| Alessandro Baricco |
| Seda (fragmento)
59.
"Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estás, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego, no abras los ojos si puedes, y acaríciate, son tan bellas tus manos, las he soñado tanto que ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, sigue, te lo ruego, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate señor amado mío, acaricia tu sexo, te lo ruego despacio, es bella tu mano sobre tu sexo, no te detengas, me gusta mirarla y mirarte, señor amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte, y esta seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios, encima, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de improviso, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea sobre tu sexo, apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco, dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, porque te quiero, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tú serás mío, para siempre, y si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame, soy yo, quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos, me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote con lentitud, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mí, es dulce violencia, veo tus ojos buscar en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde tú quieras, señor amado mío, no hay fin, no finalizará, ¿lo ves?, nadie podrá cancelar este instante que pasa, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas de mis ojos, mi voz dentro de la tuya, tu violencia teniéndome apretada, ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, señor amado mío, este instante será, de ahora en adelante, será, hasta el fin." |
| Julio Cortázar |
| Rayuela Cap. 68: "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.". |
| J.M.Coetzee |
| Desgracia (fragmento) “Él disfruta con la alegría de ella, una alegría sin afectación. Le sorprende que una hora y media por semana en compañía de una mujer le baste para sentirse feliz, a él, que antes creía necesitar una esposa, un hogar, un matrimonio. En fin de cuentas, sus necesidades resultan ser muy sencillas, livianas y pasajeras, como las de una mariposa. No hay emociones, o no hay ninguna salvo las más difíciles de adivinar: un bajo continuo de satisfacción, como el runrún del tráfico que arrulla al habitante de la ciudad hasta que se adormece, o como el silencio de la noche para los habitantes del campo”. |
| Laura Restrepo |
| Delirio (fragmento) "Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación de hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera. Fue a mi regreso de un viaje corto, sólo cuatro días por cosas de trabajo, dice Aguilar, y asegura que al partir la dejó bien. Cuando me fui no le pasaba nada raro, o al menos nada fuera de lo habitual, ciertamente nada que anunciara lo que iba a sucederle durante mi ausencia, salvo sus propias premoniciones, claro está, pero cómo iba Aguilar a creerle si Agustina, su mujer, siempre anda pronosticando calamidades, él ha tratado por todos los medios de hacerla entrar en razón pero ella no da su brazo a torcer e insiste en que desde pequeña tiene lo que llama un don de los ojos, o visión de lo venidero, y sólo Dios sabe, dice Aguilar, lo que eso ha trastornado nuestras vidas. Esta vez, como todas, mi Agustina pronosticó que algo saldría mal y yo, como siempre, pasé por alto su pronóstico; me fui de la ciudad un miércoles, la dejé pintando de verde las paredes del apartamento y el domingo siguiente, a mi regreso, la encontré en un hotel, al norte de la ciudad, transformada en un ser aterrado y aterrador al que apenas reconozco. No he podido saber qué le sucedió durante mi ausencia porque si se lo pregunto me insulta, hay que ver cuán feroz puede llegar a ser cuando se exalta, me trata como si yo ya no fuera yo ni ella fuera ella, intenta explicar Aguilar y si no puede es porque él mismo no lo comprende; La mujer que amo se ha perdido dentro de su propia cabeza, hace ya catorce días que la ando buscando y me va la vida en encontrarla pero la cosa es difícil, es angustiosa a morir y jodidamente difícil; es como si Agustina habitara en un plano paralelo al real, cercano pero inabordable, es como si hablara en una lengua extranjera que Aguilar vagamente reconoce pero que no logra comprender. La trastornada razón de mi mujer es un perro que me tira tarascadas pero que al mismo tiempo me envía en sus ladridos un llamado de auxilio que no atino a responder; Agustina es un perro famélico y malherido que quisiera volver a casa y no lo logra, y al minuto siguiente es un perro vagabundo que ni siquiera recuerda que alguna vez tuvo casa." |
| Virginia Woolf |
| Las olas (fragmento) "El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido o cual si el brazo de una mujer tendida debajo del horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro. La luz golpeó sucesivamente los árboles del jardín iluminando una tras otra las hojas, que se tornaron transparentes. Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías." |
| Angeles Mastretta |
| Mujeres de ojos grandes ( fragmento) "Cuando la tía Carmen se enteró de que su marido había caído preso de otros perfumes y otro abrazo, sin más ni más lo dio por muerto. Porque no en balde había vivido con él quince años, se lo sabía al derecho y al revés, y en la larga y ociosa lista de sus cualidades y defectos nunca había salido a relucir su vocación de mujeriego. La tía estuvo siempre segura de que antes de tomarse la molestia de serlo, su marido tendría que morirse. Que volviera a medio aprender las manías, los cumpleaños, las precisas aversiones e ineludibles adicciones de otra mujer, parecía más que imposible. Su marido podía perder el tiempo y desvelarse fuera de la casa jugando cartas y recomponiendo las condiciones políticas de la política misma, pero gastarlo en entenderse con otra señora, en complacerla, en oírla, eso era tan increíble como insoportable. De todos modos, el chisme es el chisme y a ella le dolió como una maldición aquella verdad incierta. Así que tras ponerse de luto y actuar frente a él como si no lo viera, empezó a no pensar más en sus camisas, sus trajes, el brillo de sus zapatos, sus pijamas, su desayuno, y poco a poco hasta sus hijos. Lo borró del mundo con tanta precisión, que no sólo su suegra y su cuñada, sino hasta su misma madre estuvieron de acuerdo en que debían llevarla a un manicomio."
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| Pablo Neruda |
| Poema 14:
Juegas todos los días con la luz del universo./
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua./
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto/
como un racimo entre mis manos cada día./
A nadie te pareces desde que yo te amo. /
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. /
¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? /
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. /
De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. /
El cielo es una red cuajada de peces sombríos. /
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. /
Se desviste la lluvia. /
Pasan huyendo los pájaros. /
El viento. El viento. /
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. /
El temporal arremolina hojas oscuras /
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. /
Tú estás aquí. Ah tú no huyes. /
Tú me responderás hasta el último grito. /
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. /
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. /
Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, /
y tienes hasta los senos perfumados. /
Mientras el viento triste galopa matando mariposas /
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. /
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, /
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. /
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos /
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. /
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. /
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. /
Hasta te creo dueña del universo. /
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, /
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. /
Quiero hacer contigo /
lo que la primavera hace con los cerezos./ (20 poemas de amor y una canción desesperada)
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| Milan Kundera |
| La insoportable levedad del ser (fragmento). "Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.....Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte). Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
(...)
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
(...)
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes."
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| viernes, enero 13, 2006 |
| Del corazón de Voltaire |
El corazón de Voltaire de Luís López Nieves. Editorial Norma, 2005. Colección "Literatura o Muerte"
Demasiada gente se emociona al leerla. Se ha convertido en la novela histórica favorita de los boricuas, escrita por un boricua. Se ha disparado a otros países hispanohablantes en una gesta que le hace justo mérito al esfuerzo genuino del autor. Un autor que, por años de años, ha creado huellas indelebles en su largo camino por fomentar el quehacer literario del patio.
Que tanta gente la halague no debería extrañar; los libreros del país, los empleados de piso que trabajan en las librerías, los bohemios del café vegetariano, los morcilleros de cafetín, los tertulianos riopedrenses, los viejosanjuanenses, los gestores culturales, las amas de casa, los maestros de escuela, los periodistas, los talleristas literarios, los estudiantes y catedráticos con y sin ínfulas de posmodernismo en las venas, los abogados, los nutricionistas, los poetas. Que toda esta plétora versátil y polifacética de lectores estén dispuestos a sugerirla hasta de regalo de octavitas, lo mismo que para referencia de tesis e investigaciones literarias es todo un fenómeno. Y hablo desde la experiencia. Si me preguntan a mí, es todo un fenómeno como hace años no se ve en las letras de la Isla.
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posteado por Yolanda Arroyo Pizarro @ 10:20 PM  |
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| 10 Comments: |
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Hacia mucho que una novela no me agarraba como esta. La empece y la termine en un dia. No sólo pude disfrutar y revivir hechos conocidos sobre la vida de Voltaire, sino jugar con la fantasía y la ironía que presenta el autor con un tan bien armado final. Por poco comento más de lo que debía. Es una lectura obligada que se hace con todo el gusto del mundo.
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Después de haber leído tantas cosas positivas sobre la novela, anoche no resistí más la curiosidad y me puse a leerla. Eres el culpable de hoy que esté soñolienta. Finalmente tuve que soltarla a la mitad e imponerme el acostarme porque si no hoy no vengo a trabajar. Aun así se me pegó la sábana. A propósito la dejé en un punto de gran tensión, como hacen en las novelas…justo cuando iba a comenzar a leer las cartas entre Voltaire y Gustave de Tamerville. Sé que esta noche la termino, pues estoy loca por tomarla otra vez. Me mata la curiosidad. ¡Te felicito! La novela “engancha”, y eso creo que es lo más importante cuando se escribe. Con razón está dando tanto de que hablar. Y creo que lo que viene es mejor, cuando comience a comentarse a escala internacional… De veras que es tu internacionalización… ¡Te felicito! Esta novela...tiene corazón.
Nydia
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Gracias por recomendarme el libro de tu profesor López Nieves. Lo empecé tarde una noche y tuve que soltarlo para venir a trabajar pero lo acabé tan pronto regresé a casa. Es un verdadero "page turner." Uno lee un e-mail y no puede evitar leer el próximo, así que uno acaba en un espiral del que no te puedes zafar y que te lleva desde el primer e-mail hasta el último.
Saludos
Manuel
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Querido Luis: Me alegra mucho que todo esté saliendo bien. Te felicito por los logros obtenidos y por los que vendrán.
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Saludos talleristas: Aprovecho la oportunidad para desearles un Año Nuevo lleno de bendiciones. De todas formas, este año ha comenzado bien porque Isabel tuvo a su bebé y Luis lo inició con la gran acogida de su novela. Para los que aún no la han leído, cuando la empiecen ya verán que no la sueltan. Cariños, Ramonita
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Luis:
¡Felicidades! Me encantó la novela. Chispeante y llena de humor. Sin lugar a dudas los talleres de cuento y la maestría en creación literaria te han venido muy bien. No hay cabo sueltos. Es perfecta. ¿Qué días vas a estar en Sagrado para pasar a verte y que me la firmes? Besos.
Mariángel
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Hace días que vengo leyendo en la lista del Taller de Cuento las experiencias de algunos con la lectura del nuevo “betseller” nacional: El corazón de Voltaire y ninguno ha exagerado nada de lo escrito.
Y por supuesto, como esto es contagioso anoté el libro en mi lista de “regalos más deseados” de Navidad. Por fin el libro llegó a mis manos ayer, 5 de enero del 2006. ¡Lo hojeé y fue amor a primera vista!
Anoche, muy tarde en la noche, comencé la lectura del mismo para saciar un poco mi curiosidad y a las 12:30 dejé marcada la página 60. Esta mañana, con el silencio como cómplice y seducida por la historia continué la lectura, posponiendo el desayuno para el mediodía ya que se me hacía imposible separarme de la lectura. Las restantes 34 páginas las terminé de camino de San Juan a Canóvanas (por supuesto no iba de chofer).
La novela es cautivadora, adictiva, maravillosa. ¡Como no había estado expuesta a la creación de la novela como algunos tuvieron el privilegio, todo era nuevo para mí; la idea, la textura de la historia, todo, todo!…
Gracias Luis, por sorprendernos nuevamente con tu ingenio. Fue un viaje maravilloso. Fue toda una aventura que me mantuvo atrapada por varias horas ¿y a ti, Luis cuánto tiempo te tuvo atrapado su creación?
Por mi parte trataré de que contagiar a otros con la lectura como ustedes me contagiaron a mí.
Nuevamente, gracias y puedes respirar tranquilo: ¡la pegaste en la luna!
Ivette Ayala-Trujillo
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Felicidades a Luis!!!!!! Me siento orgulloso de haber sido uno de los tantos estudiantes del taller de cuentos. Tan pronto tuve la novela en mis manos, no pude soltarla hasta la página 228. Excelente. De nuevo, Luis, muchas felicidades. Alex.
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Aunque la leí en tres días, debido a mis ajetreos personales, la novela no se me soltó de las manos; y antes de irme a dormir, repasaba todo lo que había leído, para que al otro día pudiera seguir con la intriga, que está trabajada maravillosamente. La novela está llena de mucha ingeniosidad, trama e inteligencia: magnífica novela.
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Luis:
Leí ayer la novela literalmente de una “sentá”. Me encantó y me parece que es una extraordinaria aportación sobre todo por lo creativa y cautivante que es la historia.
¡¡Te felicito mucho!!
Me permito hacer una observación, un asunto que me imagino dilucidaste en el proceso de redacción.
Supongo que en una novela epistolar, la redacción juega un rol determinante al desarrollar los personajes.
El asunto que traigo a tu atención es que todos y todas: científicos, peluqueros, burócratas, políticos, curas y policías… todos los personajes de “El Corazón…”.. redactan los emilios de una manera impecable, sin una sola falta de ortografía o de concordancia, etc.
De manera que, en ese sentido, en su pulcritud ortográfica, los personajes se parecen mucho, claro todos nos muestran sus giros, emociones, preferencias y especializaciones.
Pero, bien conoces que en la correspondencia electrónica muchos y muchas son demasiado descuidados con la ortografía… ¡Imagínate, si en este foro, de escritoras y escritores, se nos va cada “varvaridad”, qué no escribirá un científico en estado de éxtasis o un burócrata aburrido, por más oficial que sea su mensaje!
Te confieso que un poco me reía de lo generoso que fuiste con los académicos, porque luego de corregir en Diálogo por algunos años, descubrí que son pocos los profesores (as) que escriben con corrección, ¡sobre todo los científicos! Eh, aquí también incluyo a algunos amigos mutuos, graduados de La Sorbona.
Bueno hasta ahí la observación. Por lo demás creo que “El Corazón…” es súper cinematográfica. Ya verás como vendrán los acercamientos peliculeros.
Te deseo mucho éxito y reitero mi admiración por tu obra y mi cariño como amigo.
Manolo Coss
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| Autora |
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Nombre: Yolanda Arroyo Pizarro
País: Puerto Rico
Datos: Edad: 38 años "Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días."
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Ha sido elegida como una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Ha sido merecedora de varias premiaciones literarias a nivel nacional e internacional; seis en Argentina, una en Chile, siete en Puerto Rico. Ha escrito para los periódicos El Nuevo Día, El Vocero de Puerto Rico, Claridad y La Expresión y sus ensayos y columnas se encuentran en la página de literatura ciudadseva.com, las revistas virtuales Cataliticos.com, Derivas.net, Letras Salvajes, Letralia.com y Narrativa Puertorriqueña. Algunos de sus cuentos confluyen en las revistas culturales Identidad de la UPR Aguadilla, Revista Púrpura, Preámbulos y Tonguas de la UPR Río Piedras. Es autora de los libros de cuentos, Ojos de Luna (2007) y Origami de letras (2004), además de una novela Premio PEN Club 2006, Los documentados (2005).
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Libros Publicados |
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 Ojos de Luna, Terranova Editores (2007);Libro del Año 2007, Periódico El Nuevo Día; Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña.
 Los documentados, Ediciones Situm (2005); Premio PEN Club 2006
 Origami de letras, Publicaciones Puertorriqueñas (2004)
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 Antología: El Futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericana. Eterna Cadencia Editora(2009)Argentina
 Poesía de los poetas hispanohablantes del mundo. Un homenaje a las mujeres rotas y a Simone de Beauvoir, en el centenario de su natalicio. Literalia Editores (2008)
 Los otros cuerpos: Antología de temática gay, lésbica y queer desde Puerto Rico y su diáspora, Editorial Tiempo Nuevo (2007)
 Bogotá 39: Antología de cuento latinoamericano, Ediciones B (2007) Colombia
 Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2007)
 Antología Universidad Politecnica de Puerto Rico (2005)
 Antología en honor a Sor Juana Inés de la Cruz, Argentina, Pegaso Ediciones(2004)
 Antología en honor a Alfonsina Storni, Argentina, Pegaso Ediciones(2003)
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Hacia mucho que una novela no me agarraba como esta. La empece y la termine en un dia. No sólo pude disfrutar y revivir hechos conocidos sobre la vida de Voltaire, sino jugar con la fantasía y la ironía que presenta el autor con un tan bien armado final. Por poco comento más de lo que debía. Es una lectura obligada que se hace con todo el gusto del mundo.