lunes, mayo 17, 2010

Bullet

Bullet

Mil cosas han pasado en el país. Desde un terremoto que no sentí por estar bailoteando en una discoteca a la 1:16 de la madrugada (era un Fund Raising), hasta la visita de mi amiga Brenda que vino desde Tampa mientras se daba la huelga de estudiantes en la Universidad del estado. Se celebró la III Jornada en contra de la Homofobia, la Comay pidió perdón a Pedro Julio Serrano, las dos Mayras (la Montero y la Santos Febres) entraron en un dime y direte por el pasado Festival de la Palabra, Iván Thays ha vuelto a estar soltero y para completar, Stephen Hawkings ha hablado de la posibilidad matemática de vida extraterrestre y los viajes en el tiempo.

Mientras toda esa trascendencia humanística y existencial se daba, mis amigas y yo nos fuimos de excursión a adquirir un “bullet”. Es el Impulse siete velocidades best seller de Condom World. Ahora todas tenemos el mismo. No nos dieron descuento por cantidades pero al menos nos regalaron las baterías. Podríamos sincronizarnos si nos diera la gana, aunque no es para tanto.

Hay que ver el hecho desde un punto de vista antropológico, médico y totalmente didáctico. Tolerancia y aceptación. Que no se tire nadie a opinar de modo superficial y a la ligera. Se puede discutir el asunto considerándolo mecanismo de defensa, por aquello de evitar la depresión y los sinsabores anímicos que ocasiona el ver tanta gente redactando cartas, haciendo forwards de forwards y firmando al final, o posteando estatuses en twitter y facebook sin mover el culo de la silla, malcreyéndose, de ese modo, que hace activismo de izquierda radical (watagatawhat?!).

Hay envuelta una inteligencia emocional subyacente, pero no a flor de piel con esto de la adquisición del Bullet. El argumento es que si va a venir el meteorito a estrellarse al planeta, o va a volver a temblar la tierra con tsunami incluido, o lo que es peor, a allegarse gente apoyando causas desde el botón de SHARE de la notebook personal, mejor que nos encuentren las sacudidas sísmicas y pseudo-idealistas de buen humor entre tanta banalidad circunspecta. O como diría Ednita, que nos cojan confesaos.

4 comentarios:

José H. Cáez Romero dijo...

Estás brutal. No sabes cómo me he reído. Esto de los temblores está fuerte. Hay que ver que uno también le encanta temblarse con estos aparatos. Son divinos. Te amoooo!

la licenciada licenciosa dijo...

Que se nos acaba el juego y nos da la prisa de bocas. Te extraño!

Kofla Olivieri dijo...

Si Stephen Hawkings esta correcto, y el nunca falla, la verdad que nos tienen que cojer confesao's. Si el "bullet" trabaja tan bien como dicen por ahi, las mujeres no nos van a necesitar a nosotros. Saludos!

Yolanda Arroyo Pizarro dijo...

Amigo Kofla Olivieri:

Las mujeres (las pieles) siempre van a necesitar al otro (las otras pieles), sea en unos o unas. El acto de hacer el amor va más allá de la autosatisfacción vibratoria con velocidades. Sí, el bullet es mágico. Pero la magia se multiplica si se comparte en el lecho con el amado o amada.

Acerca de mí

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"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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