESIA AL CAFE SEDA
CALLE SAN SEBASTIAN, VIEJO SAN JUAN

DEDICADO A
J u a n S á e z B u r g o s

Pasajeros Invitados
Dalia Nieves
Luis Angel Curbelo
Edgardo Nieves Mieles
Magaly Quiñones
Marioantonio Rosa
Daisy Mora De león
MaIrYm cruz-BernalL
Coqui Santiago
María Juliana Villafañe
Consuelo Sáez Burgos

Conduce
Luis Cesar Rivera
Viaje Gratis
jueves 3 de mayo 2007 8:00 p.m.

martes, mayo 01, 2007

Acerca de mí

Mi foto
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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