martes, mayo 14, 2013

Crónica de viaje y una sorpresa: "Cuando eres queer, negra, y además extranjera"




Cuando eres queer, negra, y además extranjera
Por Yolanda Arroyo Pizarro

 

«En el mundo habemos los que quieren odiar, despreciar y reprimir a otros, y los que queremos amar, desear y chichar libremente.  Punto y se acabó.»

—Bernat Tort en 80 grados.net

 

Considero la cita que sirve de epígrafe a este texto, como uno de los argumentos más convincentes que jamás haya yo leído o escuchado para entender las razones que se necesitan, si fueran en efecto necesarias, en el entendimiento puro del ser homosexual, lesbiana, gay, y demás inclusiones. Abre la puerta a la posibilidad del atributo sexual de querer/decidir ser queer porque se quiere/decide ser mejor persona. Soy LGBTQTTI porque quiero/decido amar contra todo obstáculo, en contra incluso de una sociedad que intenta dominar con odio al mundo. Quiero/decido «amar, desear  chichar libremente».

Pero, ¿qué pasa cuando esa fórmula de «amar» se complica, corrompe o degrada? ¿Cuando no es pura? ¿Qué pasa cuando el que «ama», también «odia»?

Con motivo de aceptar la invitación al Congreso Internacional de Mujeres Escritoras Africanas o Afrodescendientes Yari Yari Ntoaso: continuing the dialogue, Zulma y yo viajamos a Ghana, África, y visitamos por primera vez Inglaterra que es toda magia, toda Palacio de Buckinham y su cambio de guardias, toda Big Ben, el British Museum, la abadía Westminster y Stonhenge. En nuestra escala nos hospedamos en la ciudad de Londres por algunos días, intentando tomar una pausa de un viaje larguísimo de 23 horas y aprovechando el descanso para aprendernos la ciudad y ver el otro lado del mundo. Incluimos en nuestra agenda turística una visita al Centro Comunitario LGBT de Camden, ya que llevábamos con nosotras el objetivo de hacer lazos y contactos en esta lucha diaria por los derechos igualitarios.  Además, teníamos con nosotras la banderita con los colores del orgullo gay estampada con la palabra EQUIDAD de la iniciativa HAZ LO CORRECTO POR LA EQUIDAD que dirige en Puerto Rico el Comité Amplio por la Búsqueda de la Equidad (CABE). Uno de los propósitos iniciales de esa campaña es la visibilización de personas que se identifican como queers y de personas solidarias que apoyan los derechos de igualdad para todos los seres humanos. Todos los que desean apoyar el movimiento se toman fotos con la bandera y las envían a la página del comité en Facebook. Durante nuestra travesía, Zulma y yo nos fuimos tomando fotografías en lugares emblemáticos con la bandera, en plena señal de orgullo y consentimiento hacia la búsqueda de esa igualdad tan necesaria.  Por razones obvias, quisimos hacer lo mismo con el personal del Centro Comunitario LGBT de Camden. Teníamos la esperanza de contarles nuestra historia, de decirles que veníamos de muy lejos, pero más que todo, deseábamos dejarles saber que al otro lado del mundo tenían hermanos y solidarios en la lucha.

Desafortunadamente, no se nos permitió.

El día anterior a ese, Zulma y yo habíamos discutido el abierto y directo rechazo que cada una, por separado, había sentido en Londres. En mi caso particular, si yo intentaba hablar con algún desconocido para solicitar ayuda u orientación, para pedir direcciones o simplemente sonreír y saludar, me había encontrado con una pared de rechazo e incluso desprecio por algunas personas. En más de una ocasión atribuí el asunto a la posibilidad de que soy evidentemente negra, de que soy evidentemente extranjera, que pronuncio el idioma inglés no tan bien, o muy mal en ocasiones, sobre todo cuando estoy nerviosa. Hubo una dama, camino al museo, a la que le hablé pausadamente y le pedí que por favor me ayudara a identificar dónde me encontraba y con rostro de molestia me dijo rotundamente que no. Con algunos taxistas, algunos guías turísticos y algunos meseros corrí la misma suerte. Me hablaban fastidiados, claramente incómodos. Acostumbrada como estoy a los buenos modales incluso de parte de extraños, no pude evitar darme cuenta de la incuestionable situación.  Zulma, por su parte, pasó por lo mismo, fuera que estuviéramos juntas o separadas. En un momento dado en que estaba sin mí, le denegaron la entrada a un restaurante que estaba por cerrar. Ella pidió cortésmente que le permitieran comprar un sándwich para llevarlo a su habitación de hotel, algo que tomaría dos minutos ya que el sándwich estaba servido en las neveras del local para mantener su frescura y todo lo que había que hacer era tomarlo y pagar. Fueron rudísimos con ella. Cuando me lo contó, yo no lo podía creer.

Entonces, cuando muy animadas visitamos el Centro Comunitario LGBT de Camden, pensando que nos retrataríamos con el grupo de líderes queer de la comunidad, nos llevamos la desilusión de la vida. No nos quisieron atender. Primero un joven gay inglés blanco nos indicó que estaba muy ocupado, a pesar de que intentamos explicarle nuestro propósito como activistas, y luego la dama inglesa blanca a la que él designó para “atendernos” claramente nos dijo que no podía hacer nada por nosotras. Y todo fue tan seco, tan escueto, tan de mala manera; nada de sonrisas alegres ante la solidaridad y el reconocimiento de sabernos uno en el otro. Nada de alegría conspiratoria o celebratoria por todos los logros que se habían sumado a nuestras comunidades alrededor del mundo. Nada de nada.

¿Fuimos discriminadas?  ¿Discriminadas por los nuestros? No lo sé a ciencia cierta, pero sí fuimos despreciadas. Hubo un desaire. Lección aprendida.



Epígrafe citado de http://www.80grados.net/darwin-homosexualidad-y-pateria/

1 comentario:

Mara Clemente dijo...

Yoly... lamento mucho de corazón esa experiencia, pero como bien dices, lección aprendida... Conocía que había racismo en Inglaterra, ¡ah! disculpa, la información que yo tenía era de Francia, no de Inglaterra. No sabía para nada que en Inglaterra hubiese tal nivel de racismo.

Por lo menos ahora queda claro el por qué del racismo tan odioso y malsano que tiene su hijo predilecto los US of A.

Definitivamente, por lo que me cuentas esto es la tapa'el pomo de la xenofobia.

Al menos te queda el consuelo de que no te toca echar raíces ahí, y que donde has decidido/querido echar tus raíces, tendrá sus altibajos y sus momentos cítricos, pero también está dispuesto a saturarte de abrazos.

Yo voy calentando los míos, tanto para Zulma como para ti. Su Puerto Rico diverso, negro, fundamentalista, fanático, queer, blanco curtío, negro y parisero disfuncional, las espera.

Acerca de mí

Mi foto
"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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