domingo, diciembre 24, 2006

Compartir de versos, música y amor en la palabra escrita

La escritora Mairym Cruz-Bernall convirtió sus cuarteles en estupenda velada de festejos para un nutrido grupo de amigos en la poesía, en la narrativa, en las crónicas y los testimonios de vida. Su casa se volvió festín de ingenios y talentos donde el compartir hizo un clic necesario con cada vida allí tocada.

Mairym, al brindar su atelier, no sólo brindó su fruto de manos en las letras de este país que la ha visto crecer y festejar éxitos, sino que también brinda de su don maravilloso de gente, logrando de ese modo involucrar vidas en la cotidianidad de la literatura que nos une.

Gracias pitonisa con los brazos bañados en aguas caribeñas. Gracias por acogernos, por tu trato, congenialidad y aprecio.

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sábado, diciembre 23, 2006

Diez días… ¿o ya dejé de contar?

Imagen del Sainsbury Archive Virtual Museum



Anoche sucedió algo extraño. Por extraño, creo que se incluye dentro del grupo de asuntos extraordinarios que suceden en mi vida. Por un momento, el asma amainó y por un momento, soslayado, breve pero infinito, me besaron. Fue un beso de primeras veces. Me tocaron. Fue un roce de prisas. Esas prisas que sólo da el deseo fundamentado en bases de amor del bueno, de pasión de antaño y de admiración de mirarnos los rostros por decenios. Añejado el deseo a su vez por catarsis, y rompimientos, y desgarres de corazón continuos.

Anoche volvió a frotarse en mis territorios. Anoche no me dejó sola, me cortejó, me coqueteó, me dejé llevar, y justo antes de la campanada doce, la bocanada de aire que llevaba por burbuja aguantada debajo de mi agua de “valentonías", dejó de existir. Me dejé arrasar por su tocarme, por su frotarme, por su entrar los dedos y moverlos, corazón e índice, anular y corazón, las aspas que dan vueltas a toda mi vida, y la viran de cabeza. Todas las fuckings veces.

Anoche fue otro 22. ¿Los 22 se restan o se suman? No sé si hay que dejar de contar del todo. Hoy, con la frente adolorida por los jadeos y la resaca pulsándome la nuca, todo se siente confuso. Se siente hasta bochornoso. ¿Se sienten promesas?

Mis ojos saben que no deben verlas, que es posible que no las haya, que es incluso probable que no haga sentido nada. ¿Lo saben, o lo intuyen? Puedo echarle la culpa a las copas de tinto, a la cerveza barata y al humo de esencias nada parecidas al incienso pacholí. Mis muslos, por otro lado, se abren y se cierran y piden broncodilatadores que aminoren estos refuerzos y deseos de repetir, quizás lo irrepetible.

Sigo sin saber qué hacer… con la única diferencia de que anoche me lo gocé de lo lindo. No debería ni cuestionarlo. ¿He de tomarlo como un regalo? Me duele demasiado la cabeza y han regresado los síntomas de fatiga…

viernes, diciembre 22, 2006

La Noche de Daniel Torres

La Editorial Isla Negra y su presidente Carlos Roberto Gómez Beras, dedicados por completo a difundir la literatura caribeña contemporánea, nos invitó la noche de ayer a la puesta en circulación del libro “Mariconerías: escritos desde el margen” de Daniel Torres.

La actividad tuvo lugar en la librería La Tertulia del Viejo San Juan. Los presentadores fueron Mayra Santos Febres, Moisés Agosto, y Lawrence La Fontaine Stokes. La librería La Tertulia, localizada en la calle O'Donell 204, frente a la Plaza Colón, fue testigo de todos aquellos que quisieron aplaudir al escritor Daniel Torres ante su valiente narración de prosa, crónicas y poemas interconectados con un mismo tema definitorio y de actualidad. Felicitamos al amigo Daniel por este logro.



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jueves, diciembre 21, 2006

Pulmones

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De Asma, Narices y la Ganga

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Bueno, primero lo primero. Tengo asma. Me duele el pecho, pero aún así no dejan de sentirse otras dolamas. Esta temporada es la peor para mis pulmones, nunca ha sido diferente, siempre ha sido lo mismo. El friíto borincano en épocas festivas me desbarajusta el sistema por más vitamina C y equinacea que tome. Pienso, en medio de mis pavores de falta de aire, que me sucederá igual que a Marcel Proust, prolífico escritor asesinado por un absceso en los pulmones. Proust era asmático crónico, lo cual no le impidió realizar su obra en 16 volúmenes "En busca del tiempo perdido", cumbre de la literatura universal y pionera de la novela moderna, pero el escritor francés no le ganó al sube y baja de pectorales en busca de oxigenación. A lo mejor yo tampoco. Quien sabe.

En fin, que hoy viajé para mi pueblito de antaño. Me encontré con la Ganga que organiza los eventos culturales y me puse al día con los talleres de arte, teatro y los certámenes literarios que se quieren producir y fomentar en mi bello barrio Amelia. Allí, en medio de aquella Ganga, apareció el Hombre de la Nariz, aquel jovencito enclenque que a mis trece años, besó por primera vez mis labios con pasión sublime y profunda. El hombre bailarín de Copani que me derretía y hacía que me temblaran las rodillas. De piel blanca, de labios finos, de boca suave, de nariz cosquillosa cuando me metía la lengua hasta la garganta.

Hoy porta unas canas guapísimas y ya no es tan enjuto. Se ha hecho grande, vistoso y cauteloso. Me observó toda la noche con estudiada astucia y añadió comentarios invaluables a la conversación. Se acordó de todas nuestras dulces y románticas travesuras. Me recordó de cómo las mismas, a esa tierna edad, se habían quedado inconclusas. Nos debemos cosas, nos interrumpió la vida. Reímos. Me invitó una Heneken, pero le acepté una Coors Light en vez. Luego pagamos otros “rounds”. A mí se me incrementaba el asma con la sonrisa, con lo sonrojado, con la canillera de las piernas. A él se le esquivaba la mirada mientras medía daños y consecuencias. Me fui con un saludo caballeroso de manos que se tocan a la mitad. Me fui con un aroma a su perfume y un tufo a mezcla de licor irlandés en las rocas con cerveza barata. Me fui con el pito de la fatiga más agudizado que cuando llegué. Me fui… pero algo me pide que vuelva. Quizás un día de estos.

miércoles, diciembre 20, 2006

Hoy, a las 9:30 de la mañana, cumplimos una semana

Una semana de no estar, de que no estés. No se siente mucha diferencia y se siente toda. Se rompe en frío, pero para hacerle honor a la verdad, tú ya no eras y yo tampoco.

Estabas y no estabas. Te escondías, y lo sabes porque me lo decías. Lo decías, lo dijiste, lo dices. Escondido detrás de “layers” y “layers” de no sé qué. Escondido. Escondido en tu locura, en tu “madness” que estuve dispuesta a consentir, yo, la única, pero que ni siquiera tú me dejaste. Quise ser especial y no me dejaste. Tú, en cambio, fuiste mi primero, mi único de la especie. Yo era una más, sin mayores consecuencias o repercusiones. Otro satélite que te rondaba y que competía por tu atención, cosa que disfrutabas. A plenitud. Cuando quise tener mi satélite o convertirte en uno, entraste en brote.

No estabas. Yo lo único que hice fue prepararme. Ponerme capas y capas de piel de reptil, respirar el chu-chu-chu que te enseñan en las clases de parto, morderme los labios, apretar los ojos, tomar grandes bocanadas de aire para cuando me tocara zambullirme. Yo sabía que la zambullida llegaría. Era cuestión de tiempo. Me preparé, te lloré media hora, no nueve días, como la vez anterior. Y me zambullí. Sigo bajo el agua. Cuando se me acabe el aire, subiré. Y dejarás de ser único. Dejarás de ser especial, para que sientas lo mismo que yo.


PD: dejaste esto en mi voicemail. Very sweet indeed.



Tu Recuerdo
Ricky Martin


Tu recuerdo sigue aquí
como un aguacero
rompe fuerte sobre mí
ay pero a fuego lento
quema y moja por igual
ya no sé lo que pensar
si tu recuerdo me hace bien o me hace mal.

Un beso gris, un beso blanco
todo depende del lugar
que yo me fui, eso está claro,
pero tu recuerdo no se va
siento tus labios en las noches de verano
ahí están cuidando de mi soledad,
pero a veces me quiere matar.

Tu recuerdo sigue aquí
como un aguacero
rompe fuerte sobre mí
ay pero a fuego lento
quema y moja por igual
y ya no sé lo que pensar
si tu recuerdo me hace bien o me hace mal.

A veces gris, a veces blanco
todo depende del lugar
que tú te fuiste, eso es pasado
sé que te tengo que olvidar,
pero yo le puse una velita a to' mis santos
ahí está pa' que pienses mucho en mí
no dejes de pensar en mí.

Tu recuerdo sigue aquí
ay como un aguacero
rompe fuerte sobre mi
ay pero a fuego lento
quema y moja por igual
y ya no sé lo que pensar
si tu recuerdo me hace bien o me hace mal.

Piensa en mí
es antídoto y veneno al corazón
piensa bien
quema y moja
que viene y va
¿tú dónde estás?
atrapado entre los versos y el adiós.

Tu recuerdo sigue aquí
como aguacero de mayo
rompe fuerte sobre mi
y cae tan fuerte que hasta
me quema hasta la piel
quema y moja por igual
y ya no sé lo que pensar
si tu recuerdo me hace bien o me hace mal.


Tu recuerdo sigue aquí
leirolai lerolelo ooo
rompe fuerte sobre mi
pero que rompe, rompe el corazón
quema y moja por igual
sé que te tengo que olvidar
si tu recuerdo me hace bien o me hace mal.

martes, diciembre 19, 2006

Tablones y Paredes

Que casualidad tan preciosa. Justicia poética le llaman algunos. Estuve por los espacios virtuales de unas amigas El tercer ojo de Estela y Letras de Trapo, y descubrí que andamos en los mismos canales las chicas y yo. Recientemente, en los baños de Borders, tomé unas fotos, por aquello de retratarlo todo para ganarle al Alzheimer que algún día me arrebatará mis recuerdos más preciados. Y esto fue lo que hallé.

Ellas también reseñan paredes y tablones de expresión en sus respectivos blogs. Estela dice: "Sin lugar a dudas, las mejores filosofías de vida y frases las ha leído en las puertas de los baños de damas." Visítenlos. Disfrútenlos. Y lo más importante, descifren los hallazgos que hagan cuando se topen con alguno de ellos en el camino.



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lunes, diciembre 18, 2006

Feria del Libro de Puerto Rico 2006

Había olvidado poner las fotos de la pasada IX Feria del Libro de Puerto Rico 2006. Los amigos escritores Carlos Esteban Cana y Mariángel Díaz Bergnes fueron publicados en la Antología del ICP, Cuadernos del Taller, que dirigió Carmen Lugo Filipi como un proyecto especial para el fomento del quehacer literario. El libro posee todo un caudal de talento y es hermosamente artesanal.

Por supuesto, el detalle distintivo de la velada lo dio la jovencita pintada de gatita preciosa, quien con suerte, heredará lo de tigresa rabiosa de su madre una vez crezca y empiece a romper corazones a diestra y siniestra. Ji, ji, ji.





Carlos Esteban Cana, Carmen Lugo Filipi y Mariángel Díaz Bergnes.



Carmen Lugo Filipi realizando la presentación del Cuaderno.



El grupo del taller luego de la presentación del Cuaderno.



Mariángel Díaz Bergnes y mi gatita Aurora.

domingo, diciembre 17, 2006

Entrevistando a Maira Barbará
sobre su cuento
La doncella de Nuremberg




La Maestría de Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce, Puerto Rico, ha abierto las puertas a nuevos talentos y ha dado alas a escritores que tan sólo necesitaban un empujoncito. Conocí a Maira Barbará y quedé prendada de su prosa. Ella es una de esas estudiantes de la nueva Maestría que ven en la literatura un espacio para respirar mejor. En meses pasados el periódico El Nuevo Día en su revista literaria, le otorgó el reconocimiento de publicarle un cuento de su autoría. La contacté de inmediato y le pedí sus impresiones sobre el proceso de gestación literaria que dio origen a semejante obra. Aquí sus pareceres que muy amablemente me iluminaron el alma:


YAP: ¿Temiste en algún momento a caer en el anacronismo en este cuento, o sea en errores de tiempo y/o espacio?

MB: No, porque me documenté lo suficiente para conocer el período del cual iba a escribir. Traté de mantenerme fiel a la época y a las circunstancias durante la Inquisición. Claro, me tomé ciertas licencias como todo escritor.

YAP: ¿Cuál fue la parte más difícil de escribirlo?

MB: Cuando tuve que describir las torturas a las que sometían a las víctimas, me sentí profundamente conmovida porque me resultó casi imposible sentir lo que ella y sus victimarios estaban sintiendo. No pude evitar cierta repugnancia ante lo que escribía. Espero haber transmitido al lector la misma sensación.

YAP: ¿Cómo te sientes escribiendo cuento histórico?

MB: Me fascina la historia porque creo que los sucesos no siempre nos los cuentan como sucedieron, sino con la óptica que convino en ese momento. Me gusta jugar a dar otros giros al asunto, a imaginar otras circunstancias, otros protagonistas, otros finales. Es muy divertido. Por supuesto que, para lograr un buen relato, hay que documentarse mucho sobre el tema que se va a escribir para adentrarse en la historia tradicional escrita. La "nueva historia" tiene que reflejar situaciones conocidas para que resulte convincente al lector.

YAP: ¿Posees otros cuentos de esa misma vertiente? ¿Cuáles?

MB: Escribí una trilogía que titulé Urdimbre. Los cuentos son Novo Ordo Seclorum, Habemus Mortem y La sombra. Trata de supuestas conspiraciones masónicas, de sociedades secretas y de intrigas de gobiernos. Tengo otros cuentos inspirados en la historia de Cuba y en la Segunda Guerra Mundial, un tema que me apasiona, en el que se basa mi primera novela.

YAP: ¿Cuál es tu vertiente favorita a la hora de escribir cuentos?

MB: Los grandes maestros del género cuentístico opinan que éste debe ser breve, conciso, certero y con un final impactante. Eso es lo verdaderamente importante y lo que me gusta hacer. La novela es otra cosa. El tema es, en definitiva, lo de menos. Lo importante es cómo se cuente, que el lector se sienta atrapado y luego sorprendido con el final, que la trama se le quede dando vueltas en la cabeza.

YAP: ¿Cómo defines tu experiencia en el último Taller Avanzado de Cuentos de la Maestría? ¿Y en la Maestría como tal?

MB: Te voy a confesar algo... Nunca había escrito un cuento hasta agosto de 2004. Solicité ingreso al primer grupo de la Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón porque siempre me gustó escribir, pero lo que había hecho era poesía hasta ese momento. Soy autodidacta en ese campo y las guardo en una gaveta. Cuando descubrí lo maravilloso que es dar rienda suelta a las ideas a través de la prosa, supe qué era lo que más me gustaba en la vida. Mi primer y último Taller de Cuentos lo tomé con el doctor Luis López Nieves, quien es también el Director de la Maestría, y fue una experiencia maravillosa, un verdadero lujo. Nos exigía mucho, pero le debo mis primeros pasos en las letras. También tuve otros profesores maravillosos, cada uno con su estilo, pero todos muy preparados. Me siento feliz de haber terminado mi Maestría y de haber sacado A en todas las clases. Ahora estoy escribiendo mi tesis, mi primera novela.

YAP: ¿Quién es tu mayor influencia literaria y por qué?

MB: Maupassant, Poe y Chejov son mis referentes mayores. Por supuesto, una recibe influencias de muchos maestros hasta que logra depurar su propio estilo. Este se mantiene evolucionando, refinándose. Es un círculo infinito, se sigue leyendo y se siguen recibiendo nuevas corrientes.

YAP: ¿Qué estás leyendo ahora mismo?

MB: Soy una lectora voraz, siempre lo he sido. Mis padres eran profesores (mi mamá de español y mi papá de matemáticas), así que en mi casa siempre había libros a la mano. Puedo leer dos o tres libros a la semana, leo rápido y, si me gusta, me lo devoro literalmente aunque tenga que robar horas al sueño. Acabo de leer Las travesuras de la niña mala de Vargas Llosa, que me encantó porque Vargas Llosa es un genio de la literatura. Y también leí esta semana La hija de Cuba, de María Elena Cruz Varela, sobre la historia de Gertrudis Gómez de Avellaneda, una ilustre escritora cubana del siglo 19. También muy interesante. Le comentaba a un amigo no hace mucho que siento que no voy a tener vida suficiente para leer todo lo que me falta.

Maira, mil gracias por tu tiempo y dedicación. Para beneficio de todos incluyo a continuación su narración publicada en el periódico. Espero la disfruten tanto como yo.


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La doncella de Nuremberg
Cuento Por Maira Barbará
Publicado en el periódico El Nuevo Día el 22 de octubre de 2006

“Dios, como privilegio especial, ha otorgado a la Iglesia la inmunidad contra el error”
Papa León XIII

Presentía que pronto vendrían a buscarla. Lo intuyó al ver que sus vecinos la evadían luego de que pasara frente a su casa la procesión de los dominicos y apareciera una cruz amarilla pintada en su puerta. Sabía que era cuestión de tiempo, de poco tiempo. Un miedo cerval se había apoderado de todos sus sentidos.
El estruendo de unos golpes la sacó de sus cavilaciones. Ya estaban allí.

Era joven y vivía rodeada de gatos. De hábitos solitarios, no tenía muchos amigos en el pueblo. Llevaba ropa de luto por su esposo, que había muerto hacía un año. El negro resaltaba aun más su melena rojiza, de rizos alborotados. Sus ojos verdes y su tez de un luminoso rosado eran motivo de admiración en los hombres y de envidia en las mujeres. Cuidaba ancianos e iba a misa todos los domingos, como era de rigor.

Fue trasladada a unos calabozos donde apenas entraba la luz del sol. En la celda sólo cabía una persona acostada. Cuando sus ojos se acostumbraron a la penumbra, descubrió que el piso y las paredes estaban resbalosos porque los cubría una extraña mezcla de sangre, excrementos, orines y vómitos. Aquellos muros empedrados, húmedos y fríos estaban impregnados del olor de la muerte.

La hicieron desnudarse, le afeitaron todo el cuerpo, le cortaron las uñas y la obligaron a ponerse un camisón que había sido remojado en azufre y agua bendita. Después de meterle un puñado de sal en la boca, la condujeron ante el Inquisidor, un cura anciano algo jorobado, de piel cetrina y un repugnante mal aliento, quien tendría a su cargo el protocolo del Santo Oficio. Lo acompañaban varios compañeros dominicos, entre ellos un amanuense.

La mujer temblaba, mientras el Inquisidor pronunciaba las oraciones prescritas por el “Mallus Maleficarum” y daba inicio al interrogatorio.
-¿Cómo te llamas? -dijo, en tono autoritario.
-Magdelaine Michelet -contestó, con la voz entrecortada.
-¿Cuántos años tienes?
-Treinta y tres.
-¿Sabes por qué estás aquí?
-No, padre -dijo, al borde de los sollozos.
-Sabemos que has preparado hechizos y que has causado la muerte de varios ancianos de tu pueblo.
-Pero yo…
-¡No me interrumpas! Hablarás solamente cuando yo te pregunte. Dime, ¿a cuántos ancianos has asesinado? Admite que mataste a tu esposo y que recibes durante la noche a tus amantes diabólicos, que se te presentan en forma de íncubos. Dime, cuántas veces te has refocilado con el diablo en orgías y aquelarres. ¡Confiesa!
-Padre, voy todos los domingos a misa. ¡Nunca he matado a nadie!
-¡No es cierto, de nada te valdrá negarlo! Estarás aquí hasta que nos digas todo lo que has hecho. Te advierto que te arrepentirás de no haber confesado ahora.

Ante su reiterada negativa, fue llevada de regreso a su celda. Se preguntaba qué pruebas tendrían aquellos hombres. El cansancio la rindió y las pesadillas más oscuras rondaron su sueño.

Al día siguiente fue sometida a otro interrogatorio y a diversas torturas. Esta vez se encontraba también presente el Inquisidor General, Su Excelencia Ferdinand de Rocroi, Arzobispo de Cambresis, la máxima autoridad de la región. Aunque no intervenía en los procedimientos, era evidente que estaba allí para supervisar y aprobarlos.

En la búsqueda del “punctum diaboli”, tres sacerdotes pinchadores oficiales clavaron a Magdelaine largas agujas debajo de las uñas, en los senos, en la vulva, en el ano, en todos sus lunares y cicatrices. Si sangraba o gritaba porque sentía dolor, se confirmaba su condición diabólica.

La hicieron tragar nueve litros de agua bendita y la suspendieron de cabeza, amarrada por los tobillos. Mientras le daban veinte latigazos, un dominico le mostraba los instrumentos que la esperaban: el potro, la corona de Cristo, la tortuga, los látigos con puntas, la turca, la pera de hierro, la cuna de Judas... Otro religioso calentaba unas tenazas de hierro. Mientras tanto, el Inquisidor le gritaba una y otra vez que, a toda costa, ella confesaría y él así salvaría su alma.

-Dime, ¿has preparado ungüentos o filtros con la pulpa de los huesos y carnes de tus víctimas? ¿Cuántas veces has yacido con tu amo de las tinieblas? ¿Quiénes son tus cómplices? ¡Confiesa! -gritó.
-¡Soy inocente, no puedo decir lo contrario!

El Inquisidor, cada vez más exasperado, con una sonrisa irónica, se le acercó, bajó el tono de su voz y le dijo con sorna:

-¿Ves esta hermosa caja de hierro? La llamamos “La doncella de Nuremberg”. Fíjate en las púas filosas y largas que hay en su interior. Se encajarán en tu cuerpo cuando cerremos sus puertas. Será lamentable escuchar tus gritos y cómo se apagan, cuando te mueras poco a poco. Es tu última oportunidad para admitir tu culpa...

Magdelaine, presa de la desesperación, vislumbró un pedazo de cielo a través de la única ventana del recinto, en lo alto de la pared. Sus ojos vertían lágrimas incontenibles, que rodaban por sus mejillas. Desesperada, sangrante, débil, impotente, invocó en su mente a las legiones celestes y pidió ayuda. Un rayo de sol se reflejó sobre su melena rojiza y sus ojos adquirieron un brillo intenso.

Entonces fue ella quien se acercó al Inquisidor y lo miró con fijeza. Se inclinó hacia él, como si fuera a decirle un secreto. Le dijo en voz baja, despacio, firme, arrastrando las palabras:
-¡No voy a confesar!

De inmediato, a pesar de su forcejeo, la empujaron dentro de “La doncella” y cerraron las puertas con violencia. Un grito estridente, prolongado, un eco sordo, opacado por el metal del sarcófago, resonó en la estancia. Luego, un absoluto silencio.

Los sacerdotes, extrañados por la ausencia de los quejidos constantes que solían escuchar cuando usaban ese método, abrieron sus puertas una hora más tarde. “La doncella” estaba vacía.

De su interior salió un altivo cuervo negro, que cayó sobre el Inquisidor y el Arzobispo. Les sacó los ojos a picotazos, mientras revoloteaba con fuerza y emitía graznidos disonantes. El sol había inundado toda la habitación.

El pájaro, con su pico manchado de sangre, se posó en la ventana. Desde lo alto, miró a cada uno de los presentes y alzó vuelo triunfante hacia el infinito.

Dos de la mañana


bwmi barriga
Ventana de Orlando, FL



¿Qué buscas? ¿Por qué siempre me levantas a esta misma hora? ¿Por qué me piensas, o me sueñas y haces que de un tiro quede despierta, mirando por la ventana? ¿Qué puede interesarte aún aquí adentro, donde me palpita tu olvidarte? ¿Dónde acaricias ahora primero? ¿Pecho, boca, muslos abajo, vientre arriba? ¿Qué curiosidad morbosa buscas aquí afuera, sobre mi piel declarada traidora? Vete. Déjame dormir. Déjame vivir.

sábado, diciembre 16, 2006

Anoche, mi primer White Party en ocho años

Anoche mi gran amiga, la escritora Mariángel Díaz Bergnes, me acompañó al primer White Party que tengo en años, por razones que no vienen al caso. Fue maravilloso disfrutar con ella y con todos los asistentes. Me regalaron flores, una docena de rosas peach, en homenaje a mi premio PEN Club 2006. Fue una velada inolvidable para mí. Gracias a la vida, que me regala estos momentos aún en tiempos de vicisitudes.

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viernes, diciembre 15, 2006

Ednita Nazario - Más mala que tú

Gracias al amigo kanincito de Youtube por el regalo...




Tú dices que te marchas
que ya no te hago falta
y yo te dejo creer que eres tú el ganador

para serte sincera
yo también te engañaba
mas nunca tuve el valor para quebrarte el corazón
Ya tus maletas están aquí
no tiene caso fingir

Yo también te mentí
yo también traicioné
El sabor del pecado en tu ausencia probé
Fui más mala que tú, pero me disfracé
de esa dama sumisa que hoy
te dice: que te vaya bien

Espero que ahora entiendas
que el que con fuego juega
Tarde o temprano se quema
y paga el precio de su error

No solo son los hombres
los que aman a escondidas,
también guardan las mujeres sus secretos en la vida

Ya mis maletas están aquí
y alguien espera por mí

Yo también te mentí
yo también traicioné,
el sabor del pecado en tu ausencia probé
Fui más mala que tú, pero me disfracé
y hoy te digo que te vaya bien Ohhh

Fui más mala que tú, pero me disfracé
de esa dama sumisa que hoy con su amable sonrisa
te dice: que te vaya bien, que te vaya bien, que te vaya bien!!!!!!!

Noche de Poesía: Retomando la Ciudad III


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La noche de Poesía será hoy viernes, 15 de diciembre de 2006, en la Fundación Nacional para la Cultura Popular (Calle Fortaleza #51, Viejo San Juan, en la misma cuadra de la entrada principal de La Fortaleza), desde las 7:30 PM.

Los esperamos.

jueves, diciembre 14, 2006

Copiona





I’m not gonna apologize, dijiste. Yo tampoco. ¿Qué de malo tiene querer jugar tu mismo juego? ¿Qué de malo tiene ser buena discípula y aprender de ti? ¿Querer ser amada por más de uno y gozármelo en el intento? Soy muy mujer. Soy mucho embeleco, soy fuente de fluidos que se chorrean. A mí también, a veces, me gusta ser mala. Especialmente si conmigo alguien se ha portado mal.

Soy curiosa, meto el dedo en donde no debo. Soy presentá, experimento lo que veo que te complace aquí, en tu hogar, y más allá. Me voy preparando para mi más allá. Soy aprendiz, y si en el proceso aprendo a que me guste, me lo disfruto. Me instruyo rápido, estudio comportamientos, finjo ingenuidad pero no la poseo. Me hago la tonta mientras absorbo, pero de tonta no tengo ni un pelo. Escucho mucho, practico un poco, casi nunca hablo. Y alguna vez fui tan lista que estuve en el cuadro de honor.

Soy copiona de tus conductas. Y no soy exclusiva; lo mismo que tú. Pero sí soy muy justa. No soy tuya totalmente ni de nadie completamente. Me lo enseñaste así. Sólo exijo lo que soy capaz de dar, o sólo doy lo que soy capaz de exigir. Aprendí la lección a empujones, en un extensivo internado desde el 22 de abril. Prefiero escribir y luego actuar. Soy sobretodo nena, negra, culona, libidinosa, astuta y lujuriosa. Ojo por ojo, dice el refrán, y no se equivoca.

miércoles, diciembre 13, 2006

Charlas con E (III)
“Damage Control” o Por qué los tatuajes de hena no duran

Charlas con E (III)
“Damage Control” o Por qué los tatuajes de hena no duran


E me dijo, como todo buen amigo escuchador de penas, y como todo excelente consejero miembro activo del sindicato de la sinceritud y honestitudidad, que yo tenía que bregar con el control de daños causados a ciertos crímenes contra la humanidad. Y vamos, seamos claros; mucho, mucho, no hay que explicar cuales han sido esos daños. He sido una niña traviesa, con la licencia que me da el que “amo y me gusta amar y no podría vivir si no amara todo lo que amo”, rompiendo abiertamente y sin ningún tapujo o cargo de conciencia, uno de los más trillados de los mandamientos, aquel de la pareja del prójimo…, o algo así. He estado rompiendo el mandamiento ése a diario, en un horario consecuente y continuo, convenciéndome, por supuesto, de mis buenas intenciones tras un acto ¿aberrante, a la vez que delicioso? Y lo he hecho abusando de la buena u oportuna voluntad de gente que acompaña mis días. Hay cosas que lloran ante los ojos de dios, diría mi abuelita.

Es cierto. He estado dividida en otros menesteres del corazón que a veces se mezclan con la ficción, y he fusionado ficciones caóticas en mi entorno, que en ocasiones, la mayoría de ellas, mezclo con mis realidades.

Así que dicho lo ya dicho, estoy aceptando el primer paso. La culpa. Un nuevo antidepresivo, depakote whatever, que regula los estados de ánimo de bipolaridades románticas, también me ha ayudado en la proeza de mi autoinculpabilidad y hasta ha cooperado en descartar mi insomnio del miocardio con mal de amores.

Bueno, regreso al asunto que nos concierne, y es que gracias a E, debo deslizarme grácilmente hacia el siguiente paso, o sea, etapa dos: la solución. E ha sugerido la depilación total y absoluta de mis partes pudendas sureñas. Nada de afeitadas de segunda con productos Gillette o facsímiles razonables, que si bien es cierto muestran a posteriori las áreas muy bonitas, no sirven para dejar establecido un argumento efusivo o vehemente sobre el agasajo culpatorio. E dice que es más impresionante el Kojack por la vía de la cera depilatoria. Claro, que el muy bandido se ha ofrecido de voluntario a ejecutar la penitencia, pero luego de pensárselo bien y darse de bofetadas en el rostro, me ha conseguido a una amiga que lo hace divino. Todo ello, dizque para agasajar a la musa que duerme a mi lado, y recompensarlo por mis indiscreciones noveleras.

Yo tengo mis reservas sobre el asunto. Creo que me va a doler, pero supongo que algunos dolores valen la pena, y supongo también que es peor parir, y eso ya lo he hecho antes. Así que lo demás debería ser accesorio.

Como ven, lo estoy considerando… y todo por culpa de E. El maldito E y sus ideas descabelladas (des-cabelladas, vaya ironía) que me ponen a dudar, a pensar, a dar zancadas pa’tras como el cangrejo. A veces lo odio, aunque no por mucho rato.

No niego que traté en vano de maniobrar con este control de daños, antes que E lo sugiriera y a mi modo, durante un viaje que di fuera de la Isla. Me dejé tatuar una teta con el nombre del príncipe en ella. La teta derecha, por cierto. Pero el susodicho tatuaje, el cual me garantizaron que duraría unos meses grabado en mi piel más seductora, ya se está borrando y no han pasado ni dos semanas. Según los expertos en el arte del Tá, resistiría el agua, el jabón, el shampoo de perro, el tratamiento contra la caspa, las lavasas de baño de espumas con los productos de Marshalls, las burbujas de un jacuzzi y hasta las aguas de colonia de Victoria Secrets. Nadie me dijo que los líquidos eyaculotarios no estaban incluidos dentro del grupo de sustancias borrativas de tatuajes de hena que debía evitar. Juro que nadie me lo advirtió. Ni el joven que me tatuó, ni los amigos que lo vieron y tocaron, ni siquiera el propio E, que es un experto gurú en estos menesteres.

O me tomaron el pelo, o fui muy ingenua. ¿Alguien sabe dónde retocármelo? ¿O tendré que sucumbir al “damage control” que ha sugerido E, aquello de la depilación absolutista a sangre fría de mi cosita rosa chocolate?

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martes, diciembre 12, 2006

Lo hicieron de nuevo (Premios del Ateneo 2006)


Ana María Fuster Lavín




Daniel Martes Pedraza



Hoy el Ateneo Puertorriqueño anunció sus premios artísticos. En el Certamen de Cuento dos grandes y queridos amigos acaban de revalidar, sumando otro galardón a los que ya poseen gracias a sus talentos literarios: Daniel Martes Pedraza y Ana María Fuster Lavín. Ambos fueron reconocidos con sendas menciones de honor que agregan valía a su quehacer cultural en la Isla. Los felicitamos y nos enorgullecemos de que anden entre nosotros.

lunes, diciembre 11, 2006

Video del Blogueroso Junte 2006

Errata: La fecha en el vídeo debe leer "10 de diciembre 2006". Sorry, sigo borracha de la palabra...




BY THE WAY
LLEGAMOS A LAS
10,000 VISITAS
GRACIAS, AMIGOS LECTORES




Cómo gozamos con toda esta gente
BLOGUEMIA 2006

Aplausos, vítores, pitadas, odas de pie, carcajadas y lágrimas. Todo eso se dio allí en el Café Teatro Punto Fijo. Esperamos que ésta sea la primera de muuuuuuchas. Disfrutamos en cantidad. Los amigos de Deus?Jugalndo se botaron con esta producción y reunión de blogueros boricuas. Las lecturas estuvieron impresionantes. Colocaré los vídeos en la semana (¿qué se creen, que no tengo vida y me la paso posteando?) Por ahora, disfrútense las fotos…


bwmi barriga

bwmi barriga










bwmi barriga

bwmi barriga


domingo, diciembre 10, 2006

Espasmos Musicales en el Château Rouge

La joven soprano Magda Lupeschi y la poetisa Mairym Cruz Bernall nos hicieron flotar anoche por las ondas de la musicalidad en verso y romance, en el Château Rouge de la Avenida Muñoz Rivera en Río Piedras. Los espasmos y las vibraciones no se hicieron esperar. Esta primera noche de Ópera Y Poesía fue una delicia. Entre copas de Malbec y palabras por picadera y aderezo, las dos talentosas féminas nos llevaron en un viaje inigualable que dará mucho que hablar.







Vídeo de la actividad



sábado, diciembre 09, 2006

Me Dediqué a Perderte

Y qué es esto sino la reconquista y mi rendición...



Me Dediqué a Perderte
de Alejandro Fernández



Por qué no te besé en el alma cuando aún podía
Por qué no te abracé la vida cuando la tenía
Y yo que no me daba cuenta cuanto te dolía
Y yo que no sabía el daño que me hacía.

Cómo es que nunca me fijé que ya no sonreías
Y que antes de apagar la luz ya nada me decías
Que aquel amor se te escapó, que había llegado el día
Que ya no me sentías, que ya ni te dolía.

Me dediqué a perderte
Y me ausenté en momentos que se han ido para siempre
Me dediqué a no verte
Y me encerré en mi mundo y no pudiste detenerme
Y me alejé mil veces
Y cuando regresé te había perdido para siempre
Y quise detenerte y entonces descubrí que ya mirabas diferente
Me dediqué a perderte
Me dediqué a perderte

Por qué no te llené de mí cuando aún había tiempo
Por qué no pude comprender lo que hasta ahora entiendo
Que fuiste todo para mí y que yo estaba ciego
Te dejé para luego este maldito ego.

Me dediqué a perderte
Y me ausenté en momentos que se han ido para siempre
Me dediqué a no verte
Y me encerré en mi mundo y no pudiste detenerme
Y me alejé mil veces
Y cuando regresé te había perdido para siempre
Y quise detenerte y entonces descubrí que ya mirabas diferente
Me dediqué a perderte
Me dediqué a perderte

viernes, diciembre 08, 2006

Besando estrías

bwmi barriga


Me dijo: Eres la misma, y no lo era. Me dijo: Eres igual de hermosa, y tampoco lo era. Tu olor es el de siempre. Adoro tu aliento. No mencionó las arruguitas, las canas, las patas de gallo, ni las libras que nunca se fueron con el postparto. En vez de eso, besó todas y cada una de las hendiduras dejadas por mi embarazo. Historias en surcos, ranuras en marcas indelebles, cicatrices de que soy un dios que crea gente dentro de sí. Mi barriga se tensa, vibra, se contrae. Lo de en medio puja mares de saliva.

Lamer estrías, succionarlas, morderlas, besarlas. Abrirme con su rodilla, y con su rodilla presionar, y con su pubis plano entrar; con dedos y manos y nudillos hacerme venir como nunca y como siempre.



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Acerca de mí

Mi foto
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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