Hay libros que nos llegan justo cuando el alma está buscando un espejo donde mirarse, un rincón donde refugiarse. Eso ha sido para mí "Piel deshabitada", de la escritora Arlene Carballo.
Desde que sostienes el libro en las manos, el arte de su portada te estruja el corazón. Esa silueta de mujer de perfil, cuyo cabello se funde y transmuta en un bosque frondoso, es la metáfora perfecta de lo que significa sobrevivir a la pérdida. Cuando la muerte trastoca nuestro mundo, la piel se nos queda precisamente así: deshabitada. Sentimos un vacío árido, pero, al mismo tiempo, el dolor nos obliga a enraizarnos a la tierra, a buscar en la naturaleza, en lo ancestral y en los recuerdos una forma de volver a florecer, aunque las ramas pesen. Luego supe, en íntima conversación con la autora, que ese perfil es el de su propia madre
.
Este texto con silueta corpórea dialoga de manera desgarradora y hermosa con el duelo a la mamá, a la mami, a la Mother, esa herida que redefine nuestra existencia. Al leer sus páginas, me fue imposible no mirarme por dentro y revisitar mi propio proceso. En noviembre de 2024, tras una dolorosa hospitalización de 37 días, me tocó despedir a mi mother. Treinta y siete días de vigilia, de sostener su mano, de ver cómo el cuerpo de quien te dio la vida se convierte en un territorio de fragilidad, para luego quedar suspendida en su ausencia.
Quienes hemos transitado esa larga espera en un hospital sabemos que el duelo no empieza con el último suspiro, sino mucho antes. Y que después, lo que queda es aprender a habitar este cuerpo nuevo que extraña el origen.
Arlene logra ponerle palabras a lo que a veces es solo un nudo en la garganta. "Piel deshabitada" no es solo un libro sobre la ausencia; es un testimonio de cómo la literatura y la poesía se convierten en ese bosque de la portada: un refugio verde, espeso y vivo donde, a pesar de todo, podemos resguardar la memoria de las que ya no están y encontrar la fuerza para seguir respirando.
Lectura imprescindible para sanar, para recordar y para abrazar nuestras cicatrices. ¡Totalmente recomendado! 



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