domingo, junio 19, 2016

Reseña a Las caras lindas de Yolanda Arroyo Pizarro




Mitologías de diferentes colores


En un cuento encantador, titulado “Los inofensivos”, una abuela negra deja escapar de un agujero que tiene en la cabeza toda una serie de guerreros, curanderas, cazadores y músicos africanos provenientes -en la geografía- de Ghana, Mali, las laderas del Kilimanjaro y las orillas del río Congo, mientras que en el tiempo proceden del imperio Ashanti y de las etnias fulani, yoruba y hausa, entre otras. La familia se acostumbra a esa presencia fantástica que les recuerda continuamente sus orígenes.

El hálito mitológico de la narración, que de ordinario se reserva en nuestra literatura para referencias de la tradición occidental, sitúa este libro en una encrucijada cultural. Las referencias reclaman, para las tradiciones provenientes del África, la misma categoría que tienen aquellas que hemos querido hacer nuestras a la vez que excluimos precisamente estas.

Los cuentos aquí reunidos (algunos no son más que viñetas) confirman el proyecto literario de Yolanda Arroyo Pizarro de incorporar plenamente a la tradición puertorriqueña uno de sus elementos constitutivos que siempre ha estado, sin embargo, relegado a un segundo plano en términos de la cultura letrada: lo africano. La consciencia de lo que implica –en términos de inferiorización ese segundo plano se pone de manifiesto en textos como “Las caras lindas, los nombres lindos” y “Mi sostenido” que examinan el vocabulario con que se nombra lo blanco y lo negro. Varios cuentos del libro, además, se abren a la consideración no solo de la cultura negra per se sino a las estructuras sociales de exclusión a base no solo de la raza sino de las diferencias de clase y posición social.

En un cuento poderoso, por ejemplo, titulado “Fatigarse”, dos seres indefensos –un bebé y un drogadicto se encuentran en sendas situaciones sin salida aparente. Es muy eficaz en cuanto a la anécdota y también en cuanto a proyectar la impotencia de los débiles en una sociedad regida por los fuertes.

Igualmente eficaz es “Aprovecharse” que narra el encuentro –después de muchos años- de dos compañeras de escuela. La mala conciencia de quien ha sido victimaria y la apertura de la otra hacia su antigua agresora tocan una fibra muy profunda de las relaciones humanas durante la juventud, cuando el disimulo es más difícil y más abiertas las agresiones.

Algunos cuentos proyectan una ternura especial, como “La cocinera” y, sobre todo, “Memorias de un barrio cerquita de Amelia”, en que se narra, indirectamente, una historia de abandono y de rescate, en este caso por parte de una abuela generosa como tantas de las que en este país cumplen una función sustituta de los padres.

Este libro breve instala, sin embargo, nuevas intensidades en la trayectoria de una escritora que constantemente explora la temática negra y la de los subalternos. (CDH)

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Acerca de mí

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"Odio los fluidos que se me salen del cuerpo cada veintiséis días." Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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