lunes, marzo 05, 2007

Letralia.com publica Crítica por Yolanda Arroyo Pizarro

Letralia.com

Nocturno y otros desamparos, de Moisés Agosto Rosario
Crítica por Yolanda Arroyo Pizarro

Hay golpes en la vida tan fuertes, yo no sé. Golpes como las letras de Moisés Agosto Rosario. Letras que te hacen conmover, aun aferrándote a la valentía que te da la experiencia de saberte vivo. Aun si te convences de que eres fuerte, y de que tu paso por este mundo angosto no ha sido en vano, y que la piel de reptil que has formado te ha vuelto un ser humano duro, con un escudo que protege las emociones. Justo cuando piensas que todo eso te ayudará a sobreponerte a la pena, llega este libro, Nocturno y otros desamparos y es como si la mano de Dios te abofeteara.

Moisés Agosto Rosario (Puerto Rico, 1965) es un escritor de usted y tenga. Obtuvo el grado de bachiller en artes de la Universidad de Puerto Rico en 1988. Es miembro de la Generación de Poetas de los Ochenta en PR. Ha publicado poemas y cuentos en diferentes revistas literarias, entre éstas Contornos, Revista Cupey, Revista Hostosiana y en la sección En Rojo del periódico Claridad, entre otras publicaciones. Su poesía aparece en las antologías Mal(h)ab(l)ar y PoeSIDA, también en la página de Internet Poetas del Mundo. Ha ganado premios y distinciones que van cónsonos con su quehacer literario y que nos recuerdan que escribe sus letras con sangre. Entre cada latido que te da el cuerpo mientras lees a Agosto Rosario, aguantas la respiración porque a veces no quieres saber el desenlace, pero a veces sí quieres, entonces es una dicotomía que no te permite apartarte de su narrativa. Actualmente se encuentra en el proceso de terminar de escribir su primera novela.

Los seres que crea para su audiencia Agosto Rosario navegan por el mundo de la ficción tan parecida a la vida de carne y hueso, sin que el autor agote el discurso moralizante. Niños varones a los que se les utiliza como a las hembras de la casa, así, sin que medie un consentimiento o voto de aceptación de parte de ellos, menores que juegan con otros menores a hacerles lo mismo que los grandes hacen con ellos cuando bien podrían estar disfrutando de su pubertad, del juego en el campo, de los muñequitos en la tele o la simple observancia de las vacas en el corral. Chiquillos que comparan el olor de la sangre de vacas moribundas con el olor de la sangre que se les desliza del ano recién estrenado. Jovencitos moribundos, acaso tan moribundos como ese mismo grupo vacuno que se mira deambular a la muerte. Espejismo de ganados, de una sociedad que va en manada hacia su propio degüello-exterminio. No hay quien detenga este mundo que gira como un trompo agitado por la cabuya de alguna deidad de turno. No hay quien se conmueva por un muchacho que baila solo en una discoteca y que lanza pétalos rojos, blancos, amarillos, color melón al suelo. No hay quien se acerque y lo toque con un roce de humanidad, no hay quien lo descifre y lo haga desistir de la idea de partir a solas y en compañía de unas venas abiertas en su bañera. No hay quien. Hay golpes tan fuertes.

Moisés Agosto Rosario trae consigo la minusvalía de los pequeños y débiles, un tema tan controversial y tan descrito a veces que insensibiliza conciencias. En este despacho de historias, sin embargo, el asunto es tratado con total apoderamiento de la elocuencia y el acierto.

Los mortales homo sapiens, homo eróticos, homo erectos que componen el balance de sus fábulas, son personajes carnales, contundentes, pecadores y angelicales. Lo mismo piensan en la infidelidad sin tregua ni redención, o lo mismo hacen una pausa vespertina para tomarse los medicamentos que los mantendrán alejados de infecciones oportunistas. Lo mismo fumarán marihuana de una pipa, derretirán piedritas para intoxicarse, abrazarán una tableta de éxtasis entre sus lenguas y sembrarán el navío extraviado de la eutanasia privativa con los seres de la noche. La colectiva desesperanza de este terreno planetario, se mutila observando las bolas de cristales colgadas de los techos en clubes oscuros y Agosto Rosario lo sabe muy bien. Por eso lo escribe, para perpetuar las madejas de existencia paria.

Mi historia favorita pertenece al segmento final del libro, cuya división magistralmente labrada separa a los “nocturnos” de los “otros desamparos”. Este desamparo es el último cuento, “Matilde”, y pertenece a una mujer que no es mujer, con pasado de hombre que nunca fue hombre, con pesadillas de un abuso familiar conjuntivo, no consentido y poco forzado. La ninfa andrógina protagoniza una historia de amor con otro ser, que no es de su género, pero que se vuelve genérico, que se disfraza de genitalia anhelada, o acaso su genitalia se disfraza del ser. Comparten un romance famélico, verosímil y memorable; despampanante al mejor estilo de las dragas de Almodóvar, de las divas que lo fueron, o que aún lo son de a poco, o que han dejado de serlo y continúan soñándolo. Es una historia redactada con una genialidad multifacética y multiemblemática. Los borbotones de provocación que preluden la tentación casi mitológica del romance, son esenciales para la comprensión existencial, folklórica y cultural de estas vidas. Es un “must” leer el libro de Agosto Rosario si quiere uno bajarse del viaje de la hipocresía del tiempo, y montarse en el caballo de la desnudez y veracidad de espíritu.

Daniel Torres, escritor y crítico literario, menciona sobre el autor lo siguiente: “Moisés Agosto Rosario ha creado en estos nocturnos todo un universo narrativo de la supervivencia en la era que le sigue a la pandemia del VIH/Sida. Son estos los relatos del desamparo de narradores sobrevivientes, que nos cuentan de su vida erótica, desde sus inicios pueriles hasta las grandes relaciones que han marcado sus vidas. Se hace inevitable la disyuntiva del exilio que se vive en Estados Unidos, y esa mirada oblicua, desde fuera, de la realidad isleña”.

También ha dicho el catedrático Ruben Ríos Ávila sobre el autor de Nocturno y otros desamparos: “Moisés recuerda la mejor tradición de la prosa urbana gay en inglés (...) de John Rechy, o la prosa escueta y fulminante de Edmund White y Andrew Holleran”. La prosa de Agosto Rosario se lee de espaldas al espejo de la crudeza, o de frente a las facetas de los vitrales del subconsciente.

domingo, marzo 04, 2007

En las letras, desde Puerto Rico
por Carlos Esteban Cana

Especial para Boreales

Uno de los colectivos literarios de mayor relieve en la literatura puertorriqueña, el grupo Guajana, ha circulado la más reciente entrega de su colección. Madrigales es el título que reúne dos libros, el primero titulado De ti, toda hermosura, para hacerle a mi vejez otra silueta de Vicente Rodríguez Nietzsche y Madrigales, libro póstumo de Andrés Castro Ríos.

El libro fue presentado por el escritor y profesor Reynaldo Marcos Padua en el Centro Cultural Casa Aboy en Miramar. Padua, especialista en literatura hispánica, llevó a los presentes a viajar a través de la tradición del Madrigal en Iberoamérica así como en las letras puertorriqueñas.

Marcos Padua destacó además la particularidad del binomio Rodríguez Nietzsche/Castro Ríos, que consecuentemente, desde la década del 60, se han dado a la tarea de publicar en conjunto: “Hay en los dos poetas un afán de mantener una tradición de publicar a dúo que persiste hasta el presente, hermosa nota de actitud que muy pocos siguen”, apunta.

Madrigales está ilustrado con dibujos de la pintora Aslín González Peña. El evento ocurrió ante una concurrida audiencia el jueves 15 de febrero de 2007.

Por otro lado, ese mismo día, se presentó en el Museo de Arte de Ponce la antología Edición Mínima. Publicada por el colectivo El Sótano 00931, en conjunto con Publicaciones Gaviota, y puesta en circulación en verano del 2006, E.M. como se conoce por sus siglas, reúne piezas ultra cortas en poesía y narrativa de escritores tan diversos como Antonio Aguado Charneco, Francisco Font, Ana María Fuster, Sonia Gaia, David Caleb y Hugo Ríos, entre otros. La presentación estuvo a cargo del poeta y periodista Mario Antonio Rosa.

Regresamos al Viejo San Juan, ciudad amurallada donde se presentó, un día después, el 16 de febrero, Aún (1992-1989) del poeta Carlos Roberto Gómez. Libro de libros, Aún reúne los primeros cuatro títulos del también editor de Isla Negra Editores: Animal de sombras (1992); Poesía sin palabras (1991); La paloma de la plusvalía (1990); y Viaje a la noche (1989).

En un evento que se alejó de la acostumbrada formalidad, la noche se caracterizó por ser una animada reunión de amigos que leyeron con entusiasmo la poesía de Carlos Roberto. Interesantes fueron las reflexiones del autor de 8% de desk-cuentos, Carlos Vázquez Cruz cuando puntualizó: “Quiero señalar que este libro dividido en cuatro fechas, visto de frente se me presenta como cuatro círculos concéntricos que se van haciendo más grandes mientras llegan hacia mí. Cada círculo, sin embargo, contiene la información del círculo anterior. Por lo tanto, yo reconozco que como escritor, Carlos Roberto Gómez Beras, ha hecho del artificio una vez más su artefacto, y por eso tiene mi respeto”.

Por su parte, la escritora Carmen Lugo Fillippi, destacó: “Desde que leí los versos de Hipótesis de la soledad, hace algunos años, le comenté a Carlos Roberto que me había llegado muy hondo aquel poema en donde se conjugaban reclamos de vuelos metafísicos irreverentes, con un decir cuya tersura, no obstante, se hacía eco de la vulnerabilidad humana. Ese maridaje inusual me sedujo, más aún cuando su construcción se apoyaba en el modo condicional, sugeridor de posibilidades infinitas”. Acto seguido, Lugo Filippi, autora de insignes títulos como Vírgenes y mártires (junto a Ana Lydia Vega) y Los cuentistas y el cuento, dio paso a la lectura del mismo no sin antes añadir un escueto comentario que le hizo en su momento al propio autor: “ El poema tiene aire. Me hace recordar a César Vallejo”.

La velada continuó con más poesía de Gómez en las voces de los escritores Amarilis Tavárez Vales, Mercedes López Baralt, David Capiello y Eugenio García Cuevas, entre otros.

Y si de provocar a los oyentes se trata, Cordelia González dio cátedra del buen arte de la declamación en el programa televisivo Cultura Viva, que transmite el Canal 6 de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública. El pasado martes 13 de febrero, por conmemorarse el Día del Declamador, la reconocida actriz recitó en vivo los poemas El mar y tú de Julia de Burgos, Insomnio de Alfonsina Storni y De cómo el joven poeta reclama por daños y perjuicios…de Juanmanuel González Ríos.

Siempre ha existido una estrecha relación entre la voz poética y la buena música. Eso fue lo que ocurrió con Misterios develados: ópera y poesía. La poeta Mairym Cruz-Bernall, autora de 10 libros entre los que destacamos Poemas para no morir, Encajes negros y Ensayo sobre las cosas simples, y la soprano Magda Lupeschi, oriunda de Ponce, que se ha presentado en ciudades como Nueva York, Filadelfia, Praga, Varsovia y Viena, ofrecieron un inolvidable recital ante casa llena, con piezas de Bizet, Mozart y Verdi, entre otros y poesía de Julia de Burgos, Carilda Oliver y de la propia Cruz-Bernall. Esto ocurrió el sábado 17 de febrero en el restaurante Mirabueno del Viejo San Juan.

Ya que hemos mencionado a Mairym Cruz-Bernall, destacamos además que durante el mes de febrero la escritora inició un taller de poesía titulado Terapia grupal y creación literaria que se extiende hasta el mes de junio. La propia poeta nos comenta: “Lo que se busca es que cada tallerista penetre en su vida y pueda, desde ese espacio íntimo, volcar esa indagación hacia una literatura confesional”. Por su parte, Yolanda Arroyo Pizarro, autora de la colección de cuentos Origami de letras, la novela Los Documentados y el blog Boreales, está haciendo lo propio en el Taller de Narrativa en Vitrales y Espejos bajo el auspicio de Terranova Editores.

Y para aquellos que interesan fomentar su vocación literaria y aún no han seleccionado taller informamos que aún hay oportunidad de matricularse en La aventura de escribir. El mismo será ofrecido por el profesor y escritor Amílcar Cintrón Aguilú en diez sesiones, desde el 10 de marzo hasta el 19 de mayo. Sobre el mismo nos comentó el autor de Como peces enplumados: “Este taller es uno avanzado en el que estaremos explorando el mundo que nos rodea. El proceso creativo se establecerá descodificando nuestro ambiente, es decir, que haremos una relectura mediante la elaboración de cuentos. De lo que se trata es de examinar con palabras las sensaciones que captan los sentidos. Observaremos fotos para crear realidades. Rescataremos el amor de otros. Estudiaremos diferentes espacios de la ciudad. Leeremos los murmullos de la naturaleza, y hasta nos internaremos en las memorias dormidas en las cartas. En pocas palabras, nuestro ambiente será el mejor pretexto para la creación literaria”, concluyó.

El taller La aventura de escribir se ofrecerá en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Cada una de las sesiones se efectuará sábados, en horario de 1:00 a 4:00 de la tarde. Los interesados pueden llamar al (787) 747- 2767 y al 764-0000 exts. 4641 y 5347 o escribir al siguiente correo electrónico: yucasebu@yahoo.com

No podemos dejar pasar por alto el fallecimiento del dramaturgo Francisco Arriví, autor de la conocida obra Vegigantes. Arriví nació un 24 de junio de 1915 en Santurce. Prolífico escritor, don Francisco se desempeñó como director del Programa de Fomento Teatral del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Tan reciente como en abril del 2005, el ICP le rindió un merecido homenaje al ponerle su nombre al antiguo Teatro Matienzo. Durante las exequías fúnebres, ofrecieron sus respetos dramaturgos, actores, escritores y personalidades del ámbito teatral y cultural. El laureado escritor Luis Rafael Sánchez, abordado por la prensa, destacó en Arriví su rol de poeta en la dramaturgia. Por su parte, el ICP ya anunció que le dedicará el 48vo Festival de Teatro Puertorriqueño (que comienza el 19 de abril y culmina el 27 de mayo). Al momento de su deceso Francisco Arriví contaba con 91 años.

Concluimos esta revista de acontecimientos literarios en Puerto Rico con la reproducción parcial de la reflexión de Carlos Rojas Osorio en la presentación de Aún de Carlos Roberto Gómez. Para la misma, el profesor parte de la pieza titulada Poema en dos tiempos de azul aunque encuentra motivos en otras partes del libro en cuestión.

Sin más, por ahora, quedamos hasta la próxima.

“La palabra define al ser humano, antes de la palabra éste no existe. El ser humano vive una realidad oceánica. Lo desborda. El poema abraza al azar, algo en medio del naufragio. Ráfagas en la oscuridad inmensa. Las sirenas y los versos rescatan el silencio del tiempo inmemorial. El poema rescata en el silencio la sombra de la vida, y espera un final que aún no llega, porque el sin sentido está aún ahí. La metáfora no lo dice todo, la metáfora es sólo sombra, movimiento detenido como un tren bajo la lluvia. Las palabras son metáforas. Sombras crepusculares sobre un pino nuevo. En el entusiasmo del poema, el poeta deja de lado su rostro meramente humano, y se da por entero al verso, juego de espejos en que juega todo su ser. El poema detiene el tiempo, y contempla el olor de la rosa en el poema. El poema es velero detenido en el mismo mar en que Elena observa dispersos los cadáveres. El poema es tu ráfaga de luz que ciega hasta al mismo Borges. El silencio puro quisiera una poesía sin palabras, pero las palabras son inevitables, aunque sean gemidos, disparos avinagrados, lágrimas rituales, poner cenizas del fuego al dorso de los labios. A veces las palabras son reiteraciones de sus propias repeticiones. Un beso en labios adormecidos. A veces las palabras suenan como campanas de despedidas. A veces las palabras son caracoles vacíos, o soles de campanas rotas. O una botella cuyo tapón no acaba de abrirse para decir su mensaje. Las palabras navegan en inagotable río, pero sólo sobreviven en el agua”.

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El autor es periodista, narrador y poeta puertorriqueño.

sábado, marzo 03, 2007

Hacedores
por Yolanda Arroyo Pizarro

Fui a la nueva Asamblea de Hacedores esperando verlo y lo vi. Es tanto lo que se habla de Él. Es el gran Yav; así le decimos sus colegas co-creacionistas. Lo vitoreamos y le aplaudimos. Yo mismo lo he visto en acción y me impresiona cada vez que habla, que truena, que dictamina y expresa lo que sucede en su Mundo. Es digno de admirarse, pero, como todo lo que sucede de forma novedosa, de forma poco convencional, también es digno de ser temido.

Los Seres Supremos tenemos poco tiempo para intercambiar ideas. Estamos demasiado ocupados moldeando nuestros respectivos Ordenes Universales. A cada uno nos ha tocado un Universo. Si bien es cierto que se disfruta un poco de la alabanza a cada Creador, la ansiedad nos traga. Vivimos temiendo que nuestro Orden Universal desfallezca. Si se nos muere, si se nos marchita, estaremos dejando expuesta nuestra debilidad frente a los otros.

Yav se ha atrevido a dirigir su Orden sin las criaturas gigantes, y eso ha tomado por sorpresa al resto de la Asamblea. Ha propuesto un cataclismo que ha costado recursos y que ha traído una nueva Era a sus especies. Hay quienes la llaman Glacial. Hay quienes la envidian, porque a partir de ella él ha logrado avanzar en sus designios. Es un Hacedor progresista, revolucionario, que no se ciñe a las pautas y que a pesar de eso, logra todo lo que se propone. Con ello ha extendido la vida a su magna creación, la de los que piensan y palpitan. Los ha dejado crecer y multiplicarse. Ha avanzado sus propósitos y ha logrado poblar su Mundo más rápido que cualquiera de nosotros. Nadie tiene sus propias esferas de vida en el estado en que las tiene Él. Ha tomado la delantera.

Se ha ganado loas, felicitaciones, pero también se ha ganado el resentimiento de los otros Hacedores más fundamentalistas y conservadores. Los más lentos en cuanto a la multiplicación de la especie le piden explicaciones que todos sabemos Él no tiene que dar. El Gobernante Luc, del universo contiguo al de Yav, le ha extendido un reto. Se ha molestado por la supremacía que a todas luces despide éste. Ha tomado el asunto como una competencia personal. Su Orden Universal aún no da frutos y ha acusado a Yav de monopolista y deshonesto. Nada de malo hay en ser de avanzada, le hemos dicho algunos varios, pero Luc se empeña en el desafío.

Yo sólo observo, soy muy joven, y quiero aprender todo cuanto me sea posible en beneficio de mis creaciones. Soy el del quinto Orden Universal hacia el oriente, y ya he poblado casi la mitad de mi planeta primigenio con criaturas bases. Me ha tomado más de siete tiempos, a pesar de todo. Aún no logro resolver el asunto de mis leviatanes, ni de mis behemotes, pero ciertamente algún día lo descifraré. El resto tampoco ha progresado tanto, pero nos llenamos de paciencia. Nos sentamos en la Sala de Creadores uno al lado del otro, y tratamos de sacar el mayor provecho a la reunión.

Mientras, Luc entra en la Asamblea y despide rabia. Mira alteradamente al Cuerpo de Hacedores y se acerca a Yav. Has puesto tu atención en otro de mis siervos, le imputa éste y Luc no lo niega. Tiene experiencia tentando a la especie que mora en ese otro Mundo que no es suyo. He puesto mi atención en tu Job. Déjame tocarlo, quitémosle tu protección y veamos si no te maldice en tu propia cara. Yav asiente.

No es su Universo. No le pertenece a Él; no tiene nada que ver con él. El desafío es totalmente innecesario. Nadie entiende como Yav se lo permite.

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Publicado en Derivas.net

Albizu en el Teatro Diplo


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viernes, marzo 02, 2007

Todos los miedos, el miedo
Por Yolanda Arroyo Pizarro
Del taller de Mairym Cruz Bernall

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Es la primera vez que hace maletas
Todos los miedos.
Larga travesía.
Gavetas de aire.

Primera vez de este tipo de odio.
Todos los besos,
el beso.
Adioses sin espuma de olas
La palma de la mano se mueve y gira
No quedan mejillas para mojar
Ni anillos para portar,
pero sabe tanto a respiro
sabe tanto a locura
a sueños clínicos.
A mar de tranquilidad, como la luna
La despedida arrasa cuencas
Los ríos arrugan párpados
La crema de licor irlandesa mezcla bien con el Ambien.
Todas las furias, mi incienso.
Todo el bravío, mis pechos.
Nunca he dormido así,
nunca se ha ido consigo y sin mí.
Todo humo, siempre fuego.

La mujer que amo se ha perdido dentro de su propia cabeza

"Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación de hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera. Fue a mi regreso de un viaje corto, sólo cuatro días por cosas de trabajo, dice Aguilar, y asegura que al partir la dejó bien. Cuando me fui no le pasaba nada raro, o al menos nada fuera de lo habitual, ciertamente nada que anunciara lo que iba a sucederle durante mi ausencia, salvo sus propias premoniciones, claro está, pero cómo iba Aguilar a creerle si Agustina, su mujer, siempre anda pronosticando calamidades, él ha tratado por todos los medios de hacerla entrar en razón pero ella no da su brazo a torcer e insiste en que desde pequeña tiene lo que llama un don de los ojos, o visión de lo venidero, y sólo Dios sabe, dice Aguilar, lo que eso ha trastornado nuestras vidas. Esta vez, como todas, mi Agustina pronosticó que algo saldría mal y yo, como siempre, pasé por alto su pronóstico; me fui de la ciudad un miércoles, la dejé pintando de verde las paredes del apartamento y el domingo siguiente, a mi regreso, la encontré en un hotel, al norte de la ciudad, transformada en un ser aterrado y aterrador al que apenas reconozco. No he podido saber qué le sucedió durante mi ausencia porque si se lo pregunto me insulta, hay que ver cuán feroz puede llegar a ser cuando se exalta, me trata como si yo ya no fuera yo ni ella fuera ella, intenta explicar Aguilar y si no puede es porque él mismo no lo comprende; La mujer que amo se ha perdido dentro de su propia cabeza, hace ya catorce días que la ando buscando y me va la vida en encontrarla pero la cosa es difícil, es angustiosa a morir y jodidamente difícil; es como si Agustina habitara en un plano paralelo al real, cercano pero inabordable, es como si hablara en una lengua extranjera que Aguilar vagamente reconoce pero que no logra comprender. La trastornada razón de mi mujer es un perro que me tira tarascadas pero que al mismo tiempo me envía en sus ladridos un llamado de auxilio que no atino a responder; Agustina es un perro famélico y malherido que quisiera volver a casa y no lo logra, y al minuto siguiente es un perro vagabundo que ni siquiera recuerda que alguna vez tuvo casa."


Delirio (fragmento)
Laura Restrepo

miércoles, febrero 28, 2007

Moisés Agosto Rosario escribe desde el desamparo

Lea la entrevista completa aquí.

“En 1995 estaba listo para morirme, ya no tenía sistema inmunológico y empezaron a hacer cenas en mi honor... si no me moría del sida, lo haría por tantas galas. Pero en 1996 llegaron las medicinas... poco a poco comencé a recuperarme hasta que el virus se volvió indetectable. Entonces descubrí no sin cierta sorpresa que había vivido muchos años pensando que no iba a tener futuro y de pronto sí tenía esa posibilidad... me abracé a mi primer amor, la literatura”.

“Las ideologías no me iban a servir para salvarme el pellejo (...) las ideologías no sirven para conectar a los seres humanos, sino para separarnos.”


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Yolanda Arroyo Pizarro y Moisés Agosto Rosario

Antojos de luna

Para Joel, que como yo, es adorador de las lunas de media tarde...

Descubrí hoy que soy adoradora de la luna. Tengo un vínculo demasiado profundo con ella, sus ciclos, sus fases, mis anhelos mensuales, mis periodos emocionales. La luna me hace concesiones que otras entidades no me otorgan. La luna me regala a Jack, su voz, sus manos sobre mi cuerpo. Cierro los ojos y le pido un deseo, y Jack me llama a los pocos segundos y me invita, y me promete, y me hace juramentos que no he pedido en voz alta, tan sólo en el silencio de mis ojos sobre la observancia de océanos de tranquilidad y las emisiones de mareas. La luna me deja mirarla inconforme y me conforma. Me tranquiliza. Me dice secretos en susurros, me canta felicitaciones de aniversario venidero, me recuerda las décadas, la importancia de lo vespertino, las llamadas que enamoran y seducen.

Ayer adoré la luna y le tomé fotos. Eran las seis de la tarde y me dejó verle hasta los pliegues de sus fascinantes cráteres. Ayer adoré a Jack y en silencio juré nuestra estadía perenne en este tiempo y espacio. La lune dice que somos de otro mundo, que venimos de otra vida, que nos volveremos a encontrar más allá de este infinito.

Necesito una ofrenda para la lune, y no tengo experiencia en esos menesteres. Me ha regalado tanto, que me gustaría devolverle algo a cambio. ¿Qué sería lo más adecuado? ¿Cómo halago a esta luna que me abraza en el amor, que me arrulla en la seducción, que me permite ver a Jack tal cual es, un gnomo lúdico que añade valor a mi vida?

A la luna le pregunto mi nombre y presta me lo dice, lo pronuncia arrastrando energías de cuerpo celeste: Ennis del Mar.

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Fotos tomadas el 2/27/07 a las 5:58 PM con cámara digital Kodak EasyShare Z612 Zoom 12X, 6.1 megapixels, lente Schneider-Kreuznach Variogon. Focal Length: 35 - 420mm . La luna se veía exageradamente cerca y espectacular.

martes, febrero 27, 2007

Préstame tus tacos Penélope
Por Mayda Ivelisse Colón Pagán


tiltaworld

Préstame tus tacos Penélope
no te importe si me quedan grandes
hazme un asilo justo en tu cartera
lleva mi tinta en un pretexto a tus pestañas
transítame lento por la ruta del meñique
que el tiempo en mi esqueleto tatúe en tu vientre su mueca de orificios.
Yo te regalo la noche y desnudas seremos sólo espejos de un cuerpo de mujer…
enigmas de pasiones que se cuelan traviesos por la alfombra.

Mi cuerpo promete acogerte en la entrega.

Confundamos nuestros cuerpos
entra con tus dedos profanando mis pieles cubiertas de piratas
ejemplos del vértigo y su burla sutil de acuarelas.
Perdámonos,
aquellos laberintos de tus poros tejen escarcha sobre las sienes
yo te presto, si quieres, mi camisa
desabrocho mi brassier
para que tu boca hambrienta de sujetos intercale su pálida lengua de serpiente
sobre mis pezones y su elipsis mutilada.

Bailaré sobre la afrenta de tu cuerpo en pleno exorcismo de holocaustos;
he de abrazarte toda
de apegar esta boca que ha masticado miserias al entalle virgen de tu estancia.
Allí bailaremos y seremos amantes
se abandonará nuestro cabello multicolor sobre la cama
y seremos como dos grietas
dos meninas sin maquillaje
esa figura que todos temen.

Dame tu mano para pegarme a tus espaldas
echa tu aliento a desbocarse en la promesa que llevo en el ombligo
yo con mis manos prometo acunarte,
prometo llorarte y beberte y desearte
sin temer a que este baile termine.

Conviértete PENELOPE
en una dulce tentación
en mi verdad más íntima,
en la puta de mis sueños.

Anti-Antología de Mujeres:
Invita Mayda Ivelisse Colón Pagán
Poeta puertorriqueña


Mayda & Ana María
En la foto: Ana María Fuster Lavín y Mayda Ivelisse Colón Pagán


27 de febrero de 2007

Querida Poeta:

Te cuento mi proyecto: Al fin me conmuevo a publicar. Pero te necesito. Estoy pensando en escoger 30 mujeres, cada una con un poema, y éstos poemas, junto a los míos, formarán una colección titulada:


Algunas veces ella


Mi ambición es recoger diferentes espacios, temas, voces, desde los cuales una mujer puede escribir. Obviamente yo no represento todos esos espacios. Ni contengo yo todos los enfoques dentro de la literatura escrita por mujeres. Además, pienso que lo mejor que le puedes dar a quienes te leen, son los fantasmas en tu cabeza, todas las voces que has leído y que te pueblan.

Cuando el lector se encuentre con estas voces tan diversas, pero a la vez de una sola ella, la Mujer, puede indagar más en los poemas de la autora que desee.

Imagíname inclinando mi cabeza en un acto de profundo respeto, como nos enseñan las culturas orientales. Así voy a ti con mi antojo. Quiero trabajar mi Anti-Antología desde el adentro hacia el afuera. Necesito pues, un poema que tú elijas, ya sea publicado o inédito, para complementar todas las voces. En el envío, no olvides una nota autorizándome a incluirlo en mi libro.

El poema será publicado en una edición independiente a mi cuidado, y por cada poema tuyo, habrá uno mío. Envíame tu dirección postal para hacerte llegar un ejemplar.

Envía tu poema a: mayda986@hotmail.com

Desde la libertad que nos da una isla sin fronteras, les convido a hacernos palabra...


Mayda Ivelisse Colón Pagán
San Juan, Puerto Rico

lunes, febrero 26, 2007

Cielo, amalábame el noema... por favor.
Evohé, Evohé

Escrito en Glíglico. "El Glíglico es un lenguaje inventado por Cortázar en Rayuela. Un lenguaje de la intimidad. Un dialecto que sirve para expresar el mundo en el que viven los dos protagonistas, que sólo ellos conocen y viven a su manera, y por ello, recurren a un código propio para expresar ese mundo. Se trata de un lenguaje privado, un idioma del amor, que los une en una dimensión a la cual sólo ellos tienen acceso. Un idioma íntimo, sensual, cargado de erotismo." –Roberto Arancibia


Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.


Rayuela - Capítulo 68
Julio Cortázar

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In The Deep




Song: In The Deep
Artist/Group: Kathleen Bird York


Thought you had
all the answers
to rest your heart upon.
But something happens,
don't see it coming, now
you can't stop yourself.
Now you're out there swimming...
In the deep.
In the deep.

Life keeps tumbling your heart in circles
till you... Let go.
Till you shed your pride, and you climb to heaven,
and you throw yourself off.
Now you're out there spinning...
In the deep.
In the deep.
In the deep.
In the deep.

And now you're out there spinning...
And now you're out there spinning...
In the deep.
In the deep.
In the deep.

In the silence,
all your secrets, well
raise their weary heads.
Well, you can't pin yourself back together,
to who you thought you were.
Now you're out there livin'...
In the deep.
In the deep.
In the deep.

In the deep...

Now you're out there spinning...
Now you're out there swimming...
Now you're out there spinning...
In the deep.
In the deep.
In the deep.
In the deep...

viernes, febrero 23, 2007

Estelle Irizarry en Tardes de Tertulia - Hoy viernes


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Les invitamos a sintonizar
Tardes de Tertulia
(11Q) - 1140 AM
dentro del bloque de GENTE
todos los viernes de 5:00 a 6:00 p.m.

Con la participación de
la periodista Nieves González Abreu - Moderadora
y los escritores
Maira Landa, Awilda Cáez y José Ignacio Valenzuela "Chascas"

El viernes 23 de febrero tendremos como invitada a la doctora

Estelle Irizarry

Autora del libro "El arte de la tergiversación en Luis López Nieves"
Especialista en informática literaria / 31 libros y 150 artículos publicados
Profesora emérita de literatura hispánica de Georgetown University, en Washington D.C.

Hace veinte años pertenece al comité para la nominación de candidatos al Premio Nóbel de Literatura

¡No se lo pierdan!

Pueden enviar sus comentarios y sugerencias a
tardesdetertulia@hotmail.com

jueves, febrero 22, 2007

Non blanc


Paradise Stairs. Yolanda Arroyo Pizarro, 2005



"El color, que está controlado por leyes fijas, se puede enseñar como la música."
–Charles Blanc


Este dolor es diferente. Tiene tonalidades extrañas a mi entorno. Mis ojos no lo habían detectado hasta hoy. Late si se toca por encima y palpita si se toca por debajo.El color de la herejía, de la blasfemia, es ocre pinto y sepia. Desgastado en las esquinas y corroído en los bordes. El sacrilegio se llena de cristales gemelos, orientados simétricamente respecto al eje de mi sufrimiento. La imprecación destila rosados grises, con arcos de tintineo exangüe que maniobran en el eco de su nombre. El príncipe se desvanece, ya no quiere la negrura de mi piel. El príncipe ya no quiere lucharme. El príncipe me hace sentir sucia y demonizada. Los vitrales de la capilla explotan en deformaciones, cristalizaciones anómalas, maclas. Ya no volverá a trepar por el balcón para rescatarme. La escalera de nada sirve y se deforma en paletas de matices con podredumbre. Duele.

Texto originalmente publicado en Derivas.net
Nota al texto original: Pocas cosas han cambiado desde aquel día. Hoy, ya no duele tanto y me acostumbro...

miércoles, febrero 21, 2007

A lot like love... again.




Song: I'll be there for you (Breathe)
Jon Bon Jovi



I guess this time you're really leaving
I heard your suitcase say goodbye
Well as my broken heart lies bleeding
You say true love is suicide
You say you've cried a thousand rivers

And now you're swimming for the shore
You left me drowning in my tears
And you won't save me anymore
I'm praying to God you'll give me one more chance girl

I'll be there for you, these five words I swear to you
When you breathe, I wanna be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
I'd steal the sun from the sky for you
Words can't say what love can do
I'll be there for you

I know you know we've had some good times
Now they have their own hiding place
Well I can promise you tomorrow
But I can't buy back yesterday
And baby you know my hands are dirty
But I wanted to be your Valentine
I'll be the water when you get thirsty baby
When you get drunk, I'll be the wine

I'll be there for you, these five words I swear to you
When you breathe I wanna be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
I'd steal the sun from the sky for you
Words can't say what love can do
I'll be there for you

I wasn't there when you were happy
And I wasn't there when you were down
Didn't mean to miss your birthday, baby
I wish I'd seen you blow those candles out

I'll be there for you, these five words I swear to you
When you breathe I wanna be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
I'd steal the sun from the sky for you
Words can't say what love can do
I'll be there for you...

I'll be there for you, these five words I swear to you
When you breathe I wanna be the air for you
I'll be there for you
I'd live and I'd die for you
I'd steal the sun from the sky for you
Words can't say what love can do
I'll be there for you ...

Erotismo de la naturaleza

A mi marido de letras, Emilio

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domingo, febrero 18, 2007

Entrevista en 11Q- Enero 2007

Entrevista a Yolanda Arroyo Pizarro en el 1140 AM
Segmento Gente, Cadena 11Q
Moderadoras: Nieves González Abréu, Maira Barbará y Awilda Cáez


Cuento En el río por Yolanda Arroyo Pizarro
Publicado por Endi.com

Cuento En el río por Yolanda Arroyo Pizarro

Fuente: Publicación La Revista, Periódico El Nuevo Día

“... y llegó a hallar una enredadera silvestre
y se puso a recoger de ella calabazas”.
2 Reyes 4:39


Le encantaba aquella enredadera, especialmente porque era un adorno vivo para su hogar. Por eso había colocado varios travesaños en el suelo, los había enterrado con un martillo al lado de las raíces, y había permitido que la higuera trepadora se apegara a las paredes. Paredes nuevas. La enredadera le hacía creer con cada primavera, con cada retoñar de año en año, que poseía paredes nuevas.

Y así debía ser. Así debía ser para olvidar, para no mirar atrás las noches de espíritu carnavalesco que la poseían y que le traían remembranzas de su voz melodiosa acompañada de una samba exótica y de tonos insinuantes. Los ritmos le recordaban siempre a los hombres que la acechaban con el trópico impetuoso, el trópico de pájaros violáceos, de selvas impresionantes. Amelia y su contoneo que ahora debía esconder. Que ahora, hecha señora de bien, debía evitar.

Se lo debía a ella y a la familia. Se lo debía a ella y a la nena grande, y al nene menor, y a los de en medio. Se lo debía al marido que la había sacado de aquella mala vida.

Se lo debía al aire que respiraba, a la casa comprada con sacrificios al otro lado del país, exiliada del mal de bocas, alejada de los chismosos. Disfrutaba la casa, la pendiente que en ocasiones se vestía de lodos, el río más allá de tres millas pero expectante, pero siempre presente.

Cantaba en medio de las grandes extensiones al aire libre, adornadas con plantas vivas, con plantas que susurraban su nombre. Amelia, Amelia. Juan Bosch alguna vez lo dijo, y su compatriota marido se jactaba: dejar atrás la línea ecuatorial, y con ella el espíritu carnavalesco. Hasta al desierto mismo se hubiera marchado él para cumplirle promesas, pero Amelia no quiso emigrar tomando aviones. Aceptó los viajes en carro o autobús, eso fue todo. Le gustaba el poco verdor, la escasa lluvia con una llamarada de flores y plantas que a veces se prendían en fuego. Le gustaba la sequía de la Perla del Sur desde su casa campestre, pero mucho más cuando podían viajar al centro urbano a hacerse de artículos y víveres en los centros comerciales o en la plaza.

Sus encantadoras enredaderas trepadoras incluían a la hiedra inglesa, las aráceas y la propia higuera que daba el toque final. Unas plantas floridas estaban atractivamente colocadas debajo de su lámpara de mesa, donde la iluminación les proveía la luz necesaria para un buen crecimiento, pero donde la misma luz hacía resaltar un llanto de extrañar la vida anterior, que a veces llegaba sin querer.

Poseía enredaderas en torno a una madera de playa, dándole la vuelta a una rama erguida. Había intentado otra especie en una maceta, cuando se dio cuenta de pronto que la barriga le era muy grande ya para ocultarla. Le había tomado meses decidir. Le había tomado meses y no había decidido. Luego tragó mejunjes y brebajes, pero nada había sucedido.

Plantó varios gajos de orquídeas mientras le confesaba al marido. Eran dos, había dicho el médico. Dos latidos.

¿Qué pasa si no heredan lo mulato de él, como sus demás hijos? ¿Qué pasa si no requintan en el rasgo afroantillano de ella, como era el caso de la mayor? Tener dos hijos gotas de agua que no se pareciesen a nadie en la familia podría ser un extraordinario peligro en las lenguas de los vecinos. Destrozarían la dignidad del buenazo de su esposo entre su familia y amigos. ¿De dónde han salido esos rubios platinados de ojos claros? Un riesgo gratuito. El coterráneo de Juan Bosch sería el hazmerreír de todos.

Un sincero perdón a la flaqueza femenina no disuadió al marido, que a todas luces carecía de los medios económicos para terminar aquella abominación. Todo su dinero iba a la comida, a los zapatos, a la ropa, a pagar la luz y el agua, con un sueldo de obrero de la construcción que no rendía planillas. Y los préstamos de sus conocidos, que ya eran varios, estaban destinados a pagar las emergencias médicas imprevistas, al arreglo del carrito o la nevera. El río, le dijo. El río ha de sanar nuestra reputación.

El día de los dolores, Amelia enfiló jalda abajo, enlodándose de a poco, puesto que había lloviznado. Contó las palmeras verdes, dio un giro a su cabeza que le permitió disfrutar de las paredes enredadas a lo lejos. Paredes nuevas, paredes verdes.

Adorno vivo.

Pujó ya metida en la corriente, aguantada de un tronco. Pujó como quien ha pujado otras veces, apenas dolida por las contracciones, que fueron pocas como los escupitajos. Habiendo roto fuente permitió que su océano se mezclara con las aguas, los cordones umbilicales, las placentas.

Dos enredaderas le brotaron del cuerpo, se encaramaron en la superficie, la halaron, despidieron savia a gritos. Dos enredaderas que manotearon, que flotaron un rato y se hundieron después. Dos enredaderas sin tallo, con raíces anegadas a Amelia. Hay que cortar las raíces. Hay que cortarlas.

sábado, febrero 17, 2007

Actualización de Narrativa Puertorriqueña

Narrativa Puertorriqueña, en su octava actualización, continúa el diálogo sobre la escritura y la narrativa en Puerto Rico.

En Tertulias <http://www.geocities.com/narrativa_puertorriquena/Tertulias.html>
Yolanda Arroyo Pizarro comparte sus comentarios sobre los libros Nocturno y otros desamparos de Moisés Agosto y Cuentos de oficio, antología preparada por Mayra Santos Febres. Mario R. Cancel comenta la novela La inutilidad de Eduardo Lalo y Carmen Dolores Hernández habla de El corazón de Voltaire de Luis López Nieves.

En Mesa de Juego <http://www.geocities.com/narrativa_puertorriquena/Mesa_de_juego.html> Luz María López Padilla reacciona a la lectura del cuento “La bala” de Mario R. Cancel y Juan González Mendoza documenta su confrontación con El Aleph de Jorge Luis Borges

En Arte(lugios) <http://www.geocities.com/narrativa_puertorriquena/Arte-lugios_indice.html> visite el lanzamiento de Historias marginales: otros rostros de Jano nuevo libro de Mario R. Cancel publicado por el Centro de Publicaciones Académicas (CePA) del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).

Narrativa Puertorriqueña es un archivo literario y acepta colaboraciones de sus lectores. Los interesados pueden comunicarse a narrativa_puertorriquena@yahoo.com

viernes, febrero 16, 2007

La Regla que Interrumpe... por Yolanda Arroyo Pizarro
Serie 3 de 4

Texto inédito

Una vez, cuando era universitaria prepa (alguna vez lo fui), me coqueteó un compañero de clase (alguna vez me sucedió). Estábamos en Mercadeo 101 o algo así. Romy era el apodo de aquel hombre cuyo nombre y apellidos hoy no recuerdan mis pobres neuronas. No que yo fuera una “golfa”, como le dicen en Castilla la Vieja a las ligeritas de piernas, ni mucho menos un cohete, como se les llama acá, si no que él no fue muy memorable, punto. En fin, como yo andaba en las de ser “mala, mala, mala”, (en aquella época creía que ser mala resolvería todos mis problemas del corazón), me las echaba de ir a desquitarme a diestra y siniestra los desaires del ex. Purgaría entre otros aquellas infamias por él cometidas, o al menos eso me creía. ¡Que paguen todos los demás y que venga el chorro!

Así que dejé que las cosas con Romy llegaran lejos a la soltá, de la primera insinuación. El plan era seducirlo, desarmarlo y luego ignorarlo. Claro, hacerlo sufrir con mi maldad. El problema sobrevino cuando, arrancando, se me adelantó el monstruo de la laguna roja. Ajá. Justo en medio de los jadeos y pujos pélvicos ocasionados por la calentura de juventud, se me salió un chorrito sanguinolento.

Nada más apaga-fuego que una regla adelantada por toqueteos libidinosos. La renuncia hacia el acto me pasó por la mente. Cese y desista. Estaba apunto de colocar el brasier de vuelta en su sitio para decir adiós (ah, ¿no les dije que arranqué de la primera?), cuando mi compañero de clase, muy “proper” y pulcro, me dijo que no lo hiciera. Que siguiéramos el calenteo, el manoseo y el más allá. Que me olvidara de los flujos involuntarios y que me gozara aquella noche, que a él nada que ver, no le importaba y que en todo caso lo excitaba más una buena, buenísima lubricada.

Lo miré extrañada. Avergonzada no, pero asqueada sí. Muy, muy asqueada y presta a despedirme de aquella criatura aberrante que me pedía, casi suplicaba, cumplir con un acto abominable, en medio de un charquero violáceo. Un acto tan execrable que estoy segura, nunca antes a aquella ocasión, ninguna de mis congéneres se había atrevido a consumar.

Hum.

¿En serio? ¿A nadie le había ocurrido antes? ¿A nadie le había pasado que, sus instintos más primigenios le ganaran al juego “limpio” del amor, en medio de fluidos más pastosos o coagulados?

Bueno. Siempre hay una primera vez, y aquella fue la mía. Allí me decidí y al carajo albañil que se acabó la mezcla. Consumado el acto. Aunque lamento reportar que fue debut y despedida. Las molestias e incomodidades “durante” no valieron el sacrificio. Guácala. Pero al menos cumplí con la “supuesta” vendetta, y al chico lo desdeñé hasta el cansancio. ¡Muy mal por mi!

Casi dos décadas más tarde, y tantas malditas menstruaciones después, descubro el anamú. El anamú es una infusión de hierbas que te quita los dolores pre y post menstruales, y que te hace hasta caer en tu periodo sin siquiera notarlo. Así que por primera vez en muchos años, siento algo de alivio durante esos días en que me pongo “mala”. El asunto, sin embargo, no es tan sencillo. Para que el anamú haga efecto, te lo tienes que tomar TODOS los fucking días. Y hasta ahí llega una. Se jarta una. Maldice una, y vuelve a odiar a todo lo que, unlike una, no sangra cada veintiséis días.

Me pregunto si el anamú me hubiera funcionado con Romy.

jueves, febrero 15, 2007

Maya Angelou lo dijo, y yo miraba la arena...


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"I've learned that no matter what happens, or how bad it seems today, life does go on, and it will be better tomorrow."

"I've learned that you can tell a lot about a person by the way he/she handles these three things: a rainy day, lost luggage, and tangled Christmas tree lights."

"I've learned that regardless of your relationship with your parents, you'll miss them when they're gone from your life."

"I've learned that making a 'living' is not the same thing as 'making a life'."

"I've learned that life sometimes gives you a second chance."

"I've learned that you shouldn't go through life with a catcher's mitt on both hands; you need to be able to throw some things back."

"I've learned that whenever I decide something with an open heart, I usually make the right decision."

"I've learned that even when I have pains, I don't have to be one."

"I've learned that every day you should reach out and touch someone. People love a warm hug, or just a friendly pat on the back."

"I've learned that I still have a lot to learn."

"I've learned that people will forget what you said, people will forget what you did, but people will never forget how you made them feel."

miércoles, febrero 14, 2007

No lo celebro


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Llevo años sin celebrarlo. No sabría cómo volver a hacerlo. Lo cierto es que “my truly valentine” y yo no estamos juntos, aunque sí lo estemos. Ando rodeada de otros intentos, candidatos y aspirantes a “valentines”, que orbitan mi vida y la adornan, la hacen más fácil, la iluminan y llenan de a poco, pero hay un espacio que permanece vacío. ¿Se vale eso?

domingo, febrero 11, 2007

María de Lourdes Javier publicada en Letralia.com


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En la foto: María de Lourdes Javier Rivera y Yolanda Arroyo Pizarro


La revista de literatura en línea Letralia.com acaba de publicar a la amiga María de Lourdes. Esto nos dice el editor de la revista sobre su trabajo: “La escritora puertorriqueña, mantiene inédito su libro de cuentos ‘De lo que no se puede hablar’, que gira en torno a la historia de desamor de los personajes Olivia y Tomás. Hoy presentamos a nuestros lectores una selección de esos textos.”

María de Lourdes Javier Rivera (San Juan, PR, 1981), es estudiante de doctorado en historia del arte en la Universidad de Salamanca (Usal, España). Recientemente gestiona actividades culturales en Puerto Rico y toma el curso de Editores Terranova, Narrativa en Vitrales y Espejos.

Recibe nuestras felicitaciones.

To Jack: Both Sides Now - Joni Mitchell




Both Sides Now
(Joni Mitchell)
From Love Actually



Rows and flows of angel hair
And ice cream castles in the air
And feather canyons ev'rywhere
I've looked at clouds that way

But now they only block the sun
They rain and snow on ev'ryone
So many things I would have done
But clouds got in my way
I've looked at clouds from both sides now
From up and down, and still somehow
It's cloud illusions I recall
I really don't know clouds at all

Moons and Junes and Ferris wheels
The dizzy dancing way you feel
As ev'ry fairy tale comes real
I've looked at love that way

But now it's just another show
You leave 'em laughing when you go
And if you care, don't let them know
Don't give yourself away

I've looked at love from both sides now
From give and take, and still somehow
It's love's illusions I recall
I really don't know love at all

Tears and fears and feeling proud
To say "I love you" right out loud
Dreams and schemes and circus crowds
I've looked at life that way

But now old friends they are acting strange
They shake their heads, and they tell me that I've changed
Well something's lost, but something's gained
In living ev'ry day

I've looked at life from both sides now
From win and lose and still somehow
It's life's illusions I recall
I really don't know life at all
I've looked at life from both sides now
From up and down, and still somehow
It's life's illusions I recall
I really don't know life at all

And it's life's illusions I recall
I really don't know life at all

sábado, febrero 10, 2007

Tergiversando a Luis López Nieves

El pasado jueves, 8 de febrero de 2007, se llevó a cabo la presentación del libro "El arte de la tergiversación en Luis López Nieves", en la Galería de Arte de la Universidad del Sagrado Corazón, en Santurce, Puerto Rico. La autora del libro lo es la Dra. Estelle Irizarry, prestigiosa profesora de la Universidad de Georgetown.

La presentació estuvo a cargo de la Dra. Gloria Waldman.



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viernes, febrero 09, 2007

Otra vez la regla por Yolanda Arroyo Pizarro
Serie 2 de 4

Texto publicado originalmente en Derivas.net

Esta mañana estornudé y se me salió el tampón. Entonces abrí la puerta de par en par, me detuve en medio de todos los escritorios, de todos los cubículos, de todas las oficinas de mi lugar de trabajo y pregunté: “¿Qué he hecho yo para merecer que a estos machos de la especie no les duela algo extremadamente significativo una vez por mes? ¿Qué?”

Este mes no me ha dolido tanto la regla, pero me ha manchado mucho, en especial y en detrimento de mi nueva fajita –bikini style, que a presión esconde barriguitas abultadas durante estos malditos días. Y lo peor es que debo evitar la bañera y acostumbrarme a la ducha mientras me dura, si no deseo ver una sopa de especias en rojos matices (bastante grotesca) dando vueltas a mi alrededor.

Otra vez la maldita regla. Otra vez las compresas, el Anaprox, las inexplicables ganas de comer galletitas de avena con azúcar negra, los deseos de llorar viendo películas románticas (Love Actually, 50 First Dates, Sabrina), sentir las náuseas, las diarreas, aghhhh, ¿para qué seguir?

“¿Qué he hecho yo para merecer esta mierda?” — grito otra vez.

Claro, me voy en brote, pierdo el caché, el garbo y la compostura. Otro mes en que deseo SIN ANESTESIA meterme la mano muy adentro y sacarme hasta el último pedazo de matriz. Arrancarme los ovarios por la garganta. El cuestionamiento más importante es en realidad qué podría inventarme para que, en efecto, sientan estos machos algún tipo, el que sea, de incomodidad mensual, so pena de no sentirme yo tan violada, tan dolida y hastiada.

Alguien dijo que, de haber sido una mujer la inventora de la bomba atómica, habría sido un artefacto que provocaría dolores en los hombres cada 28 días, más o menos. Y estoy totalmente a favor de este enunciado.

Intentando un vano alivio a mis penas se me ocurren varias cosas, no sé. Desde el reventón regular y continuo del vaciarse un testículo, el desgarre meticuloso del escroto, un rajamiento horizontal y vertical del glande, ¿por qué no?, o un tumor gravitacional en forma de fibroma dentro del conducto deferente (por donde eyaculan, sí), o qué se yo, hasta el pronunciamiento incisivo y profundo de la abertura anal, rectal, internalgal, que se multiplique y se siga abriendo y que no cicatrice por días (digamos 28) hasta que la raja, la herida abierta, se extienda como la falla de San Francisco a lugares insospechados por arriba del tallo fálico en extensión hasta la parte baja de la espalda cerca del cóxis u otra delicada área más allá de la lumbar. ¡Lo que sea, por Dios! Cualquier cosa. ¡Lo que sea, maldita sea, que los haga pasar por un suplicio similar periódico y continuo desde los once años hasta el climaterio a los 50! Algo que se active con el ciclo lunar y que se acentúe con la alineación de los planetas y las mareas altas. Algo que los haga caer en un mal humor infundado y eterno durante los días en que les dure tal mutación, tal evolución de la carne, tal metamorfosis hormonal. ¡Cómo odio la regla!

miércoles, febrero 07, 2007

Charlas con E - febrero 2007

Amigo E, este es un ejercicio de escritura confesional, nacido del taller de la gran Mayrim. Es un escrito del alma que no llega a poema…

Es una orquídea abierta de labios salidos, protuberantes, rugosos y apetecibles. Entre las piernas. Entre las piernas es mi posesión más preciada, más valiosa, más vivida. Nunca he probado cosa igual. Dentro del pecho es vivencia intensa, es armonía y un llegar a casa. Dos montículos afuera, valles y mesetas adentro. Dos cerros, su centro, su arriba. Quiero ser su salvación, su última mirada de este mundo, su atraparle la espuma, sus puños cuando le arropo las manos. Promete verme, de nuevo, algún día, en marzo, cuando sea, y yo me mojo. Jadeo, y las ondas sonoras entran en sus profundidades. Me vengo y levanto el vientre para que choque el suyo con el mío. Soy Ennis del Mar. Espalda destrozada. Soy montaña. Montaña Rota.

Para mi Jack.

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martes, febrero 06, 2007

La monstruación: venganza de hombres por Yolanda Arroyo Pizarro
Serie 1 de 4

Dedicado al Aquelarre (mis Brujas bellas).
Texto publicado originalmente en Derivas.net


La menstruación. Me acordé de ella porque la había olvidado. No la esperaba y tal despiste me costó desechar una falda blanca sexy, corta, hermosa, carísima, ahora totalmente inservible. La mancha roja se vertió presurosa sin darme tiempo a reaccionar, y la vergüenza me embargó, toda vez que en el supermercado muchos la percibieron. Ni hablar de lo que le sucedió al asiento de mi auto.

La regla es algo que detesto, daría lo que no tengo por erradicarla. Es un suero innecesario que fluye por lugares que están hechos para recibir y dar placer, no para acoger sufrimientos ni incomodidades.

Padezco de dismenorrea, lo mismo que dos terceras partes de la población femenina. Eso significa que dicha disfunción cervicovaginal me produce cólicos y contracciones durante los días premenstruales, y una menstruación muy pero que muy dolorosa y profusa una vez llega. A veces me sobreviene con dolores fuertes de cabeza, otras con náuseas, vómitos, diarreas, sudoración, y ni hablar de la intensa necesidad de orinar casi mil veces por día. Todo un desastre. Dolor en la parte baja del abdomen que irradia la columna inferior, los muslos, irritabilidad, nerviosismo y en contados casos depresión. En ocasiones duelen tanto los ovarios que se pincha algún nervio y dejan de funcionar las piernas, se entumecen, y para nada me alivian las compresas frías o calientes, el té, mucho menos la aspirina o el ibuprofen. Sólo hay que resignarse y dejar que pasen, en mi caso, los malditos cinco días que me dura.

Las toallas sanitarias son otra problemática. Muy grandes son incómodas, muy chicas ocasionan accidentes como los de mi falda. Los tampones tampoco ofrecen mucha colaboración, pues para empezar hay que introducirlos en esa área creada únicamente para recibir cilindros de músculos con piel, no para recibir artífices de cartón, o de plástico, y ni pensar en los llamados tampones digitales que son de horror, pues casi nunca una está anhelante de meterse el dedo hasta tan hondo sin recibir gratificación a cambio. Encima hay que cambiarse tantas veces, y ducharse mil más, y usar desodorantes vaginales que si bien contribuyen a la buena higiene, y a despedir olores riquísimos que provocan caminatas en llanos verdes con cascadas de orquídeas, pueden ocasionarte unas reacciones alérgicas de madre, que hasta te mandan de cabeza al especialista, o a la sala de emergencia a que un grupo de nuevos practicantes te estudien la popola.

Para sentir algo, un poquito de alivio, te recomienda el sabio ginecólogo, por lo menos el mío, que coloques las piernas hacia arriba. ¡Vaya, que práctico! Sobretodo cuando se trabaja en una oficina con otros treinta empleados alrededor.

Dice también mi médico que hay que evitar los dulces, las harinas y la cafeína durante esos días. Que se debe aumentar el consumo de agua, jugos, frutas y verduras y que hay que ingerir alimentos saludables especialmente aquellos que no provoquen malestar intestinal. ¡Pero que mala broma nos juega el cuerpo! Porque es precisamente en estos días menstruales cuando tiene una los cravings o antojos de bizcochitos, dulces de leche, natilla, panes con pasas, galletas de azúcar negra con canela, y como no, chocolate belga.

“Reduce el consumo de grasas, condimentos o carnes. Ejecuta actividades físicas leves como caminar o ejercicios que favorezcan la circulación. Ello disminuirá las molestias y mejorará tu estado de ánimo”, me aconseja el galeno, como si fuera tan fácil eso de hacer aeróbicos acompañada de una ráfaga de dolores.

Al entrar en esta ocasión a la consulta de mi doctor, lo miro con cara de odio. Y se lo digo: “Doctor Vázquez, lo odio.” Él lo sabe ya, le hago lo mismo en todas mis visitas. Y es que primordialmente lo odio porque no es mujer, porque no sufre mi regla, ni mis males, ni mis dolores, ni esta maldita incomodidad.

Paternal, menciona algo de la hormona prostaglandina, que aparente y alegadamente, es la causante de mi zozobra. Sinceramente a mí no me interesa quién la causa, me interesa que me la quiten. “¿Se puede remover?”, le pregunto y me mira entre hastiado y burlón. Me hace el examen de rutina, que para variar, debido a tantos dolores, pues duele más. Añade un ultrasonido pélvico y mentalmente me acuerdo de su madre, aunque asiento de modo intelectual mientras intenta explicarme una nueva teoría para mis dolencias, aún conmigo en la burra, a mitad de sonograma, yo toda abierta de piernas.

—Una dismenorrea funcional, en la mayor parte de los casos es espástica, se presenta casi exclusivamente en los ciclos ovulatorios. —dice.

Yo sólo lo veo mover los labios y decir blah, blah, blah, blah. Cuando termina su opereta le recuerdo:

—Pero yo no estoy ovulando, mi queridísimo doctorcito sabelotodo. La ovulación ya la pasé, estoy fucking menstruando.

—A eso iba… —me dice y añade mayores grados de blah, blah, blah a su discurso. En ocasiones sube el tono de voz, como esperando un aplauso; en otras lo baja, dándole un suspenso de cierre a lo que diserta. La percusión se distorsiona por ratos y en mi cabeza lo ignoro; no lo tomo en cuenta, y como si tuviera el "remote" que lo controla, le bajo el volumen para dejarle de escuchar.

Me recetó Aleve, otra vez. Compresas frías y calientes, de nuevo; una dieta balanceada repitiendo lo mismo del anterior ciclo y una promesa de que cuando tenga hijos, ya no lo padeceré. Lo cual es mentira, sino pregúntenle a la mitad de la población mujeril. Cuando le recuerdo que ya he dado a luz se disculpa, mira el record y carraspea. —“Ah, entonces se te quitará en la menopausia”. Claro, si no es Juan es Pedro.

La última maldición de la regla es que me hace sentir como Jennifer López. Nalgúa. Sí. De alguna extraña y misteriosa manera el flujo hemofílico logra dirigirse en afluentes por el canal de la Mona (mi cuenca internalgal localizada entre glúteo y glúteo) pasando inadvertida, y evitando adrede la toalla sanitaria, que se encuentra blanquecina, límpida, con una que otra pizca roja, pero por lo demás inmaculada. Y es entonces cuando aparece mágicamente lo que se supone sea mi nalgaje descomunal, que by the way, se burla de mí. ¡Sí! Porque ahora mis panties, el pantalón y el resto de donde me halle sentada queda desahuciado. Todo se ha ido a depositar como charco de lago triste o mangle etéreo al “nié”, que dicho sea de paso ni empieza ni termina en el cóccix, pero cualquiera diría.

Durante mis periodos menstruales es cuando más detesto a los hombres, sus descendientes y los de su especie. He llegado a la conclusión de que la menstruación es una venganza de hombres. Los especialistas que dicen tratarla no lo hacen de verdad, todo lo contrario, disfrutan con nuestras dolamas y les dan continuidad, disimulando tratarlas. Los hombres médicos perpetúan nuestro padecimiento haciéndose pasar por agentes encubiertos; de ese modo falsean un dizque tratamiento, cuando en realidad no quieren que dejemos de sufrir. Nos dejan saber con su modo de actuar cuan superiores se sienten.

Un grupo pequeño de ellos conoce el misterio para erradicar la monstruación de cuajo. Son como los Iluminatti o el Opus Dei. Realizan congresos médicos, asambleas y convenciones de salud en donde explican al resto únicamente lo que les conviene, sin dejar filtrar la verdadera información para aliviarnos los dolores. ¡Juro que voy a investigarlo!

lunes, febrero 05, 2007

Alfredo Torres y su Tertulia

La magia de la Librería La Tertulia, en Puerto Rico, responde sin duda a su gama de ofrecimientos para el lector contemporáneo. Su éxito también estriba en el Alquimista librero que hace que todo este calidoscopio literario se haga posible: Alfredo Torres le ha dado mucho a este país manteniendo este rinconcito riopedrense apto para todo el publico lector de la Isla.


A Ernesto Darién

Respetado Jorge: Gracias.

La palabra es tan frecuente, como frecuente es el soplo de aire o la brisa que te despeina el cabello. Sin embargo, la frecuencia de esos eventos no los hace menos importantes. A veces, hasta parecerían sorpresivos, e incluso, momentáneamente adecuados. Hoy, mientras respiraba aire y me despeinaba el viento observando la luna desde la terraza de mi casa, llegó tu palabra. Llegó, me abrazó y me dejó ver tu solidaridad, tu don de gente, tu efervescencia.

Murió tu Cecilia, y murió mi Chino. Para mí lo incomprensible es que tú y yo sigamos aquí. Y que sigan aquí los que recorren este evento celuloide que llamamos vida; nuestras familias, cónyuges, amantes, amigos, hijos… Lo incomprensible es que pensarlos nos obliga a imaginar ya no tenerlos, nos obliga a tratar de observar el carnaval de sus decesos, fallecimientos, defunciones. Tratamos de imaginar ése momento. Nos obligamos a desvanecerlos en la imaginaria fantasía de que algún día o ellos o nosotros no seremos.

“I don’t get life”, amigo. Y ése es mi problema. A los treinta y seis años todavía no me he aprendido el libreto. ¿Hago mal? ¿Hago bien? De jovencita me decía “Justo cuando me aprendí todas las respuestas, la vida me cambió todas las preguntas”. ¿Qué te puedo decir? Únicamente con lo que inicié: Gracias.

PS: Felicidades por lo de la tesis. Habrá que celebrarlo.

domingo, febrero 04, 2007

Escritores, lectores, perfomeros...

El pasado domingo 28 de enero compartimos con un grupo maravilloso de escritores que nos leyeron sus obras en el Nuyorrican Café. La velada estuvo decorada con música de piano y una gran cantante, Maribel, hermana del amigo Emilio Soto del Carril.

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Y te pienso - Franco de Vita

A Mamota (me pidieron que te dejara esta canción) y soy una Celestina muy obediente...




Sólo te llamo
para ver tú ¿que tal?
ya van muchos días
que no se nada de ti
no ha sido fácil
me lo dices a mí
que paso las noches
sin que pueda dormir.

Y te pienso.. y te pienso
a cada instante te pienso
y te extraño.. y te extraño
si tú supieras
cuánto te extraño.

Yo por mi parte
estoy convencido
mil veces mejor, sí...
cuando estaba contigo.
No, no valgo nada
si tú no estás
parece absurdo
hasta me cuesta respirar.

Y te pienso.. y te pienso
a cada instante te pienso
y te extraño.. y te extraño
como si fuera la primera vez
y con mi vida que cambia de rumbo
como si todo perdiera valor y de pronto
me encuentro apartado del mundo.

Y te pienso.. y te pienso
a cada instante te pienso
y te extraño.. y te extraño
como si fuera la primera vez
y con mi vida que cambia de rumbo
como si todo perdiera valor y de pronto
me encuentro apartado del mundo

Y te pienso.. y te pienso
a cada instante te pienso
y te extraño.. y te extraño
si tú supieras
cuánto te extraño...

sábado, febrero 03, 2007

Carlos Ambert Sketch y detalles de la gira

Aprovecho para anunciar las nuevas funciones de este talentoso compatriota. A continuación los detalles de sus próximas presentaciones. Inviten a sus amigos, familia, parejas y a sus contactos. Les recomiendo el Show Puerto Rico for Dummies.


jueves, 8 de febrero - *Punto Fijo @ 8PM
viernes, 23 de febrero - Café Berlín @ 8PM
miércoles, 18 de abril - UPR en Ponce @ 12PM


*Punto Fijo, antes Café Teatro Silvia Rexach en CBA de Santurce.


PPR - Doing what it takes!


martes, enero 30, 2007

Suicido (Y mi retirada de este espacio por un tiempo)

No creía en las premoniciones, pero anoche escribí sobre la muerte, y el día antes de eso, de lo perdida que a veces me siento. No encuentro propósito aparente para seguir aquí entre los mortales. Y duele. Y una se acostumbra al dolor.

Entonces una noticia se suma a las estadísticas de suicidios del país, que ya ascienden a 13 en lo que va de año, y mi compañera de oficina corre a anunciarla: Un hombre, ataviado en mahones y con aparente calma, le pide a la secretaria de una iglesia que lo deje entrar para orar. La iglesia está cerrada, pero ella le ve la cara de tranquila tristeza y se lo permite. Le abre el portón y lo deja a solas con sus rezos y penitencias. Minutos más tarde se escucha una detonación y la secretaria halla al hombre tirado en el altar, con un tiro en la cabeza, una nota ensangrentada y un teléfono celular que con la caída del cuerpo, se ha despedazado. El hombre llamó a alguien para despedirse. En la nota, le deja un mensaje a sus hijos.

Lloré a este desconocido toda la tarde, al salir de mi trabajo y mientras me dirigía a la universidad. Lo lloré entre los semáforos y las curvas del expreso hacia Guaynabo. Lo lloré porque no sé si lo envidiaba o me daba pena. Porque pensaba en su desolación, en su egoísmo, en su valentía. No encontró otra manera de resolver.

Al llegar a mi hogar en la noche, lo lloré más. Era de la familia. Me enteré cuando mi esposo me pidió que me sentara con calma, y que con calma le escuchara. Tenía algo muy serio e importante que decirme.

Le apodábamos Chino. Recuerdo su rostro redondeado y jovial, risueño. Recuerdo su barba llena de canas y sus ojos de chiste. Me había abrazado tantas veces, a mí, a mi hija, a todos los que componían su núcleo.

Creen que dejó esta vida por problemas económicos, pero también se dice que fue porque no soportó vivir sin su mamá. Imagínense, todo un hombre sesentón, hecho y derecho, padeciendo una mamitis desesperada después de grande. Su madre había muerto de viejita unas semanas atrás. La verdad es que su partida, la de Chino, la del hombre de la barba risueña y la pistola en la boca, es toda una incógnita. Es algo con lo que tendré que aprender a vivir. Es algo con lo que no sé cómo volver a vivir a partir de ahora.

Estaré alejada por un ratito, mi gente. Necesito paz.

lunes, enero 29, 2007

¿Seis pies bajo tierra? por Yolanda Arroyo Pizarro

Morirse es ya no ser, y me duele que sea eso. Me duele meditar en que alguna vez ya no seré. El pasado año, HBO mostró el final de la serie Six Feet Under. Desde el inicio de la misma, me llamó la atención que en cada episodio moría alguien. Era una mirada morbosa al final de la vida de gente a nuestro alrededor. Muertes honorables y muertes indignas; muertes apacibles y otras malditamente dolorosas. Una estampa que se me queda pintada en la piel de la memoria, aunque suene jocosa, es lo relatado por Naguib Mahfuz en su “Jardín de infancia“. Entonces ¿mi hermana va a morirse? … ¿Y cuándo va a morirse? Cuando Dios quiera.

¿Que tal si Dios no quiere o no tiene nada que ver, y nos hemos creído siempre que sí, perpetuando un chisme que no se acaba de confirmar? Duele hoy, me duele. Saber que ya no seré en algún futuro cercano se me revuelca con el ADD y la paxil veinte miligramos. Saber que un día nada de esto existirá me atormenta. No tendré huesos, no respiraré, no me recordarán. No existiré ni para mí ni para otros, justo como el resto de la humanidad que hoy flota en el planeta.

¿Será morirse algo parecido a lo que dice Anderson Imbert? ¿Aquello de que “se dio cuenta de que acababa de morirse cuando vio que su propio cuerpo, como si no fuera el suyo sino el de un doble, se desplomaba sobre la silla”? ¿Nos habla él desde el “Fantasma” con algún tipo de sapiencia hipersensibilizada, o simplemente nos gusta ese cuento para perpetuar el silencio, el secreto a voces de que muy posiblemente nada es lo que creemos que es?

¿Me pasará como Ayub en Las mil y una noches? ¿Moriré cuando todavía no piense morirme? ¿Deberé negarme a este juego de muerte con algún acto contundente de sabotaje? ¿Cómo me niego? ¿Adelantándome? ¿Tomando la decisión yo y parando esta angustia hoy? Si decido no jugar el juego de morirme cuando me toca, ¿me estaré muriendo realmente cuando aún no me toca?

¡Me muero!, como en el “Más allá” de Quiroga.

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Publicación original en Derivas.net.

Las luces australes de una habitación semioscura



¿Es cierto eso de que si Dios no existiera, el ser humano tendría que inventárselo? ¿Así de fuerte es nuestra necesidad de creer en una mística que explique lo inexplicable? ¿Qué más estaríamos dispuestos, como raza, a inventar? ¿La necesidad de tener cerca a una persona, de tocarla, de beberla, de tragarla como alguna pócima necesaria y latente, o de olerla como algún aroma vital oxigenado?

Los expertos dicen que toma un mínimo de 21 días el cambiar un hábito, o el hacer uno nuevo. ¿Así? ¿Ya? Cuando tenga tres semanas en esto, ¿voy a sentirme mejor? ¿Ya me habré acostumbrado?

domingo, enero 28, 2007

Las luces boreales de una playa




Fui a la playa con mi joya, con la luz de mis ojos y en quien me concentro en estos días de difícil transitar. Nos acompañaron sus muñecas de plástico, a las que enterramos en la arena sin que se quejaran. La luna se dio cuenta de que mi Aurora era tan especial, que nos regaló su presencia aún de día. El astro brillante y soleado de un lado, y el satélite nocturno y armonioso del otro. Las mareas estuvieron de nuestra parte, se llevaron lo escrito y lo salado de los ojos. Y la fritanga fue un consuelo y un manjar de dioses…




Mari...posa para el mundo

Hoy fue la presentación del libro de cuentos infantiles, “Mari...posa para el mundo”, de la profesora de origen dominicano, Olga Fígaro. La misma se llevó a cabo en el Teatro Diplo, localizado al lado de la librería La Tertulia de Río Piedras. El PEN Club de Puerto Rico auspició la actividad con su programa de estímulo a los nuevos autores, Opera Prima. También auspiciaron la Librería Mágica y su propietario. La presentación estuvo a cargo de Marioantonio Rosa, y colaboraron en el acto Miguel Ayala y el presidente del PEN Club Juan Antonio Rodríguez Pagán. La maestra de ceremonias fue Brenda Liselle López. La dramatización de los cuentos se realizó gracias a los estudiantes del Colegio Maria Auxiliadora de Santurce, en donde la profesora Fígaro imparte clases.



sábado, enero 27, 2007

Mi marido literario Emilio Soto del Carril

Por fin logré subir a Boreales esta grandiosa entrevista de un hombre memorable, de un hombre talentoso en las letras, de un hombre que, como se ha dicho “dará mucho de qué hablar en la literatura de Puerto Rico”.

Disfrútenla.




Amurallados en Viejo San Juan

Nos paseamos un rato, la familia y yo, por el Viejo San Juan. El Paseo La Princesa nos dirigió hasta la actividad convocada por Ángel Matos, “Amurallados”. Allí nos encontramos con el maravilloso Marioantonio Rosa, el gran Xavier Valcárcel, y la amiga Jocelyn Pimentel. También nos rodearon varias blogueras de talento sin igual, aptas y no aptas para la humanidad, que a su paso dejaron una estela de versos entrañables. Después de las copas de Merlot y la hermosa vista del palacio de Santa Catalina al fondo, en una noche de estrellas, luna creciente, promesas y adoquines que acariciaban, las caderas se dejaron seducir por la salsa, el merengue, la bachata y el regaetón, frente a un mar de marullos llamado El Escambrón.





Ya salió Letras Salvajes #14


Mural por David Martínez Márquez (Puerto Rico)

El escritor Alberto Martínez-Márquez, Profesor del Dept. de Humanidades de laUPR-Aguadilla, acaba de anunciar que ya salió Letras Salvajes #14 .

Pueden accesar al mismo a través de www.geocities.com/letras_salvajes/N14.html. También pueden hacerlo a través de la página principal: www.geocities.com/letrassalvajes.

Letras salvajes
Poeta Invitado

viernes, enero 26, 2007

Yolanda Arroyo Pizarro gana por segundo año consecutivo
el Certamen Pepe Fuera de Borda de Argentina


Yolanda Arroyo Pizarro gana de nuevo.


Fuente: Letralia.com


Con el relato “Las ballenas grises”, la escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970) ha ganado por segunda vez consecutiva el primer premio del concurso “Pepe Fuera de Borda”, que organiza en Argentina la página homónima, según se informó el pasado 19 de diciembre. En 2005, Arroyo Pizarro obtuvo este mismo galardón por “El coleccionista de latidos”.

Escritora y docente, Arroyo Pizarro es instructora educativa de tecnología. Ha escrito ensayos para la página de literatura Ciudad Seva y columnas para los periódicos El Vocero y La Expresión. Es autora de un libro de cuentos, Origami de letras, y una novela, Los documentados.

El segundo premio ha recaído sobre la escritora argentina Adriana Lamela por su cuento “Cuestión nominal”, mientras que el tercer premio ha sido para el también argentino Gustavo Agra por “El Viaje del Haruwen”.

El jurado ha concedido menciones de honor a los cuentos “Lobo marino”, del cubano Juan Manuel Betancourt; “El viento de los locos”, del español Marcelo González; “La encrucijada”, del alemán Cristian Eduardo Nutz; “Mundos diferentes”, del hondureño Darío Ruben Pinus; “Velero”, del argentino Marcelo Gustavo Zanetti, y “Vino Lili”, del argentino Bernardo Rusquellas.

El concurso “Pepe Fuera de Borda” fue creado en 2004 para premiar relatos inéditos, escritos en español, con argumentos relacionados con la navegación, el mar y otros temas afines.

Este año los jueces han sido los navegantes Luis Nin Estévez (Uruguay), Corcho Daroqui (Argentina), Héctor M. Wrublewski (Argentina), Juan Carlos Domínguez Yela (Argentina), Íñigo Sainz de Baranda (España), Juanjo Palacios (España), Roberto Cimadevila (Argentina) y Manuel F. Pérez Sola (España), y el kayakista Fernando López Albarellos (Argentina). Además se contó con la asesoría técnica literaria del dramaturgo y compositor argentino Eduardo Goldman.

El relato ganador de Arroyo Pizarro posee una emotiva dedicatoria que lee: "A mis dos matrimonios literarios: A Alma Rivera, por prestarme sus hombros para secar lágrimas. A Emilio Soto del Carril, por sus besos en la nuca. Finalmente, a las musas que siempre han de ser musas, idolatradas a perpetuidad por esta Cielonga de amor."

Muy pronto “Las ballenas grises” podrá ser leído desde el portal Pepe Fuera de Borda.

Acerca de mí

Mi foto
Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es novelista, cuentista y ensayista puertorriqueña. Fue elegida una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39 convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como Capital Mundial del libro 2007. Acaba de recibir Residency Grant Award 2011 del National Hispanic Cultural Center en Nuevo México. Es autora de los libros de cuentos, ‘Avalancha’ (2011), ‘Historias para morderte los labios’ (Finalista PEN Club 2010), y ‘Ojos de Luna’ (Segundo Premio Nacional 2008, Instituto de Literatura Puertorriqueña; Libro del Año 2007 Periódico El Nuevo Día), además de los libros de poesía ‘Medialengua’ (2010) y Perseidas (2011). Ha publicado las novelas ‘Los documentados’ (Finalista Premio PEN Club 2006) y Caparazones (2010, publicada en Puerto Rico y España).

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